Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Estuve en cuarentena dos meses, algo debo saber

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Así vivo en tiempos del coronavirus: 4P. prosigue la publicación de testimonios escritos por sus lectores. 

 

Gabriela Moncayo/La Chica Velcro
Comunicadora y Tuitera

«Todos estamos encerrados y tenemos todo el tiempo del mundo para estar en las redes. Nos pasamos el día entre cifras de nuevos diagnósticos, vídeos conmovedores y noticias falsas. Por si me lee mi jefa, entre la revisión de redes también hay tiempo para el teletrabajo.
Vi por ahí cómo la solidaridad ha surgido, personas poniendo a disposición de todos sus conocimientos “soy médico y tengo abiertos mis mensajes directos por si tienen una consulta”; “soy profesora, si necesitan ayuda con los deberes de sus hijos estoy a su disposición”. Yo pensaba: soy comunicadora y, básicamente, no puedo aportar en nada en esta emergencia, al menos no en algo útil. Luego recordé que el año anterior, desde junio para ser más específica, estuve aislada por más de dos meses. Algo debo saber.
Me sometí a una inmunoterapia. Resetear el sistema inmunológico, comentó mi médico, se dice rápido, pero es algo un poco más complicado. Estuve encerrada en otras condiciones. Cuando sabes que un virus o una bacteria te pueden matar porque no tienes cómo defenderte, los cuidados se redoblan, te conviertes en una especie de “chica burbuja”. ¿Tienes miedo? Me alegro.
El temor nos obliga a ser más sensatos, a cuidarnos más, a cumplir con lo que se pide.
Espero que todos tengamos un frasco de gel antibacterial, alcohol en grandes cantidades, nos lavemos las manos cada vez que topemos algo, no nos topemos la cara y seamos prudentes. Esta vez no solo nosotros dependemos de nuestro cuidado, sino también nuestros seres queridos y no tan queridos (por si alguien está en cuarentena con sus suegros). Desinfectemos todo lo que topamos, pulamos los cubiertos. Si alguien debe salir, esa ropa no debe entrar a nuestros espacios.
Cero contacto físico, eso es muy importante. Yo he pasado mucho tiempo sin besos, sin abrazos y sin que me toquen y no me he muerto, decía una señora argentina en redes. Si somos educados y responsables esto va a pasar muy pronto.
¿Qué les puedo compartir de mi estadía en cuarentena cuidándome de todos los microorganismos? Les dejo unas ideas: si piden algo a domicilio, eviten pagar con efectivo. El dinero es un gran medio de transporte para los virus, cuando les entreguen lo que pidieron utilicen guantes para recibirlo. Luego, desechen el envase y pónganlo en una funda cerrada. Yo, por ejemplo, no podía comer nada crudo, pero tú puedes utilizar cualquier líquido que sirva para desinfectar los alimentos. No bebas nada del envase. Ningún cuidado es exagerado cuando hablamos de nuestra vida, tengámoslo en cuenta.
Durante el tiempo que estuve en cuarentena fue algo un poco más complicado que ahora. Hoy puedo ver una película, leer un libro o bañarme. En esos meses era como un trapo, por lo que dormía más. Las largas caminatas de la habitación al comedor me dejaban exhausta, entonces no estaba interesada en ir a ninguna otra parte, por lo que no salía de mi cama muy a menudo.
Cuando me empecé a sentir mejor, tampoco podía salir, pero me mantuvieron en pie las visitas de mis amigas por whastapp y otras redes sociales. No se olviden de la gente que está sola en sus casas, eso es importante. Algunos tenemos aunque sea de quién cansarnos en casa.
Por otro lado, creo firmemente que nada pasa por casualidad. Todo pasa por algo y regularmente la respuesta es “por pendejos”. Me queda el sentimiento de que estamos en una clase a la que estamos atendiendo la humanidad entera. Solo debemos estar atentos a las lecciones que van más allá de la higiene. Hablamos hablamos de un virus que no nos permite acercarnos, cuando en realidad hemos estado distanciados por mucho tiempo creyendo que un like o un mensaje por cualquier aplicación eran suficientes. Ahora valoramos a las personas y la importancia de un abrazo, por ejemplo. Estamos viviendo la llegada de un virus con el que no basta con cuidarnos nosotros mismos, sino que hay que cuidar a los demás. Tal vez así podamos comprender que somos un sistema y no islas, sin saber siquiera quién vive a nuestro lado. Esta creo que es una lección de solidaridad también. Mientras estamos en nuestras casas, algunos pensando cómo vamos a pagar la nómina de nuestros empleados si no podemos trabajar, estamos perdiéndonos de estas grandes lecciones como personas.
Cuando salgamos de nuevo al mundo, porque esto también va a pasar, no seremos los mismos. Nada será igual y debemos estar listos para los cambios. Desde la economía hasta la forma de relacionarnos. Así que la próxima vez que te asfixies porque estás encerrado tómatelo con calma, el mundo nos dará el tiempo suficiente para dejarnos salir cuando estemos listos para lo que se viene.»

1 Comment

  1. MI AGRADECIMIENTO A GABY MONACO DEL POZO. Con un llamamiento a obedecer Gaby nos hace reflexionar sobre la vulnerabilidad de la humanidad en estos momentos de una PANDEMIA del COVID 19 . Tenemos muchas reflexiones sobre nuestros comportamientos frente a un enemigo invisible, debemos extremar medidas de prevención al contagio, es cuestión de tiempo, ya me decia mi madre, siempre a las noches oscuras, siguen las blancas auroras. Solamente unidos en familia, apoyándonos mutuamente, en oración y con mucha fe.
    en Dios saldremos adelante.

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