Durkheim, Discépolo y el legislador convicto

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Más allá de las posiciones ideológicas de los actores políticos y económicos o de las consignas de los sectores sociales, lo cierto es que el Ecuador cada día se parece más a lo que Durkheim, uno de los grandes sociólogos del siglo XX, denominaba anomia. En efecto, el país atraviesa un aciago momento en el que los controles sociales, aquel conjunto de normas y principios que marcan el alcance y límites de la acción de cada individuo, prácticamente se han desvanecido. Así, la razón y lo racional, como elementos de juicio, parecen estar cada vez más distantes de nuestra cotidianidad. De allí que la diferencia entre lo  justo e injusto; o lo legítimo e ilegítimo, tenga tras de sí una línea divisoria tenue, porosa, casi imperceptible. “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador. ¡Todo es igual!, ¡Nada es mejor!” Así resumía Enrique Santos Discépolo, en el tango “Cambalache”, el esfuerzo de Durkheim en varias páginas de “El Suicidio”.

Más música y más teoría habrían agregado a sus obras ambos autores si hubieran conocido el Ecuador del siglo XXI. Ese equinoccial país en el que un ex legislador, sentenciado por las instancias correspondientes del Poder Judicial, declarado responsable por el cometimiento de un hecho delictivo y, en definitiva, alguien a quien abiertamente se puede denominar reo de la justicia, insiste en volver a ocupar su curul en la Asamblea Nacional. ¡Qué Durkheim ni qué Discépolo!, acá, en el país de Manuelito, tenemos nuestros propios ejemplos de anomia: no sólo se reclama retomar la representación ciudadana a pesar de una sentencia condenatoria firme sino que el argumento es que la justicia le ha permitido al reo cumplir su condena de 16 meses en libertad. Por ello, si no se está purgando la pena en una cárcel, no hay motivo alguno para prohibir el ejercicio de la actividad legislativa. “¡Lo mismo un burro que un gran profesor, no hay aplazaos ni escalafón. Los ignorantes nos han igualado!” Mejor, los sinvergüenzas y los delincuentes nos han superado, poniendo a tono la letra del famoso tango con la versión ecuatoriana de la desfachatez.

Lo más grave del desbarajuste ético del país ni siquiera está en el hecho de que el ex asambleísta, sentencia condenatoria bajo el brazo, desee volver a legislar a favor de los intereses de la ciudadanía, a la que ha lesionado y por ello tienen una declaración judicial en ese sentido. Lo realmente preocupante es que existe un grupo de asambleístas que defienden esa pretensión y la sostienen con la fuerza de sus mejores argumentos: el grito, la prepotencia y la imposición. Adicionalmente, lo que debería conmocionarnos como sociedad es que hay abogados que rebuscan argucias para sostener un retorno que violenta los pactos más elementales de convivencia democrática y de respeto a la investidura de un cargo público de elección popular. Nuestra anomia es tal que la discusión no está en la legitimidad política de quien ahora pretende rehacer su vida parlamentaria sino en el cálculo de cómo su voto puede incidir en una u otra forma en las decisiones de la Asamblea Nacional. Con Discépolo: “¡Qué falta de respeto, que atropello a la razón. Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!” ¡Cualquiera es un asambleísta en Ecuador!, ese sería el agregado criollo a la versión clásica del “Cambalache”. Ese el insumo local a la descripción de las sociedades anómicas de Durkheim.

***

Luego del receso legislativo, una de las primeras decisiones del Consejo de Administración Legislativa (CAL) debe ser el rechazo rotundo a la posibilidad de que una persona con deudas pendientes con la justicia retorne al primer Poder del Estado. No hay argumento jurídico que sustente una decisión contraria y menos aún uno de orden ético. Si son sólo los cálculos de orden político los que valorará el CAL, como desafortunadamente podría suceder, pues en esa arena tampoco hay espacio para una indefinición o una resolución timorata. Cierto es que la anomia social que nos permea es de dimensiones cada vez más alarmantes. Cierto es que nuestro “Cambalache” andino tiene aún muchas estrofas por escribir. No obstante, siempre queda el espacio para el civismo y la razón pública, valores ambos que la ciudadanía estará escrutando cuanto el CAL discuta y resuelva el caso del legislador convicto.

Santiago Basabe es académico de la Flacso.

15 Comments

  1. Igual quienes buscaron nerviosamente refugio en la embajada de México, sin causal ninguna, permanecieron en esa legación 87 días, ahora hacen turismo, junto al profugo de Bélgica, reclaman el sueldo y sus curules. Las autoridades de la Asamblea más mediocre de la historia, dicen que no hay norma ni ley para cesarles de esas funciones (beca). Un trabajador o empleado cualquier, falta 3 dias al trabajo, le cancelan previo al visto bueno; un militar que falta a su cuartel 11 dias es declarado desertor y va a parar a la cárcel. No tienen una pizca de rubor ni verguenza. Igual, la exvicepresidenta Vicuña, le guardan el puesto en el SRI las veces que le da la gana; el puesto está guardadito hasta que se anima a volver a «trabajar». Qué hacemos?

  2. El lapidario tango de Discepolín (como cariñosamente lo llaman sus coterráneos) tiene la vigencia en el tiempo y en el espacio como el de un evangelio, es inmortal. Este, como casi todos los tangos, está preñado de filosofía pura de lo cotidiano, por lo que los argentinos deberían de sentirse culpables al no haber asimilado la prevención de Enrique Santos Discépolo en su Cambalache de hace 86 años, y haber permitido que una delincuente regrese al poder.

    Seguramente Jueces correístas son los que han logrado que este cara dura no vaya a la cárcel, y posiblemente los asambleístas permitan que regrese este delincuente para que «legisle». A la convicta Vicuña le rebajaron la pena de 4 a tan solo un año.

    Cualquiera se burla del país y nosotros lo permitimos.

    Y pensar que el futuro del país está en manos de tres jueces, ojala ellos quieran evitar que se re-edite aquí, el drama argentino, léase: Delincuentes al poder.

  3. ¡Qué verg…üenza de país». «El que no llora no mama y el que no afana es un gil». Muy cierto Sr. Basabe. Y quienes deberían ser ejemplo de moralidad, ética, honor, dignidad, solvencia, patriotismo, honradez, etc. son todo lo contrario. Un saco de alacranes. Excepciones muy pocas, lastimosamente. Asambleístas diezmeros siguen, además, con sueldos; otros que, sabedores de la importancia de su voto para la correcta funcionalidad de organismos del Estado, se hacen los que se enferman o se van al water-closet el momento de consignar el voto; otros, se fugan del país por las conciencias pesadas, no trabajan y no pueden ser destituidos o no quieren destituirles, siguen siendo asambleístas; otros, sentenciados a prisión les mandan a que cumplan en libertad, lo que ya es una burla, pero él quiere más e interpreta, (vivísimo, no puede ser de otra manera que la palabra vergüenza no hay en su léxico), que debe ser desde su curul. ¿La Asamblea es cárcel? ¡Hable serio! ¡Ya es hora de que a esta pobre patria la hagan respetable!.

  4. En su Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual, el profesor Cabanellas dice que la anomia es la falta de ley o la carencia de norma. El artículo 115 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa ordena que las y los asambleístas cesarán en sus funciones, entre otras causas, por tener en su contra sentencia penal condenatoria ejecutoriada. O sea que no hay anomia, pues la ley de la materia establece taxativamente que la sentencia penal condenatoria ejecutoriada tiene como efecto la pérdida de la calidad de asambleísta. El imperio de la ley, como característica del Estado de Derecho, impone la eficacia absoluta del cuerpo normativo correspondiente, dentro del principio de que la ley manda, no discute. En este contexto, el asambleísta sentenciado ha perdido de hecho su calidad de legislador, sin que sea necesaria la declaratoria de ninguna instancia en ese sentido, pues la ley no establece la necesidad de esa declaratoria. Pretender que sea el CAL el que se pronuncie sobre la aplicación de la ley vulneraría el principio de la independencia de Funciones y el imperio de la ley en el Estado de Derecho.

  5. A mas de la anomia señalada tan elocuentemente en su artículo , no cabe otra acotación que describa la penosa situación que vive el país , sino señalar que vamos camino del desastre mas absoluto .

  6. Extraordinario artículo! Todos sabemos el nombre al que se refiere, solo puedo felicitar de todo corazón a quien escribe así!!! «Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!” ¡Cualquiera es un asambleísta en Ecuador!, ese sería el agregado criollo a la versión clásica del “Cambalache”. Ese el insumo local a la descripción de las sociedades anómicas de Durkheim.

  7. Un articulo excelente, pero lo que no entiendo como un delincuente sentenciado pueda cumplir su sentencia en plena libertad. Parece que las leyes han sido hechas como vulgarmente se dice para los de poncho.

    • Cada día un caso más. Cada día una verguenza más. Un cinismo más.Tantas y tantas verguenzas de magistrados, legisladores, jueces, funcionarios y gente común.Tanto y tanto que nos convertimos en un verguenza como país…pero siempre andamos buscando culpables: el neoliberalismo, los imperios, la colonización, la CIA,FMI,BM etcétera. Tristeza completa.

    • ¿Para los de poncho?

      NO, Don Renán

      Los de poncho, fueron los que sumieron el país en la hecatombe de Octubre pasado, hicieron lo que les dio la gana y están muy frescos y de yapa, con aspiraciones presidenciales.

      Las leyes en pro de la impunidad fueron hechas por el delincuente que está en Bélgica disfrutando los miles de millones que se robó y que le sobran para pagar a los mercenarios que utilizó en el mismo Octubre.

      Aquí la Ley solo es para el que no tiene padrinos, NO para lo de poncho como usted dice.

  8. ¡EXCELENTE SU COMENTARIO, AMIGO BASABE, POR LO DIDÁCTICO Y ESCLARECEDOR!. COMO CIUDADANO COMÚN Y CORRIENTE SÓLO ME CABE UNA REFLEXIÓN, ¿SERÁ QUE LA DEGRADACIÓN ÉTICA Y MORAL DE LA MAYORÍA PARLAMENTARIA HA SENTADO SUS RAÍCES EN LA CIUDADANÍA A TAL PUNTO QUE NO NOS IMPORTE LO QUE LOS JUECES Y ESTE PARLAMENTO HAGAN O DEJEN DE HACER POR ESTE PAÍS SAQUEADO, HASTA EN LOS MÁS BAJOS ESTAMENTOS DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, QUE NOS ABOFETEA ORDENANDO QUE UN REO CUMPLA «SU PRIVACIÓN DE LIBERTAD EN LIBERTAD»?….BIEN PUESTO «PAÍS DEL CAMBALACHE»….PENA, PENITA, PENA…..

  9. Señor Basabe
    En su nota periodística hay una medrosa omisión de su parte: no darle nombre y apellido a ese ex legislador , identificar al delincuente de nombre Yofre Poma.Este sujeto es un delincuente confeso y tiene ya un veredicto condenatorio firme.
    El asunto de tanta incuria para su sanción se origina en la resolución de un tribunal de la Corte Nacional, que dió paso a la suspensión condicional de la pena del referido delincuente frente a un gravísimo delito de ataque a un recurso de los ecuatorianos.Fiscalía no se opuso,por haberse retractado de acusarle por terrorista?. Pero además, en la resolución de marras, jamás se expuso argumento alguno, sobre las circunstancias agravantes que concurrieron a perpetración del injusto penal tímidamente acusado por fiscalía.Por otro lado, el Art.631 del COIP prevé que el delincuente debe reparar los daños causados como condición sine qua non para que acceda a esta suspensión de pena. Ergo,sería moral y legalmente aceptable que este convicto regrese a la Asamblea a «trabajar» para cubrir ese coste, cuando su ataque delincuencial fue a los recursos de nuestro país y por ende todos los ecuatorianos.Lo que significa que el delincuente vuelve hacia la víctima para que le entregue recursos para exonerarse de la pena a la que fuera condenado.Encarezco a Ud., darle seguimiento al caso,porque duele tanta miopia de la justicia

  10. En el proceso legal de Yofre Poma, al acogerse a la suspensión condicional de la pena, se ejecutorió su sentencia condenatoria; en consecuencia, cesa en sus funciones de asambleísta conforme lo establece la Ley Orgánica de la Función Legislativa.

    Artículo 115.- Cesación de funciones de los Asambleístas.- Las y los asambleístas de la Asamblea Nacional cesarán en sus funciones por los motivos siguientes:

    5. Sentencia penal ejecutoriada.

    • Señor Basabe: Sinceramente no creo que el Ecuador es una anomia social. Somos una inmensa mayoria que despreciamos a esos exabruptos convertidos en asambleistas y abogados por la desgracia del voto ofertado, los unos y las aberraciones que en muchos casos y, en estos tiempos (debo ser justo), degradan las facultades de derecho de algunas universidades del pais. Por lo demas, sus comentarios son tan sensatos y acertados que es una lastima los «asambleistas» y el «involucrado» no se atrevan siquiera a echarle un vistazo.

  11. Señor Basabe
    En su nota periodística hay una medrosa omisión de su parte: no darle nombre y apellido a ese ex legislador , identificar al delincuente de nombre Yofre Poma.Este sujeto es un delincuente confeso y tiene ya un veredicto condenatorio firme.
    El asunto de tanta incuria para su sanción se origina en la resolución de un tribunal de la Corte Nacional, que dió paso a la suspensión condicional de la pena del referido delincuente frente a un gravísimo delito de ataque a un recurso de los ecuatorianos.Fiscalía no se opuso,por haberse retractado de acusarle por terrorista?. Pero además, en la resolución de marras, jamás se expuso argumento alguno, sobre las circunstancias agravantes que concurrieron a perpetración del injusto penal tímidamente acusado por fiscalía.Por otro lado, el Art.631 del COIP prevé que el delincuente debe reparar los daños causados como condición sine qua non para que acceda a esta suspensión de pena. Ergo,sería moral y legalmente aceptable que este convicto regrese a la Asamblea a «trabajar» para cubrir ese coste, cuando su ataque delincuencial fue a los recursos de nuestro país y por ende todos los ecuatorianos.Lo que significa que el delincuente vuelve hacia la víctima para que le entregue recursos para exonerarse de la pena a la que fuera condenado.Encarezco a Ud., darle seguimiento al caso,porque duele tanta miopia de la justicia.

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