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Entre el cisne negro y la insensatez económica

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Durante cientos de años los europeos creyeron que no existían cisnes negros, pues, todos eran blancos. Se creía que nunca se había visto un cisne negro. En tiempos antiguos se utilizaba la expresión “cisne negro” para describir fenómenos que jamás sucederían o es imposible imaginar.

La crisis económica y fiscal del Ecuador tiene su particular historia. El boom petrolero de los años 70s incubó los primeros desajustes: más gasto público, más deudas, subsidios. En los años 80s y 90s nunca se logró una sostenida estabilidad económica y fiscal; por el contrario, se acumularon desajustes que tuvieron su epílogo en la crisis de 1999.
Los primeros años de la dolarización la economía encontró un rumbo sano: menor gasto público, ahorro, menos deuda, crecimiento, menos pobres. En el gobierno anterior: irresponsable aumento del gasto público y de la deuda, bonos basura incrementados por el actual gobierno, corrupción, utilización de las reservas, preventas petroleras, consumo de los ahorros, déficits fiscales elevados y crónicos, cuantiosas necesidades de financiamiento del presupuesto y, en general, destrucción de los sanos fundamentos económicos y fiscales.
El actual gobierno, luego de un primer año de continuar con los desajustes y ante su agudización, suscribió un Acuerdo con el FMI para tratar de restaurar el orden económico y fiscal. En 2019 no se cumplió ningún objetivo monetario y fiscal. Los préstamos del FMI y de organismos multilaterales y la colocación de más bonos basura ayudaron a sobrevivir, no obstante, a fines de 2019 se tuvo que emitir CETES para cubrir el pago de sueldos, además de no pagar obligaciones por más de $1.800 millones.

Ante el imperativo de reducir el elevado déficit público, el gobierno no encontró acuerdos para subir impuestos, tampoco tuvo la fortaleza para reducir el gasto corriente. La decisión de eliminar el subsidio a los combustibles tuvo la nefasta respuesta del octubre negro de 2019 con sus costosas consecuencias en la economía. Luego, se intentó la aprobación de reformas económicas y fiscales, rechazadas de forma poco responsable por la Asamblea. El notable aumento del riesgo-país fue la inmediata respuesta de los mercados. Después, otra ley para procurar más ingresos a las arcas fiscales fue aprobada. El riesgo-país algo se redujo pero continúo elevado. El año 2019 cerró con un déficit cercano a los $5.000 millones, con la iliquidez y angustias seculares de la caja pública y una economía en decrecimiento.

Entre enero-febrero de 2020 la escasez de dólares en la Tesorería de la Nación obligó a limitar el gasto e incurrir en atrasos en los pagos. La falta de rigor y seriedad en las cuentas fiscales y monetarias ocasionó la inconformidad del FMI. Las cifras de 2019 aún no se cierran y el desembolso previsto de tal organismo se postergó. Sonaron las alarmas fiscales y el riesgo-país aumentó. Aparece entonces, el cisne negro: el coronavirus.

Como culminación del desagradable relato de la creciente agudización de las fragilidades fiscales y económicas, surge como detonante el cisne negro del coronavirus que trajo consigo la reducción del precio del barril de petróleo WTI a $22 el barril el 19 de marzo, con lo cual el crudo nacional se vende a menos de $18 por barril, valor que no cubre ni los costos de producción. El riesgo-país se disparó a 3.717 puntos el 18 de marzo. El pánico en los mercados hizo que los Bonos Basura 2028 se coticen a alrededor de 40 centavos de dólar.
Sigue la historia. Para reducir el déficit el gobierno propuso aumentar en 0.75 % la retención del impuesto a la renta de las empresas, lo cual significaría un adelanto de impuestos de $426 millones. También se propuso un impuesto del 5% a los vehículos con un avalúo superior a los $20.000 y una contribución de los sueldos de los servidores públicos por $226 millones. Además, se propone una reducción de $350 millones en el gasto de bienes y servicios y de $535 millones en el gasto de inversión.

Es incierta la evolución de los precios del petróleo, habrá una recuperación en el segundo semestre. Si asumimos un precio promedio del año de $40 por barril, el ingreso petrolero al presupuesto podría ser de unos $600 millones. Este ingreso depende de como se distribuya el menor ingreso petrolero en la reducción de los presupuestos de las empresas petroleras, en menores gastos por importación de derivados, en el pago a las empresas privadas y en otros rubros. Recordemos que los ingresos petroleros ya estaban sobreestimados en más de $1.000 millones y que la reducción de los precios del petróleo ocasionará una disminución adicional de un valor similar.

Si asumimos que los nuevos ingresos propuestos se concretan y se concesiona sopladora (todo incierto), y se considera la drástica reducción de los ingresos petroleros, el presupuesto podría contar hasta fin de año con unos $19.900 millones de ingresos totales. A su vez, si el Gobierno logra reducir los gastos como se propone, lo cual habrá que monitorear, se podría esperar un gasto total al final del año de unos $25.155 millones. Con tales ingresos y gastos, el déficit puede ubicarse en unos $5.255 millones. Elevadísimo! El gobierno tendrá que reducir la inversión en unos $1.500 millones adicionales, reliquidar las transferencias a los GADs en función de los ingresos efectivos a la caja fiscal, reducir algunas inversiones y disminuir en mayor proporción la masa salarial pública.

Con los supuestos descritos el déficit podría reducirse a unos $3.200 millones. Este saldo rojo más el pago de amortizaciones y otros pasivos, CETES, deuda flotante, etc., elevarían las necesidades de financiamiento a unos $10.800 millones. Si se efectúa la renovación de todos los vencimientos de la deuda interna, si fluyen todos los desembolsos previstos en el acuerdo con el FMI, si el gobierno logra aplazar o extender los pagos de las amortizaciones de los préstamos con la China, si se consiguen los créditos por $2.000 millones anunciados por el gobierno, habría la perspectiva de sobrevivir hasta fin de año en este laberinto. Todo, bajo el supuesto de mantener un stock de CETES superior a los $2.000 millones y una deuda flotante del presupuesto (Bola) superior a los $2.500 millones. No resulta difícil inferir las dificultades, cantidad de supuestos e incertidumbres.

Es imperativo cambiar las expectativas. En esta dirección, la concreción de nuevos ingresos puede ayudar, así como la reducción de gastos que se reflejen en un menor gasto codificado. Urge también la redefinición del programa con el FMI y la certeza de su viabilidad y desembolsos previstos, inclusive otros de contingencia. La aprobación de leyes y reformas por parte de la Asamblea es fundamental. El cierto flujo de los nuevos créditos anunciados también contribuirá a mantener el tanque de oxígeno para respirar.

Es evidente que todas las acciones citadas tienen la transitoriedad para sobrevivir, por tanto, seguirán intocadas las reformas estructurales para la forja de una economía y cuentas públicas sólidas, así como la necesidad de reducir la masa salarial pública. Además, los impactos del cisne negro del coronavirus en la reducción de las exportaciones, turismo y flujo de comercio e inversiones, que se reflejarán en un nuevo decrecimiento de la economía, desnudan crudamente las vulnerabilidades del Ecuador.

La cuarentena por el coronavirus, la flexibilidad en el pago de impuestos y aportes al IESS, la extensión de los plazos para el pago de deudas, la iliquidez de las empresas, menos ingresos fiscales por el decrecimiento económico y muchos otros efectos del cisne negro, con seguridad profundizarán los desajustes, ampliarán el déficit público y harán menos gratos los números arriba descritos. Desolador panorama que clama con urgencia un programa económico y fiscal con radicales reformas que permitan sobrellevar la crisis y, a su vez, sentar las bases para una economía sana y cuentas públicas sólidas que alienten la prosperidad en el futuro. Programa que debe diseñarse sobre la base de información sólida, rigor técnico, y la prudente y equilibrada visión que, más en situación de crisis, debe caracterizar a la estadista conducción del Estado.

Si el Ecuador hubiera perseverado en acumular fondos de ahorro (habríamos contado con unos $20.000 millones), si existiere superávit fiscal, si las reservas del Banco Central fuesen abundantes, si la economía fuese sólida, si no dependiésemos del petróleo, tendríamos las herramientas para superar estas crisis. Nuestro querido país, ha navegado siempre entre los cisnes negros y la insensatez económica y fiscal, cuya bandera ondean orgullosos y sin rubor ciertas irresponsables élites de diverso cuño que, con la complicidad de las mayorías, se ufanan de mantener un país secuestrado por la irracionalidad.

Jaime Carrera es economista.

8 Comments

  1. Sostuve y sigo sosteniendo, que, dada la crítica situación que atraviesa el Ecuador se debe posponer y renegociar la deuda.Sinembargo, el Sr Ministro de Economia acaba de pagar más de 300 millones de dólares. Para evitar suspicacias y malos entendidos seria necesario saber quiénes fueron los agraciados de dichos bonos.

  2. De quien es la culpa de todo esta estupidez?

    Dejemos de hacernos los tontos, la culpa es de todos, al aceptar el fraude electoral en el 2017, orquestado por Correa y el movimiento político Alianza País.

    Le tuvimos miedo a la mafia, porque nos podria desaparecer ó mandarnos presos.
    Los altos mandos militares y policiales, tuvieron miedo de perder sus empleos y sus beneficios.
    Los intelectuales algunos fueron ministros, la academia se cruzo de brazos, el sentido común desaparecio.
    Las universidades secuestradas ó adscritas al movimiento, dependiendo de cuanto les tocaba del pastel, la CONAIE fue parte del gobierno, los sindicatos se olvidaron que son obreros y se transformaron en funcionarios públicos.

    Eso nos pasa por la falta de criterio al depositar nuestro voto.

    O se comprime el gasto corriente, ó nos despeñamos en el abismo con un paracaidas made in china.

  3. Las soluciones deban venir del sector publico reduciendo los sueldos hasta una remuneración general de 150 dólares y en el sector privado a 175 dolares,la venta aunque sea sin inventario de la CNT,TAME Y LAS HIDHROELECTRICAS se vienen urgentes.Poner peajes en las lindas carreteras de 3 dólares los livianos y 8 dólares los pesados. La banca debe fortalecerse manteniendo las tasas de interés en los actuales niveles y cobrar por cada transacción a través de la web 1 dólar , el riesgo país no permite otra cosa; hay que robustecer el sistema financiero por lo que significa para los ecuatorianos,es decir su solvencia y sus utilidades tienen su origen en lo bien que gestionan sus negocios. Los negocios y las empresas que no generan ganancias no tienen razón para seguir siendo una carga para el estado ,deben desaparecer. Los precios de los combuestibles y de la electricidad deben subir, es a mi parecer una de las formas en que nos libraremos del eterno déficit fiscal y los tan cacareados discursos «de que hay que velar por los que menos tienen». Tener sueldos reales nos garantizan trabajo para todos. Debemos aprovechar esta coyuntura sanitaria y presionar a los asambleístas , a los indígenas ,por la sensatez y que ahora si piensen en la patria. Si se puede .

  4. THE WALL STREET JOURNAL
    World is desperate for scoop up dollars.
    Soaring demand for the dollars exacerbating dislocations in markets
    around the world. people have clearly struggled to acquire dollars in recent days. he said adding that some companies with outstanding US dollar debt are boarding the currency in case they can’t get hold of it later.

    El mundo está desesperado por recoger dólares.
    La creciente demanda de dólares exacerba las dislocaciones en los mercados
    alrededor del mundo. La gente claramente ha luchado por adquirir dólares en los últimos días. Dijo que agregó que algunas compañías con deuda pendiente en dólares estadounidenses están abordando la moneda en caso de que no puedan obtenerla más tarde.

  5. Ecuador no tiene ninguna posibilidad de pagar la deuda pública. Yo me atreveria a decir que es mandatorio una moratoria.El pais tiene una profunda amenaza económica y sanitaria, por lo tanto tenemos que priorizar los gastos. La deuda hay que honrar y pagar pero no en las actuales circunstancias. A los chinos hay que manifestarles que no podemos pagarles hasta cuando vuelva a crecer la economia.
    El mundo y Ecuador atraviezan por una espantosa crisis.Los paises solvente como: USA,Alemania.Colombia y otros, estan inyectando dinero para reactivar la economia y no retirando por que agravarian la situación.Con un riesgo pais cerca a los 4000 puntos es imposible acceder a nuevos créditos.

    • Caballero esos bonos «basura» fueron emitidos con el beneplácito de nuestra asamblea, es decir es una deuda que adquirimos todos y debemos honrarla. Debemos vivir el ajuste y poner las cuentas en orden, solo Argentina nos gana en defaults de deuda y por eso junto con Venezuela tenemos el peor riesgo país de la región. Saludos

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