Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

El general parqueado en su laberinto

en Conexiones4P/Elenfoque por

Paco Moncayo encabeza los sondeos para alcalde de Quito. Su diferencia con el resto de candidatos se acorta pero sigue siendo sustancial. Su caso condensa las variables más comunes en esta elección: se beneficia del conocimiento que tenían de él los electores y de la fragmentación que produce tener 18 candidatos. El ex general arrancó con cerca de 45 puntos en los sondeos y ahora se sitúa alrededor de 27 puntos. Es posible que mantenga la delantera hasta el 24 de marzo, pero es imposible prever qué porcentaje obtendrá ya que alrededor del 40% de quiteños dicen no haber decidido aún su voto.

¿Por qué Moncayo va primero? Entre otras cosas porque el electorado, frente a la dispersión, premia a las figuras conocidas. Moncayo es más un recuerdo que una ilusión. Su programa de gobierno, en cuya elaboración participaron según dijo más de 50 asesores, sigue siendo tan esquivo para los electores quiteños como el de los otros candidatos. Sus estrategas apuestan más a él. A lo que fue, a lo que representa, a su experiencia: en definitiva, la candidatura de Moncayo es lo más parecido a una operación nostalgia.

Ir primero en los sondeos y ser, supuestamente, el mejor preparado para el cargo: esas dos premisas son suficientes para que sus estrategas y el ex general hayan tomado la decisión irreversible de no debatir. Y en eso Moncayo vuelve a reproducir una de las taras mayores de la endeble democracia que hay en el país: la incapacidad por parte de la mayoría de miembros de la sociedad política para entender cómo funciona la esfera pública. Para ellos, ese no es un espacio antagónico ni plural: no es el punto de encuentro de tesis contradictorias e intercambio insalvable de ideas. Lo ven como una zona unidimensional en el cual se expande su yo para imponer su visión al amparo de los votos obtenidos en las urnas.

Moncayo no entiende que la democracia es un aprendizaje que se hace con los otros y que, en ella, el debate no es opcional: es parte consustancial de la forma cómo se examinan, se evalúan y se deciden los temas públicos. Esto es válido siempre, pues el debate y las condiciones en que se desarrolla muestran realmente cómo funciona determinada democracia. Pero es más urgente y provechoso durante una campaña electoral porque, en ella, los ciudadanos tienen que vislumbrar soluciones para sus problemas esenciales o vías de consecución para sus mayores anhelos.

Debatir no es solo intercambiar argumentos: es un ejercicio público para que aquel que aspira a un cargo de elección ponga a prueba su apertura de espíritu, su capacidad de cuestionar sus propias convicciones, su decencia intelectual, su disposición a valorar tesis ajenas y a respetar a sus contradictores.

Moncayo, por estrategia política, rehúsa debatir con los otros candidatos. De hecho sus asesores hicieron saber a 4P. que él no asistiría al debate al que fue invitado con otros cuatro aspirantes a la Alcaldía, pero sí quería un foro para él, como único participante. Como si no pudiera contrastar sus puntos de vista. O como si los considerara plenos de verdad, incontestables, irreductibles. Jorge Yunda igual ha evitado debatir. En su caso quizá por la poca calidad de sus propuestas y los enormes cuestionamientos que pesan sobre él. Paola Vintimilla los ha imitado, por otra razón: ella para decidir pide permiso en Guayaquil que, como es evidente, no se lo otorga…

Tras diez años de autoritarismo, esta elección debía haber sido la expresión de lo que aprendió la sociedad de un poder que se creyó bañado en verdad, incuestionable, dogmático, absoluto y eterno. Era el momento para que la sociedad política muestre que la democracia no es únicamente ir a votar. Y la democracia se celebra debatiendo, respetando al contradictor, abriendo la posibilidad de enriquecer un programa con soluciones ajenas.
Moncayo, se entiende, tiene el bagaje intelectual y político para poner en juego sus propuestas ante sus contendores y ante la opinión. No lo hizo. Prefirió volver al pasado sin entender que la sociedad que luchó contra el correísmo no necesita políticos arrogantes y encerrados en sí mismos. Tampoco entendió que una ciudad (como un país) se construye debatiendo; no trepada en la visión de un supuesto ser superior y supremo. Puede que los contendores de Moncayo pierdan: pero muchos de ellos han mostrado una enorme capacidad para oír a sus contrincantes y, en casos, aprender de ellos. A ese tren con aires nuevos de democracia, que ojalá perduren, no se subió el general.

Foto página facebook de Paco Moncayo.

12 Comments

  1. En la mayoría de casos y en la mayoría de países los candidatos que van al frente de las encuestas con amplitud, no debaten. Están primeros por el mejor conocimiento que la gente tiene de ellos o porque algún buen servicio prestó en ocasiones anteriores. Creo que a Moncayo le irá bien en su gestión por ser un hombre firme y experimentado en temas municipales. Lo que me disgusta es que le apoye la Izquierda Democrática, partido que a demostrado ser un gran bailarín y en ciertos momentos haber apoyado a Correa.

  2. Con todos los defectos que se atribuye a Paco Moncayo en su artículo, sigo creyendo que es la mejor opción para Quito, no hay contendor, los candidatos que debatieron aun no tienen la madurez necesaria para ocupar ese puesto, Quito seguiría la trayectoria del actual.

  3. Pienso que la edadno es un impedimiento, qe tal el Dr. Trujillo y que tal el joven Correa, Rodas, Gabrielita, et.
    Mas vale un viejo conocido que3 cien jovecitos desconocidos.
    .

  4. Puede decir lo que sea señor Hernández. Pero el sesgo de su comentario malicioso y falso es producto de la desilusión que tienen Ustedes al no poder llegarle ninguno de los candidatos que tratan de promocionar siquiera a la quinta parte del porcentaje que tiene el General Moncayo. Podrán decir lo que quiera pero en su propio comentario de manera escondida y con odio denota que el ganador para la Alcaldía de Quito es el General Paco Moncayo. Y sí, la realidad es que la experiencia y el conocimiento pesan mucho en esta elección, y el General ya ha demostrado que éso tiene en demasía. Saludos.

    • Antonio, ¿para qué comenta un comentario malicioso y falso? La forma como usted enfoca el debate y responde a la tesis del artículo (por qué Moncayo no debate), recuerda muy bien la forma cómo Correa trataba a sus críticos. Saludos igualmente.

  5. Se quejan que no asiste a los debates, pero los otros 14 han debatido un montón de veces. Entonces los quiteños elijan a uno de los 14 super democráticos que debaten y debaten y debaten. Recuerden que muchos los que ganaron debatiendo fueron malos como presidentes y alcaldes. Parece que no recuerdan que Abdalá si debatía y miren como terminó. Igual que el actual alcalde.

  6. Moncayo se pertenece al Partido cómplice, y encubridor del correísmo. Borja, es la mayor
    decepción de un político que no le importo lo que Correa hacía con el país. Sordo, ciego y mudo ante los atropellos, mientras se paseaba por el mundo hablando de lo que no existía en nuestro país: Democracia.O la pregunta es¿ qué intereses tenía Borja en juego? ; aparte de su hermanito bien colocado por el correísmo.La ID ha sido colaboracionista con el déspota, a todo nivel. Moncayo, cuándo enfrentó a Correa?. Salió acaso a las calles ?.No , el General estaba muy contento con su sueldazo de General y los negocios de sus hijos.Su Alcaldía fue regular.Ya es de otra visión. Tuvo ya su ciclo.Debe seguir gozando de su vejez y buen sueldo.Quito, debe ser grato con Montúfar.El único que enfrentó al tirano, al arrastrado ante Chávez y Cuba.Al títere de Cuba .No hay que ser ingrato y mezquino.Hay que dar paso a la juventud y dejar atrás a los supuestos «héroes», ya anquilosados en el pasado. No se ha ha hecho una verdadera Auditoría , sobre el Aereopuerto,sobre el que pesaron tantas denuncias.Es porque Moncayo era protegido de Correa.Quito, tiene que reaccionar . La ID fue mano derecha del correísmo. Borja, traicionó a Quito y al país, con su silencio cómplice.

  7. Está de averiguar si de pronto para que el generalazo no acuda a ningún debate,el Jaime Durán será quien le asesora, ese mismo que ayudó al Mauricio Rodas a ganar la alcaldía y joda a la ciudad ,y por encanto tiene una casa de cerca de medio millón de dólares gracias a que sus hermanos le prestaron la plata,Odebrecht fue su varita mágica ,eso dicen algunos,y todos guardamos silencio , inclúyase a ciertos medios de comunicación y periodistas que aseguran que todo se debe al correismo. Quito a gozado por mucho de buenos alcaldes,claro y como se escribe en este espacio , con una fiscalización ausente cualquiera.

  8. El nostálgico del Moncayo no fue un buen alcalde y además nunca fue fiscalizada su gestión antes, durante y después..se confirma el argot popular: es cabeza cuadrada!!!

  9. Hablemos en serio , la ciudad necesita sacudirse de tanto político enquistado en proponer dejar de lado al correismo ,ese nunca será un tema que arranque para sí votos , acá necesitamos propuestas viables , que incluyan a la mayoría de habitantes sin tintes partidistas,acá somos buenos o poco buenos y punto . Este militar debería retirarse a cuidar a sus nietos y vivir como intocable . Y me pregunto , por qué no hay auditorias después que un alcalde deja sus funciones?

  10. Es impresionante la ceguera política y la visión de corto plazo de nuestros políticos. hay tres candidatos jóvenes, inteligentes y dispuestos a arriesgar sus propuestas, pero su tendencia política compite entre ellos. Supongamos que se presentaban como un grupo gestor de propuestas y nominaban entre ellos al candidato a alcalde y ellos como respaldo en el concejo metropolitano, esperando ser los nominados en los siguientes períodos, marcando una tendencia de desarrollo y profundidad conceptual. Moncayo es lo mismo, sin evolución a su último ejercicio. Dos años de parálisis en el primer período, esperando que le salve el crédito español, luego, la espantosa gestión de retiro de los comerciantes informales que generó centros comerciales precarios y mayor congestión cruzada en el centro histórico y para cerrar, la pésima negociación de la concesión del aeropuerto, denunciada por Montúfar. Moncayo tiene un 30% y no cambiará su tendencia. si gana la elección será con esos votos.

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