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¿Revivirá la izquierda latinoamericana?

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Las recientes derrotas de la izquierda y los deplorables gobiernos izquierdistas en Venezuela y Nicaragua marcan una innegable crisis de esta corriente en la región.

No obstante, no se puede dar por hecho que la derrota de la izquierda es definitiva o que esta corriente no pueda realizar una auto-crítica  y revitalizarse. La ventaja que tiene la izquierda es que reflexiona y renueva sus estrategias. La derecha no debe subestimar a su eterno adversario. Menos de diez años después de haber sido declarada muerta en 1990, la izquierda latinoamericana obtuvo su primera victoria al llegar al poder en Venezuela en 1990.

Un reciente libro del izquierdista Mike Gonzalez titulado, The ebb of the Pink Tide (2019), analiza la trayectoria reciente de la izquierda latinoamericana. Se enfoca en el actual declive y los cambios que debe realizar la izquierda para resurgir. Su análisis es sorprendentemente franco en relación a los fracasos de la izquierda e identifica algunas de las  rectificaciones posibles. El libro nos permite vislumbrar las futuras estrategias de la izquierda latinoamericana. Gonzalez inicia distinguiendo entre las tres izquierdas latinoamericanas de las últimas décadas.
1. La izquierda de los movimientos sociales, que en los años 90 mantuvo viva la corriente y sentó las bases para posteriores movimientos políticos y gobiernos de izquierda.
2.  La izquierda moderada que aceptó los límites del orden liberal y mantuvo una relación relativamente amistosa con EEUU.
3. La radical que adoptó una postura de enemistad frente a EEUU y transgredió los límites políticos y económicos del orden liberal. Gonzalez ubica a Brasil, Uruguay y Argentina en la categoría de izquierda moderada y a Venezuela, Ecuador y Bolivia en la de izquierda radical. Esta tipología no es original, pero en el contexto actual es útil porque las tres izquierdas muestran posibilidades diferenciadas de recuperarse y volver al poder. Al discutir los defectos de las izquierdas, sin embargo, Gonzalez percibe puntos en común entre los diferentes gobiernos de izquierda.

Entre los errores de los gobiernos de izquierda, Gonzalez identifica su dependencia en el extractivismo, la lejanía que los gobiernos de izquierda mostraron frente a los movimientos sociales, la corrupción;  y el populismo que surgió del vacío de poder generado por el  colapso de los partidos y abrió las puertas a coaliciones electorales difusas, concentración de poder y personalismo. El extractivismo de los gobiernos de izquierda debe ser reemplazado a futuro, según Gonzalez, con un ecologismo consistente y radical. Esto es necesario no solo porque el ecologismo es uno de los valores clave de la izquierda, sino también porque que la suerte de la izquierda no debe estar sujeta al ciclo de los commodities. El alejamiento frente a los movimientos sociales debe corregirse con el retorno a la relación orgánica con los movimientos sociales.  La corrupción rampante que Gonzalez admite ha sido un rasgo de todos los gobiernos de izquierda (con la excepción de Uruguay y Chile) debe ser suplantada con la valoración de la honestidad y transparencia como valores de izquierda. El populismo que se instaló en la izquierda cuando capitalizó el discurso anti-político desde fines de los años 90 debe ser minimizado.

En Ecuador, parecería haber, en esta línea, tres futuros para la izquierda.  Una renovación de la corriente acostista, acaso liderada por una nueva figura como Yaku; el correísmo que no logrará deshacerse de su bien merecido estigma;  y una centro izquierda moderada que, aparte de la responsabilidad fiscal, abandere las causas de los movimientos sociales (ecologismo, civismo, feminismo, derechos GLBTI etc.). Sorprendentemente, esta última opción no se está materializando y es dudoso que aparezca para las elecciones del 2021. Es un vacío que una nueva izquierda podría aprovechar y que generaría un saludable equilibrio en el sistema político ecuatoriano.

Carlos Espinosa es profesor/investigador de Historia y Relaciones Internacionales en la USFQ.

2 Comments

  1. Para nada fácil entender que una corriente de pensamiento político y social tenga obstáculos naturales,la derecha,y los propios, inoperancia y corrupción. Sostenerse en el tiempo como alternativa de progreso, híbrido . En verdad es dable en el ideario político,ejercer independencia de acción que permita el hecho de generar trabajo , verdadero hito de justicia social ?. Si para el 2021,alguien con dos dedos de frente , propone que al votar por él, es posible una ley que impida tener más de tres hijos, para eso mi voto. Más gente es igual a más ignorancia y menos oportunidades .

  2. Tan pedagógico y lúcido, como siempre, Carlos. Es un verdadero placer leer este tipo de artículos. Qué acierto contar en este sitio con semejante académico. Ojalá comparta con nosotros su sabiduría, por mucho tiempo más. Excelente!

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