Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

De ellos depende que Ecuador sea un mejor sitio para vivir

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¿La Corte Constitucional dará paso al matrimonio igualitario? Desde el 29 de marzo uno de sus nueve jueces, Ramiro Ávila, sustancia este caso ante un pedido de la Corte de Pichincha: ¿se puden aplicar derechos favorables (normados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos) sin que se modifique la Constitución o la Ley Orgánica de Datos Civiles? En los hechos, es la Corte Constitucional la que debe resolver si las personas del mismo sexo pueden o no contraer matrimonio. La Procuraduría metió cuchara el 14 de abril e indicó que primero se debería reformar la Constitución. Dio otros argumentos: las opiniones de la CIDH no tienen carácter vinculante ni aplicación inmediata. Viejo debate. El hecho cierto es que las opiniones o resoluciones que emanan de un organismo cuasi jurisdiccional, tienen las formalidades de un fallo. Su valor es vinculante si se considera que Ecuador ha firmado acuerdos internacionales en esta materia.

El dilema luce jurídico y constitucional. Pero también tiene un impacto social y político que obliga a plantearlo de otra manera: ¿Será la Corte Constitucional, recién conformada, el vehículo de la modernización que la democracia ecuatoriana no termina de encontrar? Al fin y al cabo, es la primera vez que el país tiene una Corte Constitucional de ese nivel: personas decentes, de gran formación universitaria, amplia visión y, supuestamente, conscientes de que en la sociedad hay grupos de ciudadanos discriminados y marginados por esa supuesta mayoría moral que pretende imponer sus cánones de vida a todos los ciudadanos.

La Corte Constitucional va a tener que dirimir (ya empezó) algunos de los temas polémicos que caracterizan la contemporaneidad: derecho a morir dignamente, derecho al aborto, el derecho de la comunidad GLBTI de casarse y tener una familia, el uso personal o medicinal de ciertas drogas, la maternidad subrogada… Es ahí donde se entiende que están hoy los retos de inclusión para la sociedad. Es ahí donde la democracia ecuatoriana se muestra totalmente decimonónica, dependiente de creencias religiosas y profundamente discriminatoria. No se ha entendido que el desarrollo democrático del país implica sumar derechos para aquellos que los requieren. No se ha entendido que las sociedades contemporáneas son como un gran supermercado en el cual cada ciudadano pone en su coche de compras lo que necesita. No fisgonea en el coche del vecino. Ni pretende determinar lo que deben consumir o usar los otros.

En principio es la política la que está llamada a incluir ciudadanos y ampliar, sumando derechos, el horizonte democrático del país. Pero en Ecuador no hay fuerzas políticas renovadoras. Y las minorías no han logrado tener el peso político necesario para negociar, a cambio de votos, sus derechos civiles. Como ocurre en otras sociedades. Los políticos siguen pensando en un país abstracto conformado por una mayoría que reclama para sí el derecho a determinar, consultando sus textos religiosos, aquello que supuestamente conviene a todos. Políticos de ese perfil solo pueden reproducir el statu quo de sociedades que discriminan e ignoran los derechos de otros, simplemente porque ellos no los necesitan. Es el caso, en este momento, de la comunidad GLBTI que no puede casarse, adoptar niños o heredar el patrimonio. Para esa mayoría no existen. Y cuando los advierten, los quieren curar, educar o reprender.

En este contexto, la Corte Constitucional puede ser aquí (como lo fue en Colombia y es apenas un ejemplo) la institución que contribuya a tener un país incluyente, simplemente humano. El derecho es quizá la herramienta, ya que no lo ha sido la política. La Corte Constitucional puede conectar el país con las corrientes contemporáneas y, en ese sentido, corregir errores legislativos, superar visiones jurásicas y el miedo de los políticos que, para gobernar, miran los sondeos, no a sus ciudadanos.

Esa es la expectativa que ha levantado la Corte Constitucional: que sus miembros entiendan la contemporaneidad e interpreten el derecho pensando no en valores etéreos sino en ciudadanos concretos y que no antepongan sus creencias a su deber. En el ejercicio de su cargo no importan sus creencias: importa su capacidad para entender que los ciudadanos necesitan poder gozar de sus derechos. Y que ninguna sociedad puede decirse democrática discriminando a las personas por lo que son o por la forma en que viven.

De la Corte Constitucional depende que Ecuador sea un mejor país para vivir.

Foto: El Telégrafo.

16 Comments

  1. Como no apareció mi opinión escribo un nuevo texto sobre los hechos consumados. Ayer, doce de junio de 2019, la sobrevalorada Corte Constitucional donde están incrustados dos abogados patrocinadores de las causas que pertenecían al lobby LGTB, acabaron por santificar el inexistente matrimonio igualitario. Y como dice el titular de opinión, hoy el Ecuador, amaneció como tocado por la varita mágica y nuestra querida tierra llena de atracadores de cuello blanco ya es un mejor sitio para vivir. Ecuador ya puede ser considerado, de nuevo, un jaguar, ya no latinoamericano sino mundial. Y nosotros preocupados por pendejadas como el arroz verde, informe Majano, que la democracia, que la economía y otras zarandajas. ¡Quién lo creyera que la solución a todos los males estaba en la ficción del matrimonio igualitario».

  2. Yo creo que debemos respetar el derecho que como se humano tenemos todos , derecho a vivir dignamente, esto es contar con un lugar donde vivir , respeto a la vida propia y de los demás , derecho natural de procrear , tener un trabajo digno, poder adquirir alimentos , tener vestido , poderme instruir e instruir a los hijos , oportunidades de créditos para desarrollo . son derechos generales y básicos por los cuales deberíamos luchar como sociedad ecuatoriana para que alcancen en lo posible a todos , sin embargo es triste saber que en muchos de estos derechos hay una brecha enorme por cubrir sin que como sociedad hagamos nada por empujar para lograrlos . Creo en derechos grupales siempre que estén sujetos a los derechos generales y básicos no en derechos extraordinarios que cada grupo quiera arrogarse

  3. Usted escribe como una necesidad «para modernizar la democracia en el Ecuador» que se apruebe este matrimonio, que son minorías desplazadas, etc, etc, mentira hay otras minorías como los bachilleres aspirantes a la Universidad que no pueden entrar y nadie los escucha, además en esa corte que ud admira hay 2 miembros que son juez y parte porque pertenecen a esos grupos ???? al estilo correa ya tienen nombrados los jueces para acomodar las sentencias. Ojalá no despierten la ira de Dios.

  4. Este tema, no debe ser desviado a la parte política ni religiosa, es un tema de valores y principios, de moral.
    La naturaleza dice que hay sexo masculino y sexo femenino, que la prolongación de la vida es resultado de la unión natural de un hombre y una mujer, llamada familia.
    Estas nuevas corrientes o modas que pretenden hacernos ver como “natural” a la comunidad de GLBTI y que los victimiza diciendo que son discriminados y vulneran sus derechos y no puede ser que en aras de “corrientes contemporáneas” se deba corregir “errores” como los llama el Sr. Hernández. Esto es un atentado a natura y la familia.

  5. No a la ideología de género, nada de esto se basa en estudios científicos serios, mas bien quieren negar lo que dicen ciencias como: la biología o la genética entre otras, supeditándolas a la cultura como fuente que determina nuestra naturaleza.
    Se pretende introducir el tema en los cuerpos legales sin ningún debate y sin que pase por la Asamblea Nacional, organismo llamado a pronunciarse al respecto, por ello un profundo rechazo a esta forma torcida de ver la sexualidad, el aborto el feminismo, aunque los sectores progres se enojen e insulten con epítetos, como los que el autor de este artículo endilga, a quienes nos negamos a pensar como ellos.

  6. Muy oportuna Doctor, atinada, su visión de hombre culto y abierto.
    Aquí es una sociedad donde a diario somos testigos de femicidios horrendos, con los infaltables niños de testigos , pero claro, sangre derramada en matrimonios como manda la “Santa madre Iglesia”; niños abusados, abandonados, torturados, muchas veces fruto de relaciones truculentas, pero eso si ,”respetando la vida” y condenando a ultranza el aborto, atropellando los derechos de la mujer y de paso por supuesto atragantándonos todos los domingos de hostias, y respirando incienso; leyes laborales estúpidas , cínicas y farisaicas, que han condenado a la angustia y desocupación a millones de ecuatorianos, pretendiendo disqué defender los derechos adquiridos e “ inalienables “de los trabajadores, cuando bien sabemos que vía inflación y corrupción , esos cacareados derechos son una mentira, ojalá podamos un día respirar ese verdadero humanismo , esa bonanza espiritual y de bondad, que no tiene porque ser distorsionada por libro sagrado alguno, que bien sabemos han sido utilizados como instrumentos perversos de manipuladores y embaucadores.

  7. Los valores éticos de cierto sector de la humanidad se van degradando por la carencia de espiritualidad y raciocinio, cuando a pretexto de un supuesto modernismo intentan distorsionar la naturalidad por la cual fuimos concebidos los seres vivos en dos géneros plenamente establecidos para conservar la especie y la vida misma, esto es masculino y femenino.

    En el caso del ser humano, esta convivencia que nace de la unión natural hombre-mujer que garantiza la permanencia en el tiempo de su especie, más aún cuando gracias a su sentido de raciocinio y discernimiento, a través de la especial virtud del amor, se forma el esencial núcleo de la sociedad llamado FAMILIA, pero los «modernistas», unos con el poder de comunicar y otros con el poder de decidir, representando a una franca minoría, buscan distorsionar la naturaleza de la creación al tratar de legitimar y legalizar lo antinatural, al cuento de un espureo «avance en los derechos», absurdo principio creado por organismos que dicen defender los derechos humanos, pero que en la práctica agreden la estabilidad moral y pacifista de la sociedad, misma que defiende la vida en su originalidad.

    La gran mayoría de ecuatorianos, quienes mantenemos sólidos principios éticos y de sana convivencia, no permitiremos que se afecte el núcleo más preciado de la humanidad, como es la FAMILIA, por ello mantenemos la seguridad, que la Corte Constitucional, resolverá en Derecho este malhadado intento de desviar la naturaleza por la cual nacemos, crecemos y vivimos los seres humanos que habitamos en este Ecuador amante de la libertad y no del libertinaje.

  8. Muy de acuerdo Sr. Hernandez, acertada observación, La biblia es un libro sagrado y respetable, pero solo para los creyentes al resto, gracias pero no

  9. ¿ Un país mejor para vivir ?. Que pena señor Hernández eso es la destrucción de la familia y peor aun de la sociedad.

  10. Sin que se trate de desestimar los intereses de las minorías que pugnan por la inserción igualitaria dentro de los derechos que el resto de la sociedad tiene, creo que es urgente y como in imperativo, que la Corte Constitucional, como cuerpo colegiado y con el aporte de las Universidades, debe de emprender en un estudio técnico-jurídico encaminado a desmantelar la trama legal impuesta por el correato y que ha hecho posible que la impunidad predomine, lo cual contraría el anhelo de toda la población de que sean castigados lo culpables del más grande atraco perpetrado en la historia de nuestro país.

    Ese estudio integral (que debe de contar con la restitución de las facultades que antes tenía la Contraloría entre otras y muchas cosas) tiene que presentarse en la asamblea para que sirva como instrumento idóneo, a efecto de que sea discutido y aprobado en función de los más altos y genuinos intereses de toda nuestra sociedad.

    Dada la actual coyuntura del país, lo indicado aquí, en mi modesta opinión, reviste el carácter de urgente.

  11. Contemporaneidad, matrimonio homosexual, derecho a que estos adopten, derecho al aborto, eutanasia ….. Y de aquí que más Sr. Hernández, que los viejos se mueran en el seguro porque cuestan?, Las feminazis gobernando sobre el derecho fundamental de la vida?, cuidado con ser hombre, heterosexual y católico porque automáticamente eres un opresor, homofobico,retrogrado o como usted escribe decimononico.
    Habla sobre democracia, sobre avances y libertades, es cierto completamente cierto, que las disposiciones de la CIDH por los convenios firmados, son vinculantes y de aplicación inmediata, pero si el mundo se incendia es nuestra obligación tirarle gasolina?, O el ejemplo de todas las madres (MUJERES), de este país si todos tus amigos se lanzan de un puente tú vas detrás?, Sr. Hernández las parejas homosexuales en el país son reconocidas como parejas de hecho lo que les permite crear la mancomunidad de bienes y por tanto también heredar, cosita que asegura el trabajo y el esfuerzo de los participantes de esta, la contemporaneidad no debe ser jamás el vehículo en el que se movilizen las más abyectas perversiones o el culto a la muerte tan de moda en ciertos círculos periodístico culturales

  12. En este tema hay que hacer un análisis jurídico y hasta sociológico. Acaso que ser inclusivo es aceptar criterios de minorías impuestas por grandes transnacionales que quieren hacer dinero a través de los trastornos sicológicos humanos. Aquí lo importante, es que la Constitución que, bien o mal, escogimos en el año 2008 es clara al hablar del matrimonio. El artículo 67 de la Constitución de la República es preciso al decir que el matrimonio en el Ecuador es aceptado solo entre hombre y mujer. Los criterios de organismos internacionales, por más respetables que sean no pueden imponernos ideologías ajenas a nuestra realidad moral y jurídica. Si alguien quiere cambiar eso tiene que solicitar una reforma constitucional a través de una consulta popular pues el pueblo es el que tiene que expresar si quiere este tipo de cambio de nuestra realidad social.

  13. Los políticos se creen sinónimo de poder y de ambiciones económicas imparables. Lamentablemente en Ecuador este fenómeno no está exento de lo mismo. Los políticos se creen poderosos, omnipotentes, intocables y así configuran las leyes para su protección y evitar ser castigados cuando cometen fechorías, abusos de poder e inclusive crímenes. Para el ciudadano común y corriente, el político es un individuo aberrante, ambicioso, un delincuente.
    Sería un milagro que la nueva Corte Constitucional se direccione en el sendero correcto: honestidad, responsabilidad, humildad, dignidad. En realidad no esperamos mucho, así que señores de la Corte Constitucional no olviden que el poder está en el pueblo y no en ustedes. Dejen a un lado sus ambiciones económicas y de poder y dediquense a trabajar para lo que fueron elegidos.

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