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Entre gretas y bolsonaros: los debates contaminantes

en Columnistas/Influencers4P por

El premio Nobel de física Ivar Giaver, estadounidense de origen noruego, en 2011, renunció a ser parte de la Sociedad Americana de Física, porque esta entidad concluyó que la creencia en el «calentamiento global del clima» es incontrovertible. El físico identificó a esa conclusión como un dogma de fé que no se puede discutir y es inapropiado cuestionarlo, por la corrección política del establishment. Es como una nueva religión, dijo Giaver. Al Gore, con un laureado documental, fundó el nuevo culto. A estas alturas, según su profética ciencia, la costa este de los Estados Unidos ya debió desaparecer por el aumento del nivel del mar. En estos días, tomó mayor presencia mediática la joven sueca, Greta Thundberg, quien ha dado un nuevo impulso al discurso, de dramáticos ribetes apocalípticos, más tremendistas que el documental de Gore, con al añadido del mensaje de la izquierda de atribuir los inicios de la extinción humana al cuento de hadas del crecimiento económico.

Según las conclusiones de la  burocracia internacional, de las élites políticas y de las ONG’s, el aumento de la temperatura es resultado de las conductas del ser humano. Y hay científicos que certifican esta creencia: las emanaciones de gases contaminantes que crean un efecto invernadero están provocando el derretimiento de los polos y el incremento del nivel de los mares. Sequías, inundaciones, son efectos subsecuentes. La izquierda, que ha tomado este discurso como su nueva bandera, acusa al capitalismo como responsable y amenazan con intervenciones estatales y regulaciones para reprimir el crecimiento de la economía. Greta ha recitado este libreto, ha increpado a paralizados políticos convocados a alguna sala en Naciones Unidas para ser repelados por esta joven, por el atrevimiento de haberle robado su niñez, dijo, aunque no precisó que fue lo que se robaron de  su niñez el crecimiento económico, la relativamente alta satisfacción de las necesidades en los países nórdicos y los altos estándares de nivel de vida.

Pero, esta postura que sus adláteres llaman ciencia, contrasta con otras versiones científicas y fácticas que  concluyen que la alteración en la temperatura del mundo no es resultado solo de las emanaciones de gases de la combustión de combustibles fósiles, que no se producían hace cien años, sino de procesos naturales del clima del planeta, que ya muestra, por evidencia geológica, que hubo en el pasado períodos de inusuales altas temperaturas, como de glaciaciones. Que, no obstante hay ciudades densamente pobladas con mala calidad del aire que respiran sus habitantes, un alto nivel de depredación de bosques tropicales, contaminación de fuentes de aguas, estamos lejos de una extinción masiva.

Pero la agenda política del ambientalismo de izquierda, que cree en el «calentamiento global» como obra humana ha impuesto esa creencia como irrefutable. Estos alarmistas del desastre no admiten una condición de toda ciencia, que es el que una teoría deber ser refutable para ser admitida como científica, aplicando los principios del racionalismo crítico de Karl Popper. Y acusan de negacionista a todos los que observamos con escepticismo que los cambios en la temperatura se deban a una sola causa, que esos cambios sean irreversibles y que la solución sea volver a viajar en barco porque los aviones contaminan. Eso fue lo que la joven sueca, profetisa del desastre, hizo simbólicamente: atravesar el Atlántico en un lujoso yate que igual se impulsa con motores que consumen combustible.

Este catastrofismo que moviliza desde la irracionalidad, parte de otro supuesto pernicioso: que el mundo que heredan las nuevas generaciones está podrido. Y gritan esa consigna mientras disfrutan de los resultados de la innovación tecnológica, del crecimiento económico, lo que ha mejorado la calidad y el nivel de vida. Es un contrasentido -lo que es parte de una agenda ideológica- desconocer esos resultados virtuosos y repudiarlos. No hay duda de que hay que remediar los daños que el consumo y el desperdicio provocan en el medio ambiente. No queremos flotar sobre islas de basura de plástico. No queremos ni el aire ni el agua enrarecidos. No queremos bosques tropicales devastados. No queremos animales llevados a la extinción por sacar sus cuernos o su piel. No queremos la naturaleza sucia. Pero las soluciones o la manera de enfrentar esos efectos negativos, no deben ser resultado de posturas ideológicas, sino de identificar con racionalidad los hechos y las alternativas de solución o mitigación que con certeza serán resultado de la innovación y de la tecnología.

La preocupación por el medio ambiente es significativamente más profunda que en el pasado. Como es sobre la diversidad de género y sobre las libertades individuales. Reconocerse ambientalista no pasa por jurar sumisión a la abyección del tremendismo y de la extinción; como reconocerse feminista, que es igualitarismo, no pasa por aplaudir las tetas expuestas o las procacidades. Posturas radicales provocan reacciones en el otro polo, tan absurdas y populistas, como las de negar la protección de habitat sensibles por un sentido depredador y politiquero. Bolsonaro arrastra a ese nivel el debate. Unos y otros contaminantes.

Diego Ordóñez es abogado y político. 

11 Comments

  1. Totalmente de acuerdo con el post del Dr. Ordóñez.
    De las respuestas se detecta, justamente, que la religión de los furibundos ecologistas de izquierda tienen nuevos santos en su panteón. La histriónica adolescente autista del primer mundo, la más reciente.
    Para conocimiento de todos – también de la Srta. Thundberg – (¿se escribe así, Dr. Siren?) todo el parque aeromotor del mundo entero genera tan solo el 2% del CO2 del planeta.

    • Sr. Ramos, investigue más : la Sta. Greta Thunberg no es autista, tiene sídrome de Asperger que es diferente; por otro lado, dar porcentajes si no se da la base es inentendible, no se de donde saca esa cifra del 2%. Yo les voy a dar otra: «Transport is responsible for nearly 30% of the EU’s total CO2 emissions, of which 72% comes from road transportation. »

      Me pregunto si los negacionistas forman una religión para negar toda evidencia del cambio climático antropógénico

  2. No hay peor ciego que el que no quiere ver y Ordoñez se agrega a la planilla de negadores profesionales y amateurs al servicio de las grandes corporaciones que se están chingando el planeta. Que menos del 3% de científicos no coincidan que el cambio climático es antropogénico no le quita validez al argumento. Estoy seguro que menos del 3% de gente que escribe en 4 pelagatos miente como Ordonez cuando afirma que Greta viajó en un » lujoso yate que igual se impulsa con motores que consumen combustible». En ambos casos la excepción confirma la regla. La historia conoce de negadores de la ciencia pagados y honorarios. El plomo como veneno en las pinturas y los combustibles, el tabaco causante de cancer, los opiodes altamente adictivos, entre otros, siempre encontraron detractores interesados. Negar el cambio climático o las alarmantes tasas de extinción de especies generadas por la actividad humana es un acto deshonesto e infeliz.

    • Uno que obviamente no entiende ni las bases de lo que es la ciencia debe estar conciente de los límites de su conocimiento. No hay razón de dar peso a lo que haya dicho el físico Ivar Giaever sobre el clima, porque él no conoce del tema. Giaever nunca realizó investigaciones científicas sobre el clima, sino lo hizo de otros aspectos de la física, mas que todo la electricidad. Ello es fácil constatar por ejemplo consultando a http://www.scholar. google.com.

      Que el autor no puede escribir correctamente los apellidos ni de Ivar Giaever ni de Greta Thunberg es pasable. Pero no es aceptable que difunde mentiras sobre el viaje de Greta Thunberg sobre el atlántico, diciendo que lo hizo en un «lujoso yate que igual se impulsa con motores que consumen combustible». De hecho, lo hizo en un velero, es decir impulsada por la energía del viento, sin gastar una gota de combustible fósil, cosa que ha recibido amplia cobertura en los medios en todo el mundo.

      Increible que una persona que pretende ser periodista puede escribir un texto tan completamente basado en errores factuales. Pensé que 4pelagatos era un medio serio, pero al parecer me equivoqué.

    • Tan furibundo como ignorante.
      Para su conocimiento estamos al lado de una estrella (una continua explosión termonuclear desnuda) – el Sol – que es responsable del 90% de la energía del planeta Tierra. El Sol es sumamente estable pero tiene ciclos y esos ciclos, en el planeta, generan sequías y glaciaciones. Es más, estadísticamente estamos cercanos – en tiempos a escala geológica – a una nueva glaciación tras el período reciente de calentamiento. Nadie niega el calentamiento global. Lo que se niega es que sea principalmente propiciado por el hombre, que podamos hacer mucho al respecto para revertirlo y que adolescentes autistas del primer mundo se crean con derecho a hacernos reclamo alguno con tintes políticos.

  3. Es saludable tener elementos de juicio desde distintas vertientes, pues eso nos permite entender a cabalidad el problema y abordar las soluciones con convicción. El Dr. Ordóñez nos hace ver que no hay unanimidad en la comunidad científica respecto de las causas para la aceleración del cambio climático, y esa falta de unanimidad debe ser el acicate que nos lleve a buscar más información calificada. En días anteriores leí que un factor importante para la acumulación de CO2 en la atmósfera es la digestión de los hervíboros, particularmente de los rumiantes, por lo que -siendo radicales-, el paso lógico sería eliminar los hatos ganaderos a nivel mundial, lo que es un absurdo. En otro libro -con claros tintes conspirativos-paranoicos- se sostenía que la capacidad de sustentación del planeta es de dos mil millones de habitantes, y que las grandes potencias conscientes de la amenaza que implica la sobrepoblación, habían emprendido la eliminación de los estratos humanos más vulnerables a través de pandemias generadas con cultivos biológicos. Es decir, teniendo como telón de fondo el calentamiento global, se opina con desproporción y se adoptan posiciones incompatibles con la tolerancia.

  4. Puede ser que Greta haya exagerado en algunos temas y que, en otros, expresó un sesgo ideológico, pero más allá de ser factualmente precisa, la intención y el mensaje de fondo es correcto: es necesario, -indispensable-, que los gobiernos (y los ciudadanos) tomen medidas concretas orientadas a salvaguardar el planeta. Lamentable que el tema se haya politizado pues eso ha generado, como dice el artículo, posturas radicales que son tal vez, los principales obstáculos para la implementación de políticas y programas que protejan el medio ambiente.

  5. Muy buen artículo , que debe llevarnos a meditar y tomar conciencia sobre una innegable contaminación y depredación de los recurso naturales del planeta . Sin caer en extremismos ni fanatismos peligrosos , es de fundamental importancia que empecemos a modificar nuestros hábitos de consumo , y evitemos todo el mal que incuestionablemente estamos causando a nuestro planeta , nuestra única morada .

  6. Ud. presenta la opinión de Ivar Giaver como evidencia de que el cambio climático provocado por el ser humano es falso. Por supuesto que existen grupos negacionionistas como también en Brasil hay grupos que dicen que la tierra es plana y el hecho de que un premio nobel de Física sea negacionista del cambio climático es realmente sorprendente y es una excepción entre los científicos y no es una prueba de que sea falso, cuando más es una prueba de que podemos dudar.
    Además la evidencia es abrumadora, le voy a dar dos ejemplos: el peródo más cálido de la historia es el de 2015 a 2019 y los niveles de CO2 son ahora los mayores en 5 millones de años.
    Y es obvio que estamos disfrutando del mayor bienestar de la historia pero eso se debe al capitalismo fosilista, es decir el uso de los combustibles fósiles y afirmarlo no es ser de extrema izquierda porque también uno de los factores es el exceso poblacional y el decir eso es criticado por la extrema izquierda.
    Por lo demás hay cosas obvias y es que el planeta es finito y dificlmente puede sostener a 10 000 millones de personas y no hay planeta B donde vivir.
    Por último le recomiendo se informe más, vea el documental 10000 millones o lea el libro «The Unhabitable Earth», solo se que hay en inglés.

  7. El dogmatismo de la ultraderecha con Trump, Bolsonaro a la cabeza pretenden negar el cambio climático y sus catastróficas consecuencias. Greta Thunberg lo que ha hecho es posicionar la urgencia de tomar medidas políticas para cambiar el curso del desastre ambiental al que ya se enfrenta la humanidad. A los negacionistas de todo cuño, les duele que sea una adolescente, una mujer, la que les enrostre su estulticia, que les restriegue su inaccion…por lo demás para defender una postura ideológica, como lo hace Ordóñez, no es necesario mentir (Greta viajó a NY en un velero).

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