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¿Deberíamos votar por listas cerradas?

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El compás de espera por una reforma electoral continúa. En la discusión sobre cuáles son las reformas electorales que el Ecuador necesita, se han barajado opciones, todas ellas mocionadas por grupos sociales.

Si bien existe un proyecto de reforma al Código de la Democracia que fue elaborado hace más de un año y que ha recibido varios aportes, es necesario que al debate de la Asamblea se entregue una versión que toque los temas de fondo.

Ciertamente es necesario regular temas administrativos, dar viabilidad a aspectos relacionados con el proceso mismo de las elecciones. Pero más importante que eso es que la reforma que se entregue proponga cambios que apunten a fortalecer la democracia, dotándola de elementos que regulen apropiadamente el ejercicio de la política y garantice equidad de condiciones en la competencia electoral a sus actores.

Si logramos contar con normas adecuadas, estaríamos contribuyendo a construir un diseño institucional efectivo, porque una nueva colcha de retazos no ayudaría en nada para las próximas elecciones.

En las últimas semanas se ha debatido intensamente en foros sobre el contenido ideal de la reforma electoral que requerimos. En todos estos debates hay elementos comunes con los que la ciudadanía, la academia y actores sociales están de acuerdo.

Coincidimos en que una reforma efectiva debe eliminar los distritos por ser un mecanismo que, al contrario de lo que se creyó, coarta la representatividad. La definición de una metodología de asignación de escaños, quizás de tipo mixto que al mismo tiempo que asegure presencia de las minorías, facilite gobernabilidad, es otro tema importante. Al igual que la participación de la mujer con porcentajes definidos para competir como cabezas de lista.

No obstante un nuevo elemento apareció –en buena hora- en la discusión de las reformas. Ha sido puesta sobre la mesa, por parte de varios partidos políticos, de una propuesta según la cual quizás es momento de modificar la forma de votación. Es decir, dejar de votar entre listas y empezar a votar en lo que se denomina listas cerradas.

Desde 1998 en el Ecuador rige un sistema de votación que permite a los ciudadanos votar individualmente por los candidatos. Es decir, podemos votar por varios de una misma lista o “saltar” de uno a otros candidatos de listas diferentes.

Esa forma de votación, por su dificultad en el momento del cómputo y asignación de los escaños, tiene muchas desventajas. Desde el punto de vista técnico es confuso, ya que, aun cuando se vota por varios candidatos, el cómputo se hace por listas.

Pero la desventaja más importante radica en que el voto entre listas, al permitir al ciudadano escoger individualmente por candidatos de varios partidos, rompe uno de los objetivos del sufragio: que los ciudadanos otorguen su voto porque se suman o adhieren a una corriente política determinada; a una opción definida.

Seguir votando entre listas, no favorece el voto responsable. Por el contrario, colabora a que el ciudadano llegue a sufragar y otorgue su voto por el más conocido, por el que ve en la tele o escucha en la radio o peor aún por el que reconoce en las canchas de fútbol. Votar entre listas promueve, por lo tanto, un voto disperso y en muchos casos incoherente.

Aplicar el mecanismo de listas cerradas, por el contrario, permitirá consolidar tendencias ideológicas políticas, forzará a todos a reflexionar sobre quienes están en la lista y el tipo de pensamiento y visión que representa.

Valdría la pena tomar sugerencias como las trabajadas y presentadas por la Corporación Participación Ciudadana, por ejemplo, que propone que se debería analizar opciones como la aplicación de listas cerradas para representación nacional –en donde el votante puede identificar tendencias más que personas– y listas abiertas para el caso seccional en donde la figura del candidato puede ser más fuerte.

Un cambio en la forma de votar significará, sin duda, también un reto para los movimientos y partidos políticos porque les forzará a generar mecanismos internos eficaces al momento de elegir a sus candidatos e invertir en la formación política de sus cuadros.

El debate sobre las reformas electorales continúa, y en los temas de fondo,  la opción de las listas cerradas podría significar un salto cualitativo positivo en la consolidación de una ciudadanía que vota responsablemente.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA

4 Comments

  1. En el Ecuador sin rumbo, cualquiera se postula como candidato para cualquier elección, solo con saber leer y escribir en muchas ocasiones. Esta es la triste experiencia del diario vivir y la consecuencia de lo que tenemos.
    Un funcionario debería ser siempre una persona de elevadas cualidad intelectuales y morales.

  2. El sistema de distritos es necesario cuando el poder proviene del parlamento, al ser el nuestro un sistema presidencial debe existir el balance y el congreso, asamblea o como se llame, debe ser proporcional a la votación. Es preferible un congreso «obstruccionista» a uno de alzamanos ya que se ha comprobado que darle mayoría al partido del presidente es carta abierta al asalto sin control alguno.
    Por otro lado, si los diputados provinciales no pueden gestionar obras para su provincia, para que tener tanto diputado, limitemos el congreso a una lista nacional de por ponerle un numero, dos por provincia, total 48 que podría obligatoriamente llevar dos candidatos de cada provincia, asi como mujeres alternadamente. De esta manera, los indigenas por ejemplo encabezarían sus listas con gente de Cotopaxi, Chimborazo, Morona, etc y tendrían seguro unos 2 o 3 diputados, igual los movimientos locales, si tienen fuerza suficiente tendrían por lo menos un representante, y seguro que habrán pactos, acuerdos, amarres o como se llamen porque así funciona la democracia. Lo que no es aceptable es que una junta de generales o 10,000 manifestantes en la calle pretendan hablar a nombre de 15 millones de habitantes.

  3. Para ser docente universitario es necesario tener un título de cuarto nivel, mucho mejor si es de una universidad reconocida internacionalmente, con un cuerpo docente que incluye a los galardonados con el premio Nobel. Total falta de ética postularse como candidato sin tener el nivel educativo requerido de conocimientos y de formación académica.

    En naciones del primer mundo se han postulado como candidatos académicos reconocidos internacionalmente por sus contribuciones científicas. No así en Ecuador.

  4. La votacion por listas cerradas evitaria, el cantinflesco show de 80.000 candidatos de más de 300 movimientos o empresas electoreras.
    Si un partido politico fracasa en la administracion pública o es corrupto, el partido es el responzable y debe crearse una ley, para que dicho partido desaparesca y sus lideres se enfrente a penas mínimas de carcel de 20 años o más. Con lo cual se crearia un escarmiento para los futuros políticos por no decir empresarios de la política.
    De esta manera en unos pocos años tendriamos, un pais sin ratas, que nos ofrecen de todo.
    Bueno esto es un sueño de un ciudadano, pero una pesadilla para la viveza criolla de los » politicos».

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