Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Cómo frenar las brisitas bolivarianas

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Hace unos días, una de las personas clave del cuestionado régimen que domina actualmente Venezuela decía, al referirse a los hechos de octubre pasado en el Ecuador, que todo era únicamente una brisita bolivariana que anticipaba lo que se viene.

A buen entendedor esa afirmación nos revelaría que lo ocurrido fue solamente un abrebocas de lo que nos espera o, al menos, de lo que él y su grupo están planificando que suceda en un futuro próximo.

Uno de los objetivos que persiguen los ataques de violencia como los vividos, es generar terror y miedo, que son dos elementos necesarios para imponer por la fuerza las tesis y visiones de grupos pro caos. Ellos saben muy bien que sembrar el terror desestabiliza a la población y lo usan porque, por las vías democráticas y en derecho, no tendrían cabida.

Se busca contaminar el criterio ciudadano vendiendo la idea de que los cambios políticos se deben hacer con violencia y vandalismo; legitimando la destrucción de los bienes de todos como acción válida de protesta. Quieren colocar en el pensamiento de los ecuatorianos que los cambios se pueden lograr con criminalidad. Nada más alejado de la verdad porque violencia y democracia son, de partida, criterios contrapuestos.

La obsesión por recuperar el control regional a como dé lugar y por la fuerza, sin duda presenta un peligro para la estabilidad democrática de todos. Pero también es verdad que esa amenaza es combatible si todos, ciudadanos y gobierno, tomamos medidas de prevención.

La protesta es un derecho irrenunciable como mecanismo social de demostrar el descontento y forzar a un gobierno a atender ciertos aspectos con inmediatez. En esta lógica la criminalidad no tiene cabida y sólo es una manifestación torcida de manipulación y oportunidad, por lo tanto, es clave que los responsables de desmanes por fuera de lo que significa manifestarse pacíficamente, sean castigados.

Se vuelve fundamental como sociedad tener claro que, en democracia, las ideas, las visiones y los argumentos contrapuestos se disputan siempre en foros válidos, teniendo como premisa el diálogo y el respeto al disenso; y los liderazgos de país, se definen en las urnas.

La recuperación del rol de las instituciones es clave para contener la amenaza de una nueva asonada de violencia. En la medida en que la Justicia se depure e independice, se fortalecerá el sistema imparcial de aplicación de la ley y el orden.

Por eso es urgente que el proceso de evaluación de jueces acelere sus acciones y elimine a los operadores de justicia corruptos. De esa forma, liberaremos un sistema que es clave para la aplicación de la ley, y construiremos uno nuevo que acabe con la impunidad.

El generar un modelo económico sostenible, también podría constituir una vacuna a la amenaza violenta bolivariana. Es fundamental contar con un sistema que al mismo tiempo de ser abierto y generar competitividad y progreso, tenga como prioridad el alivio de pobreza, la prosperidad de todos, la educación y la salud.

Los partidos políticos también tienen un rol en este blindaje y deberían dar por fin un salto cualitativo en las elecciones del 2021 y consolidar tendencias a través de alianzas. Terminar con visiones cansinas de egos gigantes que nos han condenado a cientos de candidatos que dicen lo mismo.

Necesitamos más organizaciones sociales independientes, no politizadas, que cumplan agendas de derechos y luchen por ellos y no respondan a agendas políticas de ninguna clase. Mayor objetividad nos vendría bien a fin de parar cualquier tipo de infiltración. Desechar la violencia y el vandalismo debería ser la premisa de todos, defender la democracia un fin en sí mismo.

La brisita bolivariana está buscando un verano de oportunidad para instalarse por las malas en nuestro país. Va a ser responsabilidad de todos darle viada o construir un pararrayos de condiciones democráticas para repeler su incursión.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

6 Comments

  1. No debe ser una «brisita» sino un «sunami» que llegó desde Cuba hasta Venezuela y desde ahí en huracán diabólico desarraigó a millones de seres humanos que llegaron a muchos países de América en busca de mejor vida. Así tenemos venezolanos en las calles de nuestro país en cuadros que desgarran el alma: ver niños pequeñitos poner las manos por una moneda. Y los sátrapas que se solazan porque su «robolución» avanza por otros países: quieren repartir el hambre; miserables; mientras ellos y sus herederos figuran en la revista Forbes y aparecen en las cubiertas de sus yates en viajes de placer por el mundo, como grandes hedonistas, en disfrute del dinero ajeno, ¡qué descaro! El pararrayos para que nuestra patria no se infecte con esta plaga debe ser la educación para el despertar de la conciencia ciudadana y fortalecer su solidaridad. Identificar a los farsantes y fifiriches y desplazarlos; y los ladrones, a la cárcel. Entonces nuestra patria será grande.

  2. Estimada Ruth: Solo permítame hacerle caer en cuenta que aunque existe una «violenta amenaza», ésta no es en absoluto bolivariana. Lo que existe es un secuestro del apellido paterno de Simón Bolívar, cuyo legado es tergiversado con una ficticia interpretación de su lucha, utilizado de facto para respaldar una falsedad absoluta. El libertador jamás habría permitido que éstos delincuentes y su perversión hubiesen siquiera germinado en su nombre. Solo son sinvergüenzas que manipulan a placer las masas insatisfechas porque ciertamente sus necesidades no fueron atendidas desde los mismos tiempos de la independencia, pero que como es muy bien argumentado por su análisis, tiene salida precisamente en la conciencia de la población, en la autonomía y defensa de sus instituciones democráticas.

    • Ves, te escribo, estoy ya 5 días en Quito, después de un viaje casi de pesadilla desde Caracas, deje mi hijo pequeño con mi hermana, casi me veo impotente de explicarte lo que siento, solo veo fantasmas, bruma, nunca pensé estar bajo ese terremoto emocional que me aprisiona, casi sin recursos , no puedo olvidar el rostro de angustia de mi hijo, un niño de 5 años, sus ojos húmedos, sus manos en las mías, la despedida, soy un padre soltero o abandonado, da igual, no sabes , siento una mortaja fría de soledad, de indefensión , imagina , no sé si estoy vivo o si estoy muerto, ya ni siquiera se cuál es el principio o cuál es el fin de mi destino, ellos los que amo, ya quedan lejos, esperando mi luz , mi apoyo, ahora siento que en mis manos solo escurre viento helado;
      las personas que me alojaron, una pareja venezolana, salen el fin de semana en caravana al Peru, entiendes , soy ahora un indigente más, en un país ajeno, ayer salí con una funda de dulces , a venderlos, nunca me parecieron tan largas las horas, nunca me sentí tan invisible, tan microscópico, me siento en una dimensión extraña , en una galería desde la cual miro ese gélido drama existencial , con un enigmático casting donde la maldad, la indiferencia , el egoísmo adquieren formas humanas; la primera noche no pude dormir un solo instante, me sentía culpable de nacer, de vivir, de ser venezolano , de decir a mi hijo que le mandaré una tablet, cuando ni siquiera sabré si comeré mañana.
      Estuve dispuesto hacer de todo, y encontré muros infranqueables, puertas aldabadas , que podía esperar yo, un patético profesor de Literatura? pretendiendo ser un improvisado albañil, un vendedor ambulante o un melancólico prostituto de la noche?
      Mirar a decenas de compatriotas en las esquinas, en los rincones de las calles , en los portales, niños de caritas tristes, harapientos, suplicantes, y de pronto te das cuenta ,que eres también un extra de ese doloroso holograma trágico .
      Carlos , te escribiré el fin de semana y voy a decidir….

      (Es la carta incompleta de Felipe, un joven venezolano , ya nunca se supo nada de él)

      Es apenas una muestra ,del increíble agravio moral y económico que la mafia gobernante de Venezuela infringió al pueblo venezolano.

  3. Excelente artículo. Quiero recalcar dos puntos: (1) en las democracias se dirime las diferencias de opinión en las urnas, verdad, pero eso no implica que se soslaye la minoría y se establezca una dictadura mayoritaria. La minoría siempre estará defendida por la garantía a los derechos humanos ejercida por el gobierno. (2) Las organizaciones de la sociedad civil son los mejores pararrayos contra la demagogia, el populismo y el autoritarismo. Y en este campo el Ecuador es muy deficitario. Que sean de la sociedad civil no implica que no sean para defender intereses particulares, pero si que sean enclaves de civilidad, diálogo, tolerancia y, sobre todo, que no sean títeres de los políticos de turno.

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