Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Que muera la demagogia

en Columnistas/Influencers4P por

La incapacidad o la inhabilidad de dirigentes políticos, usualmente populistas que les dicen de derecha y los que se ufanan de ser de izquierda; y de grupos de interés a los que les dicen organizaciones sociales, de asumir las evidencias objetivas, es perniciosa y destructiva. Es cierto que cada uno defiende su verdad. Pero es inmoral cuando defienden una mentira. Y aún más grave, cuando pugnan porque esa mentira se convierta en política pública.

Los resultados del descalabro provocado por el correísmo llevaron a destruir empleo. Los coletazos se siguen sintiendo. Las cifras muestran que, en términos de generación de empleo, la década robada fue ineficaz. Y es obvio porque no obstante el flujo de recursos y la abundante y corrupta obra pública, la tasa de crecimiento (medida en PIB) fue casi la mitad en el periodo del gobierno de Correa, en relación con el período dolarizado previo. El aumento de empleo cayó a una quinta parte y la reducción de la pobreza se desaceleró a menos de la mitad de la tasa del periodo anterior. Esas son la cifras, por demás, las oficiales. ¿Se puede, sin ser un farsante, desvergonzado o cínico, argumentar que su gobierno fue un éxito? José Hidalgo en su columna de la semana que concluye, le enrostra a Correa su mentira: no se generaron 200.00 empleos anuales sino apenas 56.000. Correa fabrica y vive en sus mentiras, mientras los jóvenes que no tienen esperanza de encontrar un trabajo y los adultos  que los han perdido, sufren la realidad.

Correa sostiene que ese falso aumento de empleo se debió, entre otras razones, a la protección de la industria nacional. Al inicio del gobierno, las autoridades comerciales y los planificadores estatales anunciaron que resucitarían la extinta y fracasada sustitución de importaciones. Se identificaron cinco sectores productivos y se elevaron al tope posible los aranceles de importación y se crearon otras formas no arancelarias para evitar importaciones de esos productos. La evidencia histórica mostró que en un mercado pequeño ese modelo fue ineficiente, pero, torpemente insistieron. Con abundante liquidez en la economía orientada al consumo, no al ahorro, a pesar de los altos aranceles no bajó el volumen de importaciones en bienes de consumo. Los productores de productos protegidos no redujeron precios, los aumentaron al nivel de los importados. El efecto fue que los márgenes de los fabricantes locales se incrementaron (en casos de hasta el 400%), no aumentaron producción y peor incrementaron número de trabajadores. Si se analiza el componente sectorial de crecimiento durante el gobierno de Correa, el mayor aporte estuvo en construcción (obra pública), servicios y comercio, no en manufactura. El crecimiento no pudo sostenerse porque no se invirtió en industria o agricultura. Conclusión, el proteccionismo no fue eficiente. Por el contrario, fue regresivo, porque los consumidores enriquecieron a los afortunados empresarios favorecidos por la protección, pagando precios más altos por esos productos. Eso dice la realidad. Pero Correa fabrica sus mentiras y hay ingenuos que se las tragan.

He leído por lo menos dos serios y sólidos análisis del impacto de la eliminación del subsidio al diesel, en la producción agrícola. Los efectos son mínimos en el incremento de costos, que debería ser menor si se incrementa productividad. Pero esta evidencia no afecta en nada las consignas populistas en sentido que es un duro golpe a la economía de los pobres. Con esa consigna engañosa impidieron la aplicación de esa decisión, que, como se ha repetido infructuosamente, habría sido una de las reformas estructurales más trascendentes. ¿Se puede acordar una decisión de política pública con personajes que deciden desconocer la realidad y abrazan las mentiras electoralmente rentables?

En la semana que termina se llevó a cabo un evento de presentación de diez proyectos seleccionados (entre muchos otros) de innovación y emprendimiento, en los que jóvenes ecuatorianos muestran sus capacidades de crear. Son propuestas en las que la tecnología aplicada ofrece soluciones que son, además, productos rentables. Lo paradójico es que logran resultados a pesar del boicot burocrático y de políticos que en ejercicio del poder atentan contra el futuro y pugnan por anclarnos en el pasado. Los emprendedores buscan oportunidades en donde se las ofrecen. Como aquellos que desarrollaron el diseño de una solución tecnológica y para producirla debieron hacerla en otro país, porque en el Ecuador, su tierra, hacerlo, por restricciones políticas y burocráticas, es imposible.

La demagogia electorera, extrema ideologización de las posturas políticas que rayan en lo dogmático, la torcida negación de los hechos para justificar ese dogmatismo, es destructivo para el emprendimiento, para la iniciativa privada, para el desarrollo de nuevas formas de producción y atracción de capitales para  inversiones de largo plazo, en condiciones de libertad y competencia. Todas las mediciones muestran que esas son las características de las economías eficientes y eficaces en crear riqueza y empleo; la forma más poderosa de reducir la desigualdad y no por la demagogia que debe morir para que el progreso sea posible.

Diego Ordóñez es abogado y político.

2 Comments

  1. Excelente análisis Dr.

    POBRE ECUADOR… CUÁN ATRASADOS A PAÍSES COMO DINAMARCA, ALEMANIA, NORUEGA, JAPÓN… Y NO SE ENTIENDE LA REALIDAD…

    BIENVENIDOS A
    “ SUPERVIVENCIA A LA CORRUPCIÓN… al DESNUDO”

    CON LA ACTUACIÓN ESTELAR DE MORENO COMO FÍSICO ATÓMICO Y EL TIRANO GADAFI CORREA COMO EL SAURIO DE LAS MENTIRAS…. SOLO POR EL CANAL CORRUPT T. V.

    PASÍÓN POR LA CORRUPCIÓN.

    • Pasión por la corrupción. Desde hace tiempo ha. Tal vez es la marca que nos define. De un modo u otro, de niveles mínimos a máximos, corrupción que no debe ser entendida solamente por sustracciones monetarias ilegales. También, y lo más grave, la destrucción de instituciones, de valores, de visiones de vida política, democrática y familiar. Nos quejamos mucho, poco hacemos en realidad. La resignación nos va llegando y de pronto una generación que ve normal esta crisis tal vez empeore las cosas. Madurar políticamente? Ni hablar. No hay Partidos políticos de verdad, solo de membrete. Gobiernos y sectores de la oposición con la misma incompetencia y ceguera de siempre. País de medianías, hasta menos que eso. Colectivamente, no entendemos nada. Siempre quejándonos, siempre culpando a otros a nivel local y externo. Tontos o tontos vivos que no saben otra cosa que medrar con el infortunio y el desorden. Pareciera que detestamos el éxito como nación, especialmente porque la queremos rápido, casi gratis y con bastante desorden y bochinche.

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