Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Militares en las calles

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En la opinión pública, hay un consenso general, sobre el hecho de que la inseguridad es quizás uno de los problemas más graves que estamos enfrentando como sociedad. El miedo empieza a ser el compañero con el que nos toca vivir a diario. Cuidarse en los semáforos; estar alerta en la calle; evitar transitar por ciertos barrios y prescindir de salir por las noches por miedo a ser asaltado, ciertamente, nos está quitando a los ciudadanos nuestra calidad de vida.

Se supondría que en una ciudad con tantos atractivos y tan generosa en términos de actividades de esparcimiento, la actividad lógica de sus habitantes debería ser recorrer sus calles y visitar los sitios de interés. Sin embargo, últimamente nos privamos de esa oportunidad y preferimos quedarnos en casa porque estamos más preocupados de no exponernos ante la ola delincuencial que se ha desatado.

Vemos aterrorizados, en tiempo real, asaltos sofisticados y otros precarios, pero el dominador común es la ausencia de efectivos policiales que acudan a tiempo y que actúen de forma adecuada en toda la dimensión de esta última palabra. Efectivos que demuestren un buen entrenamiento que los califique para garantizarnos seguridad. Desafortunadamente, el criterio generalizado es que no contamos con un cuerpo policial a la altura de las necesidades, y más de una vez hemos tenido que presenciar incluso que los policías terminan recibiendo golpes y amenazas de los avezados delincuentes.

Al ser esta situación un problema nacional, las autoridades tomaron, en días pasados, la decisión de que los militares salgan a las calles a combatir la delincuencia. En esta decisión, también se establece que los policías patrullarán las calles y los militares se harán cargo del control de armas en el país. Esa medida ha sido recibida por muchos de forma positiva, ya que el impacto visual de tener uniformados armados en las calles, sicológicamente podría generar un sentimiento de protección. Pero en realidad vale saber que es sólo una percepción ya que, con seguridad, su sola presencia no asegura la disminución del crimen que obedece a problemas mucho más complejos.

No obstante, deberíamos los ciudadanos preguntarnos si, en la práctica, tener militares en las calles es la solución. O si, a la final, esta medida podría resultar más riesgosa.
Es obvio que la decisión de esta “gran cruzada por la seguridad nacional” es una señal de auxilio desde el poder civil para paliar los niveles de inseguridad pero que refleja, al mismo tiempo, una debilidad de la estructura policial para enfrentar con eficacia el problema.

Los ciudadanos debemos preguntarnos: ¿en realidad está preparado el ejército para enfrentar a la delincuencia en el fuero civil? Según el criterio de entendidos en la materia, ellos no están listos para asumir esa responsabilidad y si ya se los va a arrojar a las calles con tremendo compromiso, a fin de prevenir desmanes futuros y actos por fuera de la ley, es importante dotarlos de marcos jurídicos que les permita actuar sin incurrir en violaciones. Deberían tener claro que los derechos humanos están por encima de cualquier operativo.

Si bien esta media es de carácter urgente, les estamos dando un rol por fuera de su naturaleza. Además, las leyes siguen siendo las mismas, la justicia es la misma y la situación económica y problemas estructurales son los mismos. Por lo tanto, es erróneo pensar que la presencia de militares en las calles va a disminuir la delincuencia.

Experiencias de otros países nos han mostrado que calles con militares no tienen ningún efecto porque el problema está en otro lado: está en la debilidad de nuestro sistema de justicia, en la exclusión y pobreza; en el crimen organizado y en la impunidad que sigue enraizada en el país.

Amerita que los ciudadanos tengamos en cuenta estos aspectos y no creer que el Estado puede delegar en los militares el control y la solución de un problema sobre el cual perdió su capacidad de enfrentar desde el orden civil.

Si no se maneja adecuadamente esta medida y si se pone la estabilidad del régimen por sobre la seguridad ciudadana, al final tener militares en las calles puede terminar siendo un riesgo para los derechos humanos.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

8 Comments

  1. Dice una canción…… «los días pasan y en mis horas de……… » Pues si los días pasan y la oferta de sacar a las calles a los militares, una vez mas, queda en oferta, en amenaza. Han visto algún militar haciendo rondas? batidas, operativos o como quieran llamarlos? Los delincuentes van ganando mil a cero.

  2. Aplaudo la iniciativa del gobierno. Mi madre regresó al país después de largos años de estar ausente en el exterior para disfrutar su retiro; sorpresa para ella que la delincuencia en Quito sea la causa para que ella se deshaga de sus sueños tan anhelados y se regrese al exterior. Fue asaltada en tres diferentes ocasiones, dos de las cuales fueron en sitios públicos en menos de un año de estadía.
    Es inverosímil que le redactora esté en contra de esta medida de protección a nuestros ciudadanos, la problemática de la delincuencia debe ser erradicada, no podemos vivir sin seguridad. El gobierno no solo debe establecer un sistema de castigos severos en contra de estos criminales pero también establecer leyes firmes para facilitar la transición de estos bandidos para su rehabilitación con la sociedad, y si no; pues nosotros los ciudadanos honestos debemos armarnos y combatirlo a nuestra manera sin temor a una represalia.
    Velar por los derechos constitucionales de los criminales en esta ocasión, creo que es un error, creo que primero hay que disminuir la delincuencia en un porcentaje alto , antes de simpatizar con esta ola de ladrones.

  3. Hay suficientes policías activos en el pais y si tienen entrenamiento y cursos a lo largo de sus carreras! Además el pillo Serrano dejó un automotor bastante extenso en la policia y asi que, hay equipamiento tambien. Los militares deberían de cuidar las fronteras y combatir al narcotráfico ANTES de que cruce los puntos limítrofe y dejar de jugar el ecuavoley! Copien a la policía brasileña sus estrategias de como se erradican, en cierto porcentaje, las bandas delicuenciales en las «favelas».

  4. Soy ingeniero, donde trabajo tenemos un sistema de inspección de calidad por muestreo, si se encuentran defectos se inspecciona todo el lote. Los famosos «operativos» hacen algo parecido, se paran en una calle transitada y cachean a la gente y rebuscan en los vehículos, al final del día pasan un reporte que arrancaron media docena de películas negras de los vidrios de los carros, encontraron otra media docena sin cédula ( que no es un delito ), carros viejos sin matrícula, un par de motos sin placa y para dorar la píldora enseñan un par de navajas y quizás un revolver de esos artesanales. Estos son los defectos hallados en el muestreo, ahora viene lo difícil, que hacen con todo el lote ?
    En este tema hay que ser drásticos. Para comenzar la policía debe ser LOCAL, de esa manera el conocimiento del lugar y sus gentes no se pierde, los «detectives» deben ser tales, los laboratorios deben servir para algo, no para propaganda. Alguien conoce de algún caso que se haya resuelto por el uso de las huellas dactilares, como dijo el fiscal Chiriboga»yo si sé» NINGUNO. Los buenos resultados en la captura de drogas se basa en parte por la colaboración de la DEA, pero la venta al detalle ha crecido exponencialmente en Ecuador, porque a los gringos esa parte no les interesa, acá que nos jodamos solos, los miles de fumones y hacheros sin plata para comprar droga salen a robar lo que puedan, el problema es que no se sabe de que genio anden, a veces algunos se resisten y el asunto puede terminar muy mal.

  5. Que necesidad tiene la ciudad de mantener policías y militares vigilando cuando los ladrones son liberados lo más pronto posible por los otros ladrones, ( jueces ).

    Estupido sisteme, creado por ladrones, ahora se ríen, burlan y aplauden.

    NO ES LADRON EN ECUADOR, QUIEN ROBA MENOS DE 600 DÓLARES.

    En qualesquier otro país es ladron quien roba UN CENTAVO, en algunos estados de los Estados Unidos, quien roba TRES CENTAVOS, TRES VECES, VA DE POR VIDA A LA CARCEL, los estupidos gobernantes en Ecuador se vanaglorian aduciendo que siguen las leyes de vecino del norte, sería bueno se establezca está ley en Ecuador, The three chance law.

    La única manera de erradicar el mal es combatiéndolo con severidad.

    La gente está cansada del sistema judicial del país, por esa razón ejecutan la ley por su propia mano, vaya sorpresa que la CCDDHH no se meta contra los pobladores.

  6. Necesitamos más corporaciones de seguridad privada iguales a las que tienen los socialcristianos en Guayaquil independiente. Quienes son los dueños de esas corporaciones?

  7. De qué manera a beneficiado los militares en las calles cuando las noticias dan a conocer delincuentes con pistola en mano asaltando a viajeros de transporte interparroquial, y otros asaltos a transeúntes a diario, los culpables son el anterior gobierno y este que permitieron entrar al país miles de extranjeros sin pedir documentos de antecedentes penales, la justicia que defiende al delincuente y castiga a la víctima, Derechos Humanos que socorren a los pillos. Los Militares tienen que cuidar las fronteras de delincuentes narcotraficantes que están haciendo del país un centro de acopio y consumo que como consecuencia la juventud se está perdiendo y esto genera más pobreza en Ecuador.

  8. Tener militares en las calles es un error , igual error se repite permitiéndoles administrar ciertos negocios del estado . Ellos deben dedicarse a cuidar las fronteras. Además la orquestada inseguridad ciudadana está sirviendo de pretexto para a grito pelado pedir mayor presupuesto para atornillar al pueblo . Se permite delinquir, dije se permite, porque es mejor negocio propiciar más negocios comprando instrumentos disuasivos y no destinarlos para la educación y campañas mediáticas para crear ciudadanía. Los policías que tenemos son suficientes, bien se dice en este articulo, vigilando y exigiendo buenas practicas en el sistema de justicia el problema no seria tan grave . Por último el mejor escenario, ya que tenemos según parece delincuentes por todos lados, incluidos los de cuello blanco, que nos permitan masificar el porte de nuestras propias armas y tener autos con vidrios polarizados . Ciertamente por el miedo el cerramiento electrificado de mi casa está más alto.

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