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Mujeres y violencia política

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La discusión sobre la poca participación política de las mujeres en el Ecuador, vuelve a tomar protagonismo en el debate en tiempo de elecciones. Siempre se espera que sea mayor el número de mujeres que se decidan a participar en las contiendas electorales, de modo que ese espacio pueda ser ocupado cada vez más por ellas.

Lograr mayor participación femenina en política, en el Ecuador -al igual que en otros países de la región- es un objetivo difícil de conquistar porque implica trabajar no sólo en los partidos y movimientos políticos, logrando su compromiso de inclusión, sino también en la sociedad.

No obstante, aun cuando son muchos los esfuerzos en esa línea, se siguen replicando prácticas y estereotipos de forma cotidiana que desincentivan la participación de las mujeres en política. Lo estamos viendo en el actual momento de elecciones, en donde se ha exacerbado la violencia de tipo político/electoral.

Las redes sociales nos están mostrando un aumento sustancial de violencia política hacia candidatos y candidatas. Pero se puede ver que los mensajes de agresividad y violencia contra las mujeres, superan de largo en contenido violento a aquellos que se lanzan hacia candidatos hombres. Además se dirigen hacia mujeres que, actualmente, se encuentran desempeñando cargos públicos.

El fenómeno de la violencia política, dirigido contra mujeres, afecta directamente la democracia porque opera como desincentivo poderoso, para el resto de mujeres que pudieran participar. Esto provoca que  ese campo sea dejado de lado transformando el ejercicio de la  política, por parte de ellas, en un desafío o una conquista cuando es, en realidad, un derecho.

Si queremos lograr que las mujeres participen más en este ámbito, es necesario visibilizar este problema y presionar para que el Estado asuma la obligación de generar mecanismos que luchen contra la erradicación de la violencia política-electoral.

Cuando las tecnologías de la información son utilizadas para reforzar estereotipos negativos y la eficiencia de las  mujeres que están en política es cuestionada, incluyendo hasta su apariencia física o menoscabando sus roles como madres o esposas; todo eso contribuye a socavar su competencia en la esfera política negando su derecho a participar en igualdad de condiciones.

La violencia política ejercida contra las mujeres que deciden participar en política, refleja una sociedad con prácticas poco sanas, que se está acostumbrando a hacer uso de ellas, a fomentarlas y a validarlas. Por eso, es urgente comenzar a trabajar en cambios normativos sustanciales que combatan esa situación y que eviten que esas conductas se empiecen a ver como normales; especialmente en redes sociales en donde no hay ningún control. La época electoral se presenta como una buena oportunidad para iniciar este debate, aunque puede resultar incómodo para ciertos sectores que quieren mantener a las mujeres al margen de lo público.

Es preciso un análisis y un debate amplio y responsable sobre el tema, enfocado en la construcción de una normativa efectiva, que evite que, en el futuro, se siga fomentando la idea equivocada de que la actividad de las mujeres no pertenece a lo público y ponga, sobre todo, un alto a la violencia política de la cual estamos siendo testigos.

Los Estados donde la democracia funciona correctamente, fomentan sociedades con espacios seguros de desenvolvimiento político para todos por igual, alejados de visiones viscerales y prejuicios. Por eso, vale la pena, comprometernos a detener las manifestaciones políticas violentas en general y, en especial, aquella dirigida al sector que supera más del 50% de la población en nuestro país: es urgente juntar esfuerzos para detener, entre todos, la violencia política contra las mujeres.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

2 Comments

  1. Buscando hacer «justicia» a los sectores «históricamente excluidos», en su tiempo, se puso de moda el término «equidad», que muchos confunden con igualdad. Se lo insertó en variedad de normativa, desde la Constitución, pero de ahí no ha salido y cuando intenta salir la sociedad «reacciona» para mantener el «statu quo».

    Los llamados hacer la expresion política de la sociedad, indudablemente son los Partidos Políticos, mas es en aquellos donde se evidencia la cultura reinante respecto de lo que como sociedad concebimos como inclusión o equidad.

    En la participación política tal es la indiferencia y hasta deliberada marginacion con los grupos históricamente excluidos (y los que no lo han sido), que no se duda hasta en «reciclar» polítiqueros que han hecho de este oficio su modus vivendi; a tal punto, y ante la «falta de candidatos», de llegar a patrocinar a acérrimos defensores del correismo en partidos otrora dizque «abiertamente opositores».

  2. Es mi parecer que el espacio politico, economico o cualquier otro, debe ser ocupado por la persona que mas meritos tenga para hacerlo sea mujer u hombre y entiendo que en cualquier pais del mundo occidental ( o en la gran mayoría de ellos) cada individuo esta en la libertad de inscribirse, como en este caso, en una contienda electoral y no existe ningun impedimento para hacerlo (salvo la percepción del candidao(a) en relación al concepto que pueda generar su candidatura en la opinion publica) .
    Guiarse en el parecer de las redes sociales (en las cuales cualquier idiota expresa su opinion) me parece un desproposito para medir la agresividad hacia una candidata(o) y no hace sino exacerbar ese conflicto que se quiere generar en la relacion mujer hombre en la sociedad actual.
    Si cualquier persona se inhibe o desincentiva de realizar alguna actividad publica solamente por el hecho de interpretar como violencia politica a los comentarios de las redes sociales es mejor que ni lo intente, poruqe es sinonimo de falta de preparacion intelectual.
    Con todo respeto me parece que parte de su pensamiento respecto a este tema se estanco en el siglo pasado.
    Saludos

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