Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Ecuador 2020, en estado ciego

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2020: en el mundo, los medios de comunicación rebosan de pronósticos y predicciones.
Gobiernos y políticos comparten con sus ciudadanos objetivos y metas para el año.
Aquí, los líderes de la Conaie han amenazado con repetir lo de octubre.
Los sindicalistas advierten al gobierno con movilizaciones.
Las previsiones económicas son copiosamente pesimistas.
Y el gobierno nada dice sobre este año, que luce como página blanca. ¿Se siente tan débil el Ejecutivo que no atina a formular objetivo alguno en un momento de abierta incertidumbre?

Lo peor del país no es vivir a ciegas y haberse acostumbrado a reaccionar tarde ante lo que pudo prever. Lo peor ni siquiera es no tener seguridades mínimas para operar en el país. Lo peor es ni siquiera saber qué quieren los ciudadanos y qué esperan del gobierno. O cómo califican a los actores económicos, sociales y políticos. Algunos dirán que para eso están los sondeos. De eso se trata precisamente: los sondeos son falaces.

El hecho -se dirá- no es nuevo. Siempre las empresas especializadas en medir la opinión pública han explicado diferencias entre ellas, y los resultados con la realidad electoral que sale de las urnas, por factores exógenos a sus mecanismos de trabajo y a su actividad: la representatividad de la muestra, el universo investigado, el tipo de preguntas formuladas, el número de ciudades incluidas, el mecanismo utilizado… Todo milita a favor de ellas. Así, nunca quedan en evidencia las incongruencias que hay en los resultados que publican. Firmas importantes que meten la pata y, cuando se trata de explicar, se convierten en sociólogos desprevenidos: que la sociedad cambia vertiginosamente. Que las redes sociales. Que la gente oculta intenciones y votos. Que deciden a última hora. Que en Estados Unidos y en Europa los sondeos también fallan. Que… ¿Acaso esas causas o esas excusas -que funcionan como verdaderas coartadas- no son precisamente la materia prima del oficio de medir la opinión pública? Si es posible establecer variables y tendencias de la opinión para usarlas en mercadeo o para manipularlas (como se hizo para la victoria de Trump), también es evidente que se pueda evaluar para otros objetivos. Esa es una ciencia que bien conocen los expertos en big data. Se antoja que en vez de que expliquen sus errores, las empresas de sondeos se pongan al día en las nuevas herramientas que miden lo que ocurre en la sociedad.

En Ecuador la tendencia parece correr por otro andarivel. Bajo el correísmo nacieron algunas casas de sondeos. Santiago Pérez se convirtió en una suerte de empresa prácticamente oficial de ese gobierno. De esa manera, se dio paso a una variable que resulta más nociva para la opinión pública: los partidos o movimientos políticos tienen su propia casa de sondeo. Resultado: si A pone a circular una muestra en la que B y C califican mal; B y C ponen a circular sus sondeos y empatan el partido. ¿Quién dice la verdad, quién miente? Publicar sondeos o consumir sus resultados se convirtió de esa manera en un acto de fe. Eso explica por qué 4P. dejó de publicarlos.

En efecto, luce inconcebible que para la alcaldía de Quito, por ejemplo, algunas empresas de sondeos hayan dado como ganador a Paco Moncayo y que él haya perdido con casi 4 puntos con Jorge Yunda, quien en esos mismos sondeos ni siquiera figuraba entre los posibles ganadores. Total, tras los resultados, absolutamente sorprendentes a la luz de los sondeos hechos y publicados, sus responsables nada dijeron, dejaron pasar algunos días de chuchaqui normal debido a esos anuncios dolosos y volvieron a enviar sus sondeos sobre otros temas. Y así siguen. Como si su credibilidad no hubiera quedado en entredicho. Como si sus errores fueran materia desechable. Como si sus compromisos comerciales, porque ciertas casas de sondeos los tienen con el correísmo o con otros actores políticos, no constituyeran un claro atentado a la fe pública de los ciudadanos.

Ciegos: así andan los ciudadanos en Ecuador no solo sobre las perspectivas sino sobre la acción del gobierno en las políticas públicas. Que el Presidente no haya señalado la ruta que piensa seguir en este 2020 solo ratifica este deporte nacional tan malsano como inaceptable: el arte de improvisar. No hay, en ese sentido, que quejarse de los resultados.

6 Comments

  1. Lo que yo creo sobre este ar[[iculo es que en el 2020 habra muchos eventos importantes e impredecibles, que de cierta forma van a tener importancia y relevancia en el ámbito económico y político, en el panaorama mundial se podría decir que las movilizaciones en contra del gobierno es algo que ya se venia venier desde hace mucho tiempo, pero quizas todo se pueda resolver sin tenrer que llegar a tomara medidas extremas y represalias que dañen la integridad de los manifestantes y el público en general.

  2. En mi opinión, creo que en este nuevo año 2020 el Ecuador y todos sus ciudadanos tiene una serie de retos por cumplir para sacar adelante al país. Están en la obligación de luchar cada día más fuerte para alcanzar sus objetivos tanto personales como laborales, Trabajar en bien del país y no en el bien únicamente para un grupo de personas. La política y el gobierno podrán tener sus ideales pero nosotros estamos en la libertad de seguir los mismo o si inclinarnos por algunas otras convicciones. Este nuevo año tiene que ser mejor que el anterior y para lograr que pase tenemos que salir adelante en conjunto.

  3. las encuestadoras han perdido credibilidad por lo que se explica. A propósito, me recuerda cuando CEDATOS dio por ganador de la presidencia a Guillermo Lasso con un 53% de los votos lo que fue anunciado por Ecuavisa como primicia. ¿Qué pasó realmente? CEDATOS se equivocó o realmente Lasso ganó y después hicieron fraude para darle la victoria a Moreno? Creo que esto nunca fue aclarado, Los acuerdos políticos que permiten la impunidad del latrocinio de los fondos públicos es de vieja data y por lo que vemos ahora piensan redituarse entre el social Cristiano y los correistas. Ese es el trasfondo de todo tipo de mecanismos que se articulan para hacerse del gran negocio de la política, entre esos las famosas encuestas, que siempre los ponen como ganadores, importandoles un pepino la fe pública.

  4. Lo realmente cierto, es que todo es incierto en nuestro querido y sufrido Ecuador.
    Los acuerdos políticos que permiten la impunidad del latrocinio de los fondos públicos es de vieja data y por lo que vemos ahora piensan redituarse entre el social Cristiano y los correistas. Ese es el trasfondo de todo tipo de mecanismos que se articulan para hacerse del gran negocio de la política, entre esos las famosas encuestas, que siempre los ponen como ganadores, importandoles un pepino la fe pública.

    Repartirse el país como dueños de hacienda, entre los viejos ricos y los nuevos ricos. Nuestro país merece mejor destino.

  5. Ciertamente las encuestadoras han perdido credibilidad por lo que se explica. A propósito, me recuerda cuando CEDATOS dio por ganador de la presidencia a Guillermo Lasso con un 53% de los votos lo que fue anunciado por Ecuavisa como primicia. ¿Qué pasó realmente? CEDATOS se equivocó o realmente Lasso ganó y después hicieron fraude para darle la victoria a Moreno? Creo que esto nunca fue aclarado …..

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