Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Es hora de retomar la paternidad de Alianza País, Sr. Presidente

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Desde su llegada al poder, uno de los principales desafíos del Presidente Moreno ha sido construir una relación coherente y fluida con su bancada legislativa. Esta tarea es ardua y tortuosa pues, a diferencia de su antecesor, carece de dos herramientas de gobierno clave: recursos económicos y liderazgo partidista. La ausencia de recursos económicos dificulta al Presidente alinear a sus asambleístas provinciales vía obra pública y espacios de injerencia local. La debilidad del liderazgo partidista reduce la capacidad de presión del Jefe de Estado hacia sus legisladores pues no lo observan como el actor que distribuye los diferentes espacios de poder político. En el caso de los recursos económicos, simplemente se esfumaron luego de una década de despilfarro y corrupción. Respecto al liderazgo partidista, el Presidente Moreno desatendió tanto al movimiento oficialista que, hoy por hoy, quienes influyen en la designación de autoridades políticas son todos los cercanos a Carondelet, menos Alianza País.

Lo más preocupante es que la ausencia de recursos económicos y liderazgo partidista no solo tiene consecuencias en el tipo de vínculo que se genera entre la bancada oficialista y el Presidente Moreno. Hay otros efectos que atañen a la vida legislativa de Alianza País y a su forma de relacionamiento con otros sectores sociales y políticos. De un lado, la bancada de gobierno carece de una agenda de política legislativa unificada. Así se explica por qué surge una propuesta de ley incoherente y sin ningún cálculo político ni electoral, como es la que abandera el asambleísta Daniel Mendoza en relación al uso responsable de redes sociales. De otro lado, los legisladores oficialistas adolecen de una línea unívoca de comportamiento al interior de la Asamblea Nacional. Así se explica por qué en determinados temas votan con la oposición mientras que en otros se acercan a la bancada de la Revolución Ciudadana.

Estos dos rasgos del bloque legislativo oficialista son determinantes pues afectan a su interacción tanto con la sociedad en conjunto, como respecto a otros actores políticos. En el primer caso, la ausencia de una agenda específica de temas prioritarios para Alianza País incide en la credibilidad de la ciudadanía no sólo respecto al gobierno sino a la Asamblea Nacional vista como institución. En el segundo caso, la falta de previsibilidad sobre la orientación del voto de los asambleístas de gobierno reduce la confianza de otras agrupaciones políticas para la formación de acuerdos y coaliciones de mediano alcance. Por ello, tanto para resolver las difíciles relaciones entre el gobierno y su bancada como para evitar que los desequilibrios en el interior de Alianza País generen problemas de estabilidad al país, es necesario que el Presidente Moreno asuma decisiones políticas trascendentales.

Dado que las dificultades económicas no serán superadas en el mediano plazo, la vía que queda abierta es la recuperación del liderazgo de Alianza País por parte del Jefe de Estado. Aunque esto no implica cerrar el diálogo con las fuerzas políticas que ahora mismo acompañan al gobierno, la opción del Presidente Moreno sería reorientar al movimiento oficialista de forma tal que sus militantes vuelvan a tener incidencia sobre los espacios de poder. De esa manera, si ya no es posible dinamizar la relación con las provincias y sus legisladores a través de la provisión de recursos económicos, el gobierno sí lo podría hacer vía asignación de cargos públicos. Así, las posibilidades de disciplinar a la bancada oficialista pueden ser mayores y al mismo tiempo la coherencia en el comportamiento legislativo de Alianza País también ganaría terreno. Por tanto, observar a Alianza País como el aliado natural del gobierno en lo que resta del período puede ser una salida para el difícil escenario que afronta el Presidente Moreno respecto a su bancada legislativa.

El momento e intensidad con la que se podría asumir el proceso de reapropiación del oficialista Alianza País dependerá de los resultados de las elecciones de marzo. Si la oposición política alcanza espacios suficientes en alcaldías y prefecturas, como parecería ser el escenario más realista, el Presidente Moreno podría aprovechar esa coyuntura para repartir espacios en lo nacional y seccional entre actores cercanos a Alianza País. Este movimiento estratégico no sólo serviría para mejorar la relación del gobierno con la legislatura sino que además sería observado como un mecanismo de compensación del Jefe de Estado frente a la orfandad en la que ha dejado durante este tiempo a su agrupación política. Al final, la entrega de espacios de poder siempre ha sido una de las herramientas legítimas del presidencialismo para generar gobernabilidad y, en este caso, para adicionalmente mejorar la disciplina partidista en la legislatura.

Santiago Basabe es académico de la Flacso. 

12 Comments

  1. La verdad es que me desconcertó un poco el análisis.. en parte porque de entrada presupone que a Moreno le interesaría mantener vivo a su partido, cuando él mismo ya sólo quiere apagar las luces e irse para su casa, y por otro lado porque insinúa que Moreno sí tiene las cualidades de líder pero no las ejerce por decisión o voluntad propias. Pero lo que más me ha sorprendido es que se sugiera el reparto como mecanismo de supervivencia de un partido mediocre.. quién sabe por qué Moreno no intima con los de AP.. clo seguro es que ellos si se sienten en limbo temiendo desaparecer y luego van a culparlo por dejarlos a la deriva y eso más ya sin teta de qué agarrarse. A lo mejor ya no cogen nada y desaparecen como partido. Lo malo, que la derecha gana de ese olvido y que parece que el pastel ya se está repartiendo solo y que estos próximos comisios acabarán ratificandolo.

  2. Partido de nefasta recordación para la mayoría de ecuatorianos, pero lotería para algunos nuevos millonarios, debe desaparecer por la dignidad nacional….

  3. Pues Alianza Pais como el Correismo estan debilitados por todos los casos de corrupcion encontrados ya tiempo paso y quedaran como cadaveres politicos.

  4. Sr. Basabe, me parece que usted está presentando al país como si fuera una torta la cual hay que repartirla para que todos coman.
    No señor, lo que yo pienso es que el presidente lastimosamente no tiene la talla de un gran líder; humanista, inteligente y firme en a toma de desiciones.
    Más parecería que tiene a su alrededor personas que le están dando haciendo el trabajo y, para colmo, mal hecho.
    Un gran líder no necesita fortalecerse asegurándose aliados políticos sino vea el ejemplo del Sr Guaido, un hombre valiente que ha sabido ganarse la estima y confianza del pueblo venezolano.
    Saludos.

  5. Sr. Basabe, como puede pedirle peras al olmo?? Usted sabe y todos los ecuatorianos inteligentes sabemos que el Sr. Lenin Moreno gobierna con la derecha. Sólo el bloque de Morenistas parece q no se han dado cuenta. O les resulta más cómodo seguir aparentando por q no tienen un rumbo en la vida política y no tienen la fuerza y el liderazgo q se necesita para romper el silencio q les oprime cada día y les carcome de saber que no son más q instrumentos que el poder de turno toca a su antojo. Que todos los ideales de izquierda el Sr Moreno los tiró al tacho de la basura y hablar de su propio partido le avergüenza. Quiere mantenerse lo más distante posible. Y eso de esperar que retome las riendas y cosas de esa naturaleza sería un vil engaño. Y no le heche la culpa a Correa ni hable de mal manejo económico ni de la debacle en la q se convirtió este partido por que el único responsable es el Sr. Lenin Moreno

  6. Parece que el Sr Basabe desconoce que igual que con Correa , el gobierno de Moreno tambien repartio la funcion publica a los asambleistas y aliados politicos.
    No nos queda mas que pedir que Moreno no cometa tantos errores politicos y de manejo del estado y salgamos adelante hasta el 2021.

  7. Confieso que me ha sorprendido. Un académico y analista político hablando de troncha con tanta soltura que nos lleva a la conclusión de que el ecuatoriano ha sido, es y será un ente corrupto.
    ¡Qué tragedia!

  8. Lo que en verdad usted, Sr. Basabe está insinuando es que Lenín Moreno, para alinear a sus asambleístas al desbarajuste, en su etapa final, entregue las consabidas parcelas de poder en las provincias con el único fin de repartir cargos burocráticos a agnados y cognados de los asambleístas truchos. No olvide Sr. Basabe que las únicas funciones y competencias de los asambleístas son las de legislar y fiscalizar. Lo demás es populismo puro y duro; además, configuraría el delito de tráfico de influencias. Por eso mismo, durante el correato surgieron, como hongos después de la lluvia, los diezmeros.

    • Estimado Santiago: el verdadero liderazgo se lo siembra y cosecha con un ejercicio ético y moral. Lo que usted propone no es un ejercicio de verdadero liderazgo. El Presidente Moreno tiene un rabo de paja más grande que una catedral. Es imposible ya para Él, retomar algo de autoridad y Poder De Honor Ciudadano. En un cartel de delincuentes el liderazgo se lo ejerce por la fuerza y acciones de maldad y de terror. Este es el único medio que se puede imponer en una cloaca, como lo es está bancada política. Habrá alguna honrosa excepción, pero hasta ahora no hemos visto ninguna.

  9. Parece mentira que haya personas hablando del diseño de un “manual” con instrucciones tan oprobiosas como el reparto político “legitimo” para reflotar a la bestia obscena, corrupta y voraz que simboliza Alianza País. Una pena señor Basabe.

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