Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Reinar en el caos

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El derecho a la protesta, es uno de los derechos fundamentales que nos permite a los ciudadanos mostrar nuestra inconformidad respecto a las políticas de Estado cuando éstas afectan nuestras vidas de forma negativa.

La protesta también ha servido históricamente como un mecanismo para visibilizar la existencia de problemas sociales y estructurales que tienen que ser atendidos. Los ecuatorianos, varias veces hemos vivido episodios de reclamos en las calles, que luego de algunos días se aplacaron, volviendo todos a recuperar la calma.

Quizás vale traer a la memoria el levantamiento indígena de 1990, cuando el movimiento indígena procedió a la toma de la iglesia de Santo Domingo, exigiendo, entre otras cosas, la declaración de Ecuador como Estado plurinacional, la legalización de territorios de las nacionalidades indígenas, la solución a los problemas de agua y riego, precios justos a los productos campesinos.

Conviene recordar esa protesta porque fue, quizás, una de las que más impacto tuvo por hechos como la toma de tierras. A pesar de lo complicada que fue esa situación, las cosas se solucionaron y recuperamos la paz.

Sin embargo, nada se compara con lo que está pasando en estos momentos en el país. Lo que inició como una protesta por las medidas económicas, ha mutado a ser una pesadilla de violencia demencial. Los niveles alcanzados nos hacen pensar en escenarios que hemos visto en otro país que hoy está destruido. Nos devela una posibilidad horrenda: que quizás estamos inmersos en un juego perverso que responde a una agenda de desestabilización que ha venido siendo pensada, armada, construida frente a nuestras narices y desde hace tiempo atrás.

Las características de estas protestas son únicas, nunca vistas. Es evidente que el movimiento indígena no se ha movilizado solo;  vino acompañado –presumimos inocentemente– de hordas de infiltrados a sueldo que llegaron a las ciudades del país con instrucciones precisas.

Lo que pudo haber sido una oportunidad para entablar un diálogo civilizado entre posturas antagónicas, se ha convertido en una batalla campal que busca una sola cosa: la destrucción de todo lo que encuentra a su paso. Una ola de malignidad que arrasa con lo que se le ponga enfrente: ciudadanos, bienes, naturaleza, todo. Cualquier cosa que se atraviese en el camino de estas hordas es destruida.

Los justos pedidos que los indígenas traían han quedado enlodados con la sangre y la destrucción de las ciudades de nuestro país. Los problemas de fondo que había que tratar con ellos y en paz, se hicieron agua-lodo gracias a la manipulación cobarde de intereses protervos.

Lo funesto de esta situación es darnos cuenta de que detrás de este caos están personas que convivían con nosotros, ganando sueldo con fondos públicos mientras conspiraban como hienas contra nuestra democracia. Porque el ataque que estamos viviendo no es un ataque a una persona en especial, no es una bronca personal: es un asalto a los principios básicos de la democracia como es la convivencia pacífica y el respeto al Estado de Derecho.

Quieren tomar el país por asalto, porque quienes lideran desde la sombra esta revuelta, necesitan regresar a seguir saqueando a la Patria. Al fin y al cabo, no saben hacer nada más. Necesitan reactivar sus negocios cuanto antes. En este escenario doloroso, corresponde a los ciudadanos aferrarnos a nuestra democracia, insistir en el valor del diálogo como el mejor mecanismo de solución de conflictos.

Para ir en esa línea, la práctica diaria de la ética como acción cotidiana ayuda para forjar una nueva sociedad de valores. Nos urge desterrar para siempre la corrupción, recuperar la conciencia de que el dinero fácil, mal habido, y proveniente del saqueo al Estado solo trae desgracia y delincuencia.  Castigar moralmente a los malos funcionarios.

Lo que estamos viviendo muestra hasta dónde puede llegar el poder del dinero sucio para comprar conciencias y desestabilizar ciudades enteras. Es claro que ha habido dinero repartido con objetivo de crear caos, por parte de individuos al  servicio de un patrón del mal que pretende llevarnos a un hueco de  desgobierno,  para poder reinar en él.

Esperamos que cuando todo pase, se agiliten los procesos judiciales para castigar a los culpables. Al mismo tiempo, los ecuatorianos no debemos  perder la fuerza ni la esperanza, porque mientras haya ecuatorianos honestos, mientras existan ciudadanos nobles dispuestos a jugarse por nuestra democracia, estará a salvo la Patria.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

6 Comments

  1. EXCELENTE, SE LO COPIO Y LO PEGO EN MI MURO, PORQUE DESCRIBE A RASGOS GENERALES. Y PARA LOS QUE PREGUNTAN QUIENES ESTABAN DETRAS, VAYAN A VER A COME KK REFUGIADA EN LA EMBAJADA DE MEXICO, VEAN AL ALCALDE DE RIOBAMBA RETENIDO POR SU MISMO PUEBLO, ETC. EJEMPLOS ABUNDAN Y EN LA ERA DIGITAL CUALQUIERA PUEDE INFORMARSE Y EMITIR SUS CRITERIOS. VIVIMOS EN DEMOCRACIA Y TUMBAR AL PRESIDENTE NO ES LA FORMA COMO SE RESUELVE NINGUN PROBLEMA.

  2. más allá de la protesta legítima por parte de los ciudadanos que se sienten afectados por la medidas económicas..las cuales son reales no sólo letras en un papel (son sentidas y vividas por la mayoria) los desmanes que son parte de estas protestas todos saben que son provocados por personas ajenas a estas ..el gobierno nacional debería ser más ENÉRGICO.. en estos momentos ser indulgentes y acertivos con los protestantes podrían ser buenas ideas y en un clima de calma se llegaría a una conclusión más que satisfactoria para ambas partes pero….
    cómo no existe un ambiente que permita dicho diálogo menos la exposición de ideas solo toca poner mano dura dentro de lo legal pero dura a aquellos que han transformado al país en un campo de batalla y darle su merecido no solo al que lleva a cabo la acción punible sino también al mentalizador de las mismas sin importar quien sea o donde esté ( o de qué nacionalidad sea )..
    no pidamos solamente que se calme todo y vivamos en paz , procuremos que esa paz llegue así tengamos que recurrir a medios fuertes para lograrlo

  3. Por Dios abran los ojos!! Estamos con la guerrilla, terroristas, e indios hasta el cuello, la pasividad del gobierno dejando movilizarse a todos los que quieren protestar pacificamente»»» a la ciudad, no se si es inocencia o estupides!!! Miren como estan saqueando las haciendas en Cotopaxi, y ahora vienen por el Oriente?? Por el norte»»???ustedes 4. PELAGATOS son sensacionales, por favor hagan escuchar su voz, por todos lados! En la radio no hay noticias no informacion, solo enrevistas, estamos sin saber que hacer. 😭😭😭😭

    • Creo que la corrección política ya no sirve después de lo acontecido…ya no intenten exculpar al movimiento indígena de la violencia demencial…talvez algunos de las comunidades de base por haber sido manipulados, amenazados…lo que debe quedar claro es que la dirigencia de la CONAIE y de todas sus filiales salieron con la consigna de agredir, de destruir, de humillar a la población mestiza…no hay que ser ingenuos y seguir soñando en que existe el buen aborigen, so pena de terminar estúpidamente sometidos…la dirigencia indígena extremista con los Iza, Vargas, Pérez, Santi y otros de la misma calaña a la cabeza, tiene una agenda racista, etnocéntrica…lo demostraron en esta asonada criminal en contra del.país y de Quito en particular…y en ese perverso propósito no tuvieron reparos en aliarse con el correismo delincuencial, con las pandillas urbanas y con las mafias de contrabandistas y transportistas…el mensaje está dado: vienen por el poder pero no usando los mecanismos democráticos sino dinamitandolo… ahora es necesario que los sectores democráticos sin distingos, cierren filas para defender el Estado civilizado…para después será tarde…

  4. Seria bueno que la sra articulista señale cuáles son las personas que estan, supuestamente desde la oscuridad, dirigiendo la movilización en contra el paquetazo del presidente Moreno; porque lanzar, asi no mas esa aseveración, tiene el objetivo de deslegitimar la justa acción y lucha de los pueblos, nacionalidades indigenas y de las organizaciones sociales y populares, esos criterios es una vieja práctica de ciertas opiniones, hipotéticamente «neutrales». La Sra habla de la democracia ¿Cuál democracia?, la democracia de los empresarios que fueron beneficiados con el perdon de 4000 millones de dolares por este gobienro o de los millones de personas que viven con un salario básico de 397 dolares.

  5. La corrección política no puede obnubilar las reflexiones en estas horas aciagas; los hechos muestran que la agenda indígena en esta ocasión incluía actos de violencia como los que se han dado a lo largo de estos días y, cuidado no haya sido la preparación en contubernio con el correismo delincuencial…la ciudadanía decente, la que trabaja, la que paga impuestos para pagar las facturas de los latrocinios pero también de las componendas y acuerdos que se alcancen por la extorsión y el chantaje de las hordas desbocadas, está inerme, abandonada a su suerte por un gobierno incapaz de hacer valer sus prerrogativas legales para restablecer el orden y asegurar las condiciones para que el país vuelva a sus actividades…

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