Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Necesitamos que la Asamblea atine

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 A un mes de posesionados los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, la mayoría de la ciudadanía está de acuerdo en que este organismo debe desaparecer. Se dice que los porcentajes de insatisfacción hacia ese organismo supera el 68%, lo cual se entiende, dado que fueron electos con una votación bastante insignificante en relación al total de ciudadanos sufragantes.

La actuación de los consejeros va dejando mucho que desear y a estas alturas cada declaración y manifestación pública se vuelve casi anecdótica. En medio de este sainete, surgen propuestas sobre qué mismo hay que hacer con esta papa caliente y la mirada de la ciudadanía se ha vuelto hacia la Asamblea, como órgano que podría ser el conductor del planteamiento de una posible solución a esta preocupante realidad.

Si bien se había hablado de  que se articularía un proceso de recoger firmas desde la ciudadanía para proponer, mediante ese mecanismo de democracia directa, la eliminación de este organismo, hoy se insiste en  que debería ser la Asamblea la que plantee una vía legal y constitucional al respecto.

Pero el escenario dentro del legislativo no es tan promisorio en ese sentido, debido a varias razones: primero, porque como ha venido pasando en los últimos tiempos, seguimos viendo que en lugar de articularse  alrededor de una propuesta conjunta sobre  de este tema (porque al fin y al cabo es un tópico de interés nacional, que debería atravesar las ideologías) lo que vemos son propuestas de asambleístas a veces pidiendo lo mismo. Otras veces planteando acciones conexas pero, todos, con el propósito velado de sobresalir individualmente. ¿Será mucho pedir que cualquier decisión sobre el destino del Cpccs salga en consenso?

Es claro que, ante el evidente autodesgaste y accionar kamikaze del Consejo de Participación Ciudadana, lo que se necesita urgentemente es que los legisladores coloquen en el orden del día de una sesión en el pleno, la discusión del mecanismo idóneo que podrían proponer en consenso para encaminar, ya sea una enmienda constitucional como proceso que tomará su tiempo o, en su defecto, como medida pronta, el retiro de sus facultades de la designación de autoridades.

Sin embargo, ¿qué es lo que hay? Un legislativo que no atina a articularse de forma apropiada, en parte porque los diversos grupos están preocupados en sumar y restar, calculando cómo les beneficiaría mantener al Consejo de Participación Ciudadana porque, como es sabido, algunos actores políticos ven al organismo con ojos golosos porque, de llegar al poder en el 2021, necesitan esa mesa servida para cooptar todos los poderes.

Por otro lado, algunos legisladores que podrían haber tenido el apoyo del sector de la oposición se van quedando solos y optan por presentar acciones que se vuelven casi propuestas y posiciones personales.

En ese escenario, lo que estamos viviendo es cumplirse la teoría de la puerta giratoria de la democracia ecuatoriana. Es decir, en el Ecuador se vuelve a lo mismo una y otra vez; porque aún cuando el problema está identificado, y la solución también, los intereses políticos terminan sobreponiéndose al interés colectivo y las decisiones tomadas con ese cálculo nos conducen al mismo sitio.

Mientras esto ocurre, el travieso Cpccs gana tiempo y ya habla de desconocer el nombramiento de la misma Corte Constitucional y organiza una comisión especial para “revisar” lo actuado por el Consejo de Transición. Además, se conseguido un protector que desde la clandestinidad hace de caja de resonancia de sus disonantes actuaciones.

Se habla mucho sobre la reinstitucionalización del Estado que todos queremos pero, para que eso sea una realidad, es preciso que el órgano legislativo nos ayude y tome una decisión con base en el bien común. Si en este momento logran dejar el cálculo político, posiblemente, en esta ocasión la Asamblea Nacional atine.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

4 Comments

  1. La asamblea diriase viven en perpetuas vacaciones, asuntos claves para la nacion viven el «sueño de los justos». A simple vista da la impresion de que no saben, o peor aun, no les interesa cuales son sus deberes y responsabilidades, que no fueron electos para lucirse, tomar el primer avion porque si y porque no bajo cualquier pretexto baladi. Sabran acaso que ellos son los responsables de administrar con acierto, etica y responsabilidad aquello que en democracia se llama «pesos y contrapesos» algo que durante la decada pasada brillo por su ausencia (dado que el mandamas de turno tomo todos los poderes y no habia quien dijera esta boca es mia, so pena de ir tras las rejas) pero que al presente partidarios del fugitivo del atico y similares, y por conveniencia continuan practicando no captando que AL FIN vuelven la democracia, la institucionalidad y que la gran mayoria de ecuatorianos no se tragan el anzuelo ni se dejaran volver a engañar por el lobo vestido de oveja que a todas luces segun se lee, sueña con volver como redentor, (para acabar de hundir al pais, me permito añadir). Soñar no cuesta nada, pero pienso para mis adentros que regio seria que desaparecieran tantos movimientos y similares, y volvieramos a tener como hace decadas anteriores partido conservador, partido liberal y no recuerdo si uno o dos mas y a otra cosa; tambien volver a tener congreso y senado, compuestos de gente proba, preparada, culta, que tenga presente que se deben al pais no a sus intereses y conveniencias; parece que sera mucho pedir……… Felizmente por lo menos ahora de nuevo hay separacion de poderes y eso es un logro que durante la decada perdida se veia como soñar en las musarañas. Y el pais se esta abriendo al mundo para atraer inversiones y generar empleo. Y hay quienes tienen la «originalidad» de tildar de traidor al Presidente Moreno. «Los perros ladran a la luna y la caravana pasa»………

  2. Se dice mucho de porque Moreno no desapareció al CPCCS en la pasada consulta, pienso que si se planteaba la preguntaba sobre desparecer definitivamente al CPCCS, la Corte Constitucional de ese tiempo de primera hubiera negado la Consulta; mas bien con la pregunta de cambiar el CPCCS por uno transitorio, los de la Corte se quedaron dudando y pensando más de 30 días, lo que permitió dar paso a la consulta ya sin su consentimiento.

  3. Tambien soy escéptica respecto de la actuación de la Asamblea lo que vemos a diario es inaceptable primero se dedican a repartir condecoraciones como si fueran hojas volantes antes que dedicarse a legislar y fiscalizar con auténtico compromiso, y menos a tomar con seriedad este crítico momento, repugnan e indignan estos legisladores que priorizan los intereses de grupo y protagonismo personal y no defienden con pasión los intereses del país.

  4. Volver hablar de la Asamblea es una verguenza, pues sus integrantes no tienen el menor escrúpulo para perder el tiempo en lugar de dedicarse a legislar, es inadmisible que estos señores no quieran entender que su tarea no vale para nada y que sus sueldos lo ganan en calidad de pipones, vale decir en forma corrupta; muy pocos se salvan de esta opinión negativa de la sociedad; sin embargo, aunque con mucho pesimismo hagamos votos para que ojala en este tema tan elemental y grotesco como es el CPCCS puedan atinarle una. Saludos

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