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Es urgente tener buenos y honrados jueces

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Una agenda para la seguridad de las personas, una agenda para el combate a la corrupción, son incompletas y deficientes sin jueces honrados, independientes y capaces. No existe Estado de Derecho sin que la administración de la Justicia no sea confiable y garantía de la vigencia de la ley y de la oportuna reparación de derechos violentados. Los jueces, en todos los niveles, representan todas estas condiciones.

Históricamente en el Ecuador, el poder político e intereses corporativos cooptaron jueces para atender sus órdenes. Por eso se hablaba del dueño del país. Aquel que tenía un sus manos las voluntades de jueces sumisos que rindieron sus togas a su servicio. Pero nada parecido a la forma en la que, en la década saqueada, el corrupto de domicilio desconocido puso la justicia -jueces y fiscales- bajo su bastarda voluntad. Colocó en el Consejo de la Judicatura a Jalkh quien, con operadores anónimos al exterior, pero bien conocidos en el interior de las cortes y los juzgados, manipuló nombramientos, sanciones y sentencias. La clave del control estuvo en nombrar obsecuentes infalibles. Jueces controlados a telefonazo. Las sentencias absurdas, moralmente corruptas, doctrinariamente corruptas, intelectualmente corruptas, muestran el nivel al que fue arrastrada la administración de Justicia.

En medio de las urgencias y las dubitaciones para reformar esencialmente la mezcla heredada de crisis económica y política, no se llegó a definir un plan político consensuado para componer estructuralmente la Justicia: cambiar formas, entidades y personas para erradicar cualquier mecanismo de meter mano y depurar los cargos para reemplazar los jueces de bolsillo por juristas de talento y prestigio. A duras penas fueron cambiados los integrantes del Consejo de la Judicatura y el mayor intento pasa porque una Comisión evaluadora analice la permanencia o no de la Corte nombrada en los estándares ominosos del correísmo.

La Comisión está integrada, mayormente, por abogados prestigiosos y está presidida por una caballero de la política y del Derecho. Esto genera esperanza. Pero lo fundamental, para el resultado esperado de tener cortes integrada por jueces dignos profesional y moralmente hablando, es que la metodología de evaluación sea impecable. Es decir, que los indicadores sean los acertados y ls valoración a cada indicador sea la justa.

La metodología no debe dar valor a indicadores cuantitativos. No importa asistencia, número de audiencias o providencias, peor por la cantidad de sentencias. Por esos referentes se evaluaban jueces. De allí que se emiten providencias a granel para cumplir el requisito. No: la calidad -esto es el sustento-, la profundidad, la fundamentación en forma y fondo, muestra a los buenos jueces. Sumado a una conducta impoluta y moral.

Hay muchos jueces que sobrevivieron a Jalk y su gavilla. Jueces de larga carrera que, aquellos que ejercen con frecuencia la profesión de abogado litigante, reconocen y respetan. Sí, también hay buenos jueces. Pero muchos, muchísimos, no dan la talla.  Se esperaría tener una Corte Nacional integrada por maestros del Derecho. Tratadistas. Profesores. Por lo menos articulistas. Abogados a quienes llamar juristas. En el pasado sí tuvimos magistrados de esas características. Esa fue la Corte Suprema que fue electa con una veeduría de Naciones Unidas; aquella que fue asaltada en el gobierno de Gutiérrez quien convocó a sesión extraordinaria del Congreso en la que una mayoría la destituyó  y la reemplazó por una pléyade de arrabaleros para, en lo principal, liberar a Bucaram.

Durante estos años los mejores han cedido paso a los peores. El sistema de concursos, de pruebas, desestimula la participación de profesionales de prestigio. Los mejores nombres, en las diferentes áreas del derecho se conocen en las universidades, en los foros profesionales, en los centros de investigación. Se conocen por sus cátedras, por sus libros, por sus artículos o por su desempeño en el litigio. La forma de nominación y designación debe hacerse recurriendo a esa fuentes y no a concursos pedestres.

El Consejo de la Judicatura y la Comisión evaluadora tienen la inmensa responsabilidad de estructurar la Función Judicial para que sirva a la democracia, al Estado de Derecho y a la reivindicación de derechos. No es tarea menor. En perspectiva es la de mayor trascendencia.

Diego Ordóñez es abogado y político.

7 Comments

  1. Pero seguimos soñando dios nos libre de caer en esta supuesta justicia, pues siempre ha habido corrupciòn, está se hereda y seguirá creciendo.

    Todo podrido..

  2. «Es urgente tener buenos y honrados jueces» grandioso ideal para un país que necesita volver a creer en si mismo. Pero desde el poder bastaría con limitar las asignaciones presupuestarias,limitar recursos en seguridad,mediáticamente presionar en una dirección a la opinión pública,esto último por lo que se ha dado con el cura Tuárez, nos ha distraído de otros temas también importantes.Felizmente recibió una ráfaga mediática hasta su enjuiciamiento político .De cumplirse este ideal , hace rato hubiésemos tenido en la cárcel a los delincuentes comúnes que quitaron la vida a quien se aprestaba a denunciar el negociado de los helicópteros Dhruv , sobre este tema muchos callan , pues saben que a uno callaron .

  3. Aprecio por su fondo y por su forma el artículo de Diego Ordoñez, objetivo y sustantivo.
    No existe país alguno en el mundo que pueda desarrollarse y progresar en paz, en democracia, en el ejercicio de los derechos humanos universales, dentro de un Estado de Derecho con separación de poderes y en función de una justicia social con libertad, sin poseer una justicia sólida por su institucionalidad y acertada y oportuna por la probidad, integridad e independencia de sus jueces. Incluyo también a los fiscales.

    El Ecuador lleva ya una década en la que muchos de sus jueces y parte de sus fiscales son funcionales al poder y a sus ventajas reales y subjetivas. Necesitamos de un sacudimiento radical para inaugurar ahora -en 2019- una Justicia que honre a la República, eleve a los ciudadanos y convierta al Ecuador en un país confiable, respetable y respetado.

  4. Sin dudas todos tenemos un precio , los jueces dueños de una conducta intachable también tienen amigos propios y o amigos y conocidos de sus familiares. También en este escenario la imparcialidad se desvanece. No lamento reconocer que para quienes ejercen justicia su accionar es en mucho difícil, más aún con un gobierno que no provea los recursos necesarios en función de mantener su independencia. Las personas muestran su lealtad a quien les paga su sueldo y reconoce la importancia de sus decisiones, aquí identifico un sesgo . Actualmente y sin temor a equivocarme hay mucho en riesgo para jueces y fiscales que están incomodando a todos quienes hasta ahora nos gobiernan, y si el temor les asiste no los culpo. Complicado poner en evidencia de sus actos impuros al «PENDEJO» con la investigación y sus resultados de los INAPAPERS, por ejemplo . Además trabajar solo para obtener un gracias , no tiene mucho sentido, a menos que jueces y juezas carezcan de amigos y parientes y sus vidas estén próximas a extinguirse.

  5. Su comentario Diego, implica de tan ladron y corrupto al juez quien ordenó indemnizar al banco del Pichincha al más ladron , Rafael Correa?.

    Así como también al juez quien juzgó a favor de la loca, contra el diario el Universo?.

    También de los ignorantes y serviles chupa medias proveedores de ley quienes persiguieron a diestra y siniestra a Jimenez y Villavicencio?.

    Y un sinnúmero más de casos y el más relevante que recuerdo fue contra quienes investigaron los contratos del ÑAÑO con el gobierno, cuando la loca ordenó juicio, censura , carcel e indemnización.

    Cuando una persona trabaja doblando el lomo, sabe lo que es sacrificio y esfuerzo, más muchos de estos desgraciados serviles jueces, NUNCA SE ESFORZARON POR NADA, dudo que habrán sido buenos estudiantes y por ende mal profesionales.

    Las actitudes constituyen la demostración tangible de los valores, estos seudos profesionales nunca la tienen.

  6. En apariencia, no parecería ser complicada la función de un Juez. La Ley es su parámetro fundamental que no puede interpretar sino acatar literalmente. El conocimiento jurídico sumado a la actuación vertical, debería ser aceptado por todos quienes recurren ante los tribunales para resolver sus litigios. Pero algo le sucede a este País. Todo se pervierte, las intenciones se tergiversan, las personas hacen de su gestión pública, una trinchera personal en que aplican sus pre-conceptos y en el caso de la justicia, lamentablemente la influencia interesada de una de las partes. La pregunta es: Por qué somos tan adeptos y permisivos con esos vicios sociales que nos están carcomiendo. Una sociedad autofágica!

  7. Corruptos a la carcel. Todo esta podrido.
    Pero eso es solo una media verdad: el sistema de justicia de Ecuador es precario. No puede ser más simbólico que Correa, vinculado con casos de corrupción y una organización criminal que lo acolitan, sigan en la impunidad. LA JUSTICIA LA IMPARTEN LOS INJUSTOS.

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