Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Apoyar las reformas, aunque sea por interés

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Según una breve nota aparecida en el boletín dominical de 4Pelagatos, la jefe de misión del FMI para el Ecuador, Anna Ivanova, está preocupada porque cree que el ambiente político en la Asamblea Nacional no es el más propicio para que se aprueben las reformas estructurales que el Gobierno se ha comprometido a impulsar: la reforma laboral, la reforma al Código Monetario y Financiero y, principalmente, la reforma tributaria, de la que en parte dependen las metas fiscales establecidas en el acuerdo con el organismo multilateral.

Sobre esas tres reformas se ha venido hablando desde hace varios meses. Ya sea porque son cambios que, con o sin acuerdo con el FMI, se necesitan para devolver algo de competitividad al aparato productivo y ampliar las opciones de contratación en el sector formal, como en el caso de la reforma laboral; porque son reformas que deberían eliminar distorsiones y excesos regulatorios y devolver la independencia al Banco Central y los organismos de control, como en el caso de los cambios que se deben introducir al Código Orgánico Monetario y Financiero; o porque son reformas que, además de generar nuevos ingresos al fisco (sin que esto signifique posponer el necesario ajuste en el gasto público), permitan mejorar la estructura impositiva en el Ecuador (por ejemplo, eliminando impuestos distorsivos como el ISD), como en el caso de la reforma tributaria.

Pese a lo mucho que se ha hablado sobre esos tres proyectos de reforma, el Gobierno aún no los envía a la Asamblea, lo que está generando incertidumbre entre los agentes económicos. El motivo para esta demora sería, por un lado, el costo político de promover medidas que, aunque necesarias, puedan resultar impopulares y, por el otro, el recelo a que las propuestas del Ejecutivo sean rechazadas en la Asamblea, que es justamente el temor que tendría la jefe de misión del FMI. Respecto al costo político –más allá de mejorar la comunicación sobre las ventajas que, por ejemplo, una buena reforma laboral podría traer para los millones de personas que están en la informalidad–, el Presidente Moreno, que dice no tener interés en ser reelecto y que ha impulsado importantes reformas en lo institucional, debe hacer lo propio en el área económica, con lo cual su gestión sería recordada por llevar adelante correcciones fundamentales para el país.

Respecto al poco apoyo que los proyectos de reforma, principalmente en los campos laboral y tributario, tendrían en la Asamblea, resulta difícil entender la posición de ciertos movimientos o líderes políticos. La previsible oposición del correísmo no debería sorprender a nadie: ¿por qué un movimiento que destrozó las cuentas fiscales (y usó al Banco Central para financiar su gasto) e introdujo en la normativa laboral muchas de las rigideces que explican el aumento de la informalidad estaría de acuerdo con corregir esas distorsiones? Pero de otros movimientos se esperaría una actitud, si no más patriótica, al menos más pragmática. Sobre todo de parte de aquellos con interés y posibilidades de alcanzar la Presidencia en 2021. Más allá de lo que digan los sindicatos (que hay que recordar que representan apenas a una minoría de trabajadores), ¿no sería mucho mejor llegar al poder con una normativa laboral moderna, que promueva la contratación y la inversión? Y respecto a la reforma tributaria (que para alcanzar la meta de incremento en la recaudación acordada con el FMI seguramente demande un aumento en la tasa del IVA), ¿no sería lo más lógico viabilizar (aunque sea mediante la abstención) ese cambio, para encontrar en 2021 las cuentas públicas medianamente ordenadas (suponiendo que el Gobierno no se relajará en el recorte del gasto)? ¿No prefieren esos movimientos políticos que sea otro el que haga el trabajo sucio en vez de ser ellos los que tengan que llevar adelante el ajuste, muy probablemente con opciones de financiamiento mucho más limitadas que las actuales? ¿Puede ser tan severa la miopía de algunos líderes políticos que no dejan de repetir que quieren lo mejor para el país (dejando de lado a Correa y los suyos, que seguramente no tendrían problema en promover una crisis con tal de que el Gobierno fracase)? ¿No pueden ver un poquito más allá del corto plazo, aunque sea por su propio interés? Probablemente su lógica sea que apoyar (o no oponerse de plano) a las reformas que necesita el país puede complicar su arribo a la Presidencia. Si es así, tal vez lo mejor sería que no lleguen nunca.

José Hidalgo Pallares es economista.

5 Comments

  1. Hasta cuando el indecoroso calculo electorero y político y esa legislación laboral estúpida y demagogica, sigue destrozando la aspiración a un trabajo, para millones de ecuatorianos,sobre todo jóvenes, que ven su destino oscuro y despojado de oportunidades, Hasta cuando en esa llamada Asamblea , prevalecen los parlamentarios patrióticos y que se conduelen de esa masa patética y dolorosa de desocupados, no es exagerado decir que este panorama absurdo es también un detonante de la alarmante tasa de suicidios y violencia familiar, disparados por la fractura económica de los hogares,
    Habrá en la Asamblea ese puñado de justos que salve a este atormentado país? o tendremos que regresar a mirar las ruinas convertidos en estatuas de sal?

  2. No existe crecimiento económico sin endeudarse. Si no se endeuda el estado, quién lo hará? El sector privado? Improbable. Los hogares? Es esto lo que quieren?

  3. La fixación aquí con estas reformas estilo Macri llama la atención… acaso existe solo un caso donde estos ajustes estructurales mejoraron algo realmente?

  4. Totalmente de acuerdo , es impostergable la oportunidad que tenemos ahora para permitir esos cambios necesarios .En mi opinión es el señor Lasso quien debe seguir presionando al Licenciado Moreno y exigir envie pronto esas reformas.Gracias a la intervención , hay que decirlo sin temor, del señor Lasso el FMI nos presta plata y seguimos flotando. No podemos devaluar la moneda y la reforma laboral que contempla mano de obra barata, es una poderosa herramienta para promover el empleo pleno y dejar de lado situaciones que en la práctica ya no se cumplen como la jubilación patronal. Ese otro, el que debe hacer el trabajo de estadista, no sucio,debe y tiene que ser Lenin Moreno, hacer el esfuerzo patriótico de dejar la mesa servida al próximo gobierno, es urgente el advenimiento de un cordero de dios.

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