Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Ecuador, sin ánimo de ofender, es un Estado teocrático?

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El matrimonio igualitario ha servido para resucitar monstruos y fantasmas que las religiones exorcizan en los confesionarios. Pero que al parecer trotan en las mentes de sus usuarios. No de otra forma se explica esta campaña virulenta, secundada por las jerarquías religiosas, en especial la católica, contra la comunidad GLBTI, sus defensores y, por supuesto, también contra la Corte Constitucional que por 5 votos contra 4 aprobó la medida.

Todo ocurre como si el país estuviera a mediados del siglo XIX cuando el Estado, para promocionar o admitir cambios en la sociedad, tenía que contar con la aquiescencia de la Iglesia. El retroceso que se observa no puede ser mayor. Y para aquellos que se sofocan al oír que Rafael Correa es responsable de regresiones absurdas, solo tienen que repasar lo que en estos casos promovió: meter a Dios en la Constitución de Montecristi. Dar privilegios educativos a la Iglesia en la Amazonía y Esmeraldas en un decreto con visos coloniales (1780 expedido en 2009) que por su carácter escandaloso fue reformado. Haber eliminado el plan ENIPLA, destinado a la planificación familiar y a la prevención de embarazo de jóvenes, y reemplazado por un “Plan Familia” cuyo presupuesto mayor era la abstinencia sexual. Haber perseguido hasta en su propio partido a las mujeres favorables al aborto en caso de violación. En definitiva, Correa se opuso a la educación sexual, al aborto en casos extremos, al matrimonio igualitario y usó al Papa para bajar la tensión política, cuando las manifestantes en Quito pedían su salida. La alianza con la Iglesia Católica le llevó a borrar la línea de separación del Estado y de la Iglesia que fue el motor de la revolución liberal a finales del siglo XIX.

Correa lastimó el laicismo y la educación laica, pivote fundamental de la reforma educativa surgida del liberalismo. Y basta volver a sus raíces para entender que la cruzada religiosa que hay en contra de los avances sociales en nuevos derechos (que incluyen el matrimonio igualitario), es un anacronismo. Esa cruzada se hace basada en concepciones literales de textos importantes para los creyentes, pero sin valor alguno en un Estado laico. Por eso los ataques, virulentos unos, y grotescos en su mayoría se inspiran en visiones sobre una supuesta naturaleza de los individuos y no sobre la realidad de la humanidad. Algunos permiten que sus creencias reemplacen la realidad. No dialogan con ella. No dialogan con la diversidad que acarrea lo humano; pretenden reducirla a sus convicciones.

El monólogo establecido en la esfera pública por aquellos que creen detentar la verdad revelada, no se hace en ese territorio incierto y plural en el que anidan las ideas y las polémicas que hacen honor a la democracia, a la sociedad (laica) y a la República. Se hace en su territorio que está hecho de dogmas religiosos respetables en sus iglesias pero sin curso en la sociedad. Porque el aborto no es un problema teológico; es un problema de salud pública. Y la homosexualidad no es un pecado capital; es una realidad humana.

Hay algo peor: los defensores de esos dogmas creen enfrentar a personas sin valores por el simple hecho de no compartir su credo. Hay que ver el nivel de insultos y agravios que profieren. Como si los sujetos de sus ofensas fueran personas desalmadas, perversas, depravadas. El perfil que hacen de los defensores del matrimonio igualitario obedece a las imágenes que cultivan para describir a las almas perdidas: los “malefactores carnales” que Dante Alighieri situó en el segundo círculo del infierno. Bestias desbordadas por la lujuria, la saña y la depravación sexual.

¿Les otorgan algún nivel de ternura, de amor, de seres morales? ¿Les confieren algún grado de humanidad? Los menos ofensivos, los compadecen. Los llaman enfermos. Les piden no infectar la sociedad pura (la de ellos) con sus perversidades. Y ya les previenen que no tolerarán que adopten niños porque qué no más harán con ellos. Lenín Moreno también decidió hacer coro en este punto contra esos ecuatorianos señalados, de los cuales también él es Presidente.

Es tal el fanatismo que impera en esos grupos religiosos que aquellos que preconizan la tolerancia en la esfera pública y el reconocimiento de los derechos de las minorías no lo hacen porque son demócratas: lo hacen porque son gays y aprovechan la ocasión para salir del clóset. Y dicen gay como si fuera un insulto premiado en los juegos olímpicos. Y luego piden tolerancia porque, a sus ojos, los que los acosan son aquellos que, en realidad, son víctimas de esa verdad inamovible con la que juzgan a los miembros de las minorías.

Estos grupos religiosos -y es respetable que lo sean en sus iglesias- fingen ignorar que por fuera de sus creencias hay una humanidad que es diversa y comparte, sin necesidad de mitos o dogmas religiosos, valores, códigos éticos y morales. El reto de lo humano no es recitar ni acogerse a doctrinas evangélicas: es tratar de entender desde lo humano la complejidad que habita a cada persona. Sea cual sea su opción sexual.

¿Hay republicanos en Ecuador? ¿Hay liberales? ¿Hay demócratas? La duda se instala cuando se percibe que los debates cruciales, sobre los nuevos derechos que deben hacer honor a la tolerancia, al espíritu democrático de convivencia y al laicismo, son cooptados por creyentes. Como si esto fuera un Estado teocrático. El retroceso que sufre la República es evidente.

Foto: diario El Universo

41 Comments

  1. Ustedes eran periodistas a quien seguir, pero, deben conocer que el matrimonio igualitario es el comienzo de la perversión de la sociedad, ahora continúa la educación sexual con ideología de género a los niños, como ocurre actualmente en España. Tiene que ver con poderes extranjeros y económicos no con amoríos de hombres con hombres o mujeres con mujeres, que se han amado desde siempre, pero sin casarse, no hagan una apología de este matrimonio que no es necesario para que se sigan amando.
    Habrá marchas, plantones, reclamos, etc, pero nada va a cambiar, el estado está sometido a cambio de recibir dinero en préstamos. Investiguen periodistas.

  2. Señores Pallares y Hernández, es evidente que ustedes tomaron partido por el llamado matrimonio igualitario, por lo tanto, sus comentarios dejaron de ser imparciales y objetivos como siempre lo han sido en otros temas, ahora sus análisis están dirigidos a desacreditar a los que piensan diferente a ustedes, y es muy triste ver como tratan a las personas que tienen convicciones religiosas, dónde queda la tolerancia y el respeto?

    Un fraterno abrazo para ustedes.

  3. Comparto totalmente el editorial, siguen algunos fanáticos religiosos y políticos hipócritas utilizando el nombre de Dios para sus fines económicos y de dominación. Los católicos y otros grupos deben seguir con sus creencias pero íntimamente. La vida política y civil es otra cosa. Para una convivencia fraterna en la sociedad, lo de la región y sus dogmas es respetable y seguramente tendrán su recompensa en el cielo. Dejen de utilizar el nombre de Dios que el mismo se enojara y desprciara.

  4. Estimado Sr Hernández, ojalá algún día en nuestro país dejemos de lado la descalificación de aquellos que no piensan como nosotros, como argumento para defender alguna idea o causa. Esta actitud es una clara evidencia de intolerancia al pensamiento ajeno. La descalificación, el etiquetar al adversario y el insulto son los argumentos de quien no tiene argumento. Si un representativo segmento (0 no, como el de los grupos GLTB) de ciudadanos no piensan como uno, debería ser su obligación y la mía también, que puedan expresar sus convicciones y creencia con total libertad y deberíamos celebrar esta manifestación de la democracia y no tratar de mancillarla o desmerecerla. La manifestación de las ideas es parte sustancial de la democracia o por lo menos esto es un elemento básico de ella y que debe ser defendida y protegida, más un de quien se califica como demócrata.
    Lo que si debe preocuparnos en que se dicten resoluciones en franca violación de la Constitución, de lo que usted no menciona nada. Esto simplemente demuestra que en nuestro país todos los grupos de poder (prensa, sindicados, empresarios, etc.) sigue actuando igual y que nada haya cambiado; se siguen tomando decisiones en función no de lo que dice la Constitución y la Ley, sino en función de los intereses de grupo y del momento.
    A pesar de su análisis hemipléjico de estos eventos, en lo que este a mi alcance defenderé que usted pueda seguir opinando diferente y no lo descalificaré y atacaré por ello

    • Con la bandera de la tolerancia se escarnece a quien tenga fe o esté en contra del matrimonio igualitario, se los tilda de homofóbicos, de intolerantes, de fanáticos; desde cuando es más honorable exhibir en público sus preferencias sexuales que amar la moral, la familia y la fe? Estoy en contra de toda discriminación sea en contra de alguien con preferencias sexuales diferentes o alguien que tenga fe, el hecho que se exija respeto para todas las personas por igual independientemente de sus inclinaciones sexuales no implica que puedan obligar a la sociedad a que se reconozca como matrimonio a una Unión que no lo es, cada quien es libre de hacer en su vida privada lo que bien considere, pero no puede imponer sus caprichos a la sociedad pidiendo que se instaure una ideología de género de acuerdo a su gusto.

  5. José Rivera Endara
    Junio 24 del 2019, a las 18h30
    Señor doctor Hernández: Espero que en esta ocasión sí publique mi comentario que realicé la mañana de hoy en relación a sus artículos relacionados a los homosexuales y el matrimonio igualitario. En el comentario en referencia, y en uno que realicé la semana pasada sobre otro artículo suyo del mismo tema, no considero estar afectando la integridad y el sentir de nadie. Confío en que esta vez sea acogido mi comentario, lo que agradezco de antemano.

  6. Es desalentador leer como algunos comentarios esgrimen el argumento de que «en democracia se respeta el criterio de la mayoría». Esto asume que todo -incluyendo los derechos- deben ser aprobados por la mayoría. Hay un error de fondo en la concepción de lo que es la democracia y los derechos. Se habla de argumentos «biológicos vs sociales» y que se desprecia a los grupos religiosos. El estado al ser laico, no puede ni debe fundamentar sus leyes en credos ni argumentos religiosos; Entonces quienes se aponen a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, deberían argumentar con razones jurídicas, sociales y humanas, pero no con argumentos autoritarios de base religiosa que por su esencia impiden de forma definitiva cualquier diálogo verdadero.

  7. Las expresiones agresivas no solo son de un lado, van y vienen. Los argumentos para atacar y defender también son en doble vía.
    Usted lo mira desde el derecho civil de las personas, nosotros o en este caso yo que soy Católica Cristiana lo miro desde el origen y la naturaleza humana.
    Cuando nacemos tenemos dos opciones, o somos hombres o somos mujeres no hay más!!!
    Todo está en la mentalidad humana y el libre albedrío («voluntad o autonomía de una persona al actuar»)
    Defender lo que uno cree y la verdad que ha permanecido escrita durante años no es ser retrógada, así como tampoco aceptar estas nuevas versiones de la humanidad es ser modernos y evolucionados.
    Le pregunto…… a futuro van a tener el derecho también al matrimonio eclesiástico??

  8. En anterior comentario me referí sobre el tema escrito por M Pallares; vale ratificar criterios, que en verdad esto del matrimonio igualitario es un pretexto para entretenimiento de los fundamentalistas religiosos y los políticos arcaicos, Ecuador es un país laico, tolerante y respetuoso que ha superado los complejos sociales del siglo XIX ..viremos la pagina y hagamos patria solventado otros asuntos más importantes…como nos deshacemos del exorcista Tuarez..? Propongamos la vía rapida para la eliminación del CCPS…leyes de recuperación del dinero robado..alto a la vagancia y mediocridad de la Asamblea..etc, etc. Saludos

  9. Lo antinatural va más allá de lo que plantean las religiones. El matrimonio existe antes que ellas. Se pretende poner sobre los hombros de la religión lo que se rechaza por simple lógica. Una cosa es que se exija respeto a las uniones homosexuales y otra es que se nos pretenda hacer sentir culpables por no compartir que esas uniones sean un matrimonio.

  10. José Rivera Endara
    Junio 24 del 2019, a las 11h17.
    Comparto en su mayoría el comentario del ciudadano Emil Garzón, realizado el 23 de Junio del 2019, a las 21h48. Entre nuestros familiares y nuestras amistades pueden haber personas con tendencia sexual variada. El varón homosexual debe tener conciencia de que lamentablemente nació con mayor cantidad de hormonas femeninas, que no es el caso de la mayoría de los varones. Siendo esta una situación de orden biológico, antropológico, físico o como proceda llamársela, que incide sobre el comportamiento y gustos, lo ideal sería que lleven discretamente sus vidas al exponerlas al ojo ajeno. He conocido muchos varones, con la indicada tendencia, que son distinguidos ciudadanos, profesionales y que se han destacado y se destacan en sus actividades laborales y sociales, los cuales no hacen alarde de su inclinación sexual. Pero, desafortunadamente, hay homosexuales de estrato social bajo que se visten como mujer, se maquillan exageradamente y caminan y realizan gestos superando a una mujer normal, causando por un lado el que se les burlen, los censuren y les hagan bromas, tanto hombres como mujeres, y – por otro – dando errada imagen a los ojos de los pequeños, que pueden ser afectados en su formación. Respetando los sentimientos y aspiraciones de todo ser humano, con derecho a amar y ser amado, los de mayoría heterosexual aspiramos a que los homosexuales simplemente se manejen con discreción y respeto para con los que no tienen su tendencia, y sugerimos que al conformar una relación estable garanticen su patrimonio con una sociedad de hecho. No me referiré a las mujeres de tendencia a gustarles las de su mismo sexo, solamente destaco el hecho de que, en su mayoría, se manejan muy discretamente, pues a poquísimas de ellas lo que las delata es el nunca usar faldas o vestidos, sino pantalones, mocasines y relojes de hombre. En definitiva, todos los seres humanos, heterosexuales u homosexuales, nos merecemos mutuo respeto, estabilidad económica, buena salud y larga vida, factores que implican tranquilidad y felicidad.

  11. Señor Hernández, Ud también es intolerante con los intolerantes, debe ser respetuoso de la opinión ajena por más tortuosa que le parezca; haber, debemos dejar a un lado la alharaca y proceder como seres racionales. Mucha gente pregunta el porqué estas personas desean contraer matrimonio y que no salgan con el simplismo grosero de Pamela Troya: «porque nos da la gana»; los derechos de la comunidad gay están garantizados en la Carta Magna y en su artículo 68, se establece claramente que tienen los mismos derechos y obligaciones que un matrimonio entre hombre y mujer, entonces, cual es el propósito de exigir la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo? Sencillo: para poder adoptar niños.
    En un comentario anterior ironizé sobre este asunto, manifestando que los niños adoptados por estas personas sufririan de bullying, pero es más serio que eso; nuestro entorno socio cultural, no está preparado para dar este paso y muchas personas, padres de familia principalmente, tratarian de «aislar» a sus hijos de estos niños, creando un ambiente negativo para ellos, erosionando su auto estima y atacando su estabilidad emocional con consecuencias impredecibles en su futuro.
    Ante esta probabilidad, que pasará luego? Que pidan escuelas y colegios sólo para niños adaptados por parejas del mismo sexo?

    • Sr. Hernandez,

      No todos los que nos oponemos al mal denominado matrimonio igualitario somos sectarios religiosos. Defendemos algo que usted evidentemente no entiende.

  12. Enhorabuena Dr. Hernandez, por analizar a fondo el tema del fanatismo tanto político, social, religioso.
    El anterior régimen (dominado por un troposaurio Gadafi ), que tanto daño nos hizo no solo en el aspecto económico, social y político, y ahora el actual (ambicioso y corrupto), que igualmente tampoco vale para nada, nos dejan ejemplos de odio y venganza a los ecuatorianos( una sociedad dividida).
    Lástima que se manifieste así. El Ecuador seguirá siendo un país corrupto , pues no se vislumbran cambios netamente sustanciales dentro el contexto educativo principalmente….

  13. Saludos. Interesante análisis con el que coincido en un gran porcentaje. Aunque no estoy de acuerdo con aquello de endilgar responsabilidades al gobierno anterior – que no lo defiendo mi he sido coideario- El uso del fanatismo religioso por la iglesia católica especialmente, sin descartar las otras corrientes teístas, para temas de sexualidad viene desde la fundación de la República. Es una herencia española, un lastre que seguimos arrastrando. Correa al igual que la mayoría de los presidentes han utilizado y utilizan la religión cuando les conviene políticamente. Pero claro, este análisis ha sido sesgado hacia un ex presidente lo que le quita profundidad histórica al análisis. Espero que pase la censura mi comentario

  14. «la homosexualidad es una realidad humana», explicitamente sugiere el autor que hay que aceptarla; la corrupción, la violencia, la drogadicción, el narcotráfico, etc, también lo son, que hacemos José?

  15. Todos tienen derecho a defender sus posiciones. Quién pone el calificativo «depravados» es Usted! La marcha de Guayaquil es una marcha ciudadana, no religiosa. Si los católicos defienden al matrimonio de hombre y mujer es también su derecho. Aquí lo que está en discusión es la flagrante violación al texto constitucional. Lo de «matrimonio igualitario» ya marca una diferencia con la institución creada en el Art 67 de la Constitución, no solamente por su denominación, sino por las condiciones y fines protegidos por el Estado, como núcleo fundamental de la sociedad.
    Cuál es el bien jurídico que protege la Corte Constitucional con este fallo: El que consta en la constitución como concepto? O, el derecho minoritario de una unión de hecho que se adapta a condiciones y fines completamente distintos!! Todo se resume en el camino de autodestrucción de las instituciones de la sociedad en que los ecuatorianos creen y son su práctica de vida.

      • Señor Hernández, no hay miedos de parte de quienes defendemos la Contitución como la Carta que recoge los anhelos y principios de una sociedad, en este caso de nuestro país el Ecuador. El recoger el matrimonio igualitario, no significa que se va a destruir la sociedad con una hecatombe; significa degradación de valores de la sociedad ecuatoriana. Nos guste o no, el Ecuador es «conservador y curuchupa» como ustede peyorativamente nos llama, lo cual de ser así (cosa que es discutible) es un tema de esta sociedad ecuatoriana y que ha plasmado sus principios en su Constitución y nadie puede desconocerlos y peor organismos extranjeros o criterios del siglo pasado (recuerde que la ideología de género es la época de Simone de Beavouvier), que desdicen la forma como queremos educar a nuestras futuras generaciones: a cargo de los padres porque es un derecho de ellos y no del Estado. Por el contrario, yo creo que esos criterios del siglo pasado son los que tienen miedo y se mantienen con una cristianofobia, que quiere desconocer nuestros derechos.

      • Dr.Hernández: Usted anota que cuántos países lo han adoptado y si alguno se ha destruido; sobre lo miedos? Pienso que no puede ser justificación para adoptarlo nosotros graciosamente en las condiciones aplicadas. Respetaré siempre vuestros ilustrados criterios y análisis significativos de quienes integran el prestigioso Grupo 4 Pelagatos. Permítame anotar cosas fundamentales: Yo no podré aceptar lo de matrimonios igualitarios jamás en tales determinaciones. Aunque soy respetuoso de los derechos que todos tenemos y somos igualitarios y, por tal razón debo aclarar el por qué de los aseverado:
        Debemos aceptar la unión igualitaria porque son manifestaciones , no creo que genéticas sino más bien de inclinaciones que aún, verdaderamente y científicamente lo siguen estudiando; no el matrimonio y de sus consecuencias a futuro y que parece que nadie las avizora en sus alcances cuando con las pretensiones de que se acepten incluso la adopciones inclusive?. Qué pasará con ello , con esos niños que crecerían en esos hogares y que por naturaleza los hijos aprenden de sus padres y, por supuesto de sus inclinaciones y, con ello los centros educativos diversos se atomizarían simplemente con proyecciones que, sin dudarlo, generarían mucho más que conflictos que, posiblemente, nos obliga a pensar con mayor detenimiento el qué es lo estaríamos sembrando?.
        Por ello me ratifico que aceptar la unión igualitaria, como unión es un derecho que debemos aceptarlo, nada de matrimonio y, reitero que las adopciones serían perjudiciales hoy y peor a futuro.
        Este mi pensamiento respetuoso también, sobre los muchos más que se sustentan en derechos.
        Por un mañana mejor.

  16. Si, en efecto es preocupante cómo a estas alturas, todavía se debate y se polemiza asuntos que deberían haber sido superados, se ve tan anacrónico y extraño a esos grupos religiosos o de sectas que afincados en sus doctrinas, en sus dogmas, en su fanatismo, en su visión cuadrada del ser humano , levantan sus lanzas en su oposición al matrimonio igualitario, un asunto que compete a ese espacio de individualidad obvia del ser humano, aspecto que en forma evidente ha tenido innegables avances en las sociedades más adelantadas ,al contrario de aquellas que esgrimiendo posturas moralistas y con ese rancio e hipócrita pautaje religioso, se rasgan las vestiduras escondiendo muchas veces protervos intereses y desde luego evidentes limitaciones cultuales, que les hacen cerrar los ojos ante verdaderas atrocidades de toda índole, que se dan en el marco de su opaca y tenebrosa visión del mundo, con un Dios al parecer momificado en sus entrañas que no les permite procesar el hecho de que la verdadera esencia de la vida ,gira en torno al amor y solo eso nos permite interpretar con acierto, el apasionante drama de la existencia.

  17. Mirar a la gente caminar en forma multitudinaria por un supuesto atentado a la institución de la familia, por parte de personas homosexuales, es confirmar que vivimos alienados por un fanatismo religioso que no nos deja ver que, lo que se exige son derechos… creo que hay situaciones más importante y urgentes de tratar, que ameritan, no solo una marcha, sino una lucha constante y contundente contra la corrupción e impunidad manifiesta por parte de este y el anterior régimen… Felicitaciones sr Hernández por su valiente y esclarecedor artículo…

  18. Es lamentable que se confunda laico con anticlerical. Pero más allá de eso, y ya que ahora se habla de intolerancia religiosa en el tema del matrimonio igualitario veamos que dice la Iglesia Católica: «2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

    2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.»

  19. Estimado José, normalmente admiro su análisis ecuánime e imparcial de los distintos temas de interés nacional que aborda. Sin embargo, en este tema del matrimonio igualitario, en el que la iglesia catolica (a la que pertenecemos una amplisima mayoria de la poblacion ecuatoriana), de forma respetuosa pero firme defiende la familia natural, siento que usted la ataca sin razón. Agradeceria se instruya mejor de la posicion de ka iglesia a traves de entrevistas con sus voceros autorizados
    Saludos

  20. Excelente comentario Sr.Hernandez, hoy en un programa de Lanata mostró el avance de iglesias protestantes en Argentina. La reacción vista en Ecuador frente a los temas que atañen al sexo y ese otro programa trajeron a mi memoria La Noche de los Vidrios Rotos, asociando el fanatismo nazi al fanatismo religioso. Ambos con la convicción de su superioridad.
    America está retrocediendo, desde lo economico hasta lo moral. En lo Económico siguiendo recetas que se está viendo fracasan. En lo moral porque es más fácil sacar las ideas guardadas en un baúl, utilizadas por una sociedad pacata en que cuestionar era pecado. Que analizar, estudiar no solo lo que nos dijeron era correcto, sino hacernos adultos con la capacidad de ver las virtudes de nuestros mayores y también sus defectos.
    Solo así podremos crecer y soltar las muletas que nos enseñaron con dogmas.

  21. Señores Pallares y Hernández:

    Al margen de los argumentos jurídicos de la sentencia de la CC respecto al mal llamado ‘matrimonio’ igualitario -que bien pueden ser refutados por otros razonamientos de igual o mayor peso- lo llamativo de este asunto es la postura regional que han asumido los jueces constitucionales: los serranos razonan diametralmente diferente de los costeños. Quién iba a pensar que el actual esquema administrativo medianamente descentralizado que tiene el estado, con el pretexto de esta malhadada sentencia,
    amenace trucar en otro aún más amplio, y no lo haya sido antes por la evidente injusticia que dimana del centralismo que lo domina. Voces independentistas suenan en Guayaquil, aunque las que propugnan el federalismo tratan de ahogar. De todas formas, la llama ha sido encendida y esto va para cosas mayores, y todo gracias a que los costeños quieren que la sombra de una pareja homosexual no les alcance.

    Y aquí va para ustedes dos la pregunta del millón: ¿se han puesto en el lado correcto de la historia?

  22. No se trata de teocracia ni de fanatismo religioso. Se trata justamente del lado humano y natural. No estoy de acuerdo en menospreciar a nadie y la gente que gusta del mismo sexo bien puede vivir su vida como le plazca. Pero tampoco puedo aceptar que nos quieran imponer tendencias y acciones que no son normales como si lo fueran. No utilicen instituciones creadas para y por familias normales para satisfacer caprichos o egos de gente que tiene otros gustos. Que vivan su vida y nos dejen vivir en paz a la demás gente que cree en el matrimonio mujer y hombre, finalmente somos la mayoría todavía y en democracia se respeta el criterio de la mayoría.
    Sólo la izquierda quiere convencernos de igualdades absurdas y antinaturales. Que pedirán despues?

  23. Lo felicito, senor Hernandez, por denunciar el fanatismo y la intolerancia que han surgido en nuestro pais a proposito del matrimonio igualitario. Y afirmo que es una valentia de su parte pues los que se atreven a ponderar los derechos de las minorias LGTB, inmediatamente son peyorizados e insultados, como si estuvieran diciendo una herejia. Fijese, incluso, en los que siguen sus articulos, hoy no los veo comentar, pues parece que los prejuicios religiosos se han puesto por encima de la razon y el argumento cientifico. Igual, la sociedad avanza, no siempre las conquistas sociales han contado en principio con ell apoyo de las mayorias.

    • Pésimo su análisis señor Hernández usted se va en contra de las creencias de la mayoría y se atreve a decir que el aborto es no es un problema teológico sino que es un problema de salud pública desde cuando aca los bebes por nacer son un parásito o una bacteria que puede contaminar y enfermar para que Usted lo eleve a problema sanitario?, con respecto a lo que se refiere a la homosexualidad le entiendo que diga que no es un pecado capital porque de seguro no ha leído las Sagradas Escrituras, con mucho respecto le sugiero que lo haga no le hará ningún daño se lo aseguro, y que la homosexualidad es una realidad está en lo correcto pero por tal motivo no se puede dar gusto a todos las minorías en cuestión de derechos. ESPERO QUE SE ME CONCEDA EL PRIVILEGIO DE VOLVER A LEER MI REFLEXIÓN POR ESTE MEDIO.

      • A mi por algun comentario de menos me banearon, No al mal llamado matrimonio igualitario. Es pues necesario inventar una palabra que aclare y diferencie esta diversidad y muchas mas, ….que tal los que les gusta vivir de a tres, 4,… y felices los cuatro, todo un chaulafan de preferencias.

  24. No lo pudo haber expresado mejor, pero lamentablemente ese pueblo creyente ha sido tan adoctrinado, que no es capaz de escuchar razones que de plano, ni siquiera les interesa escuchar; al parecer no les interesa el derecho de los ciudadanos sino únicamente seguir las «leyes divinas», y no logran entender que ese tipo de «leyes», solo les ataña a ellos y a su congregación.

    • «Adoctrinado»????? Me parece que se vive una cristianofobia excesiva, destruyendo de plano del derecho fundamental a la libre expresión. No sé porque mezclan los argumentos biológicos y sociales que, solo por venir de un grupo con ideología religiosa, es despreciada. Entonces, porque una ideología como la mal llamada de género, si tiene voz??? y encima imponen sus tesis, por muy respetables que sean, no pueden imponer sus criterios a la mayoría de ecuatorianos.

      • Sr. José Hernández

        Tengo mucho respeto por sus comentarios en el ámbito político, y por la lucha que como periodista ha tenido estos años sin desmayar pese a la persecución del gobierno de Correa.
        No estoy de acuerdo en sus comentarios respecto a temas tan sensibles y delicados como los tratados en su artículo.
        Usted pone en un ambiente de confrontación y lo da por hecho de que en la iglesia católica, con características de fanatismo sus miembros o parte de ellos insultamos, ofendemos y cuidamos de que todas estas personas; homosexuales, lesbianas, y todos aquellos géneros inventados por esta sociedad, estén apartados en nuestros ambientes casi como si fueran nuestros enemigos.
        Señor Hernández que lejos esta usted de la verdad, se ve que usted de la Historia Sagrada, si la conoce, no la entiende.
        La iglesia Católica Sr. Hernández, siempre ha tenido la misión de buscar al enfermo, «a la oveja perdida», no para condenarla sino para salvarla.
        Señor Hernández, usted cree que los católicos vivimos nuestra fe, detrás de las paredes de los templos? y como usted dice solo ahí son respetables?. Este es el problema, la audacia y al mismo tiempo la ignorancia, porque se ha llegado a pensar que podemos opinar de todo haciendo culto a la famosa «libertad de expresión»,
        Yo lo exhorto a que vuelva a terrenos donde camina sin tropezar, ha sido por primera vez penoso leer un artículo de una persona tan talentosa.

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