Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Quién gana y quién pierde?: Ecuador posconflicto

en Columnistas/Influencers4P por

Una vez que la calma ha retornado al país es necesario hacer un balance de costos y beneficios de la movilización. En esto el mercado económico se parece al político. De toda transacción siempre se gana algo y se pierde algo. Hay un punto de equilibrio, Pareto le dicen los economistas, en el que todos están conformes, aunque no satisfechos del todo. El gobierno, por ejemplo, ha perdido casi toda la credibilidad política que tenía. Dio marcha atrás en una de las pocas decisiones trascendentales que había asumido el presidente Moreno y con ello el espacio para la negociación en lo que resta del periodo es casi nula. Será un gobierno que deambule sin mayor rumbo y a la espera de que el tiempo pase. En lo económico, el panorama no luce muy distinto. Las reformas que se pretendía generar en otras áreas, como la contratación privada y pública, seguramente son parte de la negociación con los indígenas y difícilmente llegarán a materializarse, por los que el enorme peso de la brecha fiscal le quedará al presidente que llegue en 2021.

A cambio de este fortísimo golpe en lo político, en buena medida explicable por la miopía del gobierno para anticiparse a los efectos que tendría la eliminación del subsidio, el presidente Moreno se mantiene como tal. La institucionalidad democrática se resguarda y se aleja temporalmente el fantasma de la inestabilidad. Hay una ganancia pírrica para el gobierno, pero ganancia al fin. En lo que viene la tarea será explotar dicha condición para alinear a las fuerzas políticas en torno a la idea de que lo más conveniente es que el presidente concluya el período. Este es un claro ejemplo de un escenario conservador en el que hay que maximizar la ganancia mínima. El teorema del Minimax, se dirá desde la teoría de juegos. En el corto plazo, retomar la idea del gobierno de transición, posponer los afanes electorales por un tiempo y refrescar algunos de los espacios de poder ayudaría a encauzar el turbulento momento vivido.

Los indígenas, de su lado, han ganado mucho y han cedido poco. Luego de la movilización, se reubican como actores clave de la política nacional y recuerdan a quienes creían que el país empieza en 2007 que su lucha en las calles los convierte en un jugador con capacidad informal de vetar las políticas públicas. En el plano interno de la organización indígena está victoria los reconforta y permite mayor cohesión luego de una década de sinuosos caminos. No obstante, la legitimidad ante un importante segmento de la población blanco-mestiza ha quedado resquebrajada. Muchos sectores que antes apoyaban la causa indígena ahora se muestran distantes y en algunos casos abiertamente opuestos. Las elecciones de 2021 serán el mejor termómetro para valorar en qué medida esa afectación es real. Hasta tanto, los indígenas buscarán usufructuar lo mucho que han ganado y más. La derogatoria del decreto ejecutivo que originó el conflicto es solamente la punta del ovillo de otras conquistas por venir. Maximizar las ganancias en un escenario favorable como el actual, eso manda la estrategia del Maximax nuevamente desde la teoría de juegos.

En este galimatías político, el sector cercano al ex presidente Correa ha llevado la peor parte. Si el gobierno gana muy poco, las huestes de lo que fue la “revolución ciudadana” ganan muchísimo menos. Quizás el intento de colocarse ante el espectro internacional como un actor perseguido políticamente es lo más relevante. Intento nada más porque aún está por ver cómo resuelve México el menudo conflicto diplomático en el que podría involucrarse con Ecuador, ahora cercano al gobierno de Estados Unidos. Más allá de eso, todo ha sido pérdida para Correa y sus adláteres, los que lo defienden abiertamente y también los que lo hacen por interpuesta persona. Los indígenas y demás organizaciones sociales los rechazan y estigmatizan. El gobierno los responsabiliza, con muchas razones de por medio, de los intentos de desestabilización y el vandalismo a la propiedad pública y privada. La mayoría de la ciudadanía los observa con el momentáneo temor que envuelve a cualquier persona cuando está frente al asaltante armado en medio de la noche.

Entre los convidados de piedra del ir y venir de las últimas semanas están los partidos políticos. Más allá de las declaraciones socialcristianas en Guayaquil y las de Guillermo Lasso al inicio del conflicto, la crisis vivida ha servido también para evidenciar que en Ecuador no hay organización partidista y tampoco hay interés en que exista a futuro. La renuencia de la Asamblea Nacional a tratar las reformas electorales da cuenta de ello. En el medio, excepción sea dicha de la agremiación empresarial y algunos sectores anclados a la movilización indígena, los difíciles momentos que atravesó el país también permiten ratificar la ausencia relativa de un tejido social activo e interesado en su porvenir. Más allá de opiniones a través de las redes sociales, el papel de la ciudadanía fue marginal. A manera de conjetura: no hay confianza inter personal; ergo, no hay capacidad de asociación cívica.

***

La tranquilidad ha retornado al país y con ella la estabilidad de las instituciones democráticas. Más allá del reposicionamiento de los distintos actores políticos y del poco esperanzador futuro de la economía nacional, en este punto parecería existir convergencia de todos los actores, excepto uno. A ese actor le preocupa lo ocurrido pues los procesos judiciales indefectiblemente van a continuar y su futuro podría complicarse aún más. Independientemente de ello, la crisis ha vuelto a poner sobre el tapete de la discusión pública varios temas clave. Primero: los gobiernos no pueden decidir sin antes negociar con los posibles afectados. Segundo: el clivaje regional es una variable clave para entender el país. Tercero: la exclusión social y étnica está ahí y no se ha resuelto. Cuarto: la inteligencia militar, policial y civil es deficitaria. Quinto y más grave: los atentados a la institucionalidad no han terminado. Quienes fomentan el caos perdieron un combate, pero no la guerra. Están lo suficientemente articulados desde diferentes sectores y estarán al acecho para nuevamente intentar destituir al gobierno.

Santiago Basabe es académico de la Flacso.

12 Comments

  1. Para saber ¿quién gana? quizá sería necesario indagar en la telaraña de la corrupción quienes son los mayores beneficiarios del contrabando de combustibles

  2. A la pregunta ¿Quién gana, quién pierde? del titular, yo sí voy a dar una respuesta: ¡ganó «mi sargento» Rodrigo Collahuazo (no le digo «comandante» pues esa jerarquía está segregada para el «comandante Juan» o el «comandante Carlitos»)! «Mi sargento» demostró en la práctica que todo el entrenamiento dado en los famosos «picnics» y «cursos de oratoria» del parque Metropolitano a los aguerridos combatientes populares de los CRC fueron efectivos para aterrorizar ¡hasta a las fuerzas del orden! ¿Y quién entrenó a esas aguerridas huestes? En los reportajes se mostró a elementos del ejército como instructores. Como buenos estrategas, confrontaron la teoría con la práctica, y el resultado fue el esperado. ¿Acaso no sabían de estos «picnics» los equipos de inteligencia gubernamental, que se siguen haciendo «de la vista gorda» ante otros ejercicios de guerrilla urbana que desarrollan diferentes agrupaciones extremistas, que los disfrazan de «caminatas ecológicas»?

  3. Este conflicto hizo que me avergüence….sentía al comienzo pesar de que alguien mas tenia que pelar y protestar por mi, vivir que sin yo pedirlo estaban otras personas tratando de defender mis intereses, pero la verdad es fría y cruel, los dirigentes indigenas, los transportistas, los dirigentes de sindicatos y trabajadores obtuvieron sus beneficios con la moneda de curso de moda actual, la «defensa del pueblo», jamas les dimos nuestro permiso para que en nuestro nombre destrocen la ciudad, dejen sin abastecimiento a los mercados, golpeen a las personas, usen a los jóvenes e idearios para sus perversos fines, es mi creencia que manifestarse y luchar es correcto, pero tomarse el nombre de otros para obtener provecho propio no es mas que una repudiable practica que una vez más esta comiéndose a mi país y no solo de forma metafórica; no se porque no se deshacen de todos los correistas que están en el gobierno actualmente, y lo dijo por experiencia propia, ya que si están en mandos medios y altos son reales bombas de tiempo que tarde o temprano explotaran o nos traicionaran o en la búsqueda de sus propios y egoistas intereses pisotearan hasta nuestra propia dignidad; o de esos funcionarios públicos que son a la vez empresarios, perjudicando al estado pero ganando dinero a la manera correista de emprendimiento privado; el Presidente y el Gobierno Central debería obligar a esos empresarios a pagar los 4200 millones de dolares que se les perdono, mientras a nosotros el pueblo, no nos perdonan nada los señores banqueros, mas bien cobran interés sobre interés como chulqueros a quienes hacen la competencia; esas injusticias son las que acabaran colmandonos y estoy seguro que de seguir esto, los ecuatorianos que seguimos trabajando, que no podiamos salir de nuestras casas, que no teníamos relación con los movimientos políticos o sociales, saldremos a las calles, a protestar y luchar sin dejar que grupos políticos o étnicos tomen nuestros nombres para aprovecharse y dejarnos igual o peor a la mayoría de nosotros, porque lo queramos o no, tenemos obligaciones como Estado que pagar y siempre serán nuestros bolsillos de donde sacarán el dinero para ello.

  4. De a poco vamos empoderándonos los ecuatorianos de lo que significa rescatar a los gobernantes de turno de las garras de la plutocracia. Una pena que todo se reduzca a la violencia y a los odios,envidias y desprecios contenidos en un estado plurinacional. De lado y lado. La cuestión es gestionar esas emociones y canalizar la sensatez, entiendo que no es propiedad de los gobiernos cuando asisten a un coctel de medidas económicas que sirven de cortina para que los mismos sectores dominantes prosperen . Llegar al poder por el pueblo y gobernar sin el pueblo , si aprendimos de lo que nos dejó la evitable violencia ; ya no es una posibilidad.

  5. La inteligencia militar, policial y civil es deficitaria. Yo diría son otros vagos. Su vagancia fue evidenciada con lo ocurrido en San Lorenzo , con los unos , y con los otros , las flotas pesqueras extranjeras cuya presencia es familiar en Galápagos. Sus premios , compra de más pertrechos bélicos, uyyy y a qué precios serán?. No es cómodo estar de acuerdo con alguien que piensa en ganadores y o perdedores cuando se han perdido vidas humanas, además quedan heridas profundas por el evidente desprecio a una de las etnias que muestra a las claras que los beneficios de otras medidas económicas , como la sucretisación,feriado bancario,dolarisación,remision de intereses y perdón de multas, concesiones de empresas publicas al sector privado; tan cacareadas para viabilizar el desarrollo del país , nunca asomaron por el páramo , aquí estoy parafraseando al inefable Jaime Nebot .

  6. Gana uno de ustedes, la rata infeliz que está defendiendo a la Pabon, el famoso binomio de Dalo, el famoso ex asambleísta Ramiro Aguilar, mal quiteño, mal profesional ya este paso estoy seguro que un desagradable ser humano, es hora que depuren su staf a fin de mantener la imparcialidad y la objetividad

  7. Washington Post.

    La paz se recupera.
    La economía de Ecuador está en grandes problemas. Atado a los caprichos de los mercados de productos básicos, se ha visto muy afectado por la caída internacional de los precios del petróleo. El gasto gubernamental bajo el ex presidente Rafael Correa aumentó la deuda de Ecuador, agravando el problema.

    Ahora el Banco Central predice que la economía se contraerá 0.2 por ciento este año.

    Buscando una manera de cambiar el panorama económico, Moreno recurrió al FMI en busca de ayuda. Para recibir un préstamo de $ 4.2 mil millones el mes pasado, llegó a un acuerdo para deshacerse del subsidio al combustible, aumentar los impuestos a las empresas de altos ingresos y aumentar el número de familias que reciben un pequeño pago mensual de $ 15.

    Ahora se cuestiona el acuerdo de Ecuador con el FMI, que dependía de la derogación de los subsidios a los combustibles

  8. Calma…. Cual Calma???
    Ninguna calma ha retornado al pais, si Ud, lo cree está, al igual que la mayoría de ecuatorianos como las avestruces que esconden la cabeza en la arena frente al peligro.
    Se ha demostrado que los ataques vandálicos fueron pre-definidos, analizados y efectuados… escudos hechos de acero de barril de 50 galones, estratégicamente se ataca la contraloría,s e intenta quemar El comercio y Teleamazonas.. cuál calma?
    Ingentes pérdidas ,de las cuales una tímida minga y un perdonarán nomás emanan de los dirigentes indígenas… cual calma?
    Hasta la Victoria Siempre..siguen clamando las huestes del loco del ático… cuál calma?
    Los campamentos de entrenamiento, están ahí, la violación al estado de derecho.. sigue ahí… cuál calma?
    Es el calmo tiempo que precede a la vorágine.. si seguimos, como sociedad sin quere ver e informar los males que nos aquejan… el 7% es indígena… lo sabemos.. cuanto es correísta militante?? los buenos somo más.. se oye en la costa… si.. pero no hacemos nada…
    Cuál calma????

  9. Si Lenin Moreno no derogaba las medidas económicas en una situación de inviabilidad política y cuasi de insurrección en la Sierra (especialmente Quito) se caía. Fue acertado negociar con el actor principal. Es evidente que la situación fiscal se complica y las soluciones de complican por la ausencia de hegemonía política del gobierno. Los actores políticos son un lastre mayúsculo: buscan siempre llegar al Estado para valerse de sus recursos y sus políticas. El correísmo quedó una vez más descubierto en su conspiración y tiene conexión con las masas periurbanas despolitizadas y desorganizadas y abiertas a cualquier populismo. Si bien es un triunfo de la CONAIE, no miro una agenda estratégica que se enfoque a resolver las estructuras de la pobreza rural y efectivamente han perdido las simpatías de los sectores medios: que significa una gran pérdida desde lo estratégico.

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