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El inicio de clases y la realidad ecuatoriana

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El retorno a clases ha hecho que se visibilicen aspectos tanto de la situación de contracción económica que vivimos, como también de nuestro sistema educativo. La situación económica del país hace que este período sea especialmente difícil para muchos padres de familia, porque tienen que afrontar los gastos escolares de matrículas, útiles, uniformes y demás.

Según cifras del Ministerio de Educación, este año escolar se inaugurará con alrededor de 1.9 millones de estudiantes, lo cual significa que todos y cada uno de ellos, van a necesitar sus materiales y útiles escolares. Las fuentes oficiales calculan que el costo por estudiante, por fuera de las matrículas, bordea 200 dólares y, en algunos casos, el doble o más dependiendo si el establecimiento es estatal o privado.

Para poder solventar esos gastos se requeriría que los hogares, de esos estudiantes, tengan condiciones económicas regulares; es decir, empleo adecuado con salario fijo. Sin embargo, si tomamos en cuenta que el sueldo básico es de 394 dólares, es evidente que lo que se deberá gastar versus el salario percibido presenta un desbalance bien grande.

Actualmente para que un padre de familia pueda afrontar los gastos de ingreso a clase, tendría que tener un plan de ahorro planificado durante el año, y si no lo tiene -como suele pasar a menudo- la tarjeta de crédito será la tabla de salvación, ahondando así la deuda familiar año tras año.

Todo esto si nos referimos a los padres de familia de clase media y con empleo adecuado. ¿Pero qué pasa con el resto de ciudadanos con empleo informal, o desempleados que tienen hijos en escolaridad? Para ellos la realidad de esta época es muy dura. Para este grupo de ciudadanos, la única opción que tienen para sus hijos es la educación que proviene del Estado, y allí viene otro problema.

Si partimos de la premisa de que el Estado tiene la obligación de garantizar educación de calidad gratuita para sus ciudadanos, significa que aquellos que quedan fuera de la educación privada, deberían encontrar en la estatal, la solución. Es decir, todos aquellos estudiantes de escasos recursos y especialmente los que se encuentran en la ruralidad, y que habitan en los lugares con percentiles de pobreza más bajo, deberían tener garantizado su acceso a la educación.

Hace una década, las famosas escuelas del Milenio fueron creadas para cumplir ese propósito, No obstante fracasaron en su totalidad afectando directamente al sector más necesitado de la educación. A pesar de que su costo ascendió a 500 millones de dólares en la última década, informes como los del BID califican muy mal su desempeño por no alcanzar los estándares mínimos de calidad y transmisión de conocimiento. Las cifras hablan de que los estudiantes provenientes de esos centros sacaron calificaciones 3% más bajas que el promedio nacional.

Estas escuelas terminaron afectando directamente a los estudiantes más necesitados y no pudieron adquirir la preparación mínima que el Estado debería garantizar. Si bien se ha visibilizado este problema y hoy se acepta el fracaso de estas escuelas, aún no se han tomado medidas paliativas eficaces que rectifiquen ese error. El Estado no ha logrado sacar de la exclusión educativa a los sectores de mayor necesidad.

Un país que quiera generar progreso y desarrollo debe apostar a la educación de sus habitantes y, de manera especial, brindar conocimiento a los sectores más vulnerables para que así se les dote de herramientas efectivas de alivio de pobreza.

La época de inicio de clases termina siendo un pretexto para insistir en que un país con visión de futuro, debe invertir en la educación de sus habitantes y promover compromisos intersectoriales que conciban la educación como un eje transversal y como lo que es: un derecho humano.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

7 Comments

  1. Leí en alguna parte, en forma de broma, que «es larga y cara la lista de útiles; pero más larga y cara es la lista de inútiles…», seguramente de los burócratas que cada vez se inventan, o copian de otros países que viven otra realidad, una serie de reglamentos, regulaciones, normas, etc., que complican la vida de los padres de familia.

  2. Totalmente de acuerdo con el comentario de Franklin López. La buena educación, la que permite progresar, cuesta porque el que enseña ha invertido mucho dinero y tiempo en su preparación.

  3. Muy oportuno este tema.

    Aprovecho para expresar mi malestar cuando veo que algunas instituciones educativas privadas piden libros caros (de $60 para arriba cada uno) y que causa disgusto (por decir poco) que no usan ni el 25% del libro durante el periodo lectivo. Asimismo, veo con frecuencia pedidos de cuadernos de 50 o 100 hojas y no usan ni la mitad. A cuantos no les ha pasado que, de lo que se compra en utiles, al final del perido academico quedan demasiados sobrantes que nunca mas son usados?

  4. ¿Por qué no utilizar el sistema sueco que da a cada padre de familia una cierta cantidad de dinero que se pueden usar en cualquier establecimiento educativo, público o privado?

  5. No todos los pobres deben acceder a la educación, inclúyase la estatal, los espacios para colocar a los egresados ,sean estos de cualquier estrato social , se vienen escasos . La mejor educación que los gobiernos deben impartir a los pobres a través de esos establecimientos, los públicos,es inducirles a que no tengan más de un hijo . Además ,es mi opinión y nadie tiene que estar de acuerdo conmigo,pero la educación , la salud , no tienen porque ser gratuitas, deben tener aunque sea un costo simbólico. De este modo los pobres , que son muchísimos, pensarían en serio en la cantidad de hijos a traer a este mundo . Cuba tiene un alto porcentaje de personas alfabetas , y la educación no es garantía de progreso. El salario de los 394 dólares es demasiado alto, debemos procurar su congelamiento por 10 años por favor , bien se dice en este espacio si no ponemos frenos al papá estado todo se va de las manos. Sobre las deudas no creo que sea un inconveniente, nadie va preso por tenerlas, el asunto es administrarlas y dirigirlas al objetivo que las motiva , aquí el talento . Los precios de las matriculas , de los uniformes y de los útiles escolares, deben seguir siendo fijados por la oferta y la demanda,es prioridad del gobierno no intervenir.

    • Señor GICO,
      Lo felicito, pueden parecer duras sus palabras, pero son objetivas, todos queremos ser como Europa, pero cual es la clave de su éxito ? sencillo, la tasa de natalidad no supera a 2 hijos por mujer, de esa manera los servicios públicos no son abarrotados, las aulas tienen 25 alumnos como máximo, y los médicos tienen tiempo para atender los enfermos como es debido. El desempleo es bajo simplemente porque no hay tanta gente.
      Pero, alguien recuerda algún presidente o candidato que haya tocado el tema ? Yo no

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