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La Conaie tendió una trampa a Freddy Paredes

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A Freddy Paredes no había cómo perdonarlo y no lo perdonaron. Poco antes de que un cobarde haya intentado asesinarlo por la espalda golpeándolo con una piedra, el periodista de Teleamazonas había cometido el sacrilegio de haber sido lo suficientemente honesto y valiente para salirse del libreto que le habían impuesto sus captores, los dirigentes de la Conaie. Éstos querían que diga, ante la muchedumbre enardecida y a través de los medios que estaban en el Ágora de la Casa de la Cultura, que no estaba retenido a la fuerza y que si antes no había reproducido fielmente la versión de la dirigencia indígena sobre lo ocurrido durante las protestas era porque el medio en el que trabaja no se lo permitía. Paredes, a pesar del entorno amenazante y violento, fue el único periodista que se salió del libreto y dijo la verdad: que había llegado al lugar por su propia voluntad y que luego ya no se le permitía salir. En definitiva, Paredes dijo exactamente lo contrario que lo que sus captores esperaban que diga: que no estaba secuestrado. Ese momento había firmado su sentencia, que bien pudo ser de muerte.

Minutos más tarde, luego de que los indígenas que los habían secuestrado permitieron que un grupo de periodistas salieran de la Casa de la Cultura, Paredes era acosado, insultado y vejado por un grupo de agitadores que no estaban dispuestos a perdonarlo por lo que había hecho. Finalmente, era el que había arruinado el show.

En realidad, Paredes y otros periodistas habían sido víctimas de una siniestra trampa la mañana de jueves 10 de octubre. Habían sido llamados a una rueda de prensa de la dirigencia de la Conaie y, cuando ésta concluyó, fueron obligados a permanecer en el recinto. Algunos de ellos, fueron forzados a decir, a través de los equipos de amplificación instalados en el lugar y en vivo por los medios de comunicación que estaban ahí, que no estaban secuestrados, sino que todo lo hacían por su compromiso con la causa indígena. Es decir, a negar lo que todos estaban viendo. Todos lo hicieron, unos pocos aterrorizados por el entorno de sorda violencia y otros quizá por simpatías con el movimiento indígena.

Ese fue quizá uno de los momentos más tristes en la historia reciente de la prensa ecuatoriana, sin contar con el asesinato del equipo periodístico de El Comercio en la frontera con Colombia. Los periodistas, muchos de ellos visiblemente aterrados con lo que ocurría, lanzaron loas al movimiento indígena y trataron, algunos en tono rastrero, identificarse con las reivindicaciones de la multitud que los abucheaba. Era como una de esas ceremonias que se ven en las películas sobre la Roma antigua en las que la multitud decide sobre la vida de un luchador alzando o bajando el pulgar.  Si no hubiera sido por el significado profundamente trágico de lo que ocurría en el escenario, la escena bien podía haber sido parte de una ópera bufa.  Uno de los periodistas incluso ensayó, evidentemente movido por el pánico, a animar al gentío con ese manido recurso de ¿cuál es la mesa que más aplaude?, que se usa en ciertas fiestas. “¿Dónde está Tungurahua? ¿Dónde está Imbabura? A más de ser de Ecuavisa, yo soy ecuatoriano, yo soy de esta patria”, exclamó Álex Cevallos de Ecuavisa. Y como si estuviera pidiendo perdón, remató con una suerte de súplica: “y si quieren matarme, mátenme”.  Otro de los periodistas trató de congraciarse con la muchedumbre afirmando ser de un grupo de personas “satisfechas porque somos del pueblo, porque venimos de una familia humilde”.  Luego intervinieron algunos de los llamados reporteros comunitarios que no solo alabaron la movilización indígena, sino que hicieron méritos para presentarse como auténticos periodistas al servicio del pueblo y de los pobres, no como aquellos otros que cumplen con las agendas de los empresarios y el Fondo Monetario Internacional. A esas horas, el objetivo era claro: obligar a los reporteros a hacer un acto de contrición para demostrar la perfidia de la prensa: todo un guión profundamente correísta.

Freddy Paredes no hizo lo mismo que sus aterrorizados colegas y aseguró que tenía que volver a trabajar en su canal. Algún comedido, que estaba cerca del escenario, dijo que no era necesario que saliese a hacer su trabajo en Teleamazonas porque eso bien podía hacerlo su editor. Y así fue como Paredes fue “invitado” por el presidente de los indígenas de Cotopaxi, Leónidas Iza, que hacía el papel de policía bueno durante el denigrante espectáculo.

Lo que se hizo con la prensa calzaba a la perfección en el esquema que el aparato correísta había trazado en redes sociales durante las semanas anteriores a las protestas indígenas: el castigo a la prensa y a los periodistas por no haber sido incondicionales a su causa. Los vamos-por-tí-periodista-corrupto o los ahora-vas-a-ver-rata-miserable que los troles correístas estaban enviando casi a diario a muchos periodistas por redes sociales, las semanas previas, empezaron a cobrar sentido de forma pavorosa ahí en vivo y en directo.

Lo cierto es que lo ocurrido con los periodistas fue apenas el colofón de una ceremonia que fue macabra desde el principio. Una ceremonia que comenzó horas antes, cuando la dirigencia indígena presentó a la prensa convocada a ocho policías, uno de ellos mujer, que iban a ser procesados por la justicia indígena por haberlos reprimido en las calles. Los policías, como lo fueron más tarde los periodistas, fueron humillados y denigrados por sus secuestradores: a uno se le colocó un sombrero y a otro se le increpó por no agitar con entusiasmo una bandera de la Conaie que se le había obligado a sostener. El terror nunca dejó de ser el músculo central del rito.

Cuando los policías ya habían sido expuestos a la multitud, intervino el presidente de la organización, Jaime Vargas. Hiperventilado y eufórico, el dirigente amazónico no solo que exhortó a los policías a no cumplir con las órdenes de sus superiores, sino que lanzó un abierto y desvergonzado llamado a las Fuerzas Armadas a desconocer al gobierno de Lenín Moreno, a quien tildó de “patojo de mierda”.  El escenario, desde ese momento, pasó a ser el centro visible de un movimiento abiertamente sedicioso y violento cuyo único objetivo es el del golpe de Estado. “Únanse al pueblo carajo, no cumplan las órdenes de ese señor traidor, mentiroso, ladrón que se ha unido entre ladrones con Jaime Nebot, con Lasso. ¡Carajo!”, gritaba al borde de la euforia absoluta un Vargas que tampoco tuvo empacho en confesar, a los cuatro vientos, haber dado la orden de interrumpir el transporte del petróleo por el oleoducto.

Las formas ya no importaban: la declaratoria del imperio del terror era el arma que blandía Vargas. La muchedumbre, mientras tanto aplaudía y se regodeaba.

El espectáculo fue cubierto en vivo por varios medios. Muchos de ellos dejaron de hacerlo cuando se percataron de que todo había sido una trampa.  Al final, únicamente la señal online de Wambra Radio, abiertamente simpatizante de lo que ahí pasaba, permitía ver lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, aquello que había sido armado para hacer una demostración de fuerza y para proclamar el imperio del terror, terminó convirtiéndose en cierto punto en un inri para la dirigencia del movimiento indígena.  El ánimo abiertamente golpista y el trato perverso a policías y periodistas provocó una reacción de intenso rechazo entre muchos de los que lo estaban viendo. “Esto viendo cómo la Conaie se dispara en el pie en vivo y en directo”, dijo un usuario de redes sociales.

Freddy Paredes finalmente no fue asesinado como bien pudo haber ocurrido, pero luego de salir del hospital donde fue tratado por serios traumatismos acusó a la dirigencia indígena por todo lo ocurrido. La Conaie, organizadora de la trampa, publicó un comunicado condenando lo sucedido y afirmando que todo había pasado en los exteriores de la Ágora donde, aseguró, no tenía control: como si toda la máquina de odio y terror que había montado durante todo el día no fuera a producir entre sus movilizados los «momentos de coraje», que el agresor dijo que lo había empujado a cometer el ataque. El agresor finalmente fue apresado por un puñado de indígenas y obligado a dar su identidad: Juan Manuel Guacho Anilema, decía la cédula que mostró. Algún avispado usuario de Twitter lo identificó como empleado del Consejo Electoral de Pichincha.

A la macabra misa negra del Ágora, finalmente, habrá que agradecerle por haber transparentado a una anacrónica dirigencia de la Conaie, violenta y abiertamente golpista. Toda una caja de resonancia del más trasnochado discurso correísta.

27 Comments

  1. ME PREGUNTO QUE HAN HECHO LAS AUTORIDADES AL RESPECTO? NADA. VIVA LA IMPUNIDAD, HABRÁ ALGUIEN QUIEN HAGA JUSTICIA. POR ESTO Y MUCHAS COSAS MAS ESTOS SEÑORES SIGUEN HACIENDO LO QUE LES DA LA GANA. NUEVAMENTE VIVA LA IMPUNIDAD¡¡¡

  2. Que pena ver como destruyen a nuestro Ecuador, cuando les parece normal la violencia y se justifica estar por sobre la ley, saquear, robar, destruir. La pobreza no es falta de dinero porque muchos de ellos tienen mucho más que nosotros. La pobreza es de espíritu. Yo vengo de una familia humilde en donde trabajé la tierra, pero mis padres me enseñaron a respetar la ley. Mi solidaridad con un Verdadero periodista valiente

  3. Excelente análisis. Lo ocurrido en el Ágora de la Casa de la Cultura, que terminó con la salvaje agresión al periodista de Teleamazonas Freddy Paredes, merece el rechazo y el repudio de todos quienes detestamos la violencia. Mi solidaridad y respeto para el señor Freddy Paredes, por su valentía para denunciar a una dirigencia indígena que, con su intransigencia y proclamas violentas, dieron lugar a la salvaje agresión. La dirigencia de la Conaie, por más comunicados de “rechazo a la violencia” que emita, y por más que quiera acusar únicamente a los “infiltrados” de los actos de vandalismo y violencia, no puede eludir su responsabilidad en estos deplorables hechos. Lo más triste es que, consciente o inconscientemente, le están haciendo el juego al correísmo recalcitrante (cuyo líder los vejó y los trató de la peor manera), quienes pretenden pescar a río revuelto, para propiciar un “golpe blando”, adelantando las elecciones, para que su líder en el exilio pueda participar como candidato, y buscar así la impunidad dentro de los juicios que por corrupción se han iniciado en su contra.

    • ¡Tamaña estupidez la que dices!
      Los únicos delincuentes y terroristas que veo son los indígenas que no tienen razocinio para pensar por si mismos sino sólo seguir todo lo que dicen sus dirigentes inclusive si significa destruir todo el pais y asesinar a quienes no están con ellos.
      Seguro serás de aquellos borregos que piensan que Correa es el ‘salvador’ de la patria.

  4. Buenas noches a todos los que leen estos artículos. Yo no entiendo de leyes ni nada de eso porque aún soy una menor de edad y estoy aprendiendo poco a poco, pero si les puedo decir que nadie habla aquí de lo que sufren los indígenas, también los militares abusan de su poder tirandoles bombas, usando sus armamento qué tal vez son caros cosa que nosotros como indígenas no podemos comprar. Lo que está pasando en Ecuador afecta más a los de baja economía y a los que tienen un sueldo fijo por ejemplo si un padre de familia gastaba 1.50 en el pasaje de su hijo de lunes a viernes de ida y vuelta ahora imagínese cuánto sube y más la alimentación los libros que en ocaciones compran y los que trabajan en el campo de igual manera, desde el campo para llevar sus productos a la ciudad les cobran obviamente por su servicio porque ellos no tienen carro propio cree usted que se gana mucho vendiendo en el mercado una funda de papas o melloco apenas pueden sacar 20 dólares mas el pasaje de regreso y la comida que ellos también compran creen ustedes que con la subida de el combustible no les suban a ellos también los pasajes, ahora el país va a quedarse con más personas de bajos recursos que antes. Con respecto a las muertes, indígenas también murieron ellos también dejaron a sus familias a hijos, a sus esposas y hasta a sus esposos ustedes sabrán la desesperación que deben sentir sus familiares sabiendo de que viajaron tan lejos a Quito para luchar por su supervivencia cosa que esto ya lo deberían estar gozando cuanto hemos sufrido desde la antigüedad sin derechos y siendo discriminados por eso les pido muy comedidamente de que no comenten cosas que hieran a otros, ni digan cosas de los demás sin siquiera estar conscientes de si es verdad . Gracias

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