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Sistema de pensiones: el ejemplo de Suecia

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En el libro, Suecia, El Otro Modelo, Del Estado Benefactor al Estado Solidario, su autor Mauricio Rojas relata la transformación de la economía sueca ante la crisis del Estado Benefactor. Entre los cambios fundamentales, el del Sistema de Pensiones. Como consecuencia de la crisis económica de los años 90 y la insostenibilidad de su viejo sistema de pensiones debido al aumento del número de jubilados y una mayor expectativa de vida de la población, Suecia cambió su sistema de pensiones a uno mixto de reparto y capitalización, el cual fue aprobado en 1998 y aplicado entre 1999-2003. El antiguo sistema de pensiones que calculaba con base en los 15 años de mejores ingresos y las reajustaba por el índice de precios, fue sustituido por un monto variable de las pensiones atado al crecimiento económico y la evolución demográfica.

El sistema de pensiones de Suecia tiene 3 componentes: 1) subsidios al transporte, atención médica, casas de reposo, medicinas. 2) asignación mínima de vejez y pensión de garantía. 3) sistema mixto de pensiones de reparto y capitalización individual. Del aporte total al sistema de pensiones, 18,5 % del salario bruto, el 16 % se destina al sistema de reparto administrado por la Caja de Seguros y el 2,5 %  va a cuentas de propiedad individual de cada afiliado, el cual decide en qué fondos depositar sus ahorros, entre 800 alternativas autorizadas y supervisadas por un ente estatal.

La edad mínima de jubilación es de 61 años, a partir de la cual los ahorros del 2,5 % depositados en fondos privados pueden transformarse en pensión vitalicia. Las pensiones individuales se ajustan cada año en relación con la evolución de los sueldos y salarios. Los excedentes entre el  ingreso por los aportes del 16 % del salario bruto menos lo destinado al pago de pensiones, entran al sistema colectivo de capitalización formado por cuatro fondos de pensiones que se invierten en el mercado de valores nacional e internacional.

El núcleo central del sistema de pensiones sueco es una formula que establece un coeficiente de equilibrio, esto es, nunca el ingreso por las aportaciones futuras más los fondos de capitalización puede ser menor que el valor requerido para las pensiones futuras. Cuando el egreso por el pago de pensiones supera a los ingresos, los egresos futuros por pensiones deben reducirse hasta restablecer el equilibrio entre ingresos y egresos. Esta operación de reducción tiene efecto en las pensiones a pagarse en los dos años siguientes del año base del cálculo.

El monto de pensión individual que en el viejo sistema se calculaba mediante el promedio de los 15 años de mejores ingresos, en el nuevo sistema el monto de la pensión individual se determina por las cotizaciones efectivas durante la vida laboral, además,  la pensión varía de acuerdo a la sostenibilidad del sistema. Por ejemplo, si un trabajador sueco labora 40 años con un ingreso anual de 214.000 coronas, la cotización anual del 16 % sería de 34.000 coronas que multiplicadas por 40 años le permite acumular 1.3 millones de coronas de aportes. Este valor más los intereses ganados por la inversión de sus ahorros elevan los derechos de su pensión a 2 millones de coronas. Si este trabajador se jubila a los 65 años y su expectativa de vida es de 18 años adicionales luego de jubilarse, los 2 millones de coronas se dividen para los 18 años y este sería el valor de la pensión anual que a su vez se divide para 12 meses. A esta pensión se agrega el resultado de los fondos de capitalización más otros derechos de pensión complementarios.

Existen principios centrales que gobiernan el sistema de pensiones sueco: 1) Las generaciones futuras no deben asumir la carga de un sistema deficitario. 2) El sistema al menos debe estar en equilibrio y generar excedentes. 3) La fórmula que garantiza la viabilidad y equilibrio del sistema en el largo plazo se calcula cada año, si arroja déficit del sistema inmediatamente se activa el freno y se corrige con la reducción de pensiones futuras en los dos años siguientes. 4) El  equilibrio del sistema de pensiones considera los cambios futuros en la base demográfica y expectativas de vida. 5) Se prohíbe al gobierno utilizar los fondos de pensiones. 6) Al corregir los ocasionales déficits mediante la fórmula, estos no se cubren con asignaciones del presupuesto público o incremento de las cotizaciones.

La crisis del Estado de Bienestar Sueco y de su economía obligó a este país a corregir sus fundamentos económicos, permitir la participación privada en la dotación de los servicios sociales públicos, generar superávit fiscal y cambiar su sistema de pensiones. Obviamente, Ecuador no es Suecia, aunque una estadista conducción del Estado debería conducirnos a alcanzar el nivel de los países desarrollados.

Los modelos y vías al desarrollo no son transferibles. Cada país tiene que encontrar el camino a la prosperidad en función de sus particularidades, fortalezas y capacidades para ser mejor que otros en el competitivo concierto internacional de naciones. No obstante, hay ciertas líneas maestras que no van más allá del sentido común. Como Suecia en su momento, hoy el Ecuador tiene que recomponer su economía, sus cuentas públicas y su seguridad social. Los lineamientos de corrección del viejo sistema de pensiones sueco mencionados en los seis puntos, en su mayoría responden a los principios que deben regir el sistema de pensiones del Ecuador. Sin embargo, las distancias que separan a las sociedades sueca y ecuatoriana pueden encontrarse en su madurez, en sus valores e identidad, en el sentido de patria y en sus particulares formas de concebir el sentido común.

Jaime Carrera es economista. 

2 Comments

  1. Los fondos de cesantía fueron licuados totalmente y reducidos a centavos cuando ocurrió la dolarización y de ese manera se licuo la del estado al IESS que en ese tiempo debió ser como al menos 25 000 millones de dólares (nadie lo ha establecido con precisión). Por lo demás muy de acuerdo con su artículo, pero para que un sistema similar al de Suecia sea en el ECuador viable hay que sacar de la administración del IESS a los representantes del gobierno y de los empresarios (grandes deudores del IESS) y entregar su gestión a una empresa o entidad con apoyo de la OIT.

  2. El 2.5% para ser depositado en una cuenta particular es menos que el seguro de cesantía en Ecuador ( 3% ) y mucho menos que el fondo de reserva ( 8.33%)
    Conclusión: la jubilación en Ecuador debería ser decente, PERO, como la plata la despilfarran en burocracia y latrocinio ( ROBO ) no hay contribución que alcance.

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