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Correa tiene una flotilla de submarinos para tomarse el Cpccs

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Si alguien se pone en la tarea de espulgar minuciosamente las trayectorias públicas de los 43 candidatos al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, Cpccs, descubrirá o confirmará nexos y lealtades presentes y pasadas de al menos once de ellos con el proyecto autoritario del correísmo. Además, concluirá algo que puede ser incluso más peligroso: con poquísimas excepciones, el compromiso que han tenido los que aspiran a ser parte del organismo que decidirá sobre la institucionalidad democrática del país en los próximos años es de una pobreza alarmante.

Entre los 43 candidatos al Cpccs hay un grupo de cinco que no solo han sido apoyados expresamente por el ex presidente Rafael Correa, cuyo único y absoluto proyecto en esta apuesta electoral es controlar el Cpccs y volver al poder: ya han dicho públicamente que revisarán todo lo actuado por el consejo transitorio de Julio César Trujillo. Además de esos cinco, hay otros seis que han tenido algún tipo de vinculación con el proyecto de autoritarismo cleptocrático del correísmo y que si ya no lo tienen jamás han expresado públicamente, aunque sea en sus cuentas de redes sociales, su ruptura o crítica con ese modelo.

La trayectoria pública de los candidatos es relevante no solo porque tiene que ver con el plan del correísmo de cooptar al próximo Cpccs para dejar insubsistente todo lo que hizo el transitorio de Trujillo, como por ejemplo nombrar una Corte Constitucional, nombrar al fiscal encargado que acusó a Correa en el caso Balda o bloquear juicios e investigaciones sobre el pasado. Es especialmente relevante porque tiene relación con la forma y el nivel con el que se manejará ese organismo que fue creado en Montecristi y luego usado a sus anchas por el gobierno de Correa para concentrar todos los poderes del Estado.

Con excepciones que no llegan a contarse siquiera con todos los dedos de una mano, nada se sabe sobre qué posición asumieron estos candidatos cuando el correato se tomó la justicia, cuando persiguió a periodistas y activistas sociales o cuando estallaron los escándalos de corrupción y despilfarro como el caso Odebrecht y de la Refinería del Pacífico. ¿Es acaso un Cpccs lleno de vocales que no han tenido una posición frente al desmoronamiento y prostitución de la institucionalidad lo que necesita un país que se supone busca reconstruir su tejido democrático?

En general, la gran mayoría de candidatos han tenido una vida pública muy discreta y gris, incluso los cinco que han sido apoyados públicamente por Correa. Ninguno de ellos fue cuadro relevante del correísmo ni funcionario de importancia alguna. En ese grupo está, por ejemplo, Graciela Mora quien fue funcionaria de la cancillería de Ricardo Patiño, donde trabajó como asesora de confianza del escritor Jaime Galarza, rabioso intelectual correísta y autor de varias obras de corte comunistoide.

Otro miembro del grupo de los cinco candidatos abiertamente correísta es Walter Gómez Ronquillo, un activista Lgbti que siempre estuvo vinculado de alguna forma al trabajo del Cpccs de la era correísta. También está Victoria Desintonio que fue miembro de Jubileo 2000 de Ricardo Patiño y trabajó durante muchos años en el Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria.

De los cinco apoyados por Correa y su movimiento, Juan Javier Dávalos es quizá el que perfil más alto tuvo durante el correísmo aunque sus cargos fueron de tercer nivel. Dávalos fue funcionario del Senecyt durante algunos años trabajando como asesor de René Ramírez y Augusto Barrera. Por último, en el grupo de los candidatos que tienen el espaldarazo de Correa está el dirigente indígena awá Orlindo Nastacuaz, quien, si bien nunca fue funcionario del gobierno correísta ni partidario activo, nunca apareció como crítico al mismo.

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Aparte de esos cinco candidatos que evidentemente están embarcados en el proyecto del correísmo para volver al poder, hay otros seis que tuvieron relación con el correato y que si alguna vez dejaron de ser parte del mismo, nunca hicieron nada para comunicarlo ni expresaron públicamente algún tipo de rechazo o crítica al modelo. Es paradigmático, en este grupo, el caso de María Fernanda Rivadeneira Cuzco que fue candidata a asambleísta por Manabí de Alianza País en el 2009 (hay un video en el que aparece bailando con Correa) pero luego nunca más volvió a aparecer ni en el aparato de gobierno ni como partidaria del mismo. Sin embargo, Rivadeneira Cuzco nunca tuvo el más mínimo gesto público de rechazo o cuestionamiento con el gobierno, ni siquiera cuando hubo persecuciones o metida de mano en la justicia.

Entre esos otros seis candidatos está asimismo el caso de Bernardo Cañizares, un productor de cine que fue presidente del Consejo Ciudadano de la Empresa Pública de Medios Públicos (organismo que pertenecía al Cpccs del correato); un cargo al que, dada la lógica del correísmo, jamás hubiera podido acceder alguien que hubiera tenido una actitud crítica frente a su autoritarismo cleptocrático. Cañizares, en todo caso, nunca fue un militante del correísmo. Pero ¿alguna vez el Consejo Ciudadano de los Medios Públicos criticó públicamente el manejo propagandístico de los medios del gobierno?

Aquí el link a una acta del Consejo Ciudadano de los Medios Públicos

En el mismo grupo de los vinculados con el correísmo está Graciela Ibeth Estupiñán Gómez, que trabajó en el Ministerio de Inclusión Social con Ximena Ponce y Doris Solís; Rosa Chalá, que fue directora de promoción del Instituto de la Democracia en tiempos de Juan Pablo Pozo (en el 2014 y 2015 compartía en Facebook todas las noticas que la agencia Andes sacaba sobre Correa); Gina Aguilar Ochoa, que fue candidata a la Alcaldía de Portovelo por Alianza País en el 2009 y Jefa Política allí mismo un año antes, y, Mónica Moreira. Ella dirigió un importante colegio de Guayaquil y es miembro de la Red de Maestros, estructura sindical de profesores incondicional a Rafael Correa y a su proyecto. De estos seis no se pueden decir que sean parte del proyecto correísta por haber tenido alguna relación con el mismo, pero tampoco se puede decir que hayan sido críticos.

Es imposible no sospechar de que estos y quizá otros candidatos que incluso no han tenido ninguna conexión con el correísmo sean una suerte de submarinos dispuestos por Correa y sus más cercanos partidarios para cooptar por sorpresa el próximo Cpccs.  Es evidente que en la estrategia correísta, la idea fue colocar como candidatos a personas que no son altamente identificadas con el proyecto de Correa porque eso podría generar resistencias (¿se imaginan si Ricardo Patiño y Gabriela Rivadeneira estuvieran de candidatas?) sino a personajes mucho menos visibles.

Muy pocos son, en cambio, los que tienen una huella de resistencia y activismo crítico durante los últimos diez años. Estos son, básicamente David Rosero, Aland Molestina, Hernán Ulloa y Carlos Figueroa. El resto de candidatos no han dicho prácticamente nada sobre temas de interés público, con la excepción de Ricardo Rivas, hermano del asesinado fotógrafo Paúl Rivas, quien lideró la causa de los periodistas de El Comercio asesinados por el narco terrorismo en la frontera norte.

En todo caso, independientemente de la filiación o simpatías que hayan mostrado o no frente al proyecto correísta, el tema es que casi ninguno de los candidatos puede exhibir una hoja de vida en que muestren un compromiso práctico o académico con los temas de relevancia pública. No hay prácticamente nada en sus actuaciones que muestren que hayan tenido interés en los problemas de la institucionalidad o de la economía del país, ejercido algún tipo de activismos ciudadano o compromiso con su ciudad o comunidad. ¿Un libro, un artículo o alguna participación en un debate público sobre temas de interés colectivo? Nada.

El Cpccs fue una novelería constitucional que terminó, como bien se advirtió a su debido tiempo, en el instrumento de Rafael Correa y sus acólitos para concentrar los poderes y así destruir la convivencia democrática. Ese mismo fin seguramente tendrá este nuevo Cpccs: si no es en manos correístas, lo será en las de algún otro grupo político porque es evidente que la debilidad conceptual de la que sufren la mayoría de candidatos es tan marcada que es muy difícil suponer que tendrán una estructura democrática capaz de resistir las presiones del poder. Pero si entre tanto anonimato se esconden los submarinos de Correa, el futuro del Cpccs no es muy difícil de predecir.

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40 Comments

  1. Por favor …….como ecuatoriana consciente y que pido a gritos que esta lacra del correismo se erradique del País pido a los pelagatos informen ,de estas listas de candidatos quienes son los depredadores como el prófugo

  2. Casi todas las candidatas femeninas y casi todos los indígenas son tapados correistas, por tanto a votar por los candidatos que menciona Martín al cual añado el nombre de Marcos Molina para completar el número de dedos de una mano.

  3. La única y verdadera solución, es dictar una nueva constitución de no más de 100 artículos y desaparecer ese putrefacto CPCCS, matriz podrida del correismo corrupto.

    • Yo pienso igual Marco, adicionando las reformas a normas fundamentales como el código de la democracia, reduciendo el número de asambleístas a no más de dos por provincia (aún siendo 100 por provincia no hacen nada); en las seccionales no tiene ningún sentido que los que vivimos en el área urbana elijamos prefectos si las funciones y atribuciones de ellos sólo se aplica al sector rural; que se eliminen los famosos distritos, acaso un consejal de un distrito sólo trabaja o fiscaliza las obras de su distrito o es que acaso cada consejal elabora ordenanzas sólo para su distrito…
      Algo sumamente importante desde mi humilde opinión es que se debe reducir los sueldos de todo funcionario de elección popular para ver cuántos se aventuran

  4. Los proximos comicios resultará el día del juicio final para todos los anti correis tas. Es risible leer las estupideces viscerales que escriben por temor a Correa, el civismo, propio de estos menesteres, quedó para los anticuados libros de historia. Hoy la pelea se basa , no en principios políticos, sino el afán de dare a conocer para las próximas o simp l e mente para robustecer su c urriculo y subir un peldaño en l a esca l a social. Amén de los jugosos sueldos y prebendas de la casta burocrática. Pallares, no es de un escritor promover la anulación del voto, porque si sabe que ello nos desbarrancaria

    • ESTE POBRE INDIVIDUO NO SE HA DADO CUENTA QUE EN ESTAS ELECCIONES LOS CORREISTAS NO VAN A ALCANZAR NI AL 15 POR CIENTO DE LA VOTACION ESO LO DICEN LOS QUE ESTAN MANEJANDO LAS TENDENCIAS OSEA QUE SIGNIFICA ES QUE YA NO QUEDAN MUCHOS IGNORANTES EN NUESTRO QUERIDO ECUADOR

    • Tulio, prostituyeron sus valores a cambio de poder y dinero, es la razon por la que pese a toda l informacion documenta y real, , aun continuan defendiendo el cinismo, prepotencia, corrupcion, liderada por Correa.
      Gracias Martin Pallares por el excelente analisis.

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