Nuestro triste y desvencijado empresariado

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Cuando se trata de analizar las crisis económicas, políticas y sociales, en general centramos la atención en los políticos y la política, en los movimientos sociales y sus demandas; y, en el contexto internacional y la coherencia de la agenda de sus distintos agentes respecto a los intereses nacionales. Sin embargo, un actor clave y menos observado es el sector empresarial. De allí también se pueden extraer enseñanzas y acaso explicaciones de los tumultuosos momentos que viven nuestras sociedades. Aunque lo común es escuchar que no existen oportunidades ni certidumbre para la inversión y el crecimiento de la empresa privada y que de allí a las dificultades para la provisión de empleo adecuado hay un solo paso, hay un hecho que no es menos cierto: nuestro empresariado (ecuatoriano pero quizás latinoamericano) es esencialmente estatista, reacio a la competencia y anclado en las prebendas del modelo de desarrollo rentista.

Aunque formalmente el empresariado debería caracterizarse por la búsqueda de mercados abiertos a la libre relación oferta-demanda y a la mínima  intervención del aparato estatal, lo que sucede en estas latitudes es que dicho sector se ha instalado cómodamente en la relación ganar-ganar cuando el momento económico que viven las arcas fiscales es beneficioso y perder 0 cuando ocurre lo contrario. Así, la lógica imperante es acumular riqueza cuando se puede y trasladar las pérdidas y costos al Estado en los momentos de crisis. Por tanto, lo que observamos no es la constitución de un empresariado moderno, dinámico y con arrestos para enfrentar los retos del mercado internacional sino, por el contrario, un grupo de agentes temerosos del cambio, dependientes del apoyo estatal y sin ningún interés por alcanzar el progreso en función de la innovación y la creatividad. En suma, nuestro empresariado necesita leer más la Teoría de los Sentimientos Morales de Adam Smith y no limitarse a una ramplona y errónea interpretación de las libertades económicas bajo el régimen democrático.

De los impuestos ni qué hablar. La respuesta mayoritaria del empresariado es que de por sí constituyen una afrenta a las libertades, una política que genera incentivos negativos a los agentes económicos y, en general, un medio para distorsionar el mercado y las relaciones sociales. Sin embargo, cuando se trata de protecciones arancelarias o de exenciones tributarias a su sector, la opinión cambia radicalmente. Allí ya no se mide con el mismo rasero la política fiscal ni sus efectos. En ese caso, vuelve a aparecer la lógica de acumulación sin responsabilidad social. ¡Cuánta falta le hace a nuestro empresariado leer la Teoría de la Justicia de John Rawls! Allí entenderían que este referente del liberalismo contemporáneo propone que, luego de proteger las libertades, es legítimo acrecentar el patrimonio personal, si y solo si, los excedentes de la riqueza van en beneficio de los sectores económicos y sociales menos aventajados (no por ociosos, sino porque carecieron de educación de calidad o de buena alimentación en los primeros años de vida).

Resulta difícil hallar los orígenes de tan lamentable y poco liberal posición del empresariado frente a la economía, la política y en general respecto a la vida social. En el caso ecuatoriano, una posible explicación podría estar en las dos grandes bonanzas petroleras, la de los setenta y la de hace pocos años atrás, que no sólo hicieron al país dependiente de recursos no renovables sino además sedimentaron en muchos sectores, empresarios incluidos, la idea de ganar mucho, invertir poco y anular cualquier compromiso cívico frente a los sectores más vulnerables. Otras respuestas podrían estar en la ausencia de referentes ideológicos de una postura liberal en Ecuador o acaso en la inexistencia de una agrupación partidista que responda a dichos referentes políticos. Sea lo uno o lo otro, lo cierto es que necesitamos un empresariado más progresista en lo económico, con amplio compromiso en lo social y con mayor tolerancia en lo político.

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Afortunadamente para el país y acaso para la región, la actitud del empresariado no es unívoca ni corresponde en todos los casos a la visión depredadora ya detallada. Hay un grupo de empresarios que observa el desarrollo económico como el resultado de la competencia leal, que prioriza los valores éticos en las relaciones que se tejen en el mercado y que asume con responsabilidad sus compromisos frente a sociedades injustas en términos de acceso a servicios básicos. Ese empresariado renovado (que no tiene que ver con la edad, de ningún modo) es el que se requiere para salir de crisis económicas, políticas y sociales como la que vive el Ecuador. Esa es la materia prima (no la única desde luego) de la que se puede nutrir un país cada vez más carente de ideas, cada vez más deficitario en cuanto a responsabilidades sociales, cada vez más disminuido en asociaciones cívicas que consideren al crecimiento y al desarrollo económico como dos categorías que no son mutuamente excluyentes.

Santiago Basabe es académico de la Flacso.

12 Comments

  1. Buen artículo, lo importante es q cuando uno decide dejar de ser empleado, y buscar crecer como persona y velar por su familia, resulta q tiene éxito y ese éxito le hace q cree empleo xq crece la empresa, pero viene un iluminado y propone cobrar más impuestos para cubrir una tragedia, como el terremoto en Manabí, se roba lo q puede, y ese mismo pueblo le premia x ser pillo, y luego los empresarios son los culpables

  2. Buen artículo. Además de las alianzas desafortunadas e iglesias reaccionarias con su control ideológico sobre el sector, sobre todo en Guayaquil, el problema está también en la poca atención que presta el sector académico, preocupandose constantemente con el estado y la política nacional, en lugar de analizar en detalle las actuaciones del empresario local….

  3. Hola. Le recomiendo que compre unas cuantas libras de maní y un charol. Y se ponga a hacer empresa en Ecuador. No hace falta mucho dinero. Hágalo y nos comenta cómo le va.
    Los empresarios en Ecuador sólo pedimos que nos dejen trabajar con reglas claras y que perduren. Usted no tiene la mínima idea de lo difícil que es hacer empresa. Por favor, me avisa si decidió hacer el negocio para indicarle por las instituciones que debe pasar si quiere ser formal. Eso si, le aseguro que todo su capital lo pierde en los primeros papeleos.
    Habrán negocios oligopolicos pero es falta de cancha creer que aquí no se compite. Tenemos apertura total de Mercado con algunos países cercanos, competimos con la informalidad asiática y el país es pequeño, la competencia es dura y es por eso que en promedio, las empresas ganan menos del 5% de sus ventas.

  4. Interesante: sugiero que también se lea el artículo «La mala de la película» de Fabián Corral, publicado en diario El Comercio el 25 de noviembre de este año, para un contraste argumental respecto a lo que Santiago Basabe escribe aquí.

  5. Intelectuales de este cuño son los que mal enseñan a los jóvenes estudiantes con ideologías trasnochadas. Usted a cuanta gente ha dado trabajo señor articulista. Ha realizado emprendimiento empresarial aquí? Tiene idea de todos los obstáculos, trabas y tramitología que hay en el país para emprender negocio y hacer empresa? Sepa señor que hacer empresa en el Ecuador, dar trabajo a la gente y contribuir a su desarrollo a través del pago de impuestos y utilidades a los trabajadores tiene un invalorable mérito. En lugar de leer a Marx, Engels, Keynes y otros trasnochados y contaminar a la gente con ideologías que solo ha llevado miseria, saqueo y destrucción en infinidad de países, incluyendo el nuestro, debería leer al menos a Henry Hazlitt, Ludwig von Mises, Murray Rothbard y muchos otros grandes pensadores, cuyas ideas, que preponderan el desarrollo empresarial, han llevado a una mejor calidad de vida para toda la población en muchos países.

    • Si bien es cierto que la actitud emprendedora es un factor primordial para crear empresas, no es menos cierto que las condiciones para desarrollar empresas y sobre todo para mantenerlas en el Ecuador son adversas.
      Impuestos, condiciones crediticias, laborales fiscales son adversas.
      El empresario es realmente un héroe que genera riqueza y empleo, a quien hay que apoyar

    • Buenos días, durmió bien? No se ha dado cuenta que las ideologías que usted menciona llevaron el planeta al colapso ecológico y social? Qué poca capacidad de anticipación y realismo, señor empresario…

  6. Cuando se trata de analizar las crisis económicas, políticas y sociales, en general centramos la atención en los políticos y la política, en los movimientos sociales y sus demandas la lógica imperante es acumular riqueza cuando se puede y trasladar las pérdidas y costos al Estado en los momentos de crisis. Por tanto, lo que observamos no es la constitución de un empresaria do moderno, dinámico y con arrestos para enfrentar los retos del mercado internacional sino, por el contrario, un grupo de agentes temerosos del cambio, dependientes del apoyo estatal y sin ningún interés por alcanzar el progreso en función de la innovación y la creatividad Ese empresaria do renovado (que no tiene que ver con la edad, de ningún modo) es el que se requiere para salir de crisis económicas, políticas y sociales como la que vive el Ecuador. Esa es la materia prima (no la única desde luego) de la que se puede nutrir un país cada vez más carente de ideas, cada vez más deficitario en cuanto a responsabilidades sociales

  7. Muy buena su teoría, la vida no es sólo leer libros y escribir bonito, tener Empresa en este país es bien duro y con reglas cambiantes en todo momento es complicado, esto con los políticos que tenemos no ayuda mucho, saludos

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