Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Yasunidos, la otra víctima fatal del conflicto

en Elenfoque/Lainfo por

Son muchas las víctimas que quedaron tras el conflicto social y el terror que estallaron luego de la decisión del gobierno de eliminar los subsidios a los combustibles. Entre ellas, Yasunidos.

La muerte de Yasunidos fue un caso de suicidio. Ocurrió durante los primeros días de las protestas, cuando publicó en sus cuentas de redes sociales un comunicado de rechazo a las medidas del gobierno, que terminó siendo visto por la opinión pública como un monumento a la incoherencia. La clase media que veía al grupo con simpatía y las propias bases del colectivo jamás iban a perdonar que un grupo que dice ser ambientalistas apoyara que el Estado mantenga el estímulo el consumo de combustibles fósiles, subsidiándolo.

La reacción que hubo en las cuentas de redes sociales del grupo fue de proporciones apocalípticas. Tan pronto como el comunicado fue colgado, se produjo un auténtico aluvión de mensajes de condena, cuyo elemento en común era precisamente el achaque a la incoherencia. «He apoyado su lucha, amigos, pero en este caso puntual me parece una importante incongruencia conceptual», les dijo Bonil, el caricaturista de El Universo, mientras el usuario José Acuña se declaraba indignado al ver a «Yasunidos apoyando el diésel barato».

Tan solo en Twitter el mensaje de Yasunidos tuvo cerca de 370 comentarios, de los que al menos un 90% eran condenas y rechazos. Algo similar ocurrió en Facebook. En esa red social el tono no era diferente. «Como movimiento ecologista toda política que busca reducir el incentivo de consumir combustibles fósiles debe ser respaldada», dijo Juan Fernando Vera. Gustavo Redín Guerrero agregaba: «oponerse al fin del subsidio es irse en contra de su propio discurso». Lo cientos de reclamos a Yasunidos eran producto de una obviedad: es imposible luchar por una agenda ambiental y al mismo tiempo defender un statu quo donde el Estado financia parte del consumo de combustibles fósiles.

Pero lo que realmente estaban poniendo en evidencia esos mensajes era algo más profundo: la traición de Yasunidos a las bases del movimiento. Una traición que se consumó cuando las cabezas del movimiento supeditaron la lógica ambientalista que le había dado brillo al de un proyecto político.

Para comprender cómo Yasunidos se jugó por la lógica de la ideología en lugar de hacerlo por la coherencia del ambientalismo basta echarle un vistazo a la redacción del comunicado. Arranca con una invocación propia de sectores de una izquierda añeja que recuerdan a las proclamas sindicalistas de los años 70 y 80. «Imponer las medidas neoliberales contra las mayorías sociales es una forma de minar la democracia». Luego repite términos que, asimismo, son mucho más propios de una plataforma política de izquierda militante que de un movimiento que, se supone, debería poner siempre por delante la lógica de la conservación y el medio ambiente.: «El paquetazo impuesto por Lenín Moreno es una decisión sin consenso social, que supone precarizar aún más a la clase trabajadora».

La posición, el tono y el discurso asumido por Yasunidos en el comunicado jamás iba a ser compartido por los sectores sociales que son el capital político de la organización. Sobre todo de jóvenes, muchos de ellos profesionales de clase media, a los que ese discurso heredado de la militancia comunista y marxista de antaño no solo que les resulta extraño sino chocante. Se trata de sectores mucho más preparados y vanguardistas a los que es muy difícil convencer con el argumento de que para proteger a los pobres era preciso mantener el subsidio. Yasunidos colocó a la ecología y al medio ambiente como el vagón trasero de un proyecto político achacoso y eso fue algo que sus bases no se lo perdonaron.

Yasunidos se había convertido, al menos en la mirada de un importante sector de la sociedad, como un catalizador de las emergentes inquietudes ambientales y por eso estaba llamado a cambiar la política desde la visión medioambientalista. Hizo lo contrario: se adhirió a un discurso donde la lógica medioambiental es la rémora de un proyecto político. Y eso, sus bases y sus apoyos en la sociedad no lo pudieron aceptar. Así decidió echar por la borda casi todo el capital político que había acumulado.

Luego de comunicado de marras vino otro, en el que el grupo expone alternativas para cubrir la brecha fiscal, sin eliminar de todo el subsidio al diésel al que consideran que es el que más beneficia a los sectores más pobres, pero focalizando siempre los subsidios. «Cuestionamos retirar el subsidio de los combustibles fósiles en general sin una focalización efectiva», dice en el texto donde sostienen que al encarecer el gasolina y mantener un precio bajo del diesel se incentivaría el uso del transporte público por encima del privado.  Se trata, sin duda, de un intento por salvar los muebles al presentarse como un movimiento que propone alternativas. Ahí dice que si se reduce mínimamente el subsidio al diésel, se sube la gasolina extra a 3.45 dólares y la súper a 4.40 dólares se obtienen los 1 400 millones de dólares que se esperaban con el decreto 883. Muy tarde: la credibilidad se ha perdido y las reacciones en redes no fueron mucho mejores que las que hubo por el primer pronunciamiento.  Proponer que se mantenga el subsidio al diésel ya provoca muchas suspicacias, más aún cuando en Europa se ha decidido ir eliminando los carros y buses a diésel, precisamente por su alto poder contaminante. Un usuario de Twitter les contestó: “Señores enfóquense, si lo suyo es ecología, no extractivismo y proteger el Yasuní, entonces luchen por eso. No es lógico que se metan en cómo focalizar subsidios de combustibles que a su vez se obtienen haciendo extracción de petróleo, justo contra lo que Uds. luchan”.

Por haber pasado de la defensa del medioambiente a abogados de proyectos políticos superados, Yasunidos terminó hipotecando su existencia.

Foto: Yasunidos

11 Comments

  1. Sabrán los Yasunidos de ecología y medioambiente? Habrá una que otra excepción, pero en conjunto son unos marxistas, izquierdosos sin preparación académica mínima..plantones es lo único que saben hacer.

  2. Hay dos maneras de ser ecologista: la una propugnando el control desde el estado de los daños ecológicos y la otra desde el mercado, es decir subir los precios o poner impuestos a artículos que producen daño ecológico y ambos enfoques no son contradictorios sino complementarios. El problema con los Yasunidos es que en su mayoría son marxistas más que ecologistas y por tanto solo creen en el control del estado y ese es su dogmatismo, llegan a argumentar que la subida de los combustibles no disminuye su consumo cuando hay estudios que demuestran lo contrario.

  3. Que lamentable que le hayan hecho el juego no solo a los socialcrstianos, sino también haberse puesto al lado del ladrón del ático.

    A estos jóvenes de la generación de la informática, los creía un poco más centrados e inteligentes, pero nos han demostrado que la estulticia también se da en la generación de las luces, y por ello es más notoria.

  4. No es de extrañarse, este es el país de los vivos, los oportunistas, que con un buen disfraz aparecen de defensores de los pobres, de la naturaleza, etc. Pero, en la realidad sus intenciones son otras.

  5. La ignorancia y su populismo político de una idea marxista fracasada nos da claramente que siempre fueron usados manipulados y no defienden lo que verdaderamente debían hacer ¨nuestro medio ambiente¨, que borraron lo que la mayor parte de ciudadanos teníamos sobre este movimiento, que pena y lastima…para su información en la mayoría de países desarrollados en 2040 se deje de quemar energía fósil, por lo tanto desde ya deben promover mejores alternativas energéticas: Geotermia aprovechando la energía de los volcanes para electricidad – energía limpia no contaminante-, la energía solar con nuevas tecnologías para desarrollo en producción e irrigación programada de campos agrícolas, así como iluminación y consumos eléctrico en zonas rurales!, potenciar la energía eólica??….

  6. La incoherencia, el oportunismo y la manipulación parecen ser el deporte nacional de partdos políticos, movimientos sociales, gremios de tosdo tipo. Yasunidos no supo hacer la diferencia. Pasaron a ser un grupo más del montón. Váyanse con su discurso a otra parte.

  7. Que tan fácil es demostrar su verdadera cara, cuando se levantan las caretas.

    Yasunidos pretende presentarse tal como lo hizo la El LOCO DEL ÁTICO, se creen salvadores , igual a EL LOCO, nadie se sorprenda cuando este grupo de benefactores de la naturalez
    inscriba como partido político.

  8. Patéticos payasos, seudo ecologistas, mamarrachos, merolicos gritones que se escudan en sus “nobles” propósitos, para ser jornaleros de esa equívoca ideología retrógrada ,
    Yo les sugiero ,que el centenario árbol quemado en Quito y sus cenizas ardientes, sean su logotipo, MAMARRACHOS!!

  9. Este país necesita PLATA, si viene del petróleo o minería, igual es plata, hay que fijarse en las cifras, hay petroleo para 20 o 30 años, igual el oro, después NADA. Cuando las petroleras se vayan, la vegetación crecerá incluso encima de los pozos. Alguien sabe en que situación estuviéramos sin el petróleo ? La buena racha de Perú y Chile es la minería, y la de Colombia y Bolivia es minería + la que sabemos.

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