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Las presidenciales 2021: tan cerca y tan lejos

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Los últimos días han marcado las primeras definiciones de cara a las presidenciales de 2021. Guillermo Lasso anuncia su tercer intento. Nebot, con más cautela, recorre el país en claro afán proselitista. Isidro Romero, luego de años de ver la vida del país tras bastidores, lanza algunas señales y espera respuestas. Abdalá Bucaram no niega su interés aunque condicionado a enfrentarse al ex alcalde de Guayaquil. Desde Quito las noticias son menos claras aún: Gustavo Larrea enfila estrategia, Andrés Páez intenta por su propia cuenta mientras que Pachacutik busca en sus cuadros históricos a quien pueda abanderarse de la campaña presidencial. Alianza País, en su nueva versión de actor político con aspiraciones electorales, ensaya entre el vicepresidente o alguien cercano a Carondelet. La Revolución Ciudadana baraja nombres pero aún nada en firme. Lo único cierto es que irán con candidato o candidata propia, ahora que las aguas en la ONU han tomado otros cauces.

Varias conclusiones preliminares surgen del escenario descrito. La primera es que, con al menos una decena de candidatos en la papeleta, los problemas de información que siguen a la excesiva oferta electoral se mantendrán inalterados. La segunda es que hay sectores del espectro ideológico que se mantienen vacíos o con escasa representación. Salvo lo que pueda proponer el correísmo como opción de izquierda en lo económico y conservadora en los valores, no se ven más perfiles en ese cuadrante, por ejemplo. Algo aún más notorio, aunque ya recurrente en la vida política del país, es la nula presencia de oferta electoral de corte liberal. Me refiero a aquella visión del mundo más pro mercado en lo económico y progresista respecto a temas clave, como el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por tanto, los electores de los cuadrantes estatista-conservador y aperturista-progresista tienen, al menos de momento, pocas opciones para decantarse electoralmente.

No sucede lo mismo en la línea conservadora en lo valórico y abierta a las dinámicas del mercado en lo económico. Allí la oferta es muy amplia, muy similar y, por tanto, poco estratégica en términos de que terminarán compitiendo por el mismo electorado. Lasso, Nebot y Romero, se sitúan en el mismo cuadrante, el de la derecha más tradicional, y cualquier intento por desmarcarse de allí seguramente les traerá más perjuicios que beneficios. Si aceptamos la existencia de un clivaje regional en el país, la concentración no es solo ideológica sino también geográfica, con los consiguientes efectos sobre la distribución territorial del voto. Nada que un buen candidato vicepresidencial serrano no pueda solventar, dicen algunos. No siempre esa fórmula resulta efectiva, responderán otros.

Aunque con menos concentración de candidatos, la izquierda estatista en lo económico pero a la vez progresista en valores tendría una oferta electoral importante para la elección presidencial. Va a depender de cuál sea el candidato de Pachacutik para que esa opción se torne más centrista o más extrema. No es lo mismo que la candidata sea Lourdes Tibán a que la designación recaiga sobre Yaku Pérez. Si es la segunda opción la favorecida, seguramente Gustavo Larrea podrá posicionarse como un candidato más moderado en ese cuadrante y sus expectativas serán mayores. Sin embargo, y en sentido contrario al de los candidatos de la derecha conservadora, los de la izquierda progresista pecan de concentrar sus cuadros políticos en la Sierra, a desmedro de los que provienen del Litoral.

Para terminar la configuración del mapa electoral restan algunas definiciones, especialmente las que provengan del gobierno. El candidato oficialista bien puede disputar el ya copado espacio de la derecha económica y conservadora en valores, con Lasso y Nebot a la cabeza, o con una estrategia política interesante podría incluso descender hacia el desértico espacio del liberalismo económico y valórico. Algo similar podría emerger de la inerte socialdemocracia, en sus diferentes colores y posicionamientos. A partir de las decisiones que asuman podrían disputar el cuadrante de la izquierda estatista y conservadora, ahora colonizado por la Revolución Ciudadana, o bien entrar en el espacio de Pachacutik y Gustavo Larrea.  Una opción mucho más centrista es posible aunque con los riesgos de caer en la indefinición ideológica.

***

Excesiva y desbalanceada es la oferta electoral que desde ya se posiciona frente a las presidenciales del 2021. Si bien el surgimiento de al menos una decena de candidatos (que podría llegar a más) generará problemas de información y coordinación al electorado, al menos de momento la buena noticia es que no existen opciones abanderadas del discurso de la llamada “anti política”, que tanto daño ha traído a la democracia continental. Aunque esa posibilidad, la de los outsiders, siempre estará presente, la esperanza que queda es que los candidatos se posicionen lo suficientemente bien para que opciones coyunturales, carentes de conocimiento del manejo de lo político y que podrían incluso posicionar discursos extremistas, queden vetadas. Tanto ha sufrido ya el país, que la posibilidad de la improvisación o la intolerancia en sus diversas expresiones deberían ser las únicas opciones que generen el rechazo generalizado desde la ciudadanía.

Santiago Basabe es académico de la Flacso. 

5 Comments

  1. ojo : lean la triste historia del absurdistán ecuatorial ( ecuater) y verán que es un borra y va de nuevo en el campo cultural,social,económico,educativo,científico,tecnológico,comercial, y no digamos en el campo DE LO POLITIQUEEEEERO, LO MAFIOSO, LO INMORAL, LA PEDANTERÍA,LA INCAPACIDAD,LA DEMAGOGIA ABSOLUTA,LA MEDIOCRIDAD,EL REGIONALISMO ( monos calientes y fríos ?) casi no ha cambiado en nada…la derecha prepotente y explotadora y las seudo izquierdas locas por el poder ECONÓMICO y la eternización en el poder progresista o a ultranza ( dictaduras)….VARIARÁ ALGÚN DÍA ,esta triste realidad ?….nuncaaaaaa ! jamáaaaaaaaaas!,desgraciadamente.

  2. A ese ritmo, con tantos candidatos mezquinos que se creen imprescindibles, el perdedor sera el pais y el ganador sera el correismo. Dan decepcion Nebot, Lasso y Romero, queriendo repartirse el mismo pastel. A eso le llaman servir a la patria? Sr. Lasso, yo vote por usted la ultima vez, pero esta vez veo poco probable que usted gane con esas tendencias.

  3. Debería haber una reforma electoral, en la que se establezca máximo 4 candidatos para Presidente de la República, la proliferación de candidatos lo único que hace es fraccionar la votación y como resultado llegá a ganar uno con poca aceptación popular. En nuestro país no prima el interés del pueblo sino mas bién los de unos cuantos arrivistas y oportunistas.

    • Excelente artículo! Si la oposición no se une, hay una gran probabilidad que, o nos gobernará un presidente elegido con el 20% de los votos válidos o volverá un correista a seguir vaciando las arcas públicas.El pueblo tiene memoria frágil!!

  4. El analisis es bastante académico y se basa en las ansias o pasiones personales de los ungidos dejando de lado al supremo, al mandante. Ese error es un lugar común por el que teansitan todos los supuestos candidatos elegibles, y digo supuestos, pues nadie los ha nominado sino que ellos mismos han lanzado buscapies para ver si anotan el ansiado gol. Penoso y triste.
    Por otro lado, existe una enorme masa intelectual conocedora de la realidad presente y que sigue buscando aqui y allá, quien la represente. Ese representante, ese candidato, a lo mejor está en una aula universitaria o en algún organismo serio distante de la politiquería. Quien de este grupo gigante querrá «mojarse el poncho» y exponerse a la diatriba y a la polemica que tanto gusta al negocio noticioso y entretiene al morbo ciudadano? Pueden asomar cabezas; restaría saber financiamientos. La maquina electoral vuelve a tomar impulso.

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