Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La dolarización solo formalizó la dolarización

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Las vitrinas y perchas exhibían productos con los precios marcados en sucres y en dólares. Los arriendos se pactaban en dólares. Las obligaciones comerciales se pactaban en dólares. Los fondos de inversión se representaban con dólares. La economía, los comerciantes y consumidores sepultaron la confianza en el sucre y, en previsión de su agonía y muerte, todo ahorro y dinero disponible era canjeado en dólares, empujando la cotización hacia más y más arriba. Los ciudadanos querían sus recursos en sus manos. No en los bancos. La desconfianza en el sistema financiero, provocada por la caída reciente del Filanbanco, los rumores de prácticas corruptas en los bancos del Progreso, Préstamos y otros que luego fueron puestos en «saneamiento» y el nefasto impuesto del 1% a las transacciones financieras (idea empecinada del entonces diputado Jaime Nebot, prohibido olvidar) inducía a los depositantes a retirar sus depósitos de los bancos. En marzo de 1999 una corrida bancaria y un descalabro financiero eran inminentes. Vino el feriado bancario. Y luego en congelamiento de los depósitos para evitar que se retire los dinero privados de las cuentas, se compren dólares, se dispare la devaluación. Ninguna medida monetaria ni cambiaria había frenado la demanda de dólares. El pánico cundió, nuestros depósitos en sucres se devaluaban irrefrenablemente. El presidente Mahuad perdió todo su capital político. Cambiar de moneda era inevitable, salvo soportar una hiperinflación.

Desde el gobierno del presidente Bucaram, ya se habló públicamente sobre un sistema monetario alternativo. Trajeron a Cavallo, el exministro argentino de la convertibilidad para estudiar las opciones. Bucaram fue depuesto, pero la idea permaneció flotando. En el campo académico, expertos ya debatían la conveniencia. Se organizaron foros, se escribieron ensayos. El presidente Mahuad trajo de vuelta a Cavallo. Se hicieron estudios, se analizaron cifras. Pero sobre todo, para académicos, sociedad civil, políticos, gobernantes, más allá de estudios y análisis, la evidencia irrebatible sobre una imperativa dolarización era que, de facto, ya funcionaba en la mayoría de transacciones. Aplicarla, más allá de los textos legales, no fue difícil. Desde el cuidador de autos, la vivandera, todos, en el campo y la ciudad, con rapidez abandonaron los viejos sucres y asumieron el billete verde.

Es un debate sesgado por la vanidad atribuirse la paternidad de un sistema que fue resuelto, de hecho, por las personas. Y también restar el protagonismo del presidente Mahuad en tomar la decisión y que para ella precedieron estudios, evaluaciones, negociaciones. No fue improvisada ni adoptada como tabla de salvación.

En los años previos se hablaba de problemas en ciertas instituciones financieras afectadas por aumento de cartera vencida, por efectos del devastador Fenómeno de El Niño y los destructivos efectos de la mancha blanca. La economía sufría los efectos diferidos de la guerra en el Cenepa, que disparó las tasas de endeudamiento privado. Mahuad asumió el gobierno con un presupuesto fiscal deficitario, una relación insostenible entre deuda y PIB, precio exiguo del petróleo, devaluación e inflación crecientes y prácticas de algunos banqueros que piramidaron recursos en créditos vinculados, amparados en leyes de control relajadas. La tormenta perfecta. No podía haber mejor cuadro político que Jamil Mahuad para enfrentarla. Inteligente, carismático, alcalde exitoso. Pero no fue un buen capitán del Titanic. Asumió la gestión de gobierno por capítulos. Primero fue la exitosa firma de los acuerdos de paz, con lo que sepultó ese atavismo absurdo de una bronca territorial. En tanto, la crisis económica se agudizaba, frente la que faltó la rapidez, lucidez y pericia para enfrentarla. El gran apoyo logrado por la paz con Perú, no fue suficiente para sostener al gobierno. Las virtudes inmensas de la dolarización, de recuperación de la capacidad de compra de los ingresos y de estabilidad, tampoco han servido para reivindicar al gobierno de Mahuad, que fue etiquetado por los historiadores militantes y políticos como responsable de la crisis, desechando sus antecedentes.

Mahuad sepultó un proyecto político y a una generación de cuadros políticos, que provocó un vacío, sobre todo en Quito, que no logra llenarse. No hizo un gobierno de partido. Fue víctima del chantaje de poderes fácticos, entre ellos, los que se movilizaron para defender al Banco del Progreso, al que cubrieron con la bandera de Guayaquil. Generó la duda sobre si la demora en aislar a la banca corrupta de la banca honesta, para evitar una contaminación sistémica, se debió al abundante apoyo económico electoral entregado por Aspiazu. Pero sobre todo es culpable de no haber defendido su gobierno, de haberse abstraído de las fallas y errores y así haber dejado el espacio para que la maledicencia se haya impuesto. Luego de veinte año de ausencia, al fin ha hecho declaraciones para exponer sus razones, fijar hechos, responsables e irresponsables . Y en algo tiene razón: la persecución en su contra no ha logrado mostrar que se haya enriquecido de sus decisiones ni que están manchadas de corrupción. Aunque sí puedan ser discutidas sobre si fueron acertadas y oportunas.

La decisión de dolarizar no debe ser motivo de celebración sino tiempo para evaluar sus virtudes y sobre todo para tomar conciencia de lo que se debe hacer para suplir los efectos negativos. Paradójicamente, su mayor virtud es su mayor defecto: la imposibilidad de devaluación sostiene el valor real de los ingresos y los productores no pueden asentar su competitividad en diluir los costos laborales. Para compensar, cuando se pierde competitividad por devaluaciones externas, es imperativo un sistema laboral flexible (sin eufemismos). Para evitar que el gobierno reemplace la emisión de moneda creando otras formas de pago, es imperativo una estricta disciplina fiscal. Y para garantizar el flujo de dólares, es imperativa la apertura de mercados y mayores niveles de libertad económica que incremente la inversión productiva y el aumento de la oferta exportable. Todas son tareas pendientes.

Diego Ordóñez es abogado y político. 

15 Comments

  1. La dolarización tuvo su historia , causas y consecuencias que vivimos los ciudadanos ecuatorianos , y esta en nosotros el valorar el dolar y hacer grandes cosas , fomentar un sistema laboral flexible . Ademas es importante una estricta disciplina fiscal, recaudar impuestos a cada ciudadano que eta en mora. Y para garantizar el flujo de dólares, se debe aperturar mercados y mayores niveles de libertad económica que incremente la inversión productiva y el aumento de la oferta exportable.
    Todo lo anteriormente mencionado se debe realizar lo mas pronto posible ,para que la economía siga su curso y alcancemos una verdadera estabilidad, tomando como ejemplo el crecimiento de grandes potencias que han sabido manejar de una forma beneficiosa «el dolar» .

  2. Mahuad sepultó un proyecto político y a una generación de cuadros políticos, que provocó un vacío, sobre todo en Quito, que no logra llenarse. No hizo un gobierno de partido. Fue víctima del chantaje de poderes fácticos, entre ellos, los que se movilizaron para defender al Banco del Progreso, al que cubrieron con la bandera de Guayaquil. Generó la duda sobre si la demora en aislar a la banca corrupta de la banca honesta, para evitar una contaminación sistémica, se debió al abundante apoyo económico electoral entregado por Aspiazu. Pero sobre todo es culpable de no haber defendido su gobierno, de haberse abstraído de las fallas y errores y así haber dejado el espacio para que la maledicencia se haya impuesto. Luego de veinte año de ausencia, al fin ha hecho declaraciones para exponer sus razones, fijar hechos, responsables e irresponsables . Y en algo tiene razón: la persecución en su contra no ha logrado mostrar que se haya enriquecido de sus decisiones ni que están manchadas de corrupción. Aunque sí puedan ser discutidas sobre si fueron acertadas y oportunas.

  3. La dolarización tuvo su historia , causas y consecuencias que vivimos los ciudadanos ecuatorianos , y esta en nosotros el valorar el dolar y hacer grandes cosas , fomentar un sistema laboral flexible . Ademas es importante una estricta disciplina fiscal, recaudar impuestos a cada ciudadano que eta en mora. Y para garantizar el flujo de dólares, se debe aperturar mercados y mayores niveles de libertad económica que incremente la inversión productiva y el aumento de la oferta exportable.
    Todo lo anteriormente mencionado se debe realizar lo mas pronto posible ,para que la economía siga su curso y alcancemos una verdadera estabilidad, tomando como ejemplo el crecimiento de grandes potencias que han sabido manejar de una forma beneficiosa «el dolar» .

  4. Excelente su revisión histórica sobre la instalación de la dolarización en el país. Está demostrado que fue la boya que permitió que el Estado no se fuera a pique, cuando la irresponsabilidad adquirió una deuda de alrededor de 70 mil millones de dólares (NO ADQUIRIDA POR MAHUAD); soportó esta prueba de fuego. Pero esto no quiere decir que podemos seguir por la misma ruta alegre: las deudas hay que pagarlas y para saldar esa cantidad fabulosa habrá que hacer grandes sacrificios. Entonces es urgente e indispensable un gobierno sensato, enemigo del despilfarro y que luche contra la corrupción y se empeñe en recaudar el dinero robado.

    • Debido a que no se procuró una apropiada regulación ni supervisión al sistema financiero, esto dio lugar a que los dueños de los bancos soliciten créditos vinculados dando como garantía empresas que solo existían en el papel, lo que fue una práctica común en muchos bancos privados, y en la que las instituciones encargadas de ejercer el control no se dieron por enteradas o en todo caso no hicieron nada por evitarlo, lo que motivó que muchos bancos cerraran, provocando desconfianza en el sistema, masivos retiros de dinero y por consiguiente la quiebra de muchos bancos, como en un efecto dominó.

  5. Estoy de acuerdo en que se haya implementado la dolarización pues si bien en su momento fue muy perjudicial debido a que el sucre prácticamente no valía nada, pero con el paso del tiempo ha sido de las mejores cosas que le han pasado a este país pues de cierta forma no permite a los gobiernos de turno hacer lo que les venga devaluando la moneda para tapar problemas económicos y vendernos una realidad ficticia, es por eso que en muchas ocasiones el ex presidente Correa soñaba con quitar el dólar del Ecuador, por suerte no alcanzo a hacerlo aunque poco le falto, sino estaríamos igual o peor que el ex país llamado Venezuela

  6. En efecto, Mahuad no robó ni buscó beneficio personal. Llama la atención que él piense que esa es la principal acusación que tiene. Lo que se cuestiona fueron sus decisiones, en especial el feriado bancario; medida que tuvo un costo altísimo cuyas secuelas aún no terminan.

  7. Lo bueno de la incautación de nuestros dineros en la banca de aquel entonces , fue que la platita de los militares , policías , diputados , políticos , expresidentes , exvicepresidentes , dueños de medios de comunicación ; fueron considerados de élite y no sufrieron tal secuestro.

  8. La dolarización es el proceso por el cual un país adopta, de manera oficial o extraoficial el uso de la moneda estadounidense para su uso en transacciones económicas dentro del país. La moneda extranjera estadounidense reemplaza a la moneda nacional en todas sus funciones (reserva de valor, unidad de cuenta, medio de pago). Puede ser adoptada como moneda de curso legal exclusiva o predominante, perdiendo o cediendo parte de soberanía monetaria.

  9. Excelente su revisión histórica sobre la instalación de la dolarización en el país. Está demostrado que fue la boya que permitió que el Estado no se fuera a pique, cuando la irresponsabilidad adquirió una deuda de alrededor de 70 mil millones de dólares (NO ADQUIRIDA POR MAHUAD); soportó esta prueba de fuego. Pero esto no quiere decir que podemos seguir por la misma ruta alegre: las deudas hay que pagarlas y para saldar esa cantidad fabulosa habrá que hacer grandes sacrificios. Entonces es urgente e indispensable un gobierno sensato, enemigo del despilfarro y que luche contra la corrupción y se empeñe en recaudar el dinero robado.

  10. El dólar es una moneda dura. Un presidente español, fue cuestionado en su parlamento por haber permitido la devaluación del euro en un 0.01%. Ni el mercado ni el exceso de moneda circulante pueden distorsionar el valor real de una moneda dura en el intercambio de bienes y servicios. Un país que maneja ese tipo de moneda, debe mantener un control rígido de los pecios, para evitar su especulación. Ecuador dista mucho de tener una economía que se rija por el libre mercado. Se rige por la libre especulación. No existe un razonable control de los precios ni una economía de costos, que permita llegar al precio justo transable. Los costos de insumos para producir son caros, la energía es costosa, la mano de obra está sobre-valorada en todos sus niveles. Los subsidios distorsionan el valor de precios de mercado y hay que sincerar la economía. Se debe analizar la distorsión que las políticas económicas y el excesivo circulante causaron al aparato productivo durante diez años de correísmo. En definitiva, 20 años de dolarización y 10 de correísmo, que a la mayoría les parece bien, se ven retratados en la actual situación del país con una deuda impagable, con un atraco brutal, con un déficit fiscal permanente, con un país paralizado, al borde deel defaault, pero que muchos dicen todavía que la dolarización se defiende sola, pero es een este sistema, que vamos a quebrar! Si no me creen, esperen al próximo año.

  11. Perfecto análisis Diego, desapasionado y con la veracidad que debe caracterizar a un historiador responsable; a propósito de historia, llegará el día que esta le ponga en el lugar que se merece al doctor Jamil Mahauad; así mismo, llegará el día que la historia le ponga en el lugar que se merece al cartel de mafiosos de alianza país

  12. Sin duda alguna fue la población «desde abajo» la que determinó que el dólar sea la moneda nacional. En materia monetaria se debió haber eliminado el banco central y no hubiéramos temido que el dinero electrónico sea una amenaza a la dolarización. Su eliminación es materia pendiente. La otra es la integración financiera. Un sistema legal que permita la operación de bancos extranjeros (y nacionales) bajo las reglas de Basilea permitirían la competencia que haría bajar los costos financieros, sobre todo las tasas de interés y la prolongación de plazos.
    Las otras tareas como la flexibilización laboral, la reducción del tamaño del gobierno, etc. son independientes del sistema monetario.

  13. La decisión de dolarizar no debe ser motivo de celebración sino tiempo para evaluar sus virtudes y sobre todo para tomar conciencia de lo que se debe hacer para suplir los efectos negativos. Paradójicamente, su mayor virtud es su mayor defecto: la imposibilidad de devaluación sostiene el valor real de los ingresos y los productores no pueden asentar su competitividad en diluir los costos laborales. Para compensar, cuando se pierde competitividad por devaluaciones externas, es imperativo un sistema laboral flexible (sin eufemismos). Para evitar que el gobierno reemplace la emisión de moneda creando otras formas de pago,

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