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PSOE-Podemos: ¿una coalición catastrófica?

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Tras múltiples intentos infructuosos de formar un gobierno en España, el presidente Pedro Sánchez, líder del PSOE, optó hace pocos días por gobernar en coalición con Podemos (Unidas Podemos). Se trata del primer gobierno de coalición en España desde la transición democrática, ya que el virtual bipartidismo PSOE/Partido Popular, que regía hasta hace poco, permitía la formación de gobiernos de un solo partido. La inclusión de Podemos en el actual gobierno ha sonado las alarmas para la derecha española, que ha calificado el hecho como una catástrofe política. ¿Cuán grave es el nuevo gobierno de coalición para el destino de la democracia, la economía de mercado y la integridad territorial de España?

El colapso del bipartidismo en España se debió, como en otros países, al desprestigio de los partidos tradicionales y a una polarización del electorado. El PSOE y el Partido Popular (PP), ubicados en la centro-izquierda y en la centro-derecha respectivamente, han sido tildados como portaestandartes del odioso establishment y han tenido que enfrentar la competencia de nuevas formaciones ubicadas en las antípodas del espectro político. El PSOE compite con el izquierdista Podemos al tiempo que el PP tiene que lidiar con Vox, perteneciente a la ultra-derecha. Si bien los dos partidos tradicionales siguen siendo más fuertes que sus rivales advenedizos, han visto la necesidad de girar hacia los extremos para reforzarse. Es en ese contexto que el PSOE ha invitado a Podemos a co-gobernar.

Podemos nació como resultado de la crisis económica en los estados mediterráneos en 2011, que en España se caracterizó por una caída del sector inmobiliario y niveles altos de desempleo. Formado en 2014, Podemos logró captar el descontento asociado con los indignados, jóvenes radicalizados que protestaban en contra del establishment político y de las políticas de austeridad. La novedad de Podemos era que se identificaba abiertamente como populista: contraponía una ciudadanía virtuosa y movilizada con un establishment podrido, “la casta”, que abarcaba los dos partidos dominantes y la elite económica. Como populistas, los líderes de Podemos, muchos de ellos jóvenes profesores universitarios sin cátedra, miraban hacia el chavismo como modelo. Incluso sirvieron -antes y después de la creación del partido- como colaboradores de varios gobiernos del socialismo del siglo XXI, incluyendo en Ecuador, donde en la época de la oscura revolución ciudadana se los encontraba en ministerios y universidades de ciencias sociales.

A los dirigentes de Podemos no parecía incomodarles que en el contexto latinoamericano el populismo no sólo significara la contraposición pueblo/argolla, sino gobiernos personalistas, marcados por el autoritarismo y la corrupción rampante. Presumiblemente, el chavismo, en realidad, no era exactamente lo que Podemos aspiraba para España. La aspiración de Podemos ha estado más bien en la línea de una democracia radical, participativa y con una fuerte dimensión social. No obstante, la afinidad que Podemos proclamó con el populismo latinoamericano ha aterrado a muchos españoles y ha sido utilizada por la derecha para desprestigiar a este partido. Para la derecha latinoamericana, asimismo, Podemos esta irremediablemente asociado con el chavismo y es por tanto anatema.

Podemos llegó a su apogeo en 2015 cuando en las encuestas ocupó el primer lugar por algunos meses. No obstante, en sucesivas elecciones se tuvo que contentar con un tercer o cuarto puesto. De hecho, su peor desempeño lo obtuvo en estas últimas elecciones en noviembre, 2019. No obstante, como los socialistas no contaban con los votos en el parlamento para formar un gobierno solos, tuvieron que invitar a Podemos a cogobernar.

El gobierno de coalición actual está claramente dominado por el PSOE. Podemos cuenta con apenas cuatro ministerios y con una vice presidencia, ejercida por el líder del partido, Pablo Iglesias. No obstante, se ha formulado una agenda común legislativa y de política pública inclinada un poco más a la izquierda de la que el PSOE hubiera propuesto por su cuenta. Esta agenda incluye un alza de impuestos para los ricos, aumento del salario mínimo y de las pensiones, empoderamiento de la mujer y una transición ecológica. Estas propuestas son cada vez más comunes en el mundo y si se manejan dentro de límites fiscales razonables, son válidas. En todo caso, con una frágil mayoría parlamentaria, el gobierno PSOE-Podemos no podrá avanzar mucho en tal agenda social.

Más controvertida resulta la apertura de la coalición PSOE-Podemos a abrir una vía política para el separatismo catalán, mediante un proceso de diálogo y reconciliación. Tanto el PP como Vox se oponen vehementemente a cualquier postura que no sea defender el orden constitucional vigente y reprimir el separatismo. El temor a la disolución es comprensible, aunque a largo plazo resulta insostenible mantener un ordenamiento constitucional que no acepte la autodeterminación catalana. En fin, la coalición PSOE –Podemos no es una receta para la catástrofe, y más bien podría, si es que persiste, trazar un camino para que España se adapte a las realidades complejas que enfrenta, desde el cambio climático y la transformación valórica hasta las demandas de separatismo.

Carlos Espinosa es profesor/investigador de Historia y Relaciones Internacionales en la USFQ.

3 Comments

  1. Ya se iniciaron medidas totalitarias. Un ejemplo: «Los hijos no son de los padres» (ministra de educación). El presidente no ha reparado en la financiación narcobolivariana de podemos o participa de ella. España puede hundirse

  2. Es una alianza entre el narcototalitarismo de Chávez y Evo, y los Iglesias y companía. Ya se han iniciado medidas estalinistas y España corre un peligro como el de la guerra civil o peor.

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