Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La dimensión internacional de la crisis

en Columnistas/Influencers4P por

Está claro que vivimos en una época de mercados, redes, instituciones y circulación de ideas a nivel global. Ningún país está aislado y las interacciones entre sociedades inciden en las dinámicas internas de los países. Por ello vale reflexionar sobre la dimensión internacional de la crisis política ecuatoriana de octubre y preguntarse si allí yace la clave para descifrarla.

Haber optado por un acuerdo de austeridad con el FMI e intentar cumplir con su condicionalidad fue el detonante de la crisis. Si bien la austeridad era ineludible después del derroche y tramas de corrupción correistas, es en el acuerdo con el FMI que se fijaron las metas y el cronograma de austeridad. Es cierto que el actual acuerdo muestra cierta flexibilidad al basarse en objetivos y no en medidas específicas; no obstante, las metas fiscales se deben cumplir para contar con los desembolsos ofrecidos. Asimismo, la eliminación de los subsidios se enmarcó en el sinceramiento de los precios perteneciente a la receta FMI.

Como se vio en Argentina y en Grecia en los últimos años, hay una baja tolerancia a nivel global frente a la austeridad. Existe un rechazo a hacer sacrificios ante un promesa incierta de prosperidad futura  y una percepción básicamente acertada de que los costos de los ajustes no se distribuyen de manera equitativa. Adicionalmente, la demanda social a favor de bienes públicos proveídos por los estados aumenta, en lugar de disminuir. El Ecuador, con su tradición histórica de ciudadanía social, está lejos de ser una excepción a este patrón global. El masivo desacuerdo frente a la eliminación de los subsidios (alrededor de 80%), registrado en las recientes encuestas, evidencia esta resistencia.

¿Existió en Ecuador una alternativa a la austeridad asociada al acuerdo con el FMI? La austeridad ha sido tan ineludible como ha sido recurrir al FMI para implementarla. Lo que podría haber variado en su ejecución es haber introducido las medidas de alto impacto cuando el gobierno aún gozaba de algún capital político y no cuando estaba ya desgastado. En todo caso, era imperativo un trabajo previo de concreción de acuerdos políticos, como también comunicar claramente que el peso de la austeridad se debería compartir. Es una falla del FMI, que con toda la experiencia que ha acumulado en cuanto a reacciones negativas a sus programas, no haya generado un expertise en el manejo político de la austeridad. El gobierno, de su lado, vivía en una burbuja engendrada por el apoyo de las elites y algunos sectores de la clase media a su encomiable campaña anti-corrupción y no percibió su extremo grado de desgaste a nivel popular. Es problemático que un gobierno con alrededor de 15% de aprobación haya intentado imponer una medida rechazada por el 80%.

Otra dimensión internacional de la crisis de octubre es la geopolítica regional y global. En cuanto a la geopolítica regional, hay que calibrar la proyección transnacional real de cada actor relevante, si no corremos el riesgo de incurrir en el género de las mil y una noches de las teorías conspirativas. Los países latinoamericanos tienen muy poca capacidad para incidir directamente en el juego político de sus vecinos. Es evidente que el dictador y carnicero, Maduro quería que Ecuador vuelva a ser regido por el correísmo porque su regreso habría aminorado un poco el aislamiento regional que enfrenta Venezuela. No obstante, los  recursos con los que contó Maduro para lograrlo eran escasos en un momento de extrema debilidad de su régimen. No está claro qué agregó Maduro al intento de cambio de régimen impulsado por el correísmo en Ecuador. Me extrañaría, por ejemplo, que Maduro haya logrado introducir en el terreno en Ecuador un colectivo violento chavista bien entrenado unos pocos días antes de la crisis política de octubre. Habrá que ver si las investigaciones oficiales arrojan evidencias al respecto, más allá de la reunión correísta en Caracas, declaraciones oficiales de apoyo a las manifestaciones y algunos ineptos reportajes de Telesur. Si estos últimos recursos fueran determinantes, habría que concluir equivocadamente que Maduro es el árbitro actual de la política en Chile.

La injerencia de Rusia y China en los asuntos internos de los estados, de su lado, es real, pero muy selectiva en cuanto a países y ámbitos. Si bien Rusia es conocida por sus campañas mediáticas masivas a favor de las fuerzas políticas extranjeras que apoya, estas campañas se ejecutan cuando existen objetivos geopolíticos prioritarios, como debilitar a la OTAN o a EEUU. No creo que la expectativa poco probable de que el correísmo vuelva al poder en Ecuador haya ameritado una cibercampaña rusa. China, en cambio, es mucho más cautelosa en su injerencia en la política de otros países porque su modus operandi es salvaguardar sus intereses económicos mediante presiones económicas.

No todas las interacciones con actores externos han sido real o potencialmente negativas. Ha sido muy positiva, por ejemplo, la mediación de la ONU. Esta mediación (secundada por la Conferencia Episcopal) permitió identificar un interlocutor legítimo, las organizaciones indígenas, con lo cual fue posible iniciar un proceso de negociación y conciliación.  Mejorar su capacidad de mediación se ha convertido últimamente en un objetivo clave de la ONU.

La resistencia global a la austeridad y a las crecientes desigualdades han llevado a varios líderes globales a tomar consciencia de que resulta imposible gobernar sin los sectores olvidados de las sociedades  y en contra de sus intereses. Emmanuel Macron aprendió esta lección frente a los gilets  jaunes y Piñera ahora ha reconocido este hecho ante las protestas por las tarifas del metro. Esperemos que Lenín Moreno no se guié exclusivamente por los consejos de sus ministros y aliados empresarios que exigen mano dura y la aplicación a rajatabla de las medidas y que aproveche esta difícil coyuntura para buscar el bien común y el mutuo respeto en un país atravesado por la incomunicación.

Carlos Espinosa es profesor/investigador de Historia y Relaciones Internacionales en la USFQ.

5 Comments

  1. En el caso de Ecuador, los indígenas no eran los olvidados en el correismo, al contrario fueron los públicos convidados al sánduche y cola y a las presentaciones faranduleras de la revolución ciudadana, y evaluaciones al gobierno correista concluían que ya no había pobres, porque se había superado el quintil más pobre. Sin embargo, con la última la revuelta, lo que hemos visto es que todo lo que correa decía era MENTIRA, porque la pobreza estuvo y está presente en el sector rural y siguen siendo los olvidados de las políticas gubernamentales. Sabemos que el pueblo indígena, tiene conocimientos probados, habilidades y filiación con sistemas agrícolas y en silvopastura, y no se ha hecho absolutamente nada por desarrollar el campo. Advertimos como cada día, hay migrantes del campo a la ciudad cuya principal ocupación son las ventas ambulantes, porque el campo no les ofrece medios de vida. El reclamo por ahora, se focaliza en la destrucción que ha causado la revuelta,… pero luego será necesario que el gobierno implemente políticas que mejore la agro producción, políticas para el desarrollo de la agro industria, y no solo impulsar el modelo de economía social y solidaria, porque esta forma de producción solo sirve para la sobrevivencia, pero no ofrece oportunidades a los productores indígenas y campesinos para crecer y enfrentar un mercado.

  2. En relación al quinto parrafo de su acertado comentario la crisis regional lógicamente no esta comandada por el asno de Maduro , pero lo que sucede en Ecuador Chile y Argentina (donde el gobierno más corrupto de la historia probablemente llegue al poder nuevamente) nada más es producto del resurgimiento de las ideas anarquistas surgidas del foro de Sao Paulo, resurgimiento que solo es posible por el dinero que han recibido estos grupos producto del mega robo de las arcas publicas en los paises afectados.
    Ese era el verdadero objetivo del robo desalmado, desestabilizar violentamente la región de tal manera que los ciudadanos de a pie como bien lo nombra el Sr Ordoñez tengamos miedo o terror de enfrentarlos pacíficamente. Quiero creer que no lo lograran porque algún momento vamos a reaccionar.
    Y mientras tanto el licenciado Moreno, bien gracias
    Saludos y un abrazo a la gente que coordina este portal y a los lectores

    • No sería mucho más lógico y obvio, con precursores históricos importantes, que detrás de los intentos de desestabilizar haya el capital de EEUU? No sería la primera vez y sus capacidades son sin límites.

  3. Moreno no aplicará mano dura porque aun cuando de la orden, las FFAA no le obedecerán (el pueblo no le dispara al pueblo). En efecto, el FMI, que se supone tiene experiencia en constatar las convulsiones sociales que causan sus recetas, no sugirió nada al respecto. Y el gobierno, por su parte, manejó de manera desastrosa la eliminación de los subsidios. Debieron haber usado una estrategia de «acercamiento – involucramiento – escucha – negociación- compensación – apoyo» con aquellos grupos que ahora la sociedad tilda de «ignorantes», desde hace varios meses, para introducir los cambios paulatinamente. Es innegable que a pesar de la necesidad de la medida la forma en cómo se la anunció fue brutal ,pues simplemente no puedes, de un solo plumazo, eliminar los subsidios literalmente de la noche a la mañana.

  4. Muy buen articulo..expone realidades del FMI..por otro lado falacias…a mi parecer las reacciones de las sociedades latinoamericanas estan muy afectadas por la inequidad de las politicas gubernamentales…es es haztío que las lleva hazta las situaciones de violencia…donde ya la vida solo se convierte en un medio para el logro de objetivos y no en el fin ultimo de un ser humano..

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Las últimas de

×
Ir Arriba