Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La sinrazón, el trofeo que castra el progreso del país

en Columnistas/Influencers4P por

La eliminación del subsidio a los combustibles ha visto renacer viejos comportamientos que en casi medio siglo han castrado el desarrollo del país. En las décadas de los años 80s y 90s fueron recurrentes los paros del magisterio por incrementos de sueldos. Municipios, Prefecturas, Universidades, con frecuencia se paralizaban por más recursos del Estado. Los Diputados tuvieron en el presupuesto bajo su control las partidas llamadas “Obras de Interés Provincial”. La burocracia pública y los sindicalistas del Estado se paralizaban por mayores sueldos. Los trabajadores hacían huelgas por mejores salarios. Los levantamientos indígenas eran parte de una nociva normalidad. Los Congresos aumentaban ficticiamente el precio del petróleo y aprobaban presupuestos con elevados déficits.

Todos los sectores económicos, políticos y sociales, reclamaban recursos del Estado sin ninguna preocupación por financiar sus demandas.  El país se endeudaba y luego varias veces no pagaba sus deudas. Como consecuencia y en agregación de malas gestiones económicas que ocasionaron la quiebra de los bancos, llegó la crisis de 1999 con costos elevadísimos para todos, entre ellos, para quienes hoy paralizan el país. En ese entonces, el desajuste fiscal se trató de superar con un aumento del IVA, como hoy, con feroz oposición de los políticos. A cambio, se aprobó un impuesto a las transacciones financieras y se suprimió el impuesto a la renta, fue la cereza que adornó la crisis. El sucre se pulverizó.

En estos dos últimos años el gobierno ha tratado de sobrevivir con altos costos emitiendo $11.625 millones de Bonos Basura, agudizando la insostenibilidad de las cuentas públicas y un déficit inmanejable, agravado con el gasto de $1.240 millones del 40 por ciento de las pensiones del IESS, para el cual a pocos les incomodó que no existan ingresos para cubrirlo. Reducir el déficit es obligación del Ecuador. Es imperativo generar ingresos. Como siempre, políticos y las mayorías se niegan a más impuestos. Cuando se trata de reducir gastos, quienes han capturado el Estado defienden sus parcelas. Municipios y Prefecturas tienen intocables preasignaciones de impuestos y petróleo. Las universidades gozan de porcentajes del IVA e impuesto a la renta y salen a las calles en su defensa. Los burócratas preservan a cualquier precio su inmensa torta fiscal. FF AA, Policía, Salud y Educación tienen escalas de sueldos que aumentan cada año el gasto.

Para reducir el déficit de $5.000 millones, el gobierno propuso como última opción la eliminación de los subsidios a los combustibles. Como en el pasado, fueron virulentas las reacciones del sector indígena y los mismos sectores de siempre. El aderezo del vandalismo, la delincuencia, el resentimiento social y la enfermiza perversión antipatria de quienes destruyeron al país en la década pasada, pretendieron desestabilizar la democracia.

Luego de elevarla a la categoría de espectáculo público y hacer apología de la sinrazón, el Decreto 883 que eliminaba los subsidios a los combustibles fue derogado. La irracionalidad económica y fiscal se enarboló como supina conquista del bienestar, paradójicamente entendida como la miope perpetuación de la miseria. La ignorancia de los fundamentos económicos y fiscales consubstanciales al progreso, pontificada sin rubor con el ego magnificado en una tribuna pública y con la soberbia de quienes solo hacen gala de su mediocridad, estuvo a punto de socavar la democracia a la par que esta evidenciaba su debilidad.

El maltrato de los fundamentos económicos y fiscales esenciales para progresar, exhibido sin rubor como conquista social al celebrar con burdo masoquismo el triunfo de los insurrectos con la derogación del Decreto 883, hiere gravemente el futuro económico del país y aleja los dólares a la economía y al Tesoro Público.  El Ecuador ha hecho gala en el mundo de su involución a estadios medioevales, parroquianos, africanizados.

La inconsciencia e irresponsabilidad signadas por las deformaciones económicas y sociales de un grupo minoritario del país, condenan al Ecuador a un futuro de estancamiento e incertidumbre económica, con la exacerbación de los riesgos y alejamiento de las inversiones. El déficit fiscal de $5.000 millones de 2019 será de difícil reducción y persistirá en 2020, más las amortizaciones de la deuda pública se requerirán al menos $10.000 millones, inviable escenario que debió ser el núcleo de las reflexiones de quienes atentaron contra la estabilidad democrática y futuro económico del país. Se obligará a toda la sociedad a pagar créditos caros para financiar el déficit, si los mercados aún están dispuestos a otorgarlos. El pago de intereses de la deuda pública seguirá creciendo exponencialmente, restando recursos para mejorar la vida de quienes hoy se vanaglorian de destruir las cuentas públicas.

Si el gobierno no puede financiar su déficit agudizando aún más la penuria fiscal y le es imposible reducirlo por esta oprobiosa conquista de ciertos grupos sociales, se atrasarán los pagos de sueldos, transferencias a los GADs, a las seguridades sociales y otras obligaciones del Estado. Estará siempre latente la repetición de la vieja mala costumbre de no pagar la deuda pública, alentada por la ceguera secular de estos grupos que tienen en su ADN el proscribir el progreso de la patria.

Los primeros meses de 2021 serán fiscalmente más críticos, además, con desempleo creciente y más pobreza. El nuevo gobierno tendrá que reducir el déficit y encontrar más ingresos con impuestos y reducción de los subsidios a los combustibles. Los mismos de hoy saldrán a anarquizar el país, en eterna postración del progreso.

Las limitaciones conceptuales de una visión contemporánea del desarrollo, impide a estos grupos comprender, que su futuro bienestar tiene como condición sine qua non el equilibrio y superávit de las cuentas públicas, una institucionalidad democrática y económica sólida a la que se empeñan en debilitar, un ambiente sin riesgos y garantías para atraer inversiones. Sin las condiciones para que fluyan abundantes inversiones y exportaciones para que la economía crezca a tasas elevadas, estos sectores jamás tendrán trabajos decentes y oportunidades de bienestar. Sin la incesante concreción de estos objetivos estará en entredicho la dolarización que ha impedido que su pobre condición sea más crítica.

Jaime Carrera es economista.

11 Comments

  1. Estupendo análisis de nuestra maltrecha economía , la que no se solventará con paros , huelgas y proclamas sociales , por justas que estas podrían ser . Se viene un panorama triste , que pone en peligro incluso la dolarización ; en ese momento qué dirán los falsos redentores , quienes con sus mentiras e intereses egoístas impidieron que el país termine con un pernicioso subsidio , que en nada favorece a los sectores más pobres de la población .

  2. El tema es que si hay un grupo «ignorante» y que no entiende de economía, son los gobernantes quienes tienen que diseñar una estrategia para involucrar, persuadir y hacer entender a estos grupos, con «santa paciencia», por qué es necesario adoptar ciertas medidas. Es fácil culpar a los grupos indígenas: «condenan al Ecuador a un futuro de estancamiento e incertidumbre económica», pero son quienes gobiernan al país (y los que vendrán) quienes deben tener la suficiente habilidad no solo para persuadir, sino también para obtener el apoyo de aquellos grupos que se consideran «ignorantes». Ojalá que los futuros candidatos, hayan aprendido esta lección.

  3. Sr. Carrera, su artículo lamentablemente es la triste realidad que deberá sobrellevar, no la próxima generación, sino nosotros aquí y ahora. Con toda la trifulca por el precio de los combustibles, no creo que nadie nos quiera prestar mas, así sea con intereses chulqueros. Hasta los chulqueros saben cuando hay que cerrar la llave.
    En la lista de afectados que Ud expone, los primeros serán los jubilados, ya que el Iess así quiera pagar no tiene la liquidez suficiente, porque sus fondos en mayoría son bonos del estado, luego vendrán los GADs, los contratistas etc.
    Me pregunto, es que Moreno no se da cuenta que sus asesores hacen todo lo posible para torpedearlo, si hace dos años hubiera subido todo a la gasolina y algo al diesel, o por último dejar solo a los buses con el precio bajo, nada mayor hubiese pasado. Además debe dar algún ejemplo de ética, no puede alcahuetear a Richard Espinosa dándole trabajo a la mujer, y así hay muchos casos.

  4. Me felicito por asistir a la lectura de sus análisis Don Jaime Carrera. Sin embargo me resulta complicado entender que agentes externos ocasionaron la quiebra de los bancos, cuando en este sector se hallaron negocios y préstamos vinculados . Si bien la quita de los subsidios a la gasolina extra y al diessel es nada mas que una de las soluciones para superar de a poco estos inconvenientes fiscales, el esfuerzo estaba mal distribuido , es mi opinión. La banca privada no hace suficientes su aporte al desarrollo , cuando tiene un elevado spred e incide en los costos de nuestra vida productiva . No compiten ni entre ellos ni para diferenciarse de lo que nos cobran por las transacciones hechas con la billetera mobil. Hay que reducir al estado claro , como refugio de última instancia de los parásitos del mundo empresarial y también del otro. Si de pronto existe en el universo político , un individuo que use el petróleo para que sirva solo para pagar las deudas no me opongo, hay que secar a la baca. Nadie quiere pagar impuestos peor si aumentan, esa es una verdad, si por ello se reciben servicios del estado de mala calidad y además se roban la plata con compras infladas. No quiero justificar a estos los otros patriotas que se comen al país ,evaden el pago de impuestos y crean empresas fantasmas en el exterior para sacar la plata ganada aquí.

  5. Sr Carrera, no se donde ha obtenido información de que los sueldos de salud ( grupo al que pertenezco) han subido cada año, esta equivocado. Por el contrario cada vez que hay un nuevo concurso o se genera un nuevo contrato la «orden» es reducir sueldos. Averigüe…

    • Si tomamos en cuenta los salarios en el sector público son elevados con relación al particular tengo conocimiento que una enfermera su sueldo sobre los 1200 mientras tanto de una secretaria en una empresa particular no supera los 400 dólares independientemente de las actividad que realizan pero así es 🤷‍♂️

  6. ¿Será imposible para un gobierno identificar a los empleados públicos, en orden de importancia: pipones, holgazanes e innecesarios, para así reducir la masa salarial del fisco? Por ahí debería comenzar cualquier esfuerzo para disciplinar el gasto fiscal.

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