Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

El FMI y los avatares criollos

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Recordemos. Ante la recurrente iliquidez fiscal, en enero de 2019 se emitieron $1.000 millones de bonos basura con una tasa de interés de 10,75 por ciento. Un déficit esperado de unos $5.000 millones en el presupuesto que, agregado el pago de amortizaciones y otros pasivos, elevaban las necesidades de financiamiento por encima de los $10.000 millones, condujeron a la suscripción de un Acuerdo de Facilidad Ampliada con el FMI, con el cual se esperaba reducir el déficit y cubrir las necesidades de financiamiento con los préstamos de los organismos multilaterales, gobiernos y otras fuentes.

Con inusitada euforia se publicó el acuerdo y con exultante optimismo se dijo al país y al mundo que no habría necesidad de volver a los mercados a emitir bonos basura. No obstante, un mínimo de objetividad permitía inferir que ciertas metas fiscales, monetarias y estructurales, en los campos monetario, de las finanzas públicas, laborales y otros, eran de difícil cumplimiento.

En 2019, a medida que la realidad fiscal y monetaria seguía su inexorable curso de debilidades, se alejaba la consecución de las metas previstas y en cada revisión trimestral el FMI las iba flexibilizando. En septiembre se emitieron $2.000 millones de bonos basura con el 10,75 % de interés. Como la reducción del déficit sólo se logra con más ingresos y menos gastos, el gobierno exploró aumentar el IVA. Su imposibilidad  y la falta de decisión de profundizar la reducción del gasto público, condujeron al gobierno a pretender eliminar el subsidio a los combustibles. La consecuencia, el trágico episodio del octubre negro y sus negras consecuencias. Luego, el gobierno trató de obtener ingresos y emprender algunas reformas estructurales mediante un gigante proyecto enviado a la Asamblea. Fue rechazado. Después, se envió otro proyecto acotado al tema tributario que rendiría unos $600 millones, finalmente aprobado a fin de año.

Mientras el país vivía absorto estos avatares, el FMI esperaba impasible sus desenlaces. Luego, a fin de año otra revisión de números y metas para 2019, 2020, 2021. Comienza otra historia de la fábula criolla. El objetivo inicial de obtener un superávit en el sector público de $24 millones, se transformó en un déficit de $1.187 millones que será mayor cuando se tenga la información real.

Para 2019, el objetivo inicial de alcanzar un reserva internacional total de $5.518 millones, en la revisión de fin de año se redujo a $4.734 millones, a pesar de lo cual a diciembre de 2019 llegó a $3.397 millones. En el programa inicial del FMI la reserva internacional neta esperada era de $1.420 millones, en la revisión de diciembre este objetivo se redujo a $75 millones y, al término de diciembre, fue negativa en $1.814 millones. En el programa inicial del FMI, la acumulación de depósitos del gobierno en el Banco Central se estimaba en $2.719 millones: en la revisión de diciembre la meta se bajó a $1.745 millones y finalmente esta acumulación cerró en diciembre de 2019 en $377 millones; cifra que pudo ser menor, pues, los sueldos de diciembre se pagaron en enero de 2020. Se evidencian deficiencias y falta de rigor en las cifras y proyecciones, cuando al concluir 2019 se establecen nuevas metas, se supone con información de casi todo el año e inmediatamente son incumplidas y desmentidas con los números reales a diciembre.

Para 2020 la historia no será diferente. En la revisión del acuerdo con el FMI se espera un superávit de $744 millones en todo el sector público no financiero. Realicemos las siguientes reflexiones. Con realismo, el FMI espera que por concesiones en lugar de los $2.000 millones previstos, se reciba el 0,7 % del PIB o unos $755 millones. También se espera que los ingresos petroleros sean menores y el rendimiento de la reducción del subsidio a los combustibles rinda apenas el 0,2 % del PIB. Menos ingresos y más gasto en intereses de la deuda elevarán el déficit del presupuesto muy por encima de los $5.000 millones. Como el déficit del presupuesto es determinante en todo el sector público y los superávits de las empresas públicas y los GADs son una ficción, el superávit de $744 millones no es realista. En 2020 habrá nuevas revisiones, surgirán y persistirán los saldos rojos.

En 2020 las angustias para cubrir las necesidades de financiamiento serán tanto o más agobiantes que en 2019. El gobierno se verá obligado a reducir las inversiones en unos $2.000 millones para ubicar el déficit en algo más de $3.500 millones. Este déficit más el pago de amortizaciones de la deuda, otros pasivos y CETES, elevarían las necesidades de financiamiento a alrededor de los $11.000 millones. Si como se prevé en el presupuesto, se emite deuda interna por $1.955 millones, se efectúa rollover de los CETES y fluyen desembolsos externos por $4.829 millones del FMI y otros créditos de organismos multilaterales y bilaterales, aún faltarían más de $3.000 millones.

La citada brecha financiera puede ser mayor si no fluyen todos los créditos previstos, lo cual es casi una certeza, recordemos que en 2019 no se desembolsaron cerca de $2.000 de los créditos esperados. Adicionalmente, en la programación del financiamiento previsto con el FMI, se considera el stock de CETES por $1.760 millones, cifra que a diciembre de 2019 superó los $2.500 millones. Además, las deudas del presupuesto de 2019 fueron superiores a los $1.800 millones, factor no considerado en la citada programación. Estas y otras variables presionan la iliquidez fiscal y vuelven más complejo el financiamiento del Estado.

Según el acuerdo con el FMI, a diciembre de 2020 se espera una reserva internacional total de $6022 millones, cuando a diciembre de 2019 cerró en $3.397 millones. Se estima que la reserva internacional neta llegaría a $2.087 millones al término de 2020, mientras en diciembre de 2019 cerró en un valor negativo de $1.814 millones. Se espera que la acumulación una reserva internacional neta en 2020 sea de $2012 millones, mientras tal acumulación al cierre de 2019 fue de $1.082 millones. También se espera que al término de 2020 el sector público acumule depósitos por $1.394 millones, mientras que al cierre de 2019 esta acumulación fue de $377 millones. No es difícil inferir que todas son metas imposibles de cumplir.

Este relato poco grato está lejos de ser un mensaje de pesimismo, sí de realismo. Su resolución presenta las interrogantes seculares del país. Para comenzar, en marzo se debe pagar $500 millones del crédito de Goldman Sachs y $325 millones del saldo de los bonos 2020. El flujo de nuevos impuestos puede ayudar, así como un crédito de libre disponibilidad del Banco Mundial. Sin embargo, es largo el camino por recorrer en la búsqueda de financiamiento. ¿Más créditos de China, ventas anticipadas de petróleo, más bonos basura, crédito contingente del FMI, créditos de bancos? Acertijos por develarse.

En 2019 muy poco de las metas establecidas con el FMI fueron cumplidas. El gasto en sueldos del presupuesto sólo se redujo en $154 millones, mientras el pago en intereses externos aumentó en $275 millones. Irracional. Sin embargo, el FMI desembolsó $1.401 millones, un total de créditos por $3.799 millones en conjunto con los organismos multilaterales y otros. Cabe la siguiente reflexión: ¿qué habría pasado si no ingresaban estos dólares? Con el recuerdo, además, que se emitieron $4.125 millones de bonos basura y el año cerró con deudas en el presupuesto por $1.800 millones. El colapso fiscal.

El FMI ha pasado por alto una serie de debilidades, rigores técnicos y acciones acomodaticias, a fin de evitar el naufragio fiscal, contribuyendo a financiar el déficit público y aceptar la no concreción de las medidas estructurales para reducirlo. Lo propio se espera en 2020. Sin embargo, hay sectores que estigmatizan a este organismo y no valoran su indulgencia ante el bloqueo nacional. Las demandas sociales, los populismos y ciertas élites, están irresponsablemente lejos del cabal entendimiento de las penurias fiscales y económicas. Sólo contribuyen a profundizarlas. Es obligación patriótica de toda la sociedad acordar las reformas para sanear las cuentas públicas y la economía, a fin de que el país salga adelante por sus propios medios. La ayuda del FMI no es ni puede ser eterna.
Jaime Carrera es economista.

4 Comments

  1. La cruda verdad, una situación delicada que muy difícilmente un Gobierno débil e ilegítimo como el de Moreno la puede afrontar, más aún con sus intereses populistas de pretender disfrazarse de lo que definitivamente no son: Gente preparada y capaz de afrontar situaciones de tal magnitud.
    Que se puede esperar de una persona de pocas luces: ha llenado su gabinete de gente poco experimentada por padrinazgos y deudas de campaña.
    La vanidad del ser humano lo lleva a negar su realidad, una persona limitada siempre creerá que puede demostrarse a sí misma que no lo es. Sin embargo cuando se trata de dirigir una nación está en juego el bienestar de mucha gente, por lo que aún en su limitación intelectual debe recapacitar sobre cómo proceder.

  2. Es una situación delicada ya que es difícil que un Gobierno débil e ilegítimo como el de Moreno la puede afrontar, más aún con sus intereses populistas de pretender disfrazarse de lo que definitivamente no son: Gente preparada y capaz de afrontar situaciones de tal magnitud.
    La vanidad del ser humano lo lleva a negar su realidad, una persona limitada siempre creerá que puede demostrarse a sí misma que no lo es. Sin embargo cuando se trata de dirigir una nación está en juego el bienestar de mucha gente, por lo que aún en su limitación intelectual debe recapacitar sobre cómo proceder.
    Nuestro país necesita ayuda y la honestidad es la respuesta.El presidente Moreno hizo bien en distanciarse de Maduro. Ecuador está entre los países democráticos en América.
    Moreno heredó un desastre económico y debe enfrentar una recesión y una inmensa deuda externa y lo lograra superar este reto si el gobierno de Donald Trump está de su lado

  3. La cruda verdad, una situación delicada que muy difícilmente un Gobierno débil e ilegítimo como el de Moreno la puede afrontar, más aún con sus intereses populistas de pretender disfrazarse de lo que definitivamente no son: Gente preparada y capaz de afrontar situaciones de tal magnitud.
    Que se puede esperar de una persona de pocas luces: ha llenado su gabinete de gente poco experimentada por padrinazgos y deudas de campaña.
    La vanidad del ser humano lo lleva a negar su realidad, una persona limitada siempre creerá que puede demostrarse a sí misma que no lo es. Sin embargo cuando se trata de dirigir una nación está en juego el bienestar de mucha gente, por lo que aún en su limitación intelectual debe recapacitar sobre cómo proceder.

  4. El Ecuador necesita ayuda y la honestidad es la respuesta.El presidente Moreno hizo bien en distanciarse de Maduro.A diferencia de Venezuela, país atrapado en dictadura y crisis, en la actualidad.el Ecuador,esta’ entre los países democráticos en América.
    Moreno heredo’ un desastre económico de grandes proporciones,tanto en el frente nacional como en el internacional. Debe enfrentar una recesión y una inmensa deuda externa y podra’ superar este reto si el gobierno de Donald Trump esta’ de su lado, como el caso de Argentina.
    Correa insiste en defender el golpe de Octubre y pone en práctica uno de sus legados » el cinismo».La certeza de que el delito puede convertirse en algo legítimo ,legal y que se puede ejercer la impunidad y el engaño sin ningún pudor. El cinismo crudo de quienes disfrutan de la riqueza, mientras las grandes mayorias esta’n más hundidas en la pobreza.
    La dirigencia democrática esta’ obligada a redefinirse, a desligarse de los tránsfugas y de los oportunistas, estableciendo una unidad que pelee por la defensa institucional y exigiendo elecciones justas y libres.

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