Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Repensar la dirigencia

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Los rezagos de la asonada violenta de principios de este mes siguen manifestándose. Pasados los primeros estragos y valoradas las pérdidas económicas, patrimoniales y sociales, van brotando como hierba los pormenores que nos llevaron a vivir ese episodio funesto.

Los ciudadanos vamos viendo cómo nada de lo que ocurrió fue producto del azar ni de la vehemencia de la protesta. Ha quedado claro que la violencia fue planificada. Todo fraguado con precisión y antelación. De hecho, tenemos unos personajes que tratando de curarse en salud corrieron a refugiarse en una embajada, algunos de ellos sin haber sido mencionados siquiera como responsables de la revuelta. A confesión de parte…

Mientras los esfuerzos del Gobierno están enfocados en que las mesas de diálogo terminen abriendo una trocha de entendimiento y acuerdos mínimos, las declaraciones y posiciones de la dirigencia indígena se muestran renuentes a una solución clara.

Si bien las peticiones de mayor equidad son ciertamente justas, desatinadas declaraciones respecto a formar ejércitos para defensa de sus derechos, resultan disonantes y contrarias a encontrar un punto de solución.

Mientras tanto, nos  ha llamado la atención conocer el estado de cumplimiento de las obligaciones fiscales de los líderes indígenas. Algunos de ellos no registran ningún pago al SRI, a pesar de que se sabe que en sus comunidades son grandes potentados.

Similar situación se produce respecto a la rendición de cuentas de sus organizaciones. Se acaba de dar a conocer que reciben un interesante financiamiento de fuentes que les estarían apoyando. Esta información tampoco ha sido transparentada por esos organismos.

La crudeza de las manifestaciones también ha develado un hecho que apunta directamente a la corresponsabilidad de la dirigencia respecto a la situación precaria de los manifestantes. ¿Cómo entender que un líder, cuya visión y misión es sobre todo velar por la seguridad de sus representados, envía como carne de cañón a familias enteras, entre las cuales están mujeres, adultos mayores y niños? Más aún cuando ha sido evidente que la mayoría acudieron bajo amenaza de que les cortarían el agua si se negaban, y en otros casos, de ser multados. Muchos de ellos tampoco entendían bien a qué venían.

Estos hechos han llevado a pensar a los ciudadanos que quizá lo que está pasando es que, al igual que en la sociedad mestiza, el sector indígena también atraviesa una crisis de representatividad en sus élites políticas. Que lo que dicen quienes ostentan su dirigencia, no necesariamente refleja lo que las bases están pensando. O lo que es peor, que quizás esas bases podrían estar siendo utilizadas para trabajar en función de intereses de unos pocos beneficiados.

La sociedad está preguntándose si quizás ya es momento de una mayor alternancia en la dirección del movimiento indígena, un refrescamiento con líderes nuevos no contaminados con intereses foráneos ni económico. No le hace bien al sector, mantener liderazgos que negocian y toman decisiones a espaldas de la comunidad y que, en ocasiones, llegan a respaldar visiones antidemocráticas en nombre de una colectividad que con seguridad desconoce los hechos.

Ejemplos de lo mencionado tenemos varios: recordemos como en octubre del 2007, la Conaie y varios de otros grupos indígenas, apoyaron la toma del Legislativo y cerraron simbólicamente el Congreso Nacional de entonces, en un acto a todas luces inconstitucional e ilegal, apoyando de frente al proyecto correísta en ese momento.  Habría que ver si las bases en realidad estuvieron de acuerdo con aquello.

El movimiento indígena necesita repensar su dirigencia; dar paso a nuevos líderes prístinos que representen intereses genuinos. Los líderes históricos cumplieron su labor con creces. Sus luchas han sido y serán reconocidas por todos, pero hoy necesitamos pensamientos claros, versiones auténticas de dirigentes que trabajan codo a codo con su gente y que planifican sus acciones y reivindicaciones desde el campo con ellos, no desde sus avionetas, eternas candidaturas y privilegios.

La revuelta de octubre nos sigue mostrando sus lecciones para todos y el movimiento indígena no se salva de aquello. Tal vez les convenga repensar su dirigencia.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

6 Comments

  1. Todo lo que acontece en Europa y en Hispanoamérica es debido al sentimiento de impotencia y desamparo del gobernado debido a la ausencia total de representación política auténtica de este en el estado. «Estado» NO es «país», error que se comete hasta en el primer párrafo de la «constitución» ecuatoriana, sino el administrador jurídico, temporal y modificable de la nación que es a su vez, la sociedad civil con lazo común de sangre, cultura, lengua, que ha declarado ser una unidad política.

    Se debe representar al AUSENTE en la elaboración o modificación de la ley para administrar el estado, ese ausente es la sociedad civil. Es imposible que ningún partido estatal pueda representar a ni un solo gobernado, representa siempre al estado, que para ello les financia y paga espléndidamente casi siempre por no hacer nada más que CONSPIRAR en contra de la sociedad civil que ya se ha dado cuenta y se ha levantado en varias naciones pero NO SABEN que estas son las causas de su indignación.
    La gente confunde la verdadera representación política, un vínculo jurídico con el valor de un poder notarial de representación, existe en EE. UU, Francia y Reino Unido, con lo que es la simple IDENTIFICACIÓN, afinidad o simpatía con un discurso o candidato, sin vínculo jurídico entre votante y votado que puede LÍCITAMENTE, CONSTITUCIONALMENTE ser engañado sin poder ni tan siquiera DESTITUIR al embaucador de oficio al que ha votado.
    Los candidatos a lo que sea, son todos empleados, afiliados, siervos de los partidos politicos estatales, sin vínculo con la sociedad civil. Según dijo Luis Verdesoto, desconozco si ya es efectivo, en la reforma de la Ley Electoral se iba incluso a EXIGIR un documento de certificación de larga pertenencia a un partido estatal: «Para garantizar que no haya cambios de camiseta». Esta barbaridad debe entenderse como lo que en realidad es, pedir un certificado de haber ROTO absolutamente con la sociedad civil hace largo tiempo y ser un siervo fiel del estado, es decir no tener vínculo en absoluto con la nación para poder incorporarse al estado que se asegura así que ni un solo súbdito pueda oponerse a la conspiración estatal en contra de la nación.
    No solo ocurre esta CRIBA de todo candidato para que puedan ser bienvenidos en el estado, sino que la propia «constitución» que por eso la pongo entre comillas, PROHIBE la democracia formal, porque PROHIBE la separación de poderes en su Art. 147 num 11 y 15, dándole la potestad de USURPACIÓN de la función legislativa al ejecutivo y en el num 18, dándole la potestad de ANULAR las resoluciones judiciales. De esa manera se pone la asamblea con minúscula, a los pies del ejecutivo, que le impondrá siempre la agenda que le convenga de espaldas a la nación, sin una sola resistencia verdadera en la asamblea donde NO HAY ni un solo defensor o representante de la sociedad civil.

    La solución es tan «simple» como modificar la Ley Electoral para CIVILIZAR los partidos estatales. Esto es sacarlos del estado, despojarles de esos privilegios y disolverlos entre la sociedad civil. Hay que dar paso a los partidos societarios SIN PRIVILEGIOS del estado, porque sino terminaremos más pronto que tarde en la guerra civil. Piensen en el absurdo de que un votante de CREO financie con sus impuestos a los partidos políticos estatales indígenas que se van a crear y lo contrario. Por favor no veten este mensaje, permitan la conversación, hablo con criterio y amor a la nación, fundamentado en Ciencia Política, libre de ideología. El futuro de nuestros hijos, la paz y la estabilidad está en que podamos estar representados verdaderamente en una Asamblea con mayúsculas para hacer la ley y asi controlar el poder ejecutivo del gobierno.
    Esa y no otra es la SEPARACIÓN DE PODERES, la separación absoluta entre el poder que hace la ley (nación), del poder que la debe ejecutar (estado), así lo manda el principio de «pesos y contrapesos» de Montesquieu: «Que los poderes vigilen UNO las ambiciones del OTRO, para que el ciudadano duerma tranquilo». Gracias y saludos.

  2. Muy cierto, en el Azuay, supe de personas que les amenazaron con 50 dolares de multa en caso de no acudir a cerrar carreteras, en otros lados se les indico que perderían el derecho al agua de riego, o incluso las facilidades para obtener el bono de desarrollo, como decía una persona cercana, a las malas cualquiera obtiene apoyo, como los correistas amenazando con despidos a los empleados públicos en el gobierno anterior.

  3. Y el resto no? Las dirgiencias violentas, ministros de defensa e interior, quedan impunes a pesar de todo? No desvia el debate mucho más relevante!

  4. ¿No será que el concepto de «ayllu» no es un anacronismo antropológico sino una realidad organizacional entre los pueblos y nacionalidades? Y que esa forma de organización por ancestro común, es diferente al criterio de alternancia dirigencial que caracteriza a la democracia? Si se mira con ojo crítico, es decir, sin «anteojeras» ideológicas, a quienes opinan y deciden en las «asambleas», se aprecia que son los mismos que toman decisiones en temas de juzgamiento, de educación, de distribución de aguas y de tierras comunales y, -rara coincidencia- todos se identifican en altísimo grado con la familia preponderante en la comunidad. Paradójicamente, al igual que en la organización mestiza, cada grupo familiar defiende sus intereses con un aditamento: conservan su «clientela» a base de estrategias reconocidas por el propio Estado como es la administración de la justicia indígena, la educación intercultural bilingüe, la medicina ancestral, todo esto bajo el ropaje de la reivindicación de la cultura ancestral y en homenaje a los «quinientos años de resistencia». Y si se observa con más detenimiento, se podrá apreciar que en mantener esta situación no son extrañas las organizaciones de «voluntarios» de uno y otro tipo que se han preocupado de impulsar la formación de «cuadros», no por sus aptitudes y capacidades sino por pertenecer a esas familias «herederas del linaje ancestral». Aunque parezca brutal lo que voy a decir, creo que es honesto manifestarlo: mientras las «reservaciones» norteamericanas fueron impuestas desde fuera, las realidades socio-antropológicas de los pueblos y nacionalidades son «reservaciones impuestas desde dentro,», con todo lo que esto significa.

  5. ESCUELAS DE DIRECCION POLITICA LES HACE FALTA
    La historia de las luchas de los pueblos del mundo han sido dirigidas por verdaderos líderes que tuvieron visión de país. Tanto en los países occidentales como orientales, con diversas ideologías, pudieron salir de la pobreza y el subdesarrollo por el aporte del pueblo afectado con la verdadera y acertada dirigencia de sus líderes, no iluminados, sino preparados filósica y racionalmente. Los libros que escribieron y legaron a la humanidad, dejaron claras muestras de como los seres humanos impulsados por emociones positivas y no destructivas, hicieron posible la prosperidad de las naciones. Lamentablemente, los dirigentes de la Conaie piensan conformar un ejército propio y reclaman que los gobiernos tengan funcionarios que hablen quichua o cualquiera de los otros idiomas con que se comunican en sus respectivas comunidades. Es como decir que un gobernante del siglo xxi no se pueda comunicar con otro par en diversos idiomas. Somos parte de un mundo globalizado terrenal y no de diversos planetas, de ahí que solo con educación especializada podremos salir del subdesarrollo. A la CONAIE le hace falta Escuelas de dirigencia política en sus diversas provincias, donde los formen intelectual y científicamente, para que puedan defininir sus aspiraciones y debatir en campos que hoy parece desconocer. Inclusive debe tener traductores propios que lean y hablen los idiomas de los mestizos que dirigen y hablan español u otros idiomas.
    Francisco Medina Manrique
    Periodista – Guayaquil

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