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La endeble lealtad: Atamaint, PSC y RC

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Los días de Atamaint al frente de la institución rectora del proceso electoral están contados: son pocos o muchos. En ambos casos, la incertidumbre ciudadana frente al manejo del CNE y la consiguiente desconfianza en la labor de sus consejeros estará presente. Por tanto, si Atamaint se va en unas semanas, luego del juicio político que enfrenta; o en varios años, al final del período para el que fue designada, las dudas sobre la transparencia e imparcialidad de su gestión será lo único que se mantendrá constante. Al final del camino, más allá de las pruebas de cargo o descargo existentes, lo que cuenta en la Asamblea Nacional de cara a definir el futuro de la presidenta del CNE son los votos. Sumas y restas de por medio, muchos se han decantado ya por la opción de la imposibilidad de que exista la mayoría necesaria. No obstante, si los ahora defensores de Atamaint – confesos o no – miran a mediano plazo, no deberían estar tan seguros de la posición que al momento han asumido.

Si bien al PSC el statu quo le garantiza mantener los espacios de poder alcanzados durante los últimos meses, votar a favor de Atamaint le garantiza también la imposibilidad de presentar cualquier tipo de impugnación respecto al proceso electoral del 2021. Si bien se podría decir que los votos socialcristianos de hoy son la llave de paso para el monitoreo de los próximos comicios, eso sería cierto si y solo si la lealtad de la ahora presidenta del CNE es a prueba de fuego. Allí precisamente está el dilema pues bien podría suceder que una vez superado el actual escollo, Atamaint vuelva al redil de Pachacutik. Si aquello sucede, y no hay evidencia que permita decir que esta no sea una posibilidad real, entonces el PSC quedará a merced de lo que se haga o decida en el CNE dentro del siguiente año calendario. En ese caso, ni el voto del Consejero Cabrera ni cualquier mecanismo de disuasión o persuasión serán suficientes para contrarrestar el argumento de que sus votos salvaron a Atamaint del juicio político. En definitiva, el PSC apuesta a la idea de que los pactos políticos de una coyuntura específica son más fuertes que los lazos étnicos.

Las mismas dudas deberían asaltar a la bancada de la Revolución Ciudadana. Si bien la presidenta del CNE ha seguido el libreto por ellos impuesto, no tienen ningún argumento para creer que esa cercanía se mantendrá a futuro. Una vez que el juicio político eventualmente sea superado, las presiones que recaerán desde diversos sectores sociales y políticos sobre Atamaint serán tan fuertes que difícilmente la balanza podrá orientarse a favor de dicha agrupación partidista. En dicho escenario, cualquier impugnación de la Revolución Ciudadana sobre el manejo del CNE será insuficiente y poco creíble. En definitiva, tanto para socialcristianos como para revolucionarios de cepa, votar ahora por Atamaint es una apuesta a mantener beneficios inmediatos a cambio de asumir ingentes costos a mediano plazo. A simple vista, parece una jugada demasiado arriesgada.

Para actores políticos duchos como son el PSC y la RC, la posibilidad de destituir a la presidenta del CNE al menos habrá entrado en discusión. Salvar a Atamaint ya no es una cuestión solamente de cálculo político coyuntural sino que tiene un trasfondo electoral hacia el 2021. Si bien a unos y otros les conviene medir sus fuerzas en la segunda vuelta electoral, lo que ahora menos les debería interesar es que se posicione aún más la idea de que existe un maridaje legislativo que los cobija. Si los hechos fácticos que están tras una cuestionada administración de la presidenta del CNE no son suficientes para votar por la destitución, los argumentos políticos y mediáticos sobran para que PSC y RC terminen por decidir su voto en contra de la gestión de Atamaint. Es cierto que una decisión de este tipo deja en incertidumbre la correlación de fuerzas en el interior del organismo electoral en el corto plazo. Empero, cierto es también que PSC y RC pueden rápidamente reordenar las fichas y quedar en una posición igual e incluso mejor que la que ahora mismo tienen en el CNE.

Santiago Basabe es académico de la Flacso.

7 Comments

  1. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta que el CNE es otra institucion secuestrado por robulucionarios – moros y cristianos de la Asamblea Nacional por mas de una DECADA donde pactan para que no exista institucionalidad ni juicio politico y por lo contrario siempre ganen las candidaturas serviles de los mismos lacallos de siempre que responden a un estado narcodemocratico a un gobierno corupto debilitado por la mediocridad de sus funcionarios , asi mismo responden a un clientelismo politico desleal con su pueblo, prevaleciendo una dedocracia cinica que no respode a la asignacion de hombres preparados moralmente, sino auspician al poder economico y chequeras de las oligarquias es decir no se actua con transparencia en la seleccion y designacion de vocales probos con un minimo de profesionalismo etico y temerosos del soberano, dando rienda suelta a sus bajas pasiones manipulando resultados electorales y siendo complices del gran festin presente ,futuro atracando los fondos publicos. ¡ No Habra Paz Social
    Justicia Social Sin Elecciones Limpias.

  2. Muy cierto y adecuado el análisis sobre la posición del PSC y de la RC sobre su relación , compromiso e intereses políticos en el juicio a la Sra Atamaínt , que espero pronto llegue al pleno de la Asamblea . Allí finalmente se podrá constatar cuáles asambleístas están por la seriedad y honestidad en el manejo del CNE , y cuáles por que primen sus intereses partidistas y políticos .

  3. Ya con el paso de Dominguez, Simon, cepillin Pozo y ahora Atamaint creo que ya es suficiente con tanta corruptela en el CNE. Exijamos al gobierno el total respeto a nuestro voto! Ya basta de tanta politiquería.

  4. Inaceptable que estos políticos respondan a tanto cálculo y hundan más la institucionalidad, CNE y Asamblea son cloacas que lo único que garantizan es mayor crisis de valores, todo se negocia según los intereses de grupo, se juntan agua y aceite para lograr sus malévolos planes, poco o nada les interesa respetar el voto del ciudadano y para 2021 habrá más fraude e impunidad en nombre de la democracia.

  5. Todos los partidos y movimientos quieren apoderarse del CNE, para manejarlo a su antojo.
    Ya desde este momento, me siento huerfano como ciudadano, casi un apatrida. Yo no se porque se gasta tanto dinero en las elecciones si todo es una trama bufa.

  6. Si les interesase el futuro de la patria, deberían preocuparse porque el CNE funcione correctamente, que garantice elecciones pulcras y transparentes, las únicas que revisten de honor y autoridad al triunfador. Casos de triunfos oscuros, mañosos, con sistemas informáticos que se apagan «sin querer queriendo» en los momentos del conteo de votos, empañan el accionar del «ungido». Desconozco si estos «avispados» serán felices al llegar a un alto sitial con trampas, pero se les nota la conciencia pesada cuando «chambonean» en el poder: no se atreven a mirar al pueblo con la frente en alto. Ejemplos tenemos a la vista.

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