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La merecida muerte de Unasur

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En estos días, Ecuador anunció su retiro definitivo del tratado constitutivo de Unasur y el desmantelamiento del  monumento a Nestor Kirchner.  Estos hechos, conjuntamente con el retiro de Unasur por parte de sus principales integrantes en el transcurso de los últimos meses (Brasil, Argentina, Colombia, Perú y Chile) marcan el fin de este malhadado experimento de integración regional.

Unasur se basó en dos premisas que resultaron equivocadas. Primero, que Brasil, como uno de los BRICS, iba a consolidar un liderazgo regional al tiempo que se posicionaba como potencia global. Segundo, que los consensos en varios temas clave entre gobiernos de izquierda moderada y del socialismo del siglo XXI podían servir como un  fundamento firme para la integración regional. Ambas premisas resultaron falsas, en medio de la prolongada crisis interna de Brasil y el decidido giro hacia la derecha en la región.

Unasur estaba fuertemente basada en el proyecto de liderazgo regional brasilero, que despuntó bajo la presidencia de Lula. Este proyecto no era tanto político, sino geo-económico. Brasil buscaba tejer una red de infraestructura de energía y transporte en la región que fuera  funcional a sus intereses y a los de sus empresas transnacionales, estrechamente ligadas al estado, en un modelo de capitalismo estatal. El llamado “anillo energético” pretendía asegurar el abastecimiento de gas natural para la economía brasilera, al tiempo que las conexiones viales tenían como objetivo cumplir con el sueño brasilero de extenderse hasta el Pacífico, el destino manifiesto en su versión brasilera. Las enormes inversiones requeridas en infraestructura debían ser manejadas por el BNDES, el banco de desarrollo brasilero y beneficiarían sobre todo a las corruptas transnacionales brasileras, como Odebrecht. Para afianzar este proyecto y subsumirlo bajo el paraguas de Unasur, Brasil insistió en que IIRSA (Iniciativa para  la Integración Regional de Infraestructura Sudamericana) pasara a formar parte del andamiaje institucional de Unasur. El auge de obras de infraestructura  fue el único aspecto tangible de Unasur, aunque dejó una impresionante estela de corrupción. La crisis interna de Brasil, que precisamente tuvo como una dimensión medular las investigaciones a la corrupción sistémica asociada a las transnacionales brasileras de infraestructura y energía, hundió el proyecto de liderazgo geo-económico regional de Brasil y a Unasur.

Los  consensos entre gobiernos de izquierda moderada y extrema, a su vez, generaron momentáneamente solidaridad en Unasur, pero eran un sustento endeble para una organización regional. A corto plazo, arrinconaron y alienaron a los pocos gobiernos de derecha que había en la región, como los de Colombia y Chile. A mediano plazo, convirtieron a Unasur  en el garante de la perpetuación de los gobiernos de izquierda, a través del manejo sesgado de crisis y una tramposa observación electoral. Y a largo plazo, los consensos izquierdistas mostraron ser absolutamente insuficientes como cimiento, cuando uno por uno, los gobiernos izquierdistas fueron reemplazados por gobiernos de derecha. Que se haya confiado en que los consensos ideológicos podían ser el cemento de Unasur   muestra hasta qué punto muchos de estos gobiernos soñaban con instaurar una hegemonía inalterable.

El Ecuador, sin duda, ha actuado bien en pasar de ser uno de los miembros más entusiastas de Unasur al retiro definitivo. Haber financiado la construcción de la sede de Unasur mostró  una enorme ineptitud. En lugar de asegurar nuestra visibilidad con  base en nuevas ideas (poder suave), como hacen las naciones pequeñas, el gobierno de Correa trató de hacerlo con el despilfarro de recursos. Lo lógico, si el Ecuador buscaba ser la sede del organismo, era pedir contribuciones de acuerdo al PIB de sus integrantes, y no cubrir virtualmente el total de los costos. El hecho de que la sede estuviera dedicada, a través de su estatua, a Nestor Kirchner, en cambio, fue una elección acertada. Se trataba de un monumento a la corrupción para una constelación de regímenes (la hegemonía del PT, el kirchnerismo, el chavismo, el correísmo, el masismo) que se distinguieron por su inmoralidad cívica.

Si bien Lenín Moreno ha acertado en retirar a Ecuador de Unasur, no es tan adecuado el destino que se dará al edificio. Muchos edificios públicos en Quito podrían servir para la universidad indígena. La ex sede de Unasur, en cambio, tiene un posicionamiento estratégico único para el turismo. Es triste que una urbe con iglesias barrocas de clase mundial tenga como destino turístico principal una línea imaginaria. Este infortunado resultado de la pobreza de las políticas turísticas se podría corregir exhibiendo las maravillas de la producción cultural ecuatoriana en la ex sede de Unasur.

Carlos Espinosa es profesor/investigador de Historia y Relaciones Internacionales en la USFQ.

5 Comments

  1. Dada la ubicación de ese monumento al cínico despilfarro, el edificio debería destinarse a algo relacionado con el turismo.

  2. Usted lo ha calificado con acierto Sr. Espinoza, un monumento y una expresión a la más estremecedora inmoralidad cívica, un afán de figurar mediante un insensato despilfarro pero no con ideas y ese “poder suave”, que saben manejar los países pequeños pero con líderes grandes;por supuesto el monumento de un mafioso , en la portería de la lujosa y frívola sede , era el correcto símbolo de la más abyecta corrupción que se hospedaba y se solazaba en las sacristías de ese Palacio del cinismo y la maldad.

  3. Como siempre, brillante, Carlos. Si alguno de los corruptos gobernantes que hemos tenido – especialmente los mamelucos- hubieran tenido la décima parte de tu lucidez y decencia intelectual, no tendríamos que estar llorando sobre la leche derramada como en este caso de horrendo despilfarro con el UNASUR

  4. Muy interesante artículo que describe el fracaso de esta aventura integracionista , que estuvo destinada al fracaso por la politización e idilogización de la misma . Lo que no será fácil es recuperar el costoso edificio , financiado totalmente con dinero ecuatoriano , pues para que esto suceda tienen que estar de acuerdo todos los países miembros , cosa que estoy seguro no aceptarán regímenes como el de Venezuela o Bolivia .

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