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Se buscan líderes eficaces

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Se está empezando a sentir un ambiente preelectoral en el país. Gracias a los medios, especialmente en redes sociales, conocemos algunos nombres de políticos que han anunciado que serán candidatos. Otros personajes nos han dejado saber indirectamente su intención. También hay aquellos que, silenciosamente, están trabajando su imagen y recorriendo el país con el mismo propósito, pero aún no lo hacen oficial.

Dado que tempranamente estaremos abocados a escuchar propuestas y argumentos, es conveniente analizar algunos aspectos que sería oportuno que los precandidatos tomen en cuenta en relación a las necesidades de los ecuatorianos para enfrentar con éxito los desafíos de 2021. Para empezar, cualquiera que se apunte para candidato debería tener una comprensión correcta de la situación que el Ecuador está atravesando. Una visión adecuada de los retos enormes que significa hacerse cargo de un país como el nuestro, podría gestar un buen candidato con opciones reales de ganar.

La crisis económica actual, la falta de seguridad jurídica para invertir, la débil institucionalidad, la imparable corrupción y otros aspectos similares requieren de un perfil con la suficiente energía y apertura para enfrentar el escenario complicado del 2021, en un país que necesita cambios.

En ese contexto, quien logre decodificar lo que la gente necesita, -no desde una visión populista-, llegue a conectarse con las personas rompiendo las tradicionales formas de hacer campaña, muestre empatía con la juventud desde una concepción moderna sobre el ambiente, las redes sociales y las diversidades, estará del otro lado.

Pero hallar ese personaje es bien complicado, más aún cuando se avizora que tendremos, de nuevo, mucho de lo mismo. Los entendidos en comunicación política están empezando a pronunciarse y se han atrevido a lanzar algunas advertencias que, si bien son tempranas, pueden ser de utilidad sin duda. Por ejemplo: identifican la dispersión como el riesgo más importante por lo que sugieren que se debería promover la unificación de candidatos por tendencias.

La corrupción nos ha producido una crisis de confianza en el ejercicio de la política porque se advierte siempre un interés de enriquecimiento detrás de la consecución del poder. Por lo tanto, el candidato que quiera liderar las opciones de voto, deberá, primero, demostrar que aquello que preconiza lo practica con el ejemplo y así, ganarse la confianza ciudadana; y, segundo, deberá ser capaz de aproximarse a la gente en una real dimensión.

Estamos atravesando un momento crucial. Hemos tratado de superar diez años de corrupción y asalto moral a la Patria y seguimos transitando, con errores y aciertos hacia el fortalecimiento de nuestra democracia. Las elecciones del 2021 deben ser afrontadas como una oportunidad para reconstruir todo lo que aún queda por hacer en el país que nos dejaron.

En ese sentido, los ciudadanos poco podemos hacer en relación a la postulación de candidatos. Son los partidos y movimientos los que tienen la responsabilidad de pensar al país en función del bien común y los altos intereses nacionales. De identificar líderes eficaces, no solamente productos electorales.

Si las élites políticas no logran generar pactos y consensos hacia adentro, con ejercicio de prácticas de democracia interna, primero, y, hacia afuera, conversando entre ellos, nos veremos condenados todos a reiterar la historia con cromos repetidos o quizás con outsiders por los cuales votaremos cruzando los dedos.

Quizás es temprano hablar de candidatos, pero más vale ir pensando en esto porque si nos gana la desmemoria, se nos escapa de nuevo la democracia.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

6 Comments

  1. Nuevamente nos enfrentamos a la atomización de la candidatura presidencial y con el laxo sistema de inscripción veremos a conocidos y desconocidos con ofrecimientos populistas con camisetas, banderas, megáfonos, sanduches y Colas. Detrás irán los que pueda pagar cada candidato. Hablarán al nivel que entienda el pueblo y utilizarán slogans creados por amateurs en marketing en interminable repetición como la enseñanza escolar que no utiliza el razonamiento sino la repetición.
    Cada uno cree tener mayores atributos que el otro. Ninguno tiene la capacidad de autocrítica y menos la grandeza de proponer alianzas que beneficiarían al país. Cada uno en un campo distinto: medicina, educación, economía, abogacía y así al fin tratar de crear una sociedad no para 4 años sino un Estado de Futuro.
    Tal vez sea una quimera. Tal vez sigamos con el carrusel de chimbadores.

  2. Considerando nuestra situación económica real, aquel candidato que proponga recuperar el dinero que atracaron en la década perdida y de paso, poner en el lugar que deben estar el innombrable y sus secuaces, tendría gran posibilidad de ganar, pues en lo económico al recuperar esos 40 mil millones robados más unas medidas austeras prácticas y no políticas lograria estabilizar las finanzas, por un lado, y por otro, demostraría que la justicia se ha inaugurado en el Ecuador, y que en adelante, todo aquel que se sirva del poder tendrá un sitio asegurado en la cárcel.

  3. Cada elección es un suicidio colectivo, en una sociedad llena de antivalores donde la política se ha convertido en un medio para atracar nuestros recursos, para minar la posibilidad de un futuro mejor. Estoy asqueada de tanta corrupcion es el pueblo que termina pagando lo provocado por una banda delincuencial que nos tiene hundidos en esta crisis.
    Si bien es prematuro pensar en posibles candidatos es también preocupante lo que pasa en la institucionalidad porque el CNE no es confiable nuestro voto es manipulado, surgen los apagones informáticos para torcer la voluntad popular, estamos en un escenario totalmente adverso donde los asambleistas ya están con sus cálculos electorales y no tienen interés en reformar el código de la democracia sino continuar tapando la corrupcion, con esa clase de representantes es impensable un cambio de condiciones en beneficio del pueblo.

  4. Excelente análisis de una persona sensata y patriota para personas sensatas sensatas que aman a su país.
    Lamentablemente quienes deciden en las urnas no votan por quien podría ser el candidato que necesita el país.
    Esa enorme masa semi letrada, con muy poco sentido común, vota por emoción, vota por quien los hace vibrar, para atraer ese voto tal candidato deberá en la tarima aunque haciendo el ridículo cantando y meneándose.

  5. Una mayoría de electores es populista. Un poco más luego de 10 años de dádivas. El resto, supuestamente mejor formado, repartirá su preferencia entre 3-4 candidaturas. Quién ganará?

  6. Interesante! Una pregunta: ¿qué impulsa a una persona a buscar la elección cuando todos sabemos de sobra que los retos y los problemas a afrontar son gigantescos, por no decir imposibles de resolver? Francamente da terror pensar por un momento en la interminable lista de problemas que nuestro país padece. ¿Será que quienes se lanzan lo hacen por «amor a la patria»?

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