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La nueva derecha extermina la Amazonía

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Los recientes incendios y la acelerada deforestación en la Amazonía son el resultado de la acción humana y más precisamente de la ideología de la nueva derecha en Brasil.  Si bien la izquierda en Brasil dependió del ciclo de los commodities para financiar su generosa política social, la nueva derecha brasileña ha adoptado como objetivos estratégicos la devastación de la Amazonía y negación de la internacionalización de esa vasta región. Para entender lo que ocurre, hay que comprender el imaginario de Bolsonaro y sus adeptos.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro ha prometido a los brasileños destrabar el crecimiento en Brasil y garantizar que Brasil se convierta, o vuelva a ser, un país dinámico y próspero. Esta es una variante tropical de “make America great again” Para lograrlo, Bolsonaro intenta desmantelar las trabas a la explotación intensiva de los recursos amazónicos, especialmente el uso de las tierras cultivables y minerales. Según Bolsonaro, las trabas al pleno desarrollo de la Amazonía incluyen las regulaciones ambientales, los territorios indígenas, y las presiones internacionales. El ambientalismo y el indigenismo, que limitan el aprovechamiento de la Amazonía, según Bolsonaro, forman parte del “marxismo cultural”, el coctel de valores progresistas asociados al Partido de los Trabajadores de Lula. Bolsonaro intenta purgar el “marxismo cultural” de la sociedad brasileña.  La nueva derecha brasileña está llevando a un extremo la lógica extractivista y ha definido a enemigos en este campo.

Como Trump, Bolsonaro privilegia los intereses propios de Brasil sobre los de la comunidad internacional. Esto significa asegurar la total re-nacionalización de la Amazonía. Brasil, en otras palabras, debe ejercer una soberanía ilimitada sobre esta región. La Amazonía no es para Bolsonaro, un patrimonio de la humanidad, ni es legítima la injerencia externa en su administración. Esta injerencia es, según Bolsonaro, una forma de colonialismo. Si bien este pensamiento primario se remonta a la dictadura militar de los años 60/70, el nacionalismo de Bolsonaro está irónicamente alineado en su glorificación de la soberanía nacional con la nueva derecha europea y norteamericana; es decir, irónicamente se trata de un nacionalismo global.

Como toda cruzada ideológica, hay intereses concretos. Bolsonaro ha tenido el decidido apoyo del llamado “lobby de la soja y de la Biblia”. La coalición de agro-exportadores y evangelistas, que desde hace una década impulsa un doble triunfo de valores conservadores sociales y la conquista de la Amazonía, ha encontrado en Bolsonaro un hábil instrumento para imponer una agenda, que ha sido reinterpretada en términos de la nueva derecha global.

Este es el trasfondo político-ideológico de la actual crisis internacional provocada por la conflagración amazónica. Bolsonaro ha dado un claro mensaje de que son ilegítimas las limitaciones a la expansión de la frontera agrícola/minera hacia las zonas protegidas o los territorios indígenas. Una forma rápida para la apropiación de las tierras es incendiándolas y convirtiéndolas en recursos disponibles para la privatización y los cultivos comerciales. Los ambientalistas dentro de Brasil han levantado la voz, pero Bolsonaro ha logrado debilitar las instituciones, tanto públicas como civiles, que protegen el ambiente. La reacción internacional, en cambio, ha resultado mucho más difícil afrontar para Bolsonaro, lo que prueba que en un mundo profundamente interdependiente el pleno ejercicio soberano es virtualmente imposible.

En el ámbito internacional, Bolsonaro ha enfrentado a Estados poderosos y el activismo de las celebridades, cuyos mensajes sobre la Amazonía, han acumulado los anhelados millones de likes. Las fuerzas que presionan en el campo internacional hablan, con razón, en nombre del interés de la comunidad internacional sobre la Amazonía. El presidente de Francia, Emmanuel Macron se ha convertido en el principal detractor de la política extractivista de Bolsonaro. Siempre en búsqueda de alguna forma de ejercer liderazgo internacional, Macron ha amenazado a Bolsonaro con bloquear la ratificación del acuerdo comercial Mercosur/Unión Europea. Según Macron “nuestra casa”; es decir la Amazonía como patrimonio de la humanidad, “se está incendiando”. Bolsonaro ha respondido que Macron maneja un discurso colonialista, aunque Bolsonaro está preocupado, porque las exportaciones agrícolas a Europa son estratégicas para los grupos de interés que respaldan su gobierno. No obstante, el resto de la Unión Europea está dando señales de que no estará dispuesto a sacrificar el beneficioso acuerdo con Mercosur por el ambientalismo, así que finalmente Bolsonaro tendrá que moderar, pero no, abandonar su conquista de la Amazonía.

Es un peligro existencial el hyper-extractivismo de la nueva derecha brasilera, si bien todos los gobiernos en Sudamérica son en gran medida extractivistas, como continuación de la lógica de la Conquista. Es desafortunado que los conservadores latinoamericanos no entiendan que conservar los territorios locales y las costumbres ancestrales debería ser un valor de la derecha. Hay sectores tradicionalistas de la derecha francesa, que están planteando precisamente un conservacionismo conservador.

Carlos Espinosa es profesor/investigador de Historia y Relaciones Internacionales en la USFQ.

10 Comments

  1. Tanto la «derecha» de Bolsonaro como la «izquierda» de Morales están por el extractivismo anti-ecologista porque la dimensión ecologista es diferente a las categorías izquierda-derecha. Lo dificil para cualquier gobernante es ser ecologista y a la vez ser popular, todos quieren mejorar su nivel de vida y eso no es posible con el tamaño de la población que tenemos a menos que sea a expensas de la naturaleza.

  2. La nueva derecha, tal cual como la izquierda anterior) representa un tremendo peligro para las sociedades y ecosistemas. Pero no solamente en Brasil, sino también en Colombia, Ecuador (minería) y por supuesto Chile.

  3. Gracias por sus comentarios críticos. La derecha y izquierda siguen siendo referentes indispensables para el análisis político. Toda la prensa internacional habla de giros hacia la derecha o izquierda, de la nueva derecha etc. No estoy diciendo que la izquierda es benévola y la derecha es malévola; me refiero específicamente a la nueva derecha y su impacto negativo sobre el cambio climático/ambiente, que en el caso de Bolsonaro y Trump es evidente. La ideología de la nueva derecha y la forma que se ha asumido en Brasil claramente estimula y facilita la devastación ambiental; hay intereses económicos y eso lo tomo en cuenta al hablar del lobby de la soja y de la Biblia. La crítica más fuerte es que el regimen izquierdista de Evo Morales también esta devastando la Amazonía. Es cierto, pero lo que ocurre en Brasil es una mayor amenaza global y por eso el impacto de la ideología de la nueva derecha/y su lobby es mayor que la mezcla de ideología e intereses en Bolivia.

  4. Y dale con el tema de la derecha maligna y la izquierda generosa y honrada. O es que las purgas de Lenin y Stalin, la hambruna de Ucrania, la revolución cultural de Mao, el ejemplar comportamiento de los Castro son ejemplos a seguir de la izquierda buena y sufrida.
    Hay que señalar a los criminales y delincuentes y a los buenos y nobles por el adjetivo que merecen no por arcaicismos históricos que no demostraron utilidad y más bien fueron el escudo perfecto para blindar sus fechorías.

  5. Es una pens que un educador se exprese de esta manera, el estractivismo usted sabe que no solo es de derecha es ahora una forma de vida de losnpueblos subdesarrollados, una pena, deberia orientar en lugar de provocar reacciones, si no puede hacer el bien no haga un mal

  6. Con el respeto debido, manifiesto mi discrepancia y me parece por demás rebuscado, atribuir al “enfoque político” del gobierno del presidente Bolsonaro, como causa de los incendios en la amazonia.

    Los mucho más grandes incendios que están hoy en pleno desarrollo en la selva de la Bolivia del cocalero “castro chavista” Evo Morales, tiran por tierra esta teoría.

    El gran problema de fondo -respecto al evidente calentamiento global- es: ¿como compensar a los paises amazónicos, por mantener “ intocada” la Amazonia, mientras los paises industrializados, siguen incrementando su nivel de contaminación ?

  7. Las intereses de transnacionales por los minerales que existen en la Amazonía Brazilera es evidente y son quienes fomentan la deforestación de dicha zona, la ambición es tan grande que no se dan cuenta del daño ambiental que perjudica a todo el planeta, con la complicidad del Presidente Brazileño. Las ONG evangelisticas no creo que estén causando ningun daño ambiental ni social son de ayuda y nunca van a estar de acuerdo con el exterminio de dichas ednias ya que se irían contra sus principios de respetar la vida lo que si harían es cambiar sus costumbres en relación a sus creencias pero en fin no causarían daño como si lo hacen las empresas agrícolas, armamentistas y buscadores de minerales preciosos.

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