Cómo el Banco Central de Correa atentó contra la dolarización

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En el marco de una investigación sobre los créditos que el Banco Central entregó al gobierno de Rafael Correa, la Contraloría envió en días pasados a distintos funcionarios de esa administración documentos de predeterminación de responsabilidad. Si bien en la Ley de Fomento Productivo, aprobada en agosto del año pasado, ese tipo de créditos quedaron prohibidos, sus efectos sobre la economía, principalmente sobre la liquidez, aún están vigentes, por lo que es importante entender el mecanismo de esas operaciones.

Aunque los primeros préstamos que dio el Banco Central fueron a la banca pública, en este artículo nos centraremos en los créditos al Ministerio de Finanzas, que son justamente los que han sido investigados por la Contraloría. Entre octubre de 2014 y abril de 2017 esos créditos sumaron $5.800 millones; es decir, cerca de $200 millones por mes (si bien no fueron desembolsos uniformes a lo largo de ese período). Los créditos del Central, por tanto, fueron una fuente muy importante de financiamiento para el régimen de Correa, que mediante esos préstamos y de otras operaciones (como las onerosas emisiones de bonos en los mercados internacionales y las preventas de petróleo en condiciones ocultas) consiguió postergar el ajuste fiscal que ya entonces debía llevarse a cabo.

Pero lo importante para el presente artículo es entender cómo funcionaban esos créditos. En los documentos de predeterminación de responsabilidad emitidos por la Contraloría queda claro que esos préstamos implicaron una expansión en el balance del Central. Es decir, no se usaron los depósitos que la banca privada tiene en esa institución (por concepto de encaje bancario), sino que se digitaba el monto del préstamo en la cuenta del Tesoro, que forma parte de los pasivos del Central y, simultáneamente, por el lado del activo, el mismo Central aumentaba su tenencia en papeles del Estado. Cuando esos recursos digitados en la cuenta del Tesoro, sin el respaldo de dólares de los EE.UU., entraban a la economía, se completaba la emisión de dinero primario por parte del Central. La justificación que las autoridades económicas de entonces daban a la operación era evitar una contracción en la liquidez y usaban como ejemplo la expansión monetaria llevada a cabo por la Reserva Federal de Estados Unidos tras la crisis financiera de 2008, omitiendo el pequeño detalle de que el Banco Central del Ecuador, en dolarización, no maneja una moneda propia. (Esto explica por qué en su momento muchos analistas nos opusimos a que el Banco Central manejado por Correa y sus acólitos estuviera a cargo del dinero electrónico -que bien administrado es simplemente un medio de pago, como una tarjeta de débito-: si fueron capaces de emitir dólares sin respaldo, ¿qué harían con el dinero electrónico? También cabe recordar que algunas de las actuales autoridades del Central ya ocupaban altos cargos en la misma institución cuando ésta entregaba los créditos que estamos comentando).

A costa de introducir a la economía dinero que no puede ser utilizado para pagos al exterior, los créditos del Banco Central al gobierno de Correa (al que nunca se le ocurrió fomentar el ingreso de dólares genuinos atrayendo inversión extranjera o mejorando las condiciones de acceso para los productos ecuatorianos en mercados externos) efectivamente evitaron una contracción en la liquidez. Ese es un tema que no toman en cuenta quienes no le dan importancia al resultado de la balanza de pagos en una economía dolarizada. (Tampoco toman en cuenta: i) que en 2009 el déficit real de la balanza de pagos no es el que muestran las estadísticas del Central ($2.647 millones) porque en ese año se hizo el registro CONTABLE de la recompra de los bonos Global 12 y 30 por casi $3.000 millones, pero el Ecuador, después de haber dicho que no seguiría pagando esa deuda, los recompró a un valor mucho menor; y, ii) que desde hace mucho tiempo el Central viene sobrestimando las especies monetarias en circulación; es decir, los billetes y monedas en poder del público (como Juan Pablo Erráez explica en este artículo); según el Central en la actualidad cada ecuatoriano (bebé, niño, joven, adulto o anciano) tiene en su poder, en la billetera o el colchón, en promedio 915 dólares, cifra a todas luces absurda).

Es importante que a partir de la investigación de la Contraloría se determinen responsabilidades para quienes propiciaron y llevaron a cabo los créditos del Banco Central al gobierno de Correa (operaciones que constituyeron un verdadero atentado contra la dolarización), y también a quienes permitieron que una parte del saldo de esos créditos se “pagara” entregándole al Central acciones de instituciones financieras públicas, valoradas quién sabe cómo. Y también sería bueno que quienes usan las cuestionables estadísticas de liquidez del Central para menospreciar la importancia del resultado de la balanza de pagos en dolarización, se den el trabajo de analizar detenidamente las cifras que utilizan como argumento.

José Hidalo Pallares es economista.

6 Comments

  1. Lamentablemente la sociedad en su mayoría es ingenua y vulnerable, por eso es que un mal engendro como Correa puede hacer tanto daño impunemente.

  2. Interesante el artículo pero no señala donde está lo malo o cómo atenta contra la dolarización. Al contrario, una falta de liquidez en la economía si atenta contra la dolarización. Lo que hizo el BCE es lo mismo que hace cualquier banco apalancado créditos por volúmenes más altos con sus depósitos.

    • Wrong: No es lo mismo porque el dinero emitido por el BCE es dinero primario y puede dar lugar a dinero secundario emitido por los bancos privados, por otro lado el BCE no puede emitir dólares porque solo la Reserva Federal lo puede hacer.

  3. Ec.Pallares, en estos días vemos nuevamente la propaganda del uso de la Banca Electrónica. La utilización que Ud. explica durante el gobierno de Correa, denunciada por la Contraloría de los dineros del Bco.Central ya se detuvieron o continúan? Porque volvemos a lo mismo, el Gobierno queriendo usar plástico y nosotros al colchón.

  4. Por qué el economista Hidalgo no dio a conocer y cuestionó técnicamente estos asuntos en su debida oportunidad y tiempo¿ Miedo o duda¿

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