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La casi nula inflación da espacio a decisiones necesarias

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En agosto, según el último reporte de inflación publicado por el INEC, el índice de precios al consumidor (IPC) registró un aumento de 0,33% frente al mismo mes del año pasado. Es decir, en los últimos doce meses los precios al consumidor, en general, permanecieron estables (si bien hubo productos específicos con alzas más pronunciadas y otros que, en cambio, presentaron caídas en sus precios). El resultado de agosto revierte la tendencia levemente ascendente que la tasa anual de inflación había mostrado entre abril y julio, aunque siempre en niveles muy moderados, inferiores al 1%. La causa principal detrás de esa tendencia fue el alza en el precio de las gasolinas, tanto la súper, que en julio registró un aumento de 42% frente a igual mes de 2018, como la extra, cuyo precio se incrementó en 25%.

En agosto el precio de la gasolina súper siguió mostrando un incremento interanual importante, pero menos pronunciado que el mes anterior: 28,5%. Eso se debe a que ya desde finales de agosto de 2018 el precio de ese combustible aumentó. En ese sentido, cuando se publique el reporte de inflación de septiembre, la variación interanual en el precio de la súper será mucho más moderada. En el caso de la extra eso ocurrirá a partir de enero del próximo año, ya que el alza del precio de esa gasolina a $1,85 por galón entró en vigor a finales de diciembre de 2018.

Si en los próximos meses las gasolinas, que son los productos que han incidido en mayor medida en los leves aumentos interanuales del IPC en lo que va del año, dejan de registrar esos saltos en sus precios, entonces la tasa de inflación general debería, salvo algún evento inesperado, mantenerse en torno al 0%. De hecho, las cifras del INEC muestran que en agosto de este año, de los 359 productos (entre bienes y servicios) que componen la canasta del IPC, 197 registraron caídas interanuales en sus precios. En ciertos casos fueron bajas muy moderadas, inferiores al 1%, pero en otros, como en algunos aparatos eléctricos o electrónicos, artículos de vestimenta, productos de limpieza, alimentos, entre otros, se trató de reducciones interanuales de al menos 5%. Es más, algunos grupos de productos, como prendas de vestir y calzado, muebles y artículos para el hogar o productos de recreación y cultura, registraron en agosto de este año –y también en agosto del año pasado– caídas interanuales en sus precios.

La estabilidad de los precios al consumidor en general ha permitido que desde enero de 2018; es decir, por 20 meses consecutivos, los ingresos familiares (considerando un hogar tipo de cuatro miembros con 1,6 perceptores del salario básico unificado) superen al costo de la canasta básica (que incluye productos de alimentación, vivienda, indumentaria y misceláneos, como cuidado de la salud, educación, transporte y recreación). El mes pasado esa diferencia a favor de los ingresos fue de $21.

Ese es un dato, al igual que la inflación en torno a 0%, que habría que tener en cuenta para temas sobre los que el Gobierno debe tomar definiciones en las próximas semanas o meses. Los primeros son de carácter fiscal: el posible incremento en el IVA o una nueva reducción de los subsidios a los combustibles. Ambas medidas, qué duda cabe, generarían un salto (de una sola vez) en los precios al consumidor. Sin embargo, la tasa anual de inflación, incluso en esos escenarios, debería mantenerse en niveles moderados, ya sea porque los consumidores no se muestran dispuestos a avalar aumentos especulativos en los precios o porque de los 359 productos de la canasta del IPC, 151 no pagan IVA.

El otro tema es el alza salarial para 2020 que deberá empezar a discutirse en los próximos meses. Con la estabilidad que muestran los precios al consumidor (pese al alza de las gasolinas), el excedente en la cobertura del costo de la canasta básica y, principalmente, los graves problemas de competitividad que enfrenta el sector productivo nacional y que afectan al desempeño de la economía en su conjunto (y, en consecuencia, a los indicadores laborales), el Gobierno debería descartar desde ya un nuevo incremento para el próximo año.

José Hidalgo Pallares es economista.

4 Comments

  1. Debemos unirnos los ecuatorianos y propender a la eliminación de toda clase de subsidios,empresarios y pueblo en general debemos pagar los precios reales. Tanto la salud como la educación no tienen que ser gratuitas. El ´precio de las gasolinas y el gas deben tener su precio real, hay que liberarlos de consideraciones políticas , por citar una razón, evitar subsidiar a los países vecinos y evitar el fomento al contrabando. Los sueldos de los trabajadores ,es una necesidad,deben congelarse por un periodo no mayor a diez años, en el mejor de los casos. Los sueldos de policías,profesores,militares y asambleístas deben ser sometidos a una reducción . Es una realidad que muchas empresas sometieron a una reducción de sus nóminas para mantener la plantilla, y muchos trabajadores aceptaron la reducción de sus sueldos como una medida que les permite seguir llevando algo a sus casas. El impuesto a la salida de capitales hay que eliminarlo. Yo no veo el día en que un estadista como el señor Guillermo Lasso se haga cargo del país, como presidente, y tome las medidas que son urgentes para superar estos inconvenientes. La pobreza es una cuestión subjetiva que ha servido en estos doce años a los vivarachos verdes para fegarnos la paciencia.

  2. Me preocupa que analistas económicos hayan aceptado con toda tranquilidad ese invento del INEC, de los1.6 perceptores por familia.
    En la vida real no existen los 0,6 seres humanos, con lo cual la conclusión es muy sencilla, hay familias en las que hay 2 perceptores, y en otras solo 1. Obviamente estas últimas están condenadas a sobrevivir ya que el ingreso de la familia está lejos por debajo de la canasta básica.
    Hay que tomar algunas medidas drásticas para crear empleos. Doy un par de ejemplos sencillos de implementar, aunque habrá resistencia y muchas quejas tanto de patronos como de empleados.
    PROHIBIR el tiempo extra, y los turnos de mas de 8 horas, me consta que muchas empresas tienen turnos de 12 horas, siendo el motivo ahorrar costos laborales y a su vez pagar sueldos bajos que los compensan con sobretiempo.
    ORDENAR la reposición de los «oficiales» de los buses, que algún ministro idiota los suprimió por fastidio de la prensa.

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