Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Por qué es importante que los partidos se fortalezcan?

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Cuando las campañas terminan, empieza una etapa conocida como “silencio electoral” que significa que, tanto el ruido como el proselitismo  político, se ponen en pausa. Esto tiene el propósito de que, antes de los comicios, los ciudadanos puedan reflexionar su voto sin influencia de la propaganda.

Esta veda opera en todo aspecto, incluidas las encuestas, y se extiende al gobierno central y a sus organismos relacionados. Sin embargo no abarca las redes sociales que seguramente terminarán abarrotadas de mensajes –algunos desesperados– para tratar de captar votos hasta el último momento.

Este espacio sin proselitismo puede ser aprovechado para que todos volvamos a reflexionar, una vez más, acerca de que en el Ecuador necesitamos partidos fuertes. ¿Y por qué los ecuatorianos necesitaríamos que los partidos se fortalezcan si los datos nos dicen que la mayoría ciudadana no confía en ellos? Pues justamente porque los partidos políticos son actores fundamentales en la representación de las democracias. Son su piedra angular y, porque mediante sus propuestas, nos brindan opciones de gobernabilidad y alternativas de políticas públicas desde visiones ideológicas distintas.

Ellos tienen un rol clave en la generación del debate cuando, teniendo criterios contrapuestos, de forma vigorosa y saludable exponen sus ideas ante la opinión pública y generan dinámicas genuinas de intercambio de puntos de vista que ayudan a la colectividad a entender mejor los problemas y plantear soluciones.

En el Ecuador la realidad de los partidos y movimientos está bien distante de tener estas características: están sufriendo una crisis importante. Pero si pensamos que la democracia no puede funcionar sin ellos, es urgente que tomen acciones para fortalecerse, especialmente por la cercanía al 2021. No existe una receta perfecta para su recomposición. Sin embargo, podríamos señalar algunas dimensiones  que son condiciones mínimas sine qua non que cualquier partido, que quiera reestructurarse adecuadamente, debe cumplir:

Implementación de mecanismos sanos de  democracia interna, pues los partidos que tienen prácticas transparentes, logran tener procesos internos eficientes en su selección de líderes  y candidatos, así como en la definición de las posiciones políticas del partido.

Procesos de rendición de cuentas y accountability permanentes, de forma que puedan generar confiabilidad y por ende legitimidad.

Programas de formación política a sus miembros que asegure solidez en sus argumentos y su trabajo.

Promoción de la participación política de las mujeres como eje importante en su actividad, de modo que puedan tener espacio de decisión en los partidos.

Cuando en el Ecuador se logre un verdadero fortalecimiento de movimientos y partidos políticos, empezaremos a ver  líderes capaces y políticos más responsables, que miren al partido como un espacio de desarrollo, aprendizaje y toma de decisiones democráticas. De esta forma, los ciudadanos electores podríamos contar con ofertas electorales diversas y serias que, además, puedan ser auditadas por nosotros mismos cuando no cumplan con sus ofrecimientos.

Ciertamente, lograr una democracia con partidos políticos serios y maduros nos podría servir de antídoto natural contra los populismos que tanto daño nos han causado. Estos surgen justamente en espacios y momentos en los cuales existe un descontento popular y  la ausencia de partidos sólidos es evidente. Si bien la generación de nuevas y efectivas estructuras de pensamiento político puede verse como una tarea interminable, urge que ésta se lleve a cabo.

Necesitamos que se empiece a dignificar el ejercicio de la política. Necesitamos líderes responsables que desde la comprensión de las  nuevas realidades se articulen sobre valores éticos y el bien común y que nos demuestren que la convivencia de la diversidad y el debate de ideas con tolerancia es viable y que, mediante la política, sí es posible obtener resultados tangibles de bienestar social, seguridad y justicia. Por eso, los ciudadanos debemos  exigir que los partidos se comprometan a salir del marasmo en el que se encuentran y se reinventen desde adentro por el bien de la democracia.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

3 Comments

  1. Los partidos y movimientos politicos estan muertos desde hace décadas. Seguir insistiendo en su renovación es anticuado. Es pensar nostálgicamente. El verdadero poder esta en la ciudadanía. Con la tecnología en comunicaciones tan avanzada es frustrante ver lo poco o nada que se ha hecho para que la ciudadanía ejerza directamente su poder sin mediaciones. Para meterle la mano al bolsillo y cobrar mas impuestos el estado si ha sofisticado su sistema de recaudaciones, pero para garantizarle a la ciudadanía una participación directa con fiscalización no ha hecho nada. Por supuesto que este desfase es intencional. Desde la academia no podemos seguir ignorando la realidad. Parte de nuestra responsabilidad es poner al debate temas y problemáticas de vanguardia que empoderen al ciudadano. Creer en los partidos y movimientos es seguir en la era de piedra donde nos roban, nos mienten y nos reprimen por opinar diferente. Esa es la realidad de nuestro sistema politico.

    • Totalmente de acuerdo con usted. Es preocupante que cuando algo no ande bien la solución sea más grande o mayor, v.g. El gobierno no funciona, necesitamos más gobierno. ¿Qué diría Einstein ante esta locura?

    • muy de acuerdo con su criterio. es hora de extinguir el sistema politico actual. La solucion esta en la ciudadania. en los barrios. donde ahora haymucha preparacion y desde cada particularidad se podria hacer un nuevo pais

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