Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Por qué el autoengaño es un deporte nacional?

en Conexiones4P/Elenfoque por

Ecuador luce desolado. Sin ilusión. No hay un proyecto, una idea que movilice a los ciudadanos. No hay un iniciativa gubernamental susceptible de dar la vuelta a la tortilla. Ecuador está parqueado. Con un bajón de ánimo inocultable, agravado desde octubre pasado. Con un vacío que pide ser llenado. Con un bloqueo social y político que parece inagotable, producto de muchas causas pero, esencialmente, de la irracionalidad y de la ausencia de liderazgo.

¿Por qué el país vuelve sin antídoto a esta situación que ya padeció? No hay que tener PhD en sociología o historia para reconocer síntomas detectables, por ejemplo, a finales de los años noventa y que se extendieron hasta la llegada al poder de Rafael Correa. Las explicaciones de carácter económico ayudan, pero no bastan para entender lo que ocurre en el país. Hay características más profundas que el periodismo solo puede señalar.

Una: la propensión que tiene el país a no decirse la verdad. La sociedad política y los ciudadanos cultivan ese desdichado placer que consiste en dar la espalda al principio de realidad. El país funciona sin que sus ciudadanos compartan un mínimo denominador común de lo que les afecta. Su relación con la realidad (que se podría expresar en cifras) es inverosímil y totalmente antojadiza. Ocurre lo mismo sobre la idea que el ecuatoriano promedio se hace de lo que es y representa el país en el mundo. Priman los sentimientos, cuando no el nacionalismo barato, por encima de la realidad económica y geopolítica. Algo igual pasa con la actitud que asume la opinión con el comercio exterior, la necesidad de abrir mercados y lo que cuesta lograrlo. Y conservarlos. Rafael Correa y los suyos atentaron, con los ojos abiertos, contra el primer socio comercial del país, Estados Unidos, sin encontrar la resistencia ciudadana que el sentido común imponía.

No decirse la verdad equivale a cultivar un pacto consciente para vivir auto engañados. La verdad no gusta; luego es impopular. El resultado es devastador: el gobierno evita decir la verdad. La oposición lo imita porque cree que su papel es vender ilusiones. La Academia en general no está enfocada en las coyunturas. La gran prensa está ocupada recogiendo los discursos del poder y cumpliendo a rajatabla con la herencia correísta que obligaba a contrastarlos.

Decir la verdad (de las cifras, de los márgenes reales que tiene el país, de las tareas que tiene por delante…) dejaría en buena parte sin piso a los populistas. Y a esa marea de políticos que, mintiendo, proponen soluciones falaces para justificar que en un país de 17 millones de personas quepan casi 300 partidos y movimientos políticos.

Decir la verdad pondría, en buena medida, fuera de juego la letanía de diagnósticos y obligaría al país -con datos reales- a enfocarse en las soluciones y a buscar los acuerdos necesarios para llevarlas a cabo.

Decir la verdad obligaría al país a mirarse en el espejo y evitar que siga huyendo hacia delante. Decir la verdad impediría tener un gobierno, como el actual, que da vueltas en la misma baldosa esperando que se agote su tiempo mientras acomoda las cargas para dejarlas al próximo gobierno.

Decir la verdad redundaría en incrementar la voluntad de cambiar la realidad en vez de seguir construyendo relatos y ficciones que lo único que hacen es prolongar, para el país, el tiempo perdido.

Pocos, muy pocos analistas, académicos, periodistas, uno que otro observatorio dicen la verdad al país. Tan pocos que no conforman una masa crítica suficiente para socavar la capacidad de disimulo que la sociedad ha fabricado con resultados nada halagüeños. Ecuador se miente, cultiva una profunda auto indulgencia y es voluntariosamente ajeno al sentido común.

Mientras los gobiernos, los políticos, la academia, el periodismo, para empezar, no digan la verdad y no se digan la verdad; mientras no hagan un pacto para respetar los datos de la realidad como base de la reflexión y de la acción, Ecuador cabrá, de pies a cabeza, en la parábola de José Saramago en La Ceguera.

Foto: Pexels 

26 Comments

  1. Excelente artículo. Se aplica a todos los ámbitos de la vida del país: la sociedad, la política, el partido político, el trabajo, la familia, las relaciones, la escuela, la calle, el transporte, el parque, etc., etc. Esto nos ocasiona una total ceguera; no podemos distinguir lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto, lo justo de lo injusto. Estamos incapacitados para distinguir los hechos de las ficciones, las realidades de los discursos. Por eso, quien pretende decir la verdad es tildado de loco, de conflictivo, por decir lo menos. Qué horrible, tal vez la inmovilidad y la tristeza que sentimos en el país se debe a que, en el fondo, todos sabemos esto.

  2. EXCELENTE ARTíCULO DR JOSÈ HERNÁNDEZ, MUY CONTUNDENTE. UD LO HA DICHO, LA SOCIEDAD LOS POLOíTICOS Y YO AÑADO LOS RELIGIOSOS NUNCA NOS DICEN LA VERDAD,PREGUNTEN AL CURA TUÁREZ QUÈ DE ÈL HAY DE VERDAD. UD DICE LA VERDAD DEJARíA SIN PISO A LOS POPULISTAS. YO DIGO, LA VERDAD DEJARíA SIN PISO A PEQUEÑOS Y GRANDES IMPERIOS. POLíTICO QUE NO MIENTE PECA Y CURA QUE PECA NO MIENTE. POLíTICOS Y RELIGIOSOS SE CUENTAN MENTIRAS CON LOS OJOS AVIERTOS. TODOS NOS PINTAN UNA REALIDAD QUE NO EXISTE. EL HOMBE SE RESISTE A SABER LA VERDAD, PORQUE NO SIEMPRE ES CLARA SOBRE TODO ES PELIGROSA. POR LO TANTO ,EL CAMINO QUE LLEA A LA VERDAD, ES UN CAMINO IMPRACTICABLE. ESPERO QUE LA JUSTICIA SAQUE A LUZ LA VERDAD Y MANDE A LA CÁRCEL A TODOS LOS CORRUPTOS QUE NOS MINTIERON QUE ERRAN DE MANOS LIMPIAS. POR AMOR A LA VERDA, CORREA Y SUS SECUACES DEBEN ESTAR EN LA CÁRCEL .

  3. Walter Salvador, estás en lo cierto y aplaudo tu franqueza sobre ésta realidad país que, lastimosamente, no ha cambiado ni cambiará,por no tener gente que arrime el hombro y que se interese en política y dejar de ser mediocre y a victimizarse! Hace micjo que no he leído un artículo tan certero como éste! Muchas gracias Sr.Hernández! Excelente.

    • Gracias Depeche, por mostrar tu acuerdo con esta modesta opinión. Gracias Sr. Hernández por dar la oportunidad de compartirla con los lectores de su medio.

  4. Decir la verdad funciona con seres racionales, no con grupos fundamentalmente emocionales. Por eso, la «posverdad» es la que manda. Psicológicamente, un mecanismo defensivo para no encarar la horrible realidad y compensar las frustraciones con la fantasía o el autoengaño.

  5. Triste verdad… pero es la verdad. Ausencia absoluta de sentido común en las élites y en las masas. Una patochada de Constitución escogida por un pueblo ignorante y defendida por intelectuales estúpidos: la declaración generosa (con plata ajena) de una serie de derechos sin la contraparte lógica de unas mínimas responsabilidades o deberes. Seguir creyendo que somos un país rico pero injusto. Qué estupidez: entendámoslo de una vez por todas, Ecuador es un país conformado por personas, en su mayoría inmaduras e irresponsables, por lo tanto pobres… padeciendo sobre suelos fértiles y abundantes en recursos naturales, pero incapaces, por falta de sentido común y por vagancia, de hacerlos productivos. Nuestro PIB por cabeza es el de un país más bien pobre. Si queremos volvernos prósperos nos toca cambiar a cada uno de nosotros: volvernos más confiables, respetables, trabajadores, serios, menos payasos, menos fiesteros, menos bochincheros, menos borrachos, más decentes. Debemos dejar de pensar que la culpa de lo que nos pasa es de alguien más y asumir nuestras propias responsabilidades. Dejemos de buscar culpables… busquemos soluciones. Aceptemos la realidad, aceptemos lo que somos… y desde allí…desde esa pequeñez infinita empecemos con responsabilidad, seriedad y dedicación a construir una patria grande y próspera… Ya dejemos de hacernos las víctimas y tomemos nuestro presente y nuestro futuro en nuestras propias manos… con firmeza y con decisión.

  6. Que el hacer político distorsione las realidades en favor de sus tesis o propuestas, pasable; que la prensa se preocupe más de lo interesante antes que de lo importante, comprensible; que el Gobierno desvíe la atención de lo fundamental hacia lo anecdótico, irrelevante; ¡pero que la Academia se abstenga de irrumpir en la realidad y presentar la verdad desnuda ante la gente, es inaceptable!! Por definición, la Academia es el acerbo intelectual que orienta al país a través de las Instituciones de Educación Superior, pero si esta Academia da la espalda a la realidad por cálculos y conveniencias, entonces sí que el país está condenado. Parafraseando a Alfredo Pérez Guerrero: el país irá por donde vaya la Universidad. ¿A dónde estamos yendo?

    • A un recorte presupuestario hasta 35 % en la educación superior, ya que se priorizó pagar a los ricos financieros en lugar de invertir en el desarrollo.

  7. Falta educacion y mas que eso pensamiento critico, concuerdo con el amigo que le gustaria ir con la lampara a la asamblea a decir «Busco un hombre»

  8. La verdad nos hará libres .La sociedad civil y politica debemos llegar a mínimo acuerdo para sacar adelante al Ecuador. Países como Alemania, Singapur,Chile y otros en peores condiciones salieron adelante. Por que’ nosotros no?

  9. Sr. Hernández su opinión es lo suficientemente electrizante como para sacudir y sacar del letargo al pueblo ecuatoriano.
    Lamentablemente una mayoría está compuesta por ciudadanos que se creen «sabidos» y que los gringos son pendejos, que los chinos son cojudos, en resumen el resto del mundo son unos tontos.
    Están convencidos que somos los bacanes sentados sobre un océano subterráneo inagotable
    de petróleo, que sin alzar mucho la vista estamos rodeados de una cordillera de montañas de oro, cobre y uranio.
    Que nuestras tierras son las más fértiles del mundo, que nuestro banano, camarón y cacao son los mejores del mundo..
    Entonces por qué nos vamos a preocupar que los gobiernos de turno se dediquen a robar, solamente tenemos que esperar nuestro turno para hacerlo.
    Somos un país tan rico que puede financiar la campaña de cualquier ignorante aspirante a la presidencia o cualquier puesto.
    Viva el país donde sin tener que pagar por el guachito de loteria electoral te puedes ganar el gordo, o cuando menos un premio consuelo como concejal.

  10. Sí, Dr. Hernández, el Ecuador luce desolado y deprimido. Lo único real son los impuestos que debe pagar el ciudadano honrado, no hay escapatoria, pero hasta para pagarlos debe atravesar un viacrucis; ej. de hoy, la matriculación de su carrito. Tanto que viajan al extranjero nuestros dirigentes, ¿no se molestan en ver cómo funciona en otros países, este y otros problemas? Estoy de acuerdo con los otros comentarios; ser político ahora es un negocio; claro, si para empezar con la campaña ya el Estado les asigna fondos económicos. Y los «lideres destacados» gozan de privilegios; así, si les pescan en pillajes u otros perjuicios al país, la doña Justicia es benevolente con ellos. Sentencias menores de lo estipulado o que vayan presos a la casa o sobre los casos denunciados crecen telarañas. Otros satisfechos con el nombramiento pueden ir a trabajar, si quieren o sino, largarse de vacaciones, pero el cargo no se les toca. A otros les votan del puesto por ser pésimos pero tienen sueldo vitalicio. El rendimiento efectivo de las instituciones donde «laboran» es deficiente, ej. la Asamblea, pero ya están las listas de los que pueden repetirse el «lunch». Hoy descubro que los ciudadanos no somos iguales ante la Ley: para procesar a los acusados de incendiar la Contraloría tiene que hacerse una valoración intercultural si el acusado es indígena. ¡Qués pes, y así se quejan?. Y la amenaza de repetirse el ultraje de octubre al pueblo nos cubre como una nube y el Estado no los sanciona ni puede corregir su economía, principalmente. Y se ven unos «líderes» que dan miedo antes que esperanza; el futuro del país les importa un bledo: su preocupación es mejorar su estatus y el de su argolla, y punto. ¿Quién podrá defendernos?

  11. José Hernandez, ha expresado casi todas nuestras tristezas y pesares, pero es la gran realidad, tenemos que reaccionar y por lo pronto negando el voto a la pandilla de Revolución Ciudadana, para que nunca mas vuelvan al poder y mas bien vayan a lo único que merecen: la cárcel.

  12. Si José Hernández, lastimosamente asi somos, solo asi se explica como en nuestro país de unos 17 millones, con casi 10 millones habilitados para votar, tenemos alrededor de 300 agrupaciones políticas y sociales entre partidos, gremios, tendencias, etc., los que a la fecha están originando unos 21 precandidatos presidenciales, cuantos candidatos tendremos para el 2021?.
    Ninguna de estas agrupaciones proponen nada concreto, real, todos son mercaderes de lo imaginario, del cuento. Lo inverosímil es la propuesta más aceptada. Por lo mismo también proliferan las empresas encuestadoras, casi 30 o más, las mismas que hacen su Agosto creando y falseando las tendencias electorales, según el contratante es decir, la encuesta sirve si mienten por el interesado. Creándose así el principio de: «miento luego existo, si tengo que decir la verdad no existo».

    • Tenemos demasiadas organizaciones «políticas» (y muchas politiqueras) y pocas de sentido «civil». La sociedad civil, es decir, los gremios, las organizaciones barriales, las pocas filantrópicas, las deportivas, etc. no aparecen; es como si estuvieran a raz de tierra y sus dirigentes esperando usarlas como trampolín político. Esta y la educación pública son las razones que explican el comportamiento escrito por José Hernández.

  13. Es muy fácil darse cuenta la razón por la cual gran parte de la ciudadanía se agrupa y forman partidos políticos, ES LA MÁS FÁCIL FORMA O MANERA DE ADQUIRIR DINERO, SIN SER NADIE EN LA VIDA, PEOR TRABAJANDO.

    Desde que tengo uso de razón, hasta el día de hoy, siempre he escuchado sobre los políticos ladrones, lo más triste es de las personas nuevas, quienes juran por dios y sus familiares, que trabajarán por sus votantes, desgraciadamente estos infelices SABEN QUE SUS NOMINACIONES PUEDEN SER SOLAMENTE POR UN PERIODO, POR LO TANTO NO QUIEREN SER PARTE DE LOS GILES, PEOR COJUDOS, por lo tanto, tengo que robar, como todos lo demás, causa admiración sus valores económicos.

    Mi pregunta, para que carajo está el SRI, que tan difícil es investigar a esta sátrapa de ladrones, los impuestos son cancelados de acuerdo a sus ganancias, que tan en exceso gana un político para que de la noche a la mañana demuestre sus poderío económico.

    Cierto día leía en el periódico que un x abogado sin tener dinero compró la casa Coloma en $800.000, pero el año anterior declaró y pago $632.00 dólares al SRI, lo mismo que la come mierda, de donde tanto dinero para fincas, hacienda y casa, a no ser que haya recibido tajada de algún traficante .

    Solamente nuestra ignorancia nos permite pensar que Ecuador es un país pobre, los políticos presentes y futuros no lo ven de esa manera, saben que existe plata y bastante.

  14. Esque decir la verdad nos asusta; si el inepto que nos gobierna hubiese puesto en el tapete el primer día de su gobierno la realidad del país que ponían a su mando: una deuda impagable, una burocracia desmedida, con un gasto en sueldos de 9.000 millones de dólares al año con 150.000 pipones; con políticos corruptos (incluido él) en todos los ámbitos del Estado; con irresponsables y ladrones en puestos claves de la conducción del país, y que además, es un mentiroso, débil, pusilánime y carente de sentido común, a estas horas estaría en su casa disfrutando de sus dos sueldos, sin esperar 4 años fastidiosos para el y nosotros.
    Por otra parte, nuestra gente está más preocupada de cómo llevar el pan a la mesa, pagar las cuentas, el arriendo; buscar con desesperación que un centro médico les atienda rápidamente, y que les den medicinas de calidad, en vez del consabido ibuprofeno y paracetamol para todas las enfermedades, que buscar con una vela como Diógenes a un político honrado para que sea su representante.

  15. Corrección a mi comentario anterior: Solamente Ecuador NO ha firmado tratados de libre comercio con los Estados Unidos…

  16. El artículo de José nos hace reflexionar que a los ecuatorianos nos encanta vivir del sueño y del cuento. Conocerse uno mismo debería ser el punto de partida para analizar el entorno y proponer soluciones. Hablar la verdad y reconocer las debilidades es de hombres rectos y honestos. El cambio está en nuestro interior y si no lo hacemos no saldremos de la apatía y del engaño.

  17. Los ecuatorianos somos narcisistas, chauvinistas o patrioteros. Todavía creemos en el mito de Abdón Calderón, el “héroe niño” de la Batalla del Pichincha. Nos creemos más listos que el resto. Y esto es avalado por algunos políticos que exacerban este patrioterismo. Solamente Ecuador ha firmado tratados de libre comercio con los Estados Unidos y el ecuatoriano común y silvestre –lavado el cerebro por el correísmo- cree que eso nos vuelve superiores y más inteligentes que el resto de países de América Latina. Mientras no superemos nuestros propios complejos, seguiremos como la noria dando la vuelta en el mismo terreno. No enfrentamos la realidad y vivos como se dice “auto entucados”. Para los ecuatorianos el sentido común es el menos común de los sentidos.

      • Fausto J Arrin, me imagino, solamente su pobre mentalidad le permite pensar de esa manera.

        Un tratado de libre comercio, al abrir sus puertas para la compra y venta de productos elaborados en cualesquier país firmante, obliga a salir del subdesarrollo, vuelve a los países competitivos, los gobernantes estarán en la responsabilidad de crear o ayudar a crear más fuentes de empleo, dejar de ser ladrones vividores del erario nacional, que piensen que los vagos mantenidos pipones, tienen que trabajar y producir.

        Seguro que no sabe o tiene idea lo que es Europa, sin Inglaterra, Chile, Mexico, Sur Corea,, Japón, Vietnam, y mucho más cerca de nosotros, Colombia y Peru.

        Fausto J. Arrin, si su mente piensa como Maduro, Ortega, Evo, Christina, los Castros, Lula, quedaremos para vivir a lo que nos quizo acostumbrar el pillo de su patrón, Correa.

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