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Atamaint ya no puede pasar más de agache

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Diana Atamaint tiene días muy complicados por delante y no es descabellado pensar que hasta su cargo esté en juego. De hecho, la presidente del Consejo Nacional Electoral ya está pasando por las horas más difíciles de su carrera política que se explican por la acumulación de episodios donde concurren su complicidad con irregularidades de bulto, el cálculo político y la opacidad con que ha actuado.

De entre todos los episodios que están marcando el estrangulamiento de la carrera política de Atamaint, el que ha colmado el vaso y precipitado la crisis es el de Luis Tarquino Loyo, el ex alto funcionario del Consejo Nacional Electoral que ha sido apresado por participar en una organización delictiva junto al ex cura José Carlos Tuárez. El caso de Loyo no se limita a que llegó a ser el director nacional de Procesos Electorales en el CNE gracias al padrinazgo y el apoyo de Atamaint, sino que ella lo protegió, en marzo del 2019, cuando fue denunciado por tener 34 demandas por estafa y por haber estado en la cárcel por un caso de aquellos. Atamaint, en ese entonces, desestimó las denuncias documentadas que hicieron los consejeros de minoría Enrique Pita y Luis Verdesoto y mantuvo en el cargo (uno de los más estratégicos de la función electoral) del que lo retiró el día posterior a que estalló la noticia de que había sido detenido en el operativo Emperador junto a Tuárez.

Este no es el único ni el menor de los casos que la asedian. A mediados de noviembre, Atamaint junto a sus aliados, los consejeros José Cabrera y Esthela Acero, elaboraron un informe en el que, yéndose en contra de las evidencias que hay en Fiscalía y  que ya se han expuesto en la Corte Nacional de Justicia, ex culpaba al ex presidente Rafael Correa y a sus más cercanos operadores políticos, en el caso conocido como Arroz Verde. Los tres no vieron la doble contabilidad que hubo en Carondelet en tiempos de Correa, cuando las empresas contratistas del Estado entregaban contribuciones ilegales para campañas electorales. Ni siquiera los contratistas acusados han negado la veracidad de las facturas y recibos de esas contribuciones ilegales. En ese informe se establecía es que los documentos que había enviado el correísmo cumplían las formalidades. Como si el control y la fiscalización electoral se limitaran a una constatación de las formas que tienen los documentos presentados.

Fue tan insostenible el informe exculpatorio de Correa y sus operadores que los tres establecieron que el informe que habían hecho era preliminar, con lo que abrían la ventana para una posible modificación que susceptible de salvarles los muebles. Un agravante es que Atamaint nunca cumplió con una resolución anterior emitida por el pleno del CNE, donde le ordenaba que conforme una comisión con especialistas designados por todas las consejerías para investigar el tema de las aportaciones ilegales. Evidentemente, Atamaint nunca quiso complicar a Correa en el juicio por cohecho que le sigue la Corte Nacional de Justicia y que, en el caso de que haya sentencia condenatoria, estaría proscribiendo al ex presidente de toda actividad electoral.

El expediente de Atamaint incluye otras perlas que serán parte del juicio político que le prepara en la Asamblea. Por ejemplo, el caso del presidente de una Junta Electoral de Los Ríos que fue, en un inicio, sancionado por el pleno del CNE por no haber cerrado una audiencia de escrutinios en las últimas elecciones seccionales, pero que semanas más tarde, de forma insólita, fue perdonado. Fue tan grosera su actuación que el Tribunal Contencioso Electoral decidió multarla a ella, a Acero y a Cabrera con veinte sueldos básicos.

También está el caso del desenrolamiento de 570 empleados del CNE. Ocurrió en octubre y la explicación de Atamaint fue que se les había acabado el contrato y que no había recursos para renovarlos. Luego se estableció que, por pura negligencia de su administración, el tema no fue previsto. El CNE pidió que se haga una investigación pero nunca se hizo.

El caso de los Yasunidos también está en la lista de casos que mantiene a Atamaint con la soga al cuello. La presidenta del CNE nunca respondió a un consulta hecha por Pedro Bermeo, representante de ese colectivo, por la falta de cumplimiento de un pedido del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social transitorio para que reactive el proceso de consulta popular para no explotar el petróleo en el parque del Yasuní. El Tribunal de lo Contencioso Electoral dictaminó que el CNE «ha desatendido el pedido puesto que la autoridad o instancia a la que fue directamente dirigido el pedido no ha actuado no se ha pronunciado ni ha dispuesto actuación alguna de ningún funcionario del CNE».

Por estos casos, Atamaint, tiene un juicio político en la Asamblea. Sin embargo, independientemente de lo que ocurra con ese juicio, lo cierto es que las fuerzas políticas de la Asamblea, incluidos los socialcristianos que la han apoyado, han perdido confianza en su gestión. Por eso, Atamaint tiene un panorama oscuro por delante.

22 Comments

  1. Cómo entender las acciones del Gobernante cuan actúa contra todo principio de ética y dignidad. Cómo perdonar que el putrefacto CNE en las elecciones pasadas con el servicial Dr. Pozo manipularon descaradamente resultados con apagón y yapa; además, para festejar y dignificar tal actuación el Sr. Correa lo condecoró….parece que nos querían acostumbrar al circo autoritario.
    Presidente Moreno, por favor, hasta cuando sigue manteniendo estas cargas contaminantes por su voluntad, deseo o…. quizá compromiso.
    Los ecuatorianos queremos una RESPUESTA SUYA directa , diáfana y franca. Siempre anoté en mis comentarios que nos comente si se encuentra cautivo o comprometido a cuidar a borregos ajenos. El País no puede continuar asediado externamente y, peor, internamente.
    Por un mañana mejor.

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