Para los jóvenes el empleo es un drama

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Es claro que la generación de empleo adecuado es, sin duda, uno de los retos más importantes que afrontan los gobiernos, especialmente en época de crisis. Y en esa línea, la creación de plazas de trabajo para la población joven es un tema doblemente sensible.

Esa situación está en el debate mundial porque lograr un equilibrio entre el empleo adecuado, su calidad y la cantidad real de plazas en el mercado, es un objetivo que se ha tornado ambicioso y difícil de conseguir.

Este tema es tan importante que la octava meta de los objetivos de desarrollo sostenible, ODS, señala que los Estados deberán promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo, sostenible, el empleo pleno, productivo y el trabajo decente para todos.

En ese contexto lanzan un número ideal de creación de puestos de trabajo que todos los países deberían cumplir. Número ideal que, aterrizado a la realidad regional y particularmente nacional, nos pone una espada de Damocles al momento de cumplir esa expectativa. Naciones Unidas dice que entre el 2016 y el 2030 se necesitarán 470 millones de puestos de trabajo en todo el mundo, para aquellos que van a acceder por vez primera al mercado laboral.

Este número apunta a un grupo de gente específico. Dirige su atención a los jóvenes que salen de las universidades, en busca de una fuente de trabajo. En el Ecuador encontrar trabajo para ellos está convirtiéndose en un problema porque, sin empleo, tenemos cifras importantes de jóvenes subempleados.

Las cifras oficiales dicen que la tasa de empleo adecuado ha bajado este año en comparación al año pasado y, al mismo tiempo, la tasa de subempleo va en aumento. Siendo así amerita atención por parte del Estado. Este fenómeno indica que no hay suficientes plazas para acoger a los nuevos profesionales: es decir, este grupo etario está siendo afectado directamente con la carencia de empleo adecuado. El tema se complica aún más, debido a que muchos graduados salen a buscar trabajo con la presión de tener que pagar la deuda que obtuvieron para financiar sus  carreras o especializaciones.

Se conoce que el gobierno está haciendo esfuerzos para paliar esta situación y entre otras cosas apuesta a la firma de convenios con la empresa privada para generar oportunidades para nuestros jóvenes. No obstante, plantear soluciones a largo plazo es una tarea difícil. Se dice que una de ellas está, por ejemplo, en que el Estado invierta adecuadamente en la educación, ofreciendo a los jóvenes carreras no tradicionales. De esa forma, se podría promover nuevos nichos o fortalecer otros que están decayendo y que no son considerados porque prevalece la visión tradicional de profesiones convencionales.

Si las aptitudes de los jóvenes son promovidas con una visión más amplia, con ofertas –por fuera de la caja–, se dará un paso a construir nuevas condiciones para que ellos puedan transitar de un estado de subempleo a uno de calidad.

Los números son desalentadores si pensamos que 20 de cada 100 subempleados son jóvenes. Por lo tanto el gobierno debe producir oportunidades que no sólo sean innovadoras, sino también dinámicas y sostenibles. Los planes de reactivación económica deben tomar en cuenta forzosamente a la población joven y colocarla al mismo nivel de otros grupos vulnerables en términos de planificación.

Dentro de un proyecto económico que busque prosperidad debe tomarse en cuenta, como sector prioritario, el empleo joven y tratarlo como un tema individual, porque no siempre el crecimiento económico es suficiente para mejorar el mercado de trabajo. De hecho, hay estudios que demuestran que en períodos de bonanza económica, algunos países no logran crear plazas de trabajo estables para este grupo etario.

El vacío de políticas públicas orientadas a solventar este problema debe ser llenado y quizás el nuevo plan de prosperidad planteado por el gobierno proponga salidas viables a este eje. Una sociedad moderna debería ofrecer no solo plazas de trabajo suficientes sino también innovadoras y con seguridad jurídica. De lo contrario, para nuestros nuevos profesionales encontrar trabajo seguirá siendo un drama.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

4 Comments

  1. 20 de cada 100 subempleados son jóvenes. Esto significa entonces que 80 -la mayoría de los subempleados- no son jóvenes. ¿Qué hay de ellos? Uno de los grandes problemas que enfrentan las personas que no están en el grupo de jóvenes es la discriminación por edad. En la gran mayoría de empresas e instituciones si una persona pasa de los 40 años queda automáticamente descartada de cualquier oportunidad de empleo como si ya no fuera capaz de trabajar. Las personas deben ser contratadas en base a requisitos relevantes para el desempeño (conocimientos, destrezas, habilidades) y no sobre la base de características que no se relacionan con su capacidad como son edad, estado civil, apariencia física, nivel social, lugar de origen y creencias religiosas. Es duro decirlo pero en nuestro país, muchas personas -que no están en el grupo de jóvenes-, están desempleadas por prejuicio y discriminación.

  2. Se que no se debe absolutamente toda la problematica a esta causa.. pero si creo que ha influido. Una de las razones que se esgrime para no dar trabajo a jovenes profesionales es la falta de experiencia. Muchas de las empresas han cerrado sus puertas a las practicas profesionales y pasantias por el hecho de que deben ser remuneradas, sino no estoy equivocado..las practicas profesionales deberian no ser remuneradas.. el beneficio es mutuo para la empresa y para el estudiante, El estudiante pone en practica sus conocimientos y hace acopio de alguna experiencia y la empresa se beneficia de cuasi profesionales que incluso pueden quedarse trabajando en la misma empresa concluidas sus practicas siempre y cuando sus meritos asi lo justifiquen.

  3. Ruth Hidalgo. Directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA. la felicito y la admiro por su gran calidad humana, y su conocimiento socio económico político en el que ha detallado tan acertadamente la necesidad imperante de los jóvenes de mi país, aquellos que muy emocionados salen como profesionales de las Universidades a dejar en alto sus conocimientos adquiridos y resulta lamentablemente que se encuentra con la decepción mas grande de su vida, no hay trabajo, peor un empleo de la calidad que ellos esperan, El estado es responsable de esta decepción y mas aun. del estado psicoemocional que conllevan su frustración. saludos.

  4. Debemos empujar desde todos los espacios posibles para que en el Ecuador se promueva lo del hijo único. Como política pública se hace imperativo poner énfasis en algo que nos tiene traídos de los cabellos, la demanda por plazas de trabajo va en aumento y una alternativa,plena y valedera ,es crear conciencia en la población para la conveniencia del número reducido de hijos. Hoy por hoy y lo vivimos a diario, que es imposible llegar al empleo pleno que sea compatible con un salario digno. Con el deliberado contrabando(de personas) por nuestra frontera norte, lugar donde ingresan libremente venezolanos, la mano de obra local va hacia la baja, y las posibilidades para los nuestros se vuelven estrechas.Solucion al fin y al cabo hijo único , caso contrario esterilización.

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