Extracción con transparencia

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De lo que los ciudadanos conocemos, el Ecuador ha entrado en una ruta hacia la explotación minera; y el debate va posicionándose poco a poco sobre la importancia de que esta nueva etapa se escriba con buena letra.

Dentro de la discusión planteada, se colocan criterios como el que es necesario que, a diferencia de cuando el país tuvo procesos extractivos importantes como el del petróleo, en esta ocasión los beneficios producto de la extracción, deberían beneficiar a todos.

Si bien es indudable que toda extracción implica ingresos para el Estado, también es cierto que esas actividades deben ir de la mano de normas que aseguren una buena gestión de los recursos: transparencia fiscal, gestión responsable de los recursos, comercio de materias primas, rendición de cuentas permanente; transparencia en la obtención de licencias, y, sobre todo, acceso a la información a los ciudadanos.

La extracción de recursos naturales ha sido siempre un factor que no necesariamente ha significado progreso para los países del mundo porque, muchas veces, la falta de normas y controles ha devenido en procesos que han terminado afectando la economía, la soberanía y el bienestar común debido a la corrupción.

Siempre significa un desafío para los países con extracción de recursos naturales en curso lograr edificar, a partir de estas actividades, verdaderas vías de progreso y, en esa línea, el compromiso a grandes iniciativas que buscan estos objetivos es fundamental, ya que la extracción responsable y bien administrada, puede generar riqueza a largo plazo para los países que la asumen con decisión.

En el año 2003, como producto de la “Conferencia de la Casa Lancaster “nació en el Reino Unido la “Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas” EITI -por sus siglas en inglés-, con el objetivo de fomentar la transparencia de los ingresos provenientes de las actividades extractivas.

Aquel esfuerzo fue significativo, ya que fue el resultado de la conjunción de voluntades y la participación de varios sectores. Es decir, varios actores participaron en la generación de esa iniciativa: entre empresarios, académicos y sociedad civil incluida, lograron construir doce principios de transparencia que deben tomarse en cuenta para asegurar una extracción responsable.

Esos principios, descansan entre otras cosas, en el criterio de que, si no se administra adecuadamente la riqueza, producto de los recursos naturales, se pueden generar efectos económicos y sociales negativos.

Conforme ha pasado el tiempo, el EITI se ha transformado en el único mecanismo global en funcionamiento que ha logrado crear mecanismos para informar y canalizar el debate en países ricos, sobre el uso de sus recursos de una forma incluyente para todas las partes interesadas.

En el caso ecuatoriano ya se ha manifestado el interés de ser parte de esta iniciativa. Y eso es bueno, porque significa que hay buenas posibilidades de generar mejores prácticas en los procesos extractivos y tomando el punto de vista de varios sectores. Más aún cuando ha quedado claro lo desastrosa que es la minería ilegal en todas sus formas.

Desde el gobierno el Viceministerio de Minas está dando señales de liderazgo importantes, pues, ya empieza a dar pasos firmes hacia este compromiso. En esa línea, se han abierto fundamentales canales de comunicación y de discusión amplios para que, la sociedad civil participe en una discusión que es necesaria y que debe ser multisectorial.

La voluntad política es clave. Y si los procesos de extracción que vienen por delante aseguran: corrección en las licencias y contratos; producción limpia; recaudación efectiva de impuestos; asignación de ingresos en proyectos de beneficio social. Lograremos que al final de esa cadena de valor que se genera, se logre una verdadera contribución social y económica. Necesitamos escribir esta nueva etapa con buena letra.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

7 Comments

  1. Estimda Sra. Hidalgo,

    En su columna no leo una sola vez la palabra «ecología». No habla Ud tampoco de los daños irremediables que causa la minería a cielo abierto – ha visto alguna vez una foto de lo que queda después ? Le aconsejo lo haga, tal vez sea menos ingenua al creer que el desarrollo futuro del país, los puestos de trabajo, el valor añadido creado, vendrán de actividades extractivas. Estas sólo crean puestos de trabajo limitados en número, de condiciones duras sino medievales, y mal pagadas.
    Depender de materias primas es una almohada de pereza. Ninguna población de un país petrolero ha mejorado su nivel de vida – con la excepción notable de Noruega – siendo los royalties (mil millones por año ? tres mil ?) de lejos insuficientes para que un país «viva» de eso. En caso que sí vayan al Estado, y después a la gente (lo que no es el caso: el petróleo sólo ha enriquecido a las élites corruptas gobernantes).
    Como visión del desarrollo para el Ecuador: se imita Ud. a «soñar» que en los próximos cien años sigamos limitados a actividades de bajísimo valor añadido (por qué cansarse en buscar industria, servicios, si la renta de dólares nos llueve encima ? La almohada de pereza decía…) que además destrozan nuestro único real activo perenne que tenemos, la Naturaleza ? Haciendo huecos (petróleo) o volándose montañas ?

    Hay además que dejar de mentir(se): no existe extractivismo limpio, compatible ecológicamente. Para extraer metales, por ejemplo, se utiliza cianuro y otros tóxicos. La minería deja piscinas de millones de metros cúbicos de lodos híper tóxicos que, cuando el oro se acaba (y las compañias mineras se han ido hace tiempo), quedan en el país al «cuidado» y coste del Estado, son un peligro permanente: en Brasil, existen más de 800 y la última que se derramó causó más de 300 desaparecidos: lo que queda ahora es un paisaje lunar, una ola de lodo de varios metros de altura arrasó con todo. Ud. desea sembrar piscinas de lodos en el país, donde no faltarán de ocurrir «accidentes» ?

    El hecho que en Australia o Canadá lo hagan (minería) a gran escala no quiere decir que no deje huellas – pero claro se les da menos importancia por la enormidad continental de estos países. Además tienen instituciones y regulaciones fuertes que son respetadas. El estado de descomposición y de corrupción generalizada en que se encuentran las instituciones del país… les confiaría el control de la minería para que no pase lo mismo que con Texaco y el petróleo ? Yo no.

    Yo tengo algo más de ambición para el Ecuador: un país que produzca valor con los cerebros de sus ciudadanos bien instruidos, en campos de alto valor añadido, compitiendo a nivel mundial. Con las cabezas en alto, y no escarbando el suelo para vivir de limosnas (menos del 1 % del PIB en 2018).

    El contra ejemplo es evidente: los países actualmente más ricos del mundo son los que NO tuvieron materias primas, y tuvieron que ingeniárselas para producir innovación (p.ej. Suiza) sin tener la «almohada de pereza» de la renta extractivista.

    Si en el Ecuador lo único que faltase es transparencia en tema de minería, estaríamos sin problemas….

    Un saludo cordial,

    Juan

  2. Me parece muy importante que Ecuador sea parte de este iniciativa del EITI con urgencia, porque hoy escuche en las noticias que en la provincia de El Oro Zaruma se sigue hundiendo y el río en Santa Rosa esta totalmente contaminado por la minería ilegal.

  3. En realidad, el país necesita un fórmula según el «plan Galápagos» para proteger de manera más estricta sus ecosistemas, y solo así poder prosperar al futuro. Si se lo comprendo en las islas finalmente, por qué no en el continente?

  4. Hace más de 50 años nos dijeron que el petróleo iban a sembrar en el pueblo ecuatoriano, pero resulta que sembraron en los bolsillos de unos cuantos corruptos. Hoy nos dicen lo mismo. Mejor, que la minas sigan donde estan y evitamos la contaminación ambiental.

  5. Definitivamente con ésta clase de gobiernos, corruptos e ineficientes, no son una garantía de que las utilidades se inviertan en el bienestar de los ecuatorianos, sí es que las hay, ejem el petróleo…lo terrible es que teniendo alternativas, como es el turismo, por ejemplo, los grandes capitales y políticos, prefieren destruir lo único que no se puede reconstruir, la naturaleza: plantas, agua, animales, frutos, etcétera… la posición de éste escrito, es en franca defensa de la minería en todas sus formas… insisto, no destruyamos nuestra casa…el dinero sólo servirá para que se gasten en gastos corrientes y el resto se robarán…

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