Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Un 8 de marzo con temas pendientes

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El 8 de marzo, es el día dedicado a la mujer. Sin embargo, poco o nada se conoce sobre los hechos que motivaron a que Naciones Unidas institucionalice ese día como tal.

Si bien en estos tiempos esta fecha es tomada como motivo para celebrar, y en lo social genera un ambiente propicio para promocionar el consumismo a todo nivel, en realidad, su origen nos habla de un proceso de lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres que terminó cobrando las vidas de quienes osaron pedir un trato igualitario. La multitudinaria movilización del 8 de marzo de 1857 volcó a las calles a mujeres obreras buscando y exigiendo lo que para entonces era impensable: jornadas de trabajo y salarios justos y el final del trabajo infantil.

Esta fecha no debe ser, por lo tanto, una ocasión de festejo superficial sino una oportunidad de conmemoración de lo difícil que ha sido, históricamente, para las mujeres ir conquistando derechos, espacio y participación.

En el caso del Ecuador las mujeres han sido actoras presentes en los cambios sociales, económicos y políticos, aunque mayormente invisibilizadas en la Historia. A pesar de que obtienen el voto relativamente temprano, en relación a la Región, luego su participación política se va desacelerando y se vuelve lenta y tardía hasta ahora.

En esta fecha viene bien recordar este contexto histórico y su significado especialmente porque, en estos tiempos, empiezan a verse brotes de manifestaciones radicales que minimizan, e incluso satanizan, los puntos de vista en pro de colocar en el debate público las necesidades de equidad y mejoramiento de condiciones en distintos ámbitos.

Si bien las luchas actuales pasan por reivindicar los derechos de las mujeres desde una visión contemporánea, en relación a las necesidades vigentes, y los estados están haciendo esfuerzos por ello, no es menos cierto que en lo que se refiere al Ecuador existen temas de grueso calibre que aún están pendientes de resolver.

Este 8 de marzo nos recibe con grandes pendientes que deberíamos atrevernos a regresar a ver: madres niñas que paren todos los días en nuestro país sin una solución efectiva que desde el Estado tutele sus derechos; la ausencia de un programa eficaz que proteja los derechos sexuales de niños, niñas y adolescentes; medidas laicas que afronten problemas de salud pública relacionados con violación e incesto; sanción a los culpables de violencia y reparación a sus víctimas… Si hacemos conciencia de estas verdades amargas nos quedarían, tal vez, pocas razones para festejar y mucho que demandar, todos, desde nuestra calidad de ciudadanos, seamos hombres y mujeres.

El día de la mujer debería ser una oportunidad para que, como sociedad, nos comprometamos a trabajar por superar los prejuicios, apoyar la participación en todos los ámbitos, proteger los derechos de las mujeres y tomarlas en cuenta en el diseño de políticas públicas.

En el Ecuador es momento de emprender sin temor, procesos sostenidos que desde el Estado garanticen a las mujeres ecuatorianas espacios seguros de ejercicio de sus derechos políticos, civiles, y sociales. Mientras esto no ocurra, muchos 8 de marzo se perderán en la frivolidad del festejo y se perpetuarán nuestros temas pendientes.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

2 Comments

  1. Según la técnica legislativa, en donde existe desigualdades de hecho, el legislador debe establecer desigualdades de derecho; con la finalidad de propender a la igualdad material.

    Algunas de las características fisiológicas, de la naturaleza femenina y que han sido fecundo caudal de los rios de tinta utilizados por las prominentes plumas de los poetas, los pinceles de afamados pintores, etc. Esos mismos caracteres, ya en la cotidianidad se vuelven un óbice en la consecución de la, aún esquiva, igualdad material.

    La manifestación del ciclo menstrual; la capacidad para engendrar; la lactancia; la crianza de los hijos; las actividades domésticas (culturalmente asignadas al género femenino); en la cruda realidad se convierten en actividades adicionales y exclusivas de este género; que en el ámbito de la procura de la autosuficiencia económica y del desarrollo profesional, se traducen en una «carga» que el género masculino no la tiene.

    Como sociedad aspiramos a que el 8 de marzo sea una fecha para acordarnos de reivindicar las «buenas intenciones» que despues de bastante sangre derramada, se han logrado introducir en parte de nuestra legislación; empero la tan cacareada «reivindicación» parece menguar y desvanecerse al entregar una rosa y un chocolate a la agasajada (a veces ni siquiera eso); y los restantes días del año, la rutina del machismo lacerante; burda discriminación (¿cuál es la probabilidad de vincular laboralmente a una mujer gestante?); acoso sádico; femicidios que se hacen cáda vez más comunes; etc.

    Y así el statu quo se mantiene y para «justificar» la inacción de la sociedad, pretextos sobran: falta de recursos económicos; falta de insumos y contingente en las instituciones encargadas de velar por los derechos de las mujeres; falta de capacitación; CULPA DE LA MISMA MUJER; etc, etc.

    En lo que sí es eficiente la sociedad y el Estado es en recordar a la mujer su «rol»:

    – Debes amamantar al recien nacido por lo menos hasta los dos años.

    – «Esta casa está patas arriba aquí no hay mujercitas»

    – Debes cuidar tu forma de comportarte y tu forma de vestir para no provocar abuso sexual o violaciones.

    – Debes aguantar y perdonar a tu marido, «aunque pegue, aunque MATE marido es».

    – Si producto de una violación quedas embarazada, no puedes interrumpir esa vida y si lo haces puedes ir a la cárcel.

    – No hagas negocio con las pensiones alimenticias de los niños, dedícate a trabajar.

    Pero lamentablemente, la encomiable LABOR de la sociedad sólo se queda hasta ahí y cuando:

    – Hay que amamantar al bebé el Estado le otorga 9 meses en el sector privado y 12 en el público.

    – En tratandose de labores domésticas, las mismas son eso, por tanto el Estado se desentiende.

    – Los índices de acoso, abuso sexual, violaciones, femicidios se disparan y el Estado es otro espectador más.

    – ¿Cuantos de los apasionados asambleistas que defienden la «vida» del producto de una volación, están dispuestos a colaborar con su tiempo y sus propios recursos, para educar, criar y cubrir los gastos de cuidado, salud y manutención del bebé?, ¿El Estado indemnizará a la víctima de violación, por cambiar su proyecto de vida por el rol de madre que los «defensores de la vida» le exigen?.

    – Porque políticamente fue o es rentable, cada vez es más dificil obligar a cumplir el deber del progenitor alimentante.

    Luego de escuchar la poesía, pensamientos, reflexiones; de observar las esculturas, pinturas y todo tipo de motivos alusivos a la mujer, que el el consumismo nos ofrece; amanece el 9, el 10, 11 y el 12 de marzo, ya pasó el día de la mujer, ya se cumplió el compromiso; pero ya vendrá el día de la madre y el cumpleaños de ELLA para ser cursis de nuevo.

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