Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Lo que piensan los ecuatorianos

en Columnistas/Influencers4P por

Hace pocos días, en Quito se presentó el Barómetro de las Américas 2018- 2019 que muestra una radiografía sobre el estado de la democracia en la región y en el Ecuador de forma particular. Este estudio llega como anillo al dedo en estos tiempos electorales y será sin duda bastante útil para aquellos que quieran entender qué están pensando los ecuatorianos sobre temas cruciales: el funcionamiento de la democracia, confianza en las instituciones, uso de redes sociales, tolerancia de los ecuatorianos; corrupción, entre otros. La contundencia de los datos revelados en el estudio, fuerza un análisis somero.

Conviene partir el análisis sobre el criterio de que para que una democracia se mantenga dentro de parámetros de justicia y libertad y, consecuentemente vaya encaminada en una ruta de fortalecimiento permanente, es necesario que tenga el apoyo de los ciudadanos. A mayor soporte de la gente a los valores democráticos, y las instituciones políticas, mayor legitimidad adquiere la democracia como el mejor sistema de organización social.

En Latinoamérica y en el Ecuador ha ido creciendo la preocupación sobre cuán afines están siendo los ciudadanos a los valores democráticos y cuán satisfechos se encuentran acerca del desempeño de la democracia en sí misma. Si tomamos en cuenta que desde hace un poco más de una década, en algunos países de la región, se han vivido y se siguen viviendo procesos sostenidos de democracias electorales que mermaron el ejercicio pleno de derechos fundamentales; esta situación es determinante al momento de formar percepciones ciudadanas respecto a su experiencia personal con el sistema democrático.

Si bien estamos de acuerdo en que el azote de la corrupción en toda la región ha contribuido, en gran manera, a que los ciudadanos empiecen a dudar de la eficacia de las estructuras vigentes para combatirla e identifican la impunidad como el escudo que impide hacer justicia y reestructurar la institucionalidad, los datos del Barómetro muestran una realidad preocupante: los ecuatorianos seguimos siendo tolerantes a la corrupción. De hecho, uno de cada cuatro ecuatorianos justifica pagar una coima; es decir, hay una cultura de tolerancia a la corrupción si obtenemos un beneficio con ella. Así se vuelve mucho más difícil combatirla y seguramente acabar con esa práctica tomará mayor tiempo del que pensábamos.

El estudio dice que un 81% de los ecuatorianos opina que más de la mitad de los políticos en el Ecuador son corruptos, categoría que también es asignada a los funcionarios públicos, aunque en menos porcentaje (45.7%). Estas cifras quizás explican la apatía a participar en política de gente idónea y preparada, porque el ejercicio de la política está pasando por su peor momento y sigue siendo mal vista.

Sin embargo, entre los hallazgos más novedosos está aquel elemento que está presente desde hace rato, y ha tomado viada, transformándose en una gran fuerza de intervención en la democracia en sí misma: las redes sociales. Su influencia llega a ser de tal magnitud que están siendo determinantes al momento de incidir en el apego o desapego que tienen sus usuarios respecto de la democracia y las instituciones. Las redes sociales son hoy por hoy, agentes determinantes de influencia para formar opinión.

Contrariamente a lo que algunos pueden haber pensado, el estudio demuestra que, si bien twitter es un canal frecuentado, WhatsApp es el medio más usado para compartir noticias, coordinar y organizar manifestaciones, discutir y difundir temas políticos, ciudadanos, urbanos etc. 83% de usuarios de WhatsApp, mira información política algunas veces a la semana o a diario. Facebook le sigue con un 61% y Twitter con 57.1%. El debate de muchos temas se ha trasladado a estas plataformas.

En este contexto, el Barómetro de las Américas se vuelve un texto de lectura obligada para todos. Si reafirmamos la teoría de que, el compromiso ciudadano con la democracia es vital para su afianzamiento y desarrollo, entonces debemos usar los datos que nos presenta este estudio para el análisis de dónde estamos como sociedad en términos de democracia y a qué debemos poner atención.

Los datos desnudan nuestra sociedad y demuestran que tenemos una gran tendencia conservadora: hemos dado pasos hacia la contemporaneidad, como es el caso del matrimonio igualitario, pero seguimos excluyendo la diversidad sexual.

En suma, este estudio resulta ser un espejo, porque ha logrado reflejar la imagen de una sociedad compleja que sigue en la búsqueda de referentes políticos que no aparecen, al menos desde los partidos, y que se comunican mediante teclas, lo cual hace más difícil aún su descodificación y contacto. Además, una sociedad con una población de millennials y zetas habilitados para sufragar y cuyo voto representará más del 40% en las próximas elecciones.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Las últimas de

×
Ir Arriba