Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Estado laico, repitan… Estado laico

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Uno de los grandes diferenciadores de las sociedades occidentales es la división entre iglesia y Estado; se llama laicismo. Neutralidad de politicas y legislación que no sean afectadas por convicciones confesionales. Así, en teoría, se espera que el orden político esté al servicio de la persona por sus condición de tal (derechos humanos) y no por sus identidades religiosas.

En los Estados confesionales de oriente, la sharia, que es una ley religiosa, inspira el sistema legal civil y penal. Ese conjunto de creencias, sus conceptos sobre el bien y el mal, se convierten en ley. Y regulan el comportamiento de las personas con prescindencia de sus convicciones personales. En la interpretación que algunos líderes religiosos hacen de esa ley fundamental, los roles de géneros, los castigos físicos, las relaciones conyugales están normadas por los versos de las revelaciones divinas y no por las normas que garantizan los derechos naturales del ser humano y sus opciones básicas de libertad.

El laicismo occidental garantiza a los creyentes profesar y practicar su religión libre de la interferencia del poder político. En contrapartida, las decisiones que tomen gobernantes, las leyes que emitan legisladores y sentencias que dicten jueces, no estarán afectadas por esas creencias religiosas ni por sus conceptos morales o sus restricciones a la conducta. Y esto es fundamental, en términos de una armonía entre creencias. Que sean individuales y no pretendan, sus profesantes, colectivizarlas como sucede en sistemas políticos en los que son los imanes, ayatolas o califas quienes rezan leyes y sentencias.

Este corte nítido entre religión y política, que parecía un supuesto básico de un Estado de Derecho, ha sido enturbiado por el debate en torno a una controversial pero necesaria decisión del más alto organismo que sirve para precautelar la vigencia de los derechos de la persona humana: autorizar el matrimonio (en cuanto es un contrato civil para la conformación de una sociedad de bienes) entre personas del mismo sexo. Queda como consuelo que ha sucedido también en otros países en los que han aprobado igual tipo de matrimonio, con manifestaciones promovidas por directa influencia de las iglesias.

Un político que tiene una cuota de poder y de representación debe hacer un esfuerzo, como una obligación ética, para no tomar posturas en las que no se expresen ideas sino creencias religiosas. Las iglesias y sus voceros, en respeto a la esencia laica, deben restringir sus condenas a aquellas decisiones provenientes del Estado, que afecten sus practicas o intenten restringir sus creencias. El matrimonio civil no puede conceptualizarse como institución divina o como de derecho natural y menos blandirse versículos o dantescas condenas al averno con los que fanatizados (cabe decir también fanatizadas) católicos, cristianos y profesantes de fe parecida que enfrentan a los del bando contrario, los de la perdición y la promiscuidad.

Políticos que se reúnen con la jerarquía de la iglesia católica a integrar un frente clerical contra una decisión de la jurisdicción civil sobre temas referidos a la libertad y derechos de las personas, atentan contra este rasgo característico de las sociedades occidentales y se asemejan a culturas en las que los pareceres de los intérpretes de las revelaciones divinas, son los que norman la vida íntima de las personas en forma infamante. Y deben detener su rediviva cruzada medieval.

Y deben hacerlo no solo por que atacan al laicismo, sino porque contradicen estruendosamente su discurso en relación con la condena a la intromisión del Estado en la libertad de emprendimiento, pero persiguen que el Estado pueda entrometerse en la vida privada de las personas, en su libérrima capacidad para organizar su vida, su entorno, su concepto de familia como sea compatible con su voluntad. Y así, un distinguido excandidato presidencial lo resumió: a mi me elegirán presidente pero no árbitro de la forma de vida de nadie, dijo. Y resalto esta expresión, además, para que sus seguidores acomoden sus exabruptos a esta sabia conclusión de un político que entiende el alcance del laicismo y cómo el respeto a esta institución de la democracia occidental, es una garantía para que las personas vivan con libertad.

La arremetida de los cruzados en defensa de un concepto de familia, que hay varios, intenta, además, pisotear otro valor de la democracia occidental que es el de garantizar los derechos de las minorías evitando que las mayorías, por la fuerza de los votos, los desconozcan. Los derechos humanos no son susceptibles de consultas o referéndum. De hacerlo, todos los derechos fundamentales u otros reconocidos por convenios internacionales podrían ser materia de consulta y enervados por esa democrática vía. Defender la libertad individual, pasa por defender los derechos de las minorías, que así se precautelan los derechos de todos.

Diego Ordóñez es abogado y político. 

12 Comments

  1. Un análisis pulcro y preciso de un tema tan manoseado y embarrado. La creencia o no de un Dios no puede definir las leyes que rigen a todo un país. Es respetable la posición de los grupos «pro vida» por el simple hecho de estar nuevamente en democracia; sin embargo, el derecho de las minorías también forman parte importante de la existencia de esa democracia.

    El verdadero problema es la manipulación que viene desde los púlpitos, donde se «olvidan» de la serie de casos de violaciones de niños (+pronografía infantil), de desfalcos a parroquias, e incluso asesinatos (caso Juliana Campoverde). Para muestra basta un botón: Tuárez es presidente del CPCCS y quiere exorcisar al país… con este tipo de sacerdotes, que se puede esperar de sus fieles?

    Como dijo Karl Marx: La religión es el opio del pueblo.

  2. Este tema seguirá generando controversia en la sociedad ecuatoriana , hasta cuando las aguas regresen a su cauce normal . No debemos olvidar todo el drama que se generó cuando se aprobaron por justos , temas como: el matrimonio civil , el voto para las mujeres , el consentimiento legal para el divorcio , el Estado Laico , y otros que efectivamente van gestándose porque la sociedad , como todo en el universo , es dinámica no estática , y debe adaptarse a cambios inevitables . Felicitaciones por el importante artículo .

  3. El debate no está en el «laicismo» de las opiniones. Estás equivocado!
    El mayor de los conflictos que la Corte crea, está entre la protección DEL BIEN JURÍDICO DENOMINADO “FAMILIA”, frente a otro bien jurídico denominado “derechos”. Puede la Corte atentar en contra del concepto que defiende la existencia de una familia como núcleo social, frente al supuesto derecho de personas que creen que se deba equiparar una unión de personas con distintas características y objetivos y que se obligue a los demás a aceptar sin discrimen su unión y por esa endeble razón se destruya algo en que los ecuatorianos creen?

  4. Buen artículo. En un próximo análisis tal vez pueda ampliarse la idea que da el autir al Matrimonio ( en cuanto un contrato civil para confirmar un conjunto de bienes, herencias, repartos porque debe entenderse que también habrá divircios gays) ya que de esta aprobación podría derivarse el «derecho» de adopción de niños en una unión gay y no se si eso vaya con el derecho natural de un matrimonio de esre tipo. En Francia creo que no lo llaman directamente matrimonio sino un simole contrato oara cuestiones prácticas sobre bienes.
    De la repetida lectura del artículo no veo que haya una actitud «anticlerical» pues no ataca a los clérigos, ni existe una orientación de «cristianofobia» porque tampoco ver ataques a esa creencia religiosa pyes más bien se señala que el Estado debe intervenir en materia de religiones, solamente para garantizar el derecho de cada quien de profesar la religión que a buen tenga.

  5. Muy acertado y equilibrado artículo. El nuestro es un estado laico. Cualquier comentario sobre cristianofobias o cosas por el estilo está demás. Quienes lo hacen piensan que este es un país regido por la sharía.

  6. El portal 4 pelagatos es un rabioso defensor del lobby LGTBI. Lo de la lucha contra el esperpento de Correa no fue por principios sino por odio personal. Correa representa la dictadura política y 4 pelagatos la dictadura ideológica de la involución de la especie humana.

    • José Saúl,
      4Pelagatos sí defiende derechos. Lo hacemos de frente. No rabiosamente, como dice usted. A Correa lo criticamos porque creemos en principios (lo hicimos antes y lo hacemos ahora). Usted o es correísta o asumió el único argumento que Correa usó para desprestigiar a sus críticos: el odio personal. Como si no hubiese valores democráticos y republicanos en los cuales sustentar una acción pública. Gracias por creer que tenemos la capacidad para representar «una dictadura ideológica». Charles Maurice de Talleyrand decía que todo lo que es exagerado es insignificante. Cordial saludo.

  7. Estimado Diego, me quedó debiendo este artículo pseudoperiodístico. Primero abunda la cristianofobia. Segunda, ma apena ver que se asocie laicismo con anticlericalismo, esa es idea decimonónica. Tercero lo que sí, como abogados que somos, me parece una herejía jurídica es decir que el matrimonio no proviene del derecho natural. El resto de comentarios le perdono por cristianofóbicos pero el no reconocer una realidad y sobreponer una idea quimérica por sobre la realidad es descabellado. No hay ser humano racional que desdiga que todos venimos de un hombre y una mujer de una institución natural conceptualización como matrimonio. Cualquier otra unión se puede llamar como quiera menos matrimonio y así lo ha reconocido el artículo 67 de la Constitución, hoy pisoteado por la Corte Constitucional. Cuarto, si dice que en la ley no debe haber discriminación, explíqueme porque la Constitución discrimina a los ciudadanos menores de 35 años impidiendo acceder a ese puesto. S yo soy un hombre de 35 años que me siento atrapado en el cuerpo de un hombre fisiológicamente de 20 años, porque me discriminan y no puedo ser Elegido Presidente??? La ley no puede trastocar la realidad. Quinto si a los juristas de avanzada les gusta los criterios extranjeros; porque no vemos lo que dice el Tribunal europeo de Derechos Humanos sobre el matrimonio igualitario. Ellos claramente dicen que no es un derecho humano absoluto sino que cada Estado puede aceptarlo o no.???

    • ¿Cristianofobia? Ya sé, cualquiera que ose cuestionar las creencias cristianas es cristoanofóbico. Laicismo = anticlericalismo. No encuentro ninguna frase en el artículo en el que se sugiera acciones concretas y explícitas contrarias a los derechos de los clérigos ni de las iglesias. El hecho de que todos provengamos de una mujer y un hombre no significa que dos personas adultas, en ejercicio pleno de su libertad y consentimiento mutuo, estén impedidas de vivir juntas (finalmente, es una decisión privada de dos personas que a nadie incumbe). Acabo de revisar lo que realmente dice el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y es falso que haya anulado el matrimonio gay o que haya afirmado que no exista derecho al matrimonio homosexual (favor verifique). Finalmente, como bien sustenta el articulista, no es correcto legal ni moralmente que quienes profesen un credo religioso pretendan colectivizar sus creencias para que suplanten a las leyes de un estado laico; no estamos en una teocracia.

    • «No hay ser humano racional que desdiga que todos venimos de un hombre y una mujer de una institución natural conceptualización como matrimonio»…. en serio? … hasta donde he visto, no todos los seres humanos nacen como fruto de un «matrimonio»; de hecho, biológicamente hablando, ni siquiera venimos de un hombre y una mujer, sino mas bien de un óvulo y un espermatozoide. Seguramente se trata de un tema legal que no logro entender, pero pensaba que el «matrimonio» es un contrato entre dos personas mediante el cual se crean derechos y obligaciones con el fin de proteger a sus miembros.
      Pero lo que se trata en el artículo muy bien escrito por el Señor Ordoñez, es respecto al Estado laico; el nuestro ES un Estado laico, y por tanto, las decisiones del Estado, deben mantener independencia respecto a cualquier organización religiosa; las organizaciones religiosas por su parte, deberían aceptar este hecho y dejar de entrometerse en las decisiones relacionadas con los derechos de los ciudadanos. El Estado y la política pertenece a lo público; la religión pertenece al ámbito de lo privado. «el primero es terrenal, lo segundo «celestial»»

  8. Muy bien, pero por favor pongan en la constitucion que el matrimonio es entre un hombre y una mujer y entre perdonas del mismo sexo. No todos son espertos constitu ionalistas para interpretar. Para que consultaron algo que el pueblo no iba poder discernir

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