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Cautelares para Glas: la lectura política no es errada

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Juan Pablo Albán, es abogado y catedrático universitario. 4P. charló con él sobre el sentido que tienen las medidas cautelares anunciadas por la CIDH sobre Jorge Glas, un preso más en Latacunga. ¿Por qué la CIDH se ocupa de él? 

¿Cómo explicas la actitud de la CIDH con respecto a Jorge Glas que es un ciudadano que está en una cárcel con una sentencia ejecutoriada?
Si tú lees la resolución, específicamente el párrafo 35, vas a notar que la preocupación de la Comisión estriba en una observación que ellos hicieron cuando fueron a visitar Latacunga sobre las condiciones de internamiento en esa cárcel. El lenguaje que emplea la Comisión, en este párrafo, permitiría que cualquier persona que esté presa en Latacunga solicite medidas de protección bajo el argumento que las condiciones allí son deplorables: hay hacinamiento, no hay servicios elementales, hay proliferación de enfermedades contagiosas, notablemente de personas portadoras de VIH… No podemos leer esa resolución como una resolución que está disponiendo que se suspenda los procesos penales ni que se le ponga en libertad.

 La CIDH intervino en el caso de Paola Pabón y Virgilio Hernández. Ellos no están condenados, pero Glas sí.
En este caso la sentencia se encuentra en firme. El argumento de los peticionarios de las medidas es que su vida se encontraría en peligro, su integridad se encontraría en riesgo en ese establecimiento carcelario. No se conoce el texto del pedido de medidas cautelares. Lo que sospecho es que argumentaron que Glas recibió algún tipo de amenazas dentro de la cárcel y puede ser. Finalmente, este hombre debe tener mucha información muy relevante respecto de mucha gente que ha hecho cosas muy malas.

Pero al mismo tiempo la CIDH dice que Glas está aislado y no puede charlar con otros detenidos. Lo cual resulta contradictorio
Sí. ¿Cuál es el estándar del sistema interamericano sobre el aislamiento celular como se denomina o detención en situación de incomunicación? En el 99 la Corte Interamericana dictó una sentencia en contra de Perú, en el caso de Luis Alberto Castoral Benavides, determinando que la detención en situación de incomunicación es una forma de tortura. Sin embargo -te lo digo porque yo fui abogado de Balda cuando estuvo preso ahí- entré al sitio donde está ahora Glas y Capaya, y no están en situación de incomunicación.

Estamos hablando de la situación en general de la cárcel de Latacunga. ¿Cómo se entiende que la CIDH haga un énfasis sobre el caso de un preso cuando ese preso goza, además, de condiciones especiales en esa cárcel? Su intervención puede ser leída políticamente, que es como la están leyendo los amigos de Jorge Glas.
Y creo que no se equivocan al leerla políticamente, por dos razones. Primera: no se puede perder de vista quién es Paulo Abrau y quién lo puso en la Secretaría Ejecutiva de la Comisión. Antes de estar allí, Abrau era director del Instituto de Políticas Públicas en DD HH de Mercosur y fue impulsado a su cargo actual por Wilma Rousseff y sus amigos. La lectura política no es errada. Y hay un factor adicional que me parece que es trascendental: el gobierno de Moreno fue muy torpe al manejar la visita de la CIDH en octubre, porque esa Comisión se sintió agredida.
La comisión que está tomando estas decisiones y la forma en que las está tomando tiene mucho que ver con demostrar al Ecuador que no se va a dejar maltratar y que puede, en el momento que quiera, hacer los jalones de orejas que corresponda, como órgano de supervisión que es. Política sí hay detrás. Si tú oyes la línea discursiva de Esmeralda Arosemena, ella es una mujer más bien de centro derecha, te vas a dar cuenta de que la centra en un resentimiento de la Comisión hacia el trato que recibió por parte del gobierno ecuatoriano, particularmente durante la visita a Latacunga donde fueron impedidos de acercarse a ciertos lugares, fotografiados y maltratados verbalmente.

Puede ser una respuesta a la forma como el gobierno se comportó. ¿Pero no hay una actitud curiosa de la CIDH cuando, por fuera de sus protocolos técnicos, no llama al Estado a precautelar la vida de todos los presos de Latacunga sino la de uno en particular?
Ahí entra en juego quién está haciendo lobby y con qué personas a efectos de la consideración de estas medidas cautelares. Porque es evidente que Jarrín, el abogado que tienen ahora los correístas, no es hombre de muchas luces y mucho menos un experto en derecho internacional. Detrás de esto tiene que haber alguien que tiene llegada directamente a algunos miembros de la comisión; no a todos. Si te fijas en esta ultima resolución verás que Margarette May Macaulay, la comisionada de Jamaica y vicepresidenta de la comisión, una mujer muy técnica en sus conceptos, no vota a favor del otorgamiento de estas medidas. Tienen llegada con los que estaban de salida. Aquí tienes que tener en cuenta, además, que el mandado de al menos dos de los comisionados se estaba extinguiendo el 31 de diciembre (Luis Vargas de Colombia y Francisco Eguiguren de Perú). Tienes un último acto de mandato de al menos dos comisionados, la presión de Abrau y personajes de muy alto perfil (se me ocurre Baltasar Garzón), y gente que conoce bien el sistema interamericano como Oswaldo Ruiz, abogado de la Secretaría Ejecutiva de la Corte durante años y que es uno de las personas más allegadas al correísmo. Aquí hay que ver qué tipo de lobby se está haciendo y por qué la impresión que tiene la Corte, desde fuera, es que efectivamente existiría una persecución política. Si lees desde afuera y no sabes las satrapías que cometieron estos tipos, lo que piensas es se tomaron la justicia para la persecución política, como lo hizo Correa.

Esta entrevista se publicó ayer, 5 de enero, en el boletín semanal de 4P. Si desea recibirlo, le invitamos a suscribirse gratuitamente aquí: GPS4P.

3 Comments

  1. Por eso no me canso de decir, que hasta para ser ratero debes bautizarte, sin padrinos y en las carceles ecuatorianas, es imposible que te den medidas cautelares.
    Por lo tanto, ser político es un gran negocio, porque si eres de derecha te salva el PSC y si eres de izquierda la CONAIE. Es decir ningún político pierde y a la vuelta de la esquina ya estan disfrutando de su dinero mal habido en Ginebra o en Lovaina porque a Miami van los de medio pelo.

  2. Las medidas cautelares de la CIDH fueron dictadas el 31 de diciembre de 2019. Su abogado, Fausto Jarrín, lo hizo público en redes sociales, el 2 de enero de 2020. La CIDH ordena al Estado ecuatoriano proteger “los derechos a la vida e integridad personal” de Glas.Además, determinó que el Estado y los representantes de Jorge Glas se pongan de acuerdo sobre las medidas que debe otorgar al exvicepresidente. El Ecuador tiene 15 días para informar a la Comisión sobre la adopción de las medidas cautelares.

  3. Creo que la CIDH, la primera pregunta a Glas debería haber sido, por que carajo los ladrones Correistas construyeron una penitenciaria de esas condiciones, más sabiendo que algún momento ellos mismos serías sus huéspedes.

    Estos a más de pillos son cojudos, causan lástima, pena, pero se merecen por ladrones,

    Ecuador es el único país donde los maleantes obtienen premios.

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