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Alianza País busca la medida de su nuevo traje

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¿Qué hacer con Alianza País? ¿Tiene algún futuro el movimiento creado por Rafael Correa; actualmente bajo la responsabilidad de Lenín Moreno? Las respuestas se darán el 29 de febrero en la Convención Nacional que se hará seguramente en Quevedo. Por pedido de César Litardo, presidente de la Asamblea, oriundo de la Provincia de Los Ríos.

Alianza País se ha encogido como piel puesta a secar bajo el sol. Primero se fracturó entre partidarios de Correa y de Lenín Moreno. Ahora, en vísperas de una elección, enfrenta las tensiones políticas suscitadas por los cálculos electorales de sus militantes. Los más programáticos han iniciado un proceso de renovación que están debatiendo alrededor de un documento cuyo primer borrador, de unas 50 páginas, elaboró Miguel Carvajal; asambleísta y ministro con Correa y ministro de Moreno al inicio de su gobierno. La idea es poner en blanco y negro el nuevo ideario de un movimiento que dio a luz al correísmo y hoy es su negación.

AP es toda una curiosidad: ya no es Correa, pero tampoco es de Moreno. Gustavo Baroja es su Secretario Ejecutivo (muy pocos ciudadanos lo han oído estos años), pero militantes que conocen su retórica radical ya no lo quieren a la cabeza del movimiento. El gobierno cuenta a AP como suyo, pero los militantes más programáticos no saben qué hace ahí el gobierno. ¿Qué es, entonces, Alianza País? Una agrupación que se ha sostenido durante el morenismo sobre una gran cantidad de malentendidos.

Se entiende que están desligados del correísmo. Pero solo de la corrupción y de algunos ex abruptos de Correa que los militantes más orgánicos nunca denunciaron. Esta falacia política fue utilizada por Lenín Moreno para justificar su cordón umbilical con el correísmo: consistió en decir que los postulados eran justos pero que Correa los desconoció. O los traicionó. En claro, durante el correísmo hubo buenas cosas. Hubo política social. Hubo preocupación por los pobres.
¿Y la deuda externa que, en parte, pagó el populismo hecho con los pobres? ¿Y el despilfarro y la corrupción? ¿Y el autoritarismo? Eso fue Correa. No sus postulados. Tampoco la concentración de poderes y el endiosamiento del Estado. Conclusión: AP no es responsable de lo que ocurrió. ¿La prueba? Ese movimiento nunca ha pedido perdón al país, nunca ha hecho una autocrítica por las barbaridades que solapó o que aupó con sus votos, con su discurso o con su silencio.

Ahora habrá un mea culpa, al parecer. Algunos no quieren, o no quieren que se note. De hecho, creen que se sobredimensionaron las atrocidades del correísmo. No saben aún si se dirán socialistas (Moreno les instó a que lo hagan), o simplemente progresistas de izquierda. Y quieren renovar todo: la estructura del movimiento, sus colores, sus cuadros… El nombre no, porque tiene reminiscencias en el electorado que no les conviene aniquilar.
En cuanto al programa, algunos hablan de “mantener la identidad”, sin que se pueda saber exactamente lo que aquello significa. Hay marcos generales: ser de izquierda, ser progresistas, recuperar la ética en política, ser favorable a la propiedad privada, distribuir la riqueza pero también crearla, eliminar el caudillismo, ser antiautoritarios, favorables a la diversidad y a la integración regional pero críticos de regímenes que no respetan los Derechos Humanos… Hasta Lenín Moreno ha participado en este proceso. Las cabezas del movimiento se reunieron con él el lunes 27 de enero en Carondelet.

La línea programática, que está en proceso, es clave también en este momento electoral. Están pensando hacer parte de un frente político o una plataforma democrática para ir a las elecciones. Aquí hay una mano a mano interno y pendiente entre AP y Carondelet. María Paula Romo asistió a la reunión de Alianza País el 27 en Carondelet. Un hecho que puso nerviosos a algunos que sospechan que el gobierno quiera usar la estructura para recalar funcionarios en las elecciones. El propio Otto Sonnenholzner. De candidaturas, no obstante, no han hablado. Ese capítulo es para después. Tampoco saben si Moreno seguirá al frente de un movimiento del cual prácticamente nunca se ha ocupado. El candidato en el que algunos piensan para ese cargo es Litardo; hasta ahora el anfitrión de la convención que tendrá lugar en 20 días.

Foto: Lenín Moreno/AP 

4 Comments

  1. AP está rumbo a la extinción, su nuevo líder con el que fraudulentamente llegaron al poder, antes con algo de credibilidad, al estar en cargo predominante ha expuesto la real dimensión de sus limitaciones (una cosa es no ser muy inteligente, otra es ser todo un alcornoque) cualquier cosa que diga no tiene peso absoluto, si en caso se arriesga a dar muestras de elocuencia o improvisación lo único que le sale es algún chiste agrio incongruente con elementos impertinentes. Por algo lo escondieron en Ginebra.

  2. Deberían hacer voto de silencio perpetuo, darse golpes sonoros de pecho, usar achote en la cara si la sangre no les permite ruborizarse y los «destacados», recogerse en alguna isla; puede ser la del Alcatraz, ahí les pueden dar el traje a su medida. Todos los de AP, de antes y ahora. ¡Basta de cuentos hipnóticos!

  3. Es muy rentable calificarse de » progresistas , de izquierda , revolucionarios ,» y cualquier otra mentira más , con tal de engatusar a los ingenuos del país que siguen confiando en contumaces mentirosos . La verdad , los anteriores aliancistas y los actuales ,capitaneados por Moreno , con honrosas excepciones , no son sino una gran masa de oportunistas que han liquidado al país y sus justas aspiraciones .

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