El ataque al sector petrolero fue un operativo quirúrgico

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Entre el 2 y el 12 de octubre el corazón del sector petrolero ecuatoriano fue objeto de un ataque sistemático, perfectamente planificado y quirúrgicamente ejecutado. Por las particularidades de los atentados y por sus resultados, la única explicación es que fue hecho con la intención de asfixiar la economía del país.

El operativo siguió un libreto cuidadosamente elaborado que consiguió paralizar la producción, el transporte y la exportación del crudo, principal fuente de ingresos del Estado ecuatoriano. Las cifras, de lo que se sabe hasta ahora, son preocupantes: según el Ministerio de Energía, únicamente en la reparación de los pozos, cuyas bombas succionadoras fueron apagadas, se tendrá que invertir 48,37 millones de dólares. El Ministerio estima que 101 pozos fueron afectados con el paro y que, de ese monto, 10,11 millones de dólares es para repuestos y 3 millones para remediación ambiental. A los 47,37 millones hay que sumar 116 millones de dólares por el crudo que no se pudo exportar esos días, contando la producción estatal y privada, según datos del mismo Ministerio. La Universidad de las Américas, UDLA, hizo un cálculo muy parecido: 117 millones de dólares perdió el país por no exportar crudo durante esos días.

Estudio de la UDLA sobre el lucro cesante

Sin embargo, los daños en los pozos del Estado no son los únicos: los campos privados sufrieron exactamente el mismo tipo de daño y fuentes de esas empresas dicen que el monto que tendrán invertir es algo similar a lo que el Ministerio de Energía ha dicho que invertirá en los pozos estatales. Según esas fuentes, el costo será de 50 millones de dólares. El sector estatal y el privado habrían perdido así 214 millones de dólares. Hay más: fuentes petroleras dijeron a 4P que hay gastos adicionales que aún no han sido cuantificados en seguridad, en contrataciones de personas, reacondicionamiento de pozos (que están siendo sobreestimulados para volver a los niveles normales de exploración), seguros e inversiones en las centrales de operación. Los 214 millones de dólares podrían llegar a sumar 500 millones de dólares.

La dimensión del ataque es insólita en la historia del país. Una investigación de 4P., con al menos siete fuentes del sector petrolero estatal, principalmente de las empresas privadas, permite concluir que el ataque fue producto de un plan elaborado con meses de anticipación. Algo muy parecido a un ataque militar en el cual, participaron en total unas 6000 personas. Esa cifra la obtuvieron de los reportes de la inteligencia que desplegaron las empresas privadas en las provincias de Orellana, Sucumbíos y Napo. Mientras los colonos de la zona interrumpían vías y hacían protestas, otros grupos mucho más pequeños de operadores violentos y expertos en el tema petrolero; algunos de ellos provenientes de Colombia y que, según las fuentes, se encargaron de hacer un trabajo quirúrgico: entraron a las instalaciones, sometieron a los guardias, interrumpieron las fuentes de energía eléctrica, cerraron las válvulas clave, cortaron los cables más importantes y luego permitieron el vandalismo. Este operativo tuvo tres fases. Primero, un ataque a las instalaciones más grandes de bombeo incluyendo Sacha y Auca; segundo, el ataque a los campos petroleros del Estado, y, tercero, el ataque a los campos privados.

4P. intentó comunicarse con las autoridades del Ministerio para corroborar la versión de los petroleros privados sobre las características de los ataques, pero ninguno quiso hablar. El viceministro Juan Carlos Bermeo, que se supone es la persona que más al tanto está del tema, no respondió el pedido de entrevista de este medio.

La participación de los sectores indígenas en el operativo, dicen las fuentes de las empresas privadas, fue más bien marginal. Sin embargo, el presidente de la CONAIE, Jaime Vargas, dijo en el Ágora de la Casa de la Cultura que él había ordenado el cierre de los pozos. Esas fuentes coinciden igualmente en que las FFAA no estaban resguardando los campos cuando comenzaron los ataques y cuando se pidió que fueran a las zonas del conflicto, los militares no pudieron llegar por los cortes que los manifestantes hicieron en las carreteras. Esto permitió que los asaltos fueron hechos con absoluta tranquilidad. Un petrolero contó que un grupo de militares tuvo que caminar cinco horas hasta llegar hasta una de las estaciones atacadas.

El personal que trabaja en la zona vivió, al parecer, momentos de gran tensión. “Han obligado a desalojar a compañeros que están en campamentos. No conformes con obligar a pagar pozos, plataformas y centrales de generación exigen comida y provisiones con amenazas. En Yuralpa B21 el personal fue obligado a evacuar. En B7 Payamino y Puerto El Sol Jaguar Mono y Oso de la Misma manera en Auca B61 están rodeados. No pueden ingresar o salir”, decía el mensaje que un empleado de una petrolera envió a un amigo en Quito.

Según el Ministerio de Energía y los petroleros privados, los daños más graves no fueron los relacionados con los barriles no exportados esos días, sino con las averías que se produjeron en los campos y en los pozos. En un comunicado oficial el Ministerio sostiene que durante los disturbios, se produjo la sustracción de los cables de los transformadores, reductores y elevadores en distintas plataformas, con mayor incidencia en los campos: Sacha, Bloque 60; Libertador y Shushufindi, Bloque 57; Cononaco, Bloque 61; Payamino y Oso, Bloque 07, ubicados en las provincias amazónicas de Orellana y Sucumbíos. El operativo interrumpió el abastecimiento de energía eléctrica a los equipos de succión que tienen los pozos; así se alteró su dinámica dejándolos inoperativos por lo menos hasta que se hagan nuevas perforaciones con taladros, cuyo costo de operación es superior al medio millón de dólares.

Según técnicos consultados, interrumpir el flujo de energía eléctrica a una bomba semisumergible, que se coloca en cada pozo, no es lo mismo que suspender la energía a la bomba de una cisterna de agua. En los pozos petroleros si se interrumpe el flujo de crudo hasta la superficie, se produce un enfriamiento y posterior solidificación que obstruye los ductos. Por eso es necesario hacer una nueva perforación. «Generalmente cuando se apagan los electro-sumergibles y se los vuelve a arrancar, los pozos en ocasiones producen unos días más de lo normal debido a que se restaura la presión, pero luego decaen y en otros casos el pozo no arranca y toca intervenir. Eso es dinero y tiempo»: lo dice en un mensaje un técnico que está en la zona.

La dimensión del ataque fue tan grande y su perfil tan sofisticado que las fuentes del sector petrolero estiman que jamás pudo haberse hecho de forma improvisada como reacción inmediata las medidas económicas: “Si no es un año, al menos se necesitan cuatro o seis meses para coordinar algo así”. No se sabe, a ciencia cierta, quién ideó y comandó el operativo en los campos petroleros. Pero lo cierto es que fue parte de un plan más grande cuyo fin era la desestabilización del gobierno de Lenin Moreno: dejar sin ingresos al Estado era una forma de quitar oxígeno al régimen y forzar su desmoronamiento.

12 Comments

  1. ojalá esto sirva de lección.El ejército debe tener una protección estratégica permanente en pozos petrolero,instalaciones eléctricas y otros puntos estratégicos

  2. En estos enfrentamientos se daban 50 policías o soldados armados con toletes, contra 2000 indígenas y correistas armados de lanzas y garrotes, lógicamente las fuerzas del orden retrocedían o se entregaban prisioneros, para el futuro las fuerzas de orden tendrán que usar mucha mas fuerza y evitar que los alzados les ganen. Ahora toca que se sancione a Jaime Vargas que ordenó cerrar los pozos petroleros y al correísta Yoffre Poma por liderar uno de los ataques.

  3. Veo que el Tartanuez y el Vargas están amenazando con otra paralización, si no se quitan las investigaciones de su miserable actuación. Quien tiene esta obligación es la función judicial y el presidente no PUEDE suspenderla; cuidado.

  4. Que indignante!!ojala caiga TODO EL PESO DE LA LEY contra todos los causantes de semejante atentado que la verdad se tratan de desequilibrados mentales, ya que personas normales no actuan vilmente.
    PRESO CORREA PRESO!!!

  5. hubo complicidad y negligencia logistica. Existen xx helicopteros que trabajan en el oriente, si las fuerzas publicas se hubieran coordinado con las empresas privadas, tranquilamente se pudo transportar militares a los pozos. el error esta probablamente del lado de las fuerzas publicas. la pregunta es si esto era a proposito, por arrogancia, por incapacidad de confrontar actos de sabotage de este tipo o para no utilisar la fuerza ya que los manifestantes tienen el derecho de protestar.

  6. La comunicación del gobierno es muy mala, enseñan unos cables cortados y dicen 50 millones, lo cual huele a robo estilo refinería de Esmeraldas. Lo grave es parar los pozos, pues cuesta reactivarlos. La producción perdida es relativa, pues el petroleo no sale del pozo y el mismo dia llega a los buques tanque, va a depósitos de almacenamiento, por lo que es posible recuperar lo no despachado, en todo caso no se ha perdido.
    En cuanto a la seguridad, no se para que existen helicópteros, parece que solo para trasladar a los jefes

  7. En una guerra entre dos países diferentes se entiende que la destrucción de instalaciones petroleras sea una obligación.
    Pero que los correistas hayan atentado contra los bienes de SU PROPIO PAÍS demuestra que narciso mameluco está loco de remate, y quienes se esmeraron en cumplir sus órdenes están igual de dementes.
    Todos estos locos y locas deben ser severamente castigados.

  8. La pobredumbre de esta gente que no le imorta nada por tener poder, ojalá esto se castigue, si son capaces de esto son capaces de todo. Son unos infelices los que hicieron esto, esperemos que la gente se dé cuenta a quien le. Interesa que el gobierno caiga. Tengan pena señores indígenas miren para lo que se prestaron

  9. Estoy seguro que algún personal de las petroleras apoyaron para cerrar la producción con tanta rapidez ya que sabían exactamente cómo hacerlo.

  10. Era un tema preparado con mucha anticipación, puedo decir, con conocimiento de causa, trabajé 27 años en el sector petrolero privado y luego público, que el daño que han hecho es irreparable, nunca un pozo apagado en estas condiciones vuelve a ser como antes. Lo más grave, ya está anunciada la jornada del 30 de octubre, ojala el Gobierno diseñe un operativo que proteja al sector petrolero y al agroexportador. En términos de seguridad tanto las instalaciones como las personas somos absolutamente vulnerables. No puedo creer que no exista un plan de crisis que en términos de seguridad no haya previsto escenarios como este, en los Planes de Manejo se expresan, vandalismo, desastre natural y sabotaje. Este es el comienzo de algo mucho más grave.

  11. Increible. El Estado tiene la obligacion de hallar a los cabecillas y colaboradores y sancionarles con la fuerza de la Ley. El perjuicio es para todo el Ecuador y mas para los pobres que dicen defender

  12. Un excelente y contundente analisis que desnuda los nexos entre el movimiento indigena, los golpistas y los terroristas. El ataque a los pozos y todas las demas acciones que se dieron en el pais estuvieron cuidadosamente planificadas, no hubo infiltrados, fue una accion conjunta de todos los que actuaron, poniendo de escudo humano a las mujeres y niños indigenas, buscando muertos para victimizarse. Los subsidios al combustible fue solamente el pretexto, igual cosa hubiera ocurrido si subia el IVA o si subian los pasajes antes de tomar las medidas.

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